Cuando se dibuja la
imagen de una duna en mi cabeza, el subconsciente me traslada siempre a algún
desierto. Vuelo con la imaginación hasta Namibia, y sueño con viajar algún día
hasta allí para contemplar las más grandes y -según dicen- las más hermosas dunas
de la Tierra.
Hablar
de dunas en Europa parece una fantasía pero los 118 metros de altura de
la Duna de Pyla (o
Duna de Pilat) no son ninguna imaginación. Quizás si los comparamos con los 300 metros de la Gran
Duna de Namibia, parecerán insignificantes pero merece la pena subir hasta la
parte más alta para darse realmente cuenta de lo que representa esta gran
acumulación de arena dorada que la convierten en la más alta y grande de todo
el continente europeo. Las dimensiones son 118 metros de altura, 2700 metros de longitud
y 500 metros
de anchura de la base.
El
nombre de Pyla – Pilat viene del vocablo derivado del gascón Pilòt que
significa “montón, pila”
Durante
un viaje que hicimos al Departamento francés de Gironda (Aquitania) dedicamos
un día a recorrer la Bahía de Arcachón y la Duna de Pyla que se encuentran
cerca de Burdeos, ciudad donde estábamos alojados.
Después
de un día lluvioso y gris, amaneció como por arte de magia un precioso - aunque
frío - día de invierno, con un cielo intensamente azul que invitaba a acercarnos
a la Costa de Aquitania.
La
Gran Duna de Pyla es una enorme formación viva de arena natural costera que se
acumula a la entrada de la Bahía de Arcachón, la cual
evoluciona y se desplaza desde su origen hace varios miles de años.
Se
calcula un total de más de 60 millones de m3 de arena que ocupan 87 hectáreas de
superficie. Anualmente crece varios centímetros de altura y avanza unos cuatro metros
en dirección al bosque de pinos de la zona Este.
Cuando
llegamos estábamos prácticamente solos. Supongo que en pleno verano, durante
los meses de julio y agosto debe ser un lugar muy frecuentado ya que más de un
millón de visitantes acuden cada año. Sin embargo, aquel día de primeros de
diciembre, tanto el aparcamiento de coches como la zona de picnic estaban
desolados.
La
imagen de aquella gran pirámide de arena es impresionante.
Desde
abajo se ve realmente empinada pero no dudamos ni un segundo en empezar el ascenso.
La pendiente de inclinación en la vertiente de levante, a sotavento, es de
entre 30 y 40º, mientras que en la cara de poniente es de 5 a 20º. A pesar de que la
arena estaba helada Patrícia insistió en descalzarse y como siempre, se salió
con la suya.
Una
vez llegamos a la cumbre un fabuloso premio nos esperaba:
Un
paisaje espléndido mires hacia donde mires.
Al
oeste, la inmensidad azul del Océano Atlántico y hacia el este el bosque de Las
Landas que parece que no tenga fin (Parque
Natural de las Landas de
Gascuña), esencialmente compuesto de pinos marítimos.
La
Gran Duna de Pyla y su entorno están considerados un ecosistema de valor
excepcional y han sido protegidos por el Estado francés desde hace décadas.
En
1978 se declaró “Grand Site Nacional” junto con el bosque circundante y en 1994
se delimitaron y clasificaron 6288 hectáreas como “Gran sitio natural de
interés paisajístico y científico”.
El
descenso resultó muy divertido y nos entretuvimos jugando un buen rato.
Un
agradable paseo y una buena comida en Arcachón acabaron de completar un
magnífico día.
He leido cosas sobre esta duna que han despertado mi interes por visitarla. Y tu relato me confirma que se pueden encontrar lugares 'exoticos' mucho mas cerca de lo que creemos.
ResponderEliminarCreo ademas que las ostras, uno de mis manjares favoritos, en esa zona son una maravilla. Asi que en cuanto pueda, me acerco.
Muy buenas fotos, como siempre.
Efectivamente, es un buen sitio para comer ostras y además la zona de Bruselas es una de las regiones vitivinícolas más importantes del mundo, con unos pueblos preciosos como St Emilion que merece la pena visitar.
ResponderEliminarOstras!!!! Evidentemente no quería decir Bruselas sino Burdeos!
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