sábado, 12 de enero de 2008

Los apodos dublineses


Aunque no tuvimos demasiados días para comprobarlo, se dice que los dublineses tienen un carácter típicamente británico, muy correctos en el trato, amables y educados, pero un poco fríos. De todas formas, y debido al despegue económico que está viviendo Irlanda, la población de Dublín ha cambiado considerablemente y el número de inmigrantes - sobretodo polacos - está creciendo de forma exponencial estos últimos años. Un dublinés afincado en Cantabria me contaba que cada vez que va a Dublín, ya no la reconoce como la ciudad que le vio crecer. Supongo que es el mismo sentimiento que se ha vivido en la mayoría de ciudades de la Europa occidental y que les ha tardado más en llegar.

A los dublineses, ademas de la cerveza, les gustan las leyendas y los mitos.
Mitos antiguos de origen celta y vikingo, pero también mitos más actuales, como la devoción que tienen por sus escritores, especialmente James Joyce y Oscar Wilde o por sus cantantes como U2 y Sinéad O'Connor.

Otra característica del carácter dublinés, es el atrevido sentido del humor que les ha hecho "bautizar" a todas las estatuas de la ciudad con apodos en forma de juegos de palabras.





Aunque James Joyce es enormemente respetado, no se salva del apodo. La estatua de Joyce es "the prick with the stick" (una forma muy grosera de decir "el gilipollas con el palo"). Se encuentra en la esquina de O'Connell Street con Earl North Street y con aspecto de gentleman apoyado en su bastón, representa al más célebre de los dublineses. Revolucionó todas las reglas de la literatura anglosajona haciendo frente a la censura.




Otro que no se salva del apodo es Oscar Wilde.
Se encuentra en pleno barrio georgiano, en Merrion Square, dirigiendo una sarcástica sonrisa a la casa familiar situada enfrente. La estátua está realizada en 40 tipos de piedra, y está representado tendido sobre una roca. Ha recibido el apodo lapidario de "the fag on the crag"
es decir, "el maricón sobre la roca", haciendo alusión a la condición sexual del conocido escritor.




Y Molly Malone, la joven y rolliza vendedora de pescado, que conducía su carreta por las calles oscuras de la ciudad, gritando: "cockles and mussels, alive, alive, oh!" (¡berberechos y mejillones!), rebautizada con el nombre de "the tart with the cart" ("la golfa de la carreta"). Recuerda sobretodo la inmensa miseria de la población, obligada a mendigar por la calle. Molly, murió de unas fiebres, pero su fantasma aún recorre el viejo Dublín pregonando su mercancía. Hay una estatua de bronce de Molly en Dublín, y la gente aún canta su historia en los pubs. No acabo de entender porqué tanto interés en una pescadera... pero la realidad es que algo tenía esa Molly para acabar siendo un símbolo de la ciudad, quizás sus redondas formas y escote opulento por donde algunos dejan deslizar una moneda entre sus pechos.
La popularísima canción "cockles and mussels" se ha convertido en el himno oficioso de la ciudad y los dublineses la corean con una guinness en la mano.


In Dublin's fair city
Where the girls are so pretty
I first laid my eyes on sweet
Molly Malone
As she wheel'd her
wheelbarrow
Through streets broad and
narrow
Crying cockels and mussels
alive, alive o!

1 comentario:

  1. Fantastico, DAKAR.

    Aunque he estado en Dublin y he visto alguna de estas estatuas no sabia los apodos con las que las conocen los dublineses.

    Realmente interesante.

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