sábado, 21 de junio de 2008

Masai Mara en globo


El viaje a Kenya no había sido precisamente una ganga y como buenos catalanes, antes de desprendernos de la suma de dólares que nos pedían por un safari en globo, lo tuvimos que pensar varias veces. De todas formas, teníamos la excusa perfecta. El día siguiente, el 17 de octubre de 1992, cumplíamos el 5º aniversario de nuestra boda y, aunque nunca antes de aquella circunstancia ni tampoco después nos hemos intercambiado regalos para celebrarlo, la oportunidad que se nos presentaba no la podíamos pasar por alto.
Siempre había tenido la ilusión de volar en globo, pero hacerlo en la Reserva de Masai Mara era un sueño hecho realidad.
La reserva se inauguró en 1961 y está localizada al oeste del Rift Valley, lugar donde aparecieron los primeros homínidos. Al no ser un parque nacional sino una reserva, Masai Mara no está administrada por el servicio de parques, el Kenya Wildlife Service, sino por las autoridades locales.
Masai Mara es la continuación natural de las llanuras del Serengeti, en Tanzania. El río Mara es su columna vertebral y la atraviesa de norte a sur para continuar hasta el lago Victoria.
Sus aguas color chocolate donde abundan los hipopótamos y cocodrilos, son testigo cada año de las migraciones de más de un millón de ñus y 200.000 cebras que se desplazan entre ambos parques en busca de mejores pastos.








Su altitud por encima de los 1500m determinan un clima más suave y húmedo que en otras regiones del país, y sus praderas herbáceas que se alternan con acacias espinosas y matorrales, atraen gran cantidad de animales.
El nombre de Masai Mara quizás está un poco mitificado, ya sea por películas como “Memorias de África” o “Mogambo” o por ser el lugar donde habitan los esbeltos y temidos masai, un pueblo de guerreros y pastores nómadas que se debate entre conservar sus tradiciones ayudados por la venta de artesanía a los turistas y las visitas a sus aldeas, o acabar convirtiéndose en jóvenes que trabajan en los hoteles y que se disfrazan por las noches para interpretar las danzas ancestrales de su tribu, como lamentablemente pudimos comprobar unos años más tarde, en 2003, en Tanzania.
Volviendo pues al globo, nuestro escenario serían las inmensas llanuras de la reserva Masai Mara. Aquel día el despertador sonó más pronto que de costumbre, antes de las cinco de la mañana. Las noches suelen ser frías y agradecimos una taza de te bien caliente antes de salir del campamento. En total éramos un grupo de 5 personas: Una pareja de italianos divertidísimos que iban en viaje de luna de miel; Javier, con el que habíamos compartido todo el viaje y nosotros dos. Nos pasó a recoger un 4x4 y después de recorrer bastantes kilómetros, llegamos al lugar de despegue, hacia las 6. Había otro grupo de turistas y en total ocuparíamos dos globos. Empezaron a hinchar lentamente los inmensos artefactos con grandes ventiladores movidos por un motor y se encendieron los quemadores hasta que los globos se levantaron del suelo, contrastando sus alegres colores con un cielo azul intenso. En aquel momento estaba empezando a amanecer y nos dieron instrucciones para entrar en las cestas donde los pilotos nos indicaron las normas a seguir.






Cuando se empezó a elevar, una mezcla de emociones estaban comprimidas dentro de aquella pequeña cesta. Sin darnos apenas cuenta, ya nos encontrábamos volando sobre la reserva. La salida del sol en el horizonte y la sabana africana bajo nuestros pies nos dejó sin palabras. Nadie se atrevía a romper el silencio, sólo de vez en cuando el ruido de los quemadores interrumpía aquella inmensa sensación de paz.
La belleza del paisaje inducía a pensar que aquello formaba parte de un dulce sueño. Durante la hora larga que duró el vuelo pudimos observar un gran número de animales, los cuales sólo se asustaban cuando el globo se acercaba más al suelo. Vimos un león devorando a su presa, manadas de elefantes, cebras y gacelas corriendo bajo aquel inmenso objeto sin identificar, un enorme rinoceronte con su cría y un paisaje increíblemente hermoso.









Al final del vuelo, el globo aterrizó suavemente en una zona abierta. Allí nos esperaba un delicioso desayuno con champagne incluido para brindar por el éxito del vuelo.
También nos hicieron entrega de un certificado que acreditaba el viaje.
Después del desayuno, un todoterreno nos pasó a recoger para continuar el safari por tierra y fuimos a seguir la pista del rinoceronte con su cría para poderlos observar más de cerca, los únicos ejemplares que vimos en todo el viaje a Kenia.
A la hora de comer, regresamos al campamento felices y contentos.
A pesar de reconocer que se trata de un gran montaje para turistas ávidos de aventura y nuevas sensaciones, lo volvería a repetir sin dudarlo. Es más, después de la magnífica experiencia no creo que me costara tanto desprenderme de un simple puñado de dólares.






7 comentarios:

  1. Esta si que es toda una aventura, que me gustaria poder realizar algun dia.

    A ver si consigo librarme de mi miedo a la altura y puedo montar en globo en el futuro.

    Enhorabuena, se nota que disfrutasteis mucho del paseo.

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  2. Me gustaría hacer este viaje en Septembre que voy a Kenia, yo no soy catalana, pero si una buena Soriana a la que tambien le parece carillo, aunque viendo lo que disfrutaron estos Catalanes seguramente me apunte. Me podeis decir lo que os costó? A mí desde España ya contratado 380€por persona.
    Un beso a todos los amantes del globo.

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  3. Hola!
    Piensa que fue en 1992 y ya entonces nos costó creo recordar sobre las 40.000 de las antigua pesetas por persona. Merece la pena, no os arrepentiréis. Disfrutad mucho del viaje.

    Saludos

    M.Teresa

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  4. M. Teresa, no he podido acabar el relato...es que me he puesto triste...en serio. Qué ganas de ir allíiiiii!!!!!!!

    Qué bonito. Y ahora me surge la duda: avioneta o globo?? Buff...una de las dos haré seguro, aunque tenga que hacer mil horas extras jajajaja (no es coña, no)

    Un beso guapa!

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  5. Hola Carme!
    Triste para nada mujer, que mientras tengas la ilusión algún día lo podrás cumplir. Seguro que sí.

    Petons

    M.Teresa

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  6. Hola!
    Actualmente el paseo de 1h y poco cuesta 400€. Nosotros (mi mujer y yo) estamos ahora de safari y por lo que gastariamos en el globo nos llevamos un monton de figuras a casa, y bien grandes :)
    Si tienes el dinero estoy seguro de que es una experiencia inolvidable, pero me parece un atraco a mano armada. Tanto vale el vuelo (400€ x 6-8 personas) ??
    Ahora bien, ni dudeis en venir, nosotros estamos viviendo un sueño.

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  7. Toda la razón, es muy caro... pero merece la pena. Nos dimos ese capricho y a día de hoy, 20 años después, somos igual de pobres, por lo que no me arrepiento de haberlo hecho en su momento.
    Un abrazo

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