jueves, 5 de junio de 2008

Riad Jnane Mogador. Marrakech


En Marrakech nos hospedamos en el Riad Jnane Mogador por diferentes motivos. El primero y más importante porque queríamos alojarnos en un riad (o ryad) dentro de la medina y lo más cercano posible al centro vital de la ciudad, al gran teatro del mundo, la plaza Djema el Fna. El segundo y no menos importante, porque se trata de un establecimiento muy económico. A finales de septiembre ya casi nos habíamos gastado el presupuesto anual destinado a los viajes y todavía quedaba Dublín en diciembre, por lo que era indispensable encontrar un lugar como el Jnane Mogador.
Los riads en Marrakech son el alojamiento tradicional de los antiguos marrakchís y son grandes casas situadas la mayoría de ellas en la medina. Las habitaciones están dispuestas alrededor de un patio con una fuente y un decorado con mosaicos. Después de un período de abandono y deterioro de estas casas, la mayoría de ellas fueron compradas por europeos, principalmente franceses, y restauradas en los años 90 para adecuarlas como pequeños hoteles. En todo Marruecos y especialmente en la ciudad de Marrakech se encuentran riads que son verdaderos palacios, sólo hace falta navegar un poco por la web para descubrir auténticos tesoros. El riad Jnane Mogador no es para nada lujoso, pero por el precio que tiene (48€ la doble y 38€ en temporada baja – sin desayuno) no se puede pedir más.






Desde el aeropuerto, cogimos un taxi hasta la Plaza Djema el Fna y seguimos las indicaciones del mapa que facilita la web del hotel. Se encuentra a menos de cinco minutos de la misma plaza, en una calle que al final va a parar cerca del Palacio Bahía.
Detrás de la robusta puerta de madera que se abre a la pequeña recepción, se encuentra el patio con una fuente de mármol blanco en el centro. Todas las habitaciones, tanto las de la planta baja como las del primer piso están situadas alrededor del patio.




Nuestra habitación no era muy grande pero tenía su encanto y estaba bien acondicionada, con los elementos típicos de la decoración marroquí. El baño era muy pequeño pero suficiente.
En el segundo piso se encuentra la cocina, una terraza con unas cuantas mesas para tomar el desayuno (40 Dirham, que equivalen a unos 4€) y dos salas comunes muy acogedoras, con una combinación de colores y materiales que invitan a sentarse un rato.
En la parte alta y como no podía ser de otra manera, está la terraza. Con vistas sobre los tejados de la medina encima de los cuales sobresalen los minaretes de las mezquitas, especialmente el de la Gran Mezquita de la Koutubia que está muy cerca del riad. A lo lejos se divisan las montañas del Atlas.






Es un lugar muy agradable para tomar un te o un refresco y esperar tranquilamente que oscurezca. Nuestro viaje coincidió con el mes del Ramadán y en cuestión de segundos la ciudad se transforma. Algunas pinceladas de color rosado rompen la monotonía del intenso azul del cielo y en el mismo instante que se esconde el último rayo de sol, desde todos los minaretes el muahidín anuncia la ruptura del ayuno quedando varias horas por delante de fiesta, comidas y reuniones familiares.
Sin embargo, los mejores momentos para estar en la terraza son a primera hora del día cuando no hay absolutamente nadie y se respira una paz y un silencio absoluto mientras la ciudad todavía duerme.

El Jnane Mogador también tiene un pequeño hammam. El precio de los masajes oscila entre 180 y 400 Dirham (18 y 40 € aproximadamente).



Puntos fuertes: La situación, a pocos pasos de la Plaza Djema el Fna.
El encanto del establecimiento. El precio. La terraza.

Puntos débiles: Se debe reservar con mucho tiempo de antelación, ya que dispone de pocas habitaciones y casi siempre está lleno.
La reserva se hace mediante el envío del importe de una noche a través de una agencia internacional y se debe ir a una oficina de correos para formalizarla; es poco práctico.
No se puede llegar en taxi hasta la puerta, sin embargo desde la Plaza Djama el Fna son menos de 5 minutos caminando.
Bastante ruidoso; algunas habitaciones dan a una calle lateral no demasiado tranquila.
El personal no destaca por su simpatía, se muestra totalmente indiferente aunque si se solicita consejo o ayuda de cualquier tipo son correctos en todo momento (quizás influyó que fuera Ramadán y estaban medio dormidos y apáticos durante todo el día).
A la hora de pagar, la máquina de la tarjeta de crédito siempre está “estropeada”, por lo que es aconsejable guardar el importe en Dirhams. A pesar de todo ello, si se busca un alojamiento en la medina con una buena relación calidad-precio, el Riad Jnane Mogador es una de las posibilidades. Repetiría sin dudarlo.

4 comentarios:

  1. Mucahs gracias por la información, me voy a hospedar en el Jnane Mogador dentro de unas semanasy estaba un poco nerviosa por que tras la transferencia no he dieron el OK, pero veo que es de fiar y bastante acogedor!

    Un saludo

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  2. Hola Aida,
    El lugar me gustó y tiene una situación espléndida. Desde la terraza disfrutamos de unas maravillosas puestas de sol. El personal bastante antipático, pero quizás era porque estuvimos allí en Ramadán y durante el día no tenían demasiadas ganas de trabajar.
    Espero que lo pases bien en Marrakech

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  3. Estuve hace unos meses en Marrakech y me alojé en Riad Shambala. Es un precioso hotel con unas habitaciones maravillosas y en el que nos trataron de forma espectacular. Además, tiene una ubicación perfecta para el turismo. Os dejo su web por si quereis ver sus fotos o visitarlo! http://www.riadshambala.com/

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    1. Gracias Tania, lo tendré en cuenta cuando vuelva a Marrakech.
      Saludos

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