domingo, 6 de enero de 2008

El ferry del río Gambia


Aquella noche habíamos dormido en el bonito Hotel "Le Relais" de Kaolack. A media noche empezó a llover de tal manera que nos entraba el agua por debajo de la puerta del bungalow y nos llegaba hasta los tobillos.

Al día siguiente madrugamos mucho. Teníamos que cruzar Gambia, primero por carretera y luego cruzar el río Gambia en ferry hasta la Casamance, tierra de los diola, esta maravillosa región de Senegal de la que tanto nos había hablado Amath, nuestro guía.

Al entrar en Gambia el mal estado de las carreteras se hace evidente. Si en Senegal están mal, en Gambia son horribles. El trayecto hasta el ferry se hace largo y pesado. Por fin llegamos y tal como nos habían advertido, la cola para embarcar es interminable. Mientras esperamos para el embarque, damos una vuelta por allí y nos mezclamos entre la gente. El calor es insoportable y la multitud de personas que van y vienen, coches y
furgonetas abarrotadas es un poco agobiante. Los pequeños autobuses van llenos hasta los topes de paquetes, bidones y garrafas ... incluso cabras en los portaequipajes.







Toda la zona está llena de pequeños comercios y se respira un ambiente frenético. Según nos cuentan, el gobierno de Gambia dispone de ferrys más nuevos y con mayor capacidad pero sigue utilizando los viejos donde caben menos pasajeros y de esa manera, durante las largas esperas previas al embarque, la gente compra más dejando una suculenta cantidad de dinero al país. Parece ser que es una de las principales fuentes de ingresos de Gambia.

¡Al fin nos toca!. Después de un pequeño "soborno" nos dejan colar y ya queda muy poco para pisar de nuevo tierra senegalesa... o al menos eso creíamos.

Parece que todo está saliendo sobre lo previsto, pero....no! Al desembarcar nuestro coche no arranca.




Amath levanta el capó del coche y en pocos segundos nos encontramos rodeados de muchachos que por lo visto creen entender de mecánica. Todos buscan el hueco para meter la cabeza debajo del capó y miran, tocan, hablan y hablan.... pero me parece que nadie tiene la menor idea de lo que le pasa al coche.





Amath está sudando la gota gorda ¡el pobre!. Uno de los chicos, el que grita más que el resto, parece que tiene más sentido común y después de casi una hora perdida sin encontrar el motivo de la avería, se presta para ir a buscar un mecánico al pueblo más cercano, Soma, que se encuentra a unos 10 kilómetros. Le pagamos un taxi, pero debido al mal estado del camino tarda más de una hora en llegar. Aquellos momentos se hacen eternos. Al fin llega el esperado mecánico y al cabo de pocos minutos ya tiene "el diagnóstico". Hace un apaño provisional para poder llegar hasta su taller. ¡Qué alivio!. Al llegar a Soma y mientras nos arregla el coche, nos entretenemos un rato mirando a unos niños como juegan con una cabrita muerta, a la que le han atado una cuerda al cuello y la van arrastrando calle arriba y calle abajo.
Por fin a las 4 de la tarde llegamos a Zinguinchor.

2 comentarios:

  1. Mamee (=
    jajaj
    avere quan canvies la foto del perfil! ¬¬
    no res, a veure si et comenta molta gent amb aquest blog! ^^
    soooooort!

    .patRiciaa;*

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  2. Ja he tret la foto del perfil, però no te'n lliuraràs de que en posi d'altres, ja, ja

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