domingo, 3 de febrero de 2008

La Estampida de Calgary


Calgary es la mayor ciudad de la provincia de Alberta. Está situada a unos 80 km al este de las Montañas Rocosas, por lo que la mayor parte de visitantes que tienen como destino los Parques Nacionales de Banff o Jasper utilizan el aeropuerto de esta ciudad. A pesar de que es una ciudad agradable, muy limpia, con unos museos espléndidos – como el Glenbow – y demás atractivos, la mayoría de turistas pasan de largo, dirigiéndose directamente a la población de Banff.

La economía de Calgary se centra sobretodo en la industria petrolífera, aunque la agricultura, ganadería y alta tecnología también tienen un peso importante.

Es el centro corporativo de la industria energética de Canadá y las petroleras más importantes se encuentran aquí. Grandes rascacielos acristalados conforman la estética del Downtown de la ciudad, destacando la Calgary Tower desde donde se divisan unas bonitas vistas.









Calgary cuenta con todos los servicios necesarios en una gran ciudad canadiense dentro de una cultura del Oeste donde el rodeo y la temática “Western” son parte de la vida calgariense.
El evento más importante es la famosa Estampida - The Calgary Stampede – que tiene lugar cada año a principios del mes de julio (desde 1884) y durante 10 días la ciudad se transforma y vive intensamente el acontecimiento.
Se reúnen cientos de miles de turistas y competidores de todo el mundo cow boy (principalmente norteamericanos y australianos) para participar en los rodeos y las chuckwagon races (carreras de carretas) al más puro estilo del Viejo Oeste y donde el ganador se lleva unas importantísimas sumas de dinero.
Pero el Festival no es sólo para vaqueros, puesto que se celebran desfiles, actividades para todos los públicos que llenan la ciudad del espíritu del Oeste.
Llegamos a Calgary el mismo día que empezaba la Estampida, y decidimos dedicar dos días a la ciudad para poder disfrutar del ambiente y de la diversión.
En el mismo aeropuerto nos recibieron con música country símbolo de bienvenida a todos los visitantes. Después de dormir un par de horas para cargar un poco las pilas salimos a patear el asfalto. Muchos locales y visitantes visten al estilo cow boy con el sombrero, las botas y los Wrangler jeans de rigor, al más puro estilo John Wayne.
Subimos a la Calgary Tower desde donde se domina todo el Parque de la Estampida. Es en ese recinto donde desde 1889 tienen lugar las exposiciones, los rodeos y carreras y donde se encuentran un gran número de atracciones.
Al día siguiente, a primera hora de la mañana tomamos el tranvía (gratuito) hasta Rope Square. Durante los 10 días de la Estampida se celebran desayunos populares en diferentes lugares de la ciudad y Rope Square es uno de ellos. Colaboran muchos voluntarios y hay varios chiringuitos montados donde preparan una especie de crêpes y bacon a la plancha que reparten a todos los que allí se reúnen para desayunar. Nos quedamos un buen rato en la plaza disfrutando del ambiente festivo y de los diferentes actos que tuvieron lugar como concursos caninos y desfiles de bandas de música con majorettes incluidas.









Por la tarde fuimos al Parque de la Estampida.
Había muchísima gente; yo creo que durante esos días casi la totalidad de la población se concentra en ese parque. Allí se reúnen muchas atracciones, exposiciones ganaderas y de maquinaria agrícola, música country y una reserva india en donde se muestra la artesanía y el folklore de los primeros pobladores de Canadá y que actualmente todavía representan un % importante de la población, especialmente en esta parte
del país.









Todo el mundo come y bebe sin parar. Me imagino que se consumirán cantidades astronómicas de hot dogs, algodones de azúcar y las típicas manzanas caramelizadas que se encuentran en todas las ferias.
Después de montar en algunas atracciones y a la hora prevista (habíamos comprado las entradas por Internet unos meses antes) nos dirigimos a ver las Chuckwagon races. Se trata de unas carreras de carretas tiradas por caballos como las que usaban los pioneros norteamericanos para recorrer largas distancias.





El estadio estaba abarrotado, ya que estas carreras desatan auténticas locuras entre los espectadores y día tras día se completan todas las localidades. No nos acabamos de integrar demasiado en el ambiente;
Allí todo el mundo grita, se levanta, anima a los competidores… y no entendemos muy bien el motivo de tanta euforia.

Después de las carreras nos quedamos a presenciar el Grandstand Show un espectáculo de música, desfiles al estilo americano que acabó con una espectacular exhibición de fuegos artificiales.


A pesar de que normalmente escapamos de las multitudes, nos gustó poder participar de la Gran Fiesta de la Estampida y aprender un poco sobre los gustos y la forma de divertirse de los habitantes de Calgary.

1 comentario:

  1. Alucinada me he quedado... He llegado desde el foro de lonely planet, y dios míoooooooo. Qué de viajes haces... ¿Puedo preguntar cómo puedes viajar tanto? A mi no me da el dinero ni las vacaciones...

    Un besazooo

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.