martes, 22 de enero de 2008

Dormir en un kibbutz

Había leído alguna cosa sobre la forma de vida en los kibbutz y cuando viajamos a Israel aprovechamos la oportunidad de dormir en uno de ellos para conocerlos un poco más de cerca.

Es difícil explicar en pocas palabras lo que representa un kibbutz (kibbutzim, en plural) ya que en todo Israel existen más de cien y cada uno de ellos tiene su propia identidad. Tienen en común que se trata de un grupo organizado de personas que viven juntas en una comuna agrícola y su estilo de vida se basa en los principios del socialismo y del judaísmo laico, aunque también existen kibbutzim religiosos. Se trata de un fenómeno único que hizo mella en la opinión pública general y que tuvo una gran importancia en la creación del Estado de Israel.






Un kibbutz lo forman entre unos 50 y 500 miembros que viven en común, se turnan los cargos y comparten las tareas. Aunque nacieron como comunidades meramente agrícolas, actualmente la mayoría posee alguna fábrica como fuente principal de ingresos o incluso un hotel. Este estilo de vida socialista, sin propiedad privada y donde todos dan y reciben por igual surgió de forma espontánea entre los jalutzim que llegaban a colonizar la tierra prometida.

La ideología inicial se basaba en :

Centralismo agrícola. Incluso se llegó a expulsar a los miembros que no querían estudiar agricultura.

No existencia de la propiedad privada. Al principio se compartía absolutamente todo, incluso la ropa interior. Actualmente pueden tener algunos bienes personales con la ayuda de una pequeña paga mensual.

Todo el trabajo del kibbutz debía ser realizado exclusivamente por sus miembros.

Recibían los salarios según sus necesidades o familia a mantener, independientemente de lo que cada uno aportaba o del cargo que cada uno tenía dentro de la comunidad.

Los cargos son rotativos y las decisiones se toman democráticamente.


Debido a diferentes factores, como pueden ser la crisis del estilo de vida socialista desde la caída del muro de Berlín, la baja rentabilidad de la agricultura, la necesidad de una vida más confortable.... los kibbutzim han sufrido un fuerte proceso de transformación a medida que ha habido cambios generacionales.



Nos alojamos en el hotel del kibbutz Kfar Giladi fundado en 1916. Está situado en la Alta Galilea junto a la frontera libanesa.




Los miembros de Kfar Giladi se dedican a la agricultura (manzanas y aguacates principalmente, pero también se cultivan lychees, maíz, algodón, trigo y patatas) y ganadería (pollos y vacas lecheras). Cuando visitamos la comunidad había una fábrica de material óptico que funcionaba a pleno rendimiento pero según he leído, cerró en 2005.


Visitamos todas las instalaciones de la comunidad. En el comedor se turnaban las diferentes tareas, de tal manera que tocaba fregar los platos o cocinar de igual manera a un miembro que trabajaba en el campo, como a un maestro, como al Secretario General.

Lo que más me llamó la atención fue la gran importancia que dan a la educación. Visitamos la escuela, excelentemente equipada, y allí nos comentaron que cuando un joven acaba el servicio militar, el kibbutz le financia los estudios universitarios. Los kibutzim han dado a Israel un elevado número de líderes militares, intelectuales y políticos.

También había una estupenda guardería donde los niños pasaban prácticamente todo el día y convivían con los padres sólo unas horas.

La realidad actual es que muchos jóvenes se van a vivir fuera del kibbutz después de hacer el ejército, aunque otro elevado porcentaje vuelve para quedarse definitivamente.

Hoy en día los kibbutz son más heterogéneos y también se encuentran extranjeros que van a vivir allí durante un tiempo, asalariados, inmigrantes y turistas como era nuestro caso. Hay que decir que prácticamente la totalidad del personal de servicio del hotel se desplazaba cada día desde el vecino Líbano.




Como triste anécdota, unos años más tarde, en septiembre de 2006, (nosotros habíamos viajado a Israel en 1999) 12 israelíes murieron y otros 13 resultaron heridos, en una jornada de ataques intensivos del grupo terrorista Hezbolá contra el norte de Israel. Todas las víctimas mortales, en su mayoría militares, fueron blanco de un cohete katiusha que les cayó mientras estaban reunidos al aire libre en el kibbutz Kfar Guiladi. Según comentó un oficial de seguridad de la cooperativa agrícola, los militares desoyeron las sirenas y rehusaron buscar refugio pese a la amenaza.


1 comentario:

  1. Siempre me despertó curiosidad saber cómo se organizaba este tipo de sociedad. A veces pienso si no podríamos tomar algunos elementos para proteger a nuestros niños de la calle, pero creo que en Argentina no estamos preparados para ser tan solidarios con los niños que son DE TODA LA COMUNIDAD y no sólo de sus familias.

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