martes, 24 de junio de 2008

Valle de Chistau. Pirineo Aragonés


Decidimos ir a pasar el primer fin de semana de septiembre de 2007 en el Pirineo Aragonés, concretamente en el Valle de Chistau.
Salimos de casa a las 7 de la mañana y a las 9:30 ya nos habíamos plantado en Aínsa, interesante pueblo aragonés, declarado de interés artístico nacional. Aprovechamos para visitar el Centro Histórico, donde destacan el Castillo y la Iglesia románica de Santa María iniciada en el siglo XI y finalizada en el siglo XII. A lo largo del núcleo urbano se pueden observar interesantes casas, ejemplo de las edificaciones típicas de la comarca, con sus rejas, magníficas ventanas y portadas de piedra. Llegamos a la Plaza Mayor, porticada y de enormes dimensiones. En un extremo se encuentra el ayuntamiento y por el otro extremo se llega al castillo. Después de esta corta visita dejamos Aínsa y continuamos hacia Plan, donde pasaríamos la noche. Tomamos el desvío hacia el Valle de Chistau y el paisaje se va haciendo más agreste y la carretera más estrecha. El Valle de Chistau ha sido el más escondido de los valles altoaragoneses. Aislado por carretera hasta los años 30, en que se abrieron los túneles de La Inclusa, si bien ésta no llegó a Plan hasta años más tarde, sus únicos accesos hasta ese momento eran caminos de herradura, accesibles solamente a pie o a caballo. Estas dificultades de comunicación, hicieron que el Valle adquiriera unas características y peculiaridades que lo dotaron de personalidad propia, como la conservación de su lengua, una variante del aragonés, llamada chistabín, palabra que da nombre al Valle.








Geográficamente el Valle ocupa la cuenca del río Cinqueta y está limitado por altas cumbres entre las que destacan las escarpadas paredes de Cotiella, al sur, y el macizo de Posets, que con sus 3.375 metros, es la segunda montaña más alta de los Pirineos tras el Aneto. Por el oeste comunica con el Valle de Bielsa y por el este, con el de Benasque.
En ese marco natural, en parte zona protegida dentro del Parque Natural Posets-Maladeta, se distribuyen los 4 municipios que componen el Valle: Gistaín, Plan (con los pueblos de Plan, Saravillo, Servato y Señes), San Juan de Plan y Tella–Sin (con las poblaciones de Tella, Sin, Salinas de Sin, Lafortunada, Badaín, Hospital de Tella, Cortalaviña, Revilla y Caseríos de Lamiana).
Todos los pueblos del Valle son de fisonomía parecida. Las calles son estrechas y empinadas para poder adaptarse a la orografía del terreno, y en un espacio amplio se ubica la plaza, lugar de reunión de los vecinos, la mayoría de avanzada edad.
En total habitan unas 600 personas que viven esencialmente de la ganadería pero actualmente el turismo rural va dejando también algún ingreso extra, hecho que ayuda un poco a mantener la escasa población.







La primera vez que escuché el nombre de Plan fue hace ya 23 años, cuando apareció en todos los periódicos gracias a una original iniciativa que tuvieron los mozos solteros inspirados en la película “Caravana de Mujeres”. Organizaron una fiesta con el fin de atraer a mujeres de toda España. De aquella fiesta surgieron algunas parejas que trajeron un poco de esperanza al Valle.
Recuerdo que se hicieron varios documentales por televisión y unas preciosas imágenes de aquel Valle quedaron grabadas en mi disco duro. Hemos tardado unos cuantos años en ir a conocerlo, pero todo llega.

Al llegar a Plan nos dirigimos a la Oficina de Turismo. Me sorprendió que un pueblo tan pequeño disponga de una oficina tan bien montada. Recogimos información sobre el Valle y posibles excursiones a realizar.
Nos alojamos en el Hotel Mediodía, un bonito establecimiento desde donde se disfruta de unas vistas extraordinarias.
El pueblo es pequeño y en seguida está visto. Visitamos la recién restaurada iglesia de San Esteban del siglo XVI, de arquitectura tradicional. Parece ser que la “caravana de mujeres“ no funcionó mal del todo, puesto que el pueblo dispone de todos los servicios: escuela, supermercado, farmacia, consultorio médico…
Comimos divinamente en el mismo Hotel Mediodía. En el comedor hay un recorte de periódico enmarcado en el que se pueden leer unas declaraciones del Dr. Iglesias Puga, padre de Julio Iglesias, al Diario del Alto Aragón donde afirma haberse quedado maravillado con la cocina casera del Hotel. Dice textualmente: “… porque realmente esta Señora cocina como Dios. Me encuentro mucho mejor aquí que en el Hotel París de Montecarlo”. Con su esposa Ronna visitaron el establecimiento cuatro años consecutivos, de 1998 a 2001.
Esperamos que el sol bajase un poco para poder salir a caminar. Teníamos toda la tarde por delante y decidimos hacer el recorrido desde Plan - Gistaín – San Juan de Plan para volver a Plan. Los tres pueblos están unidos por senderos y dada su proximidad, los trayectos parecían asequibles para hacer en pocas horas. De la parte alta de Plan, junto a la fuente y el lavadero nace el camino que asciende a Gistaín (o Chistén) desde donde se tiene un impresionante mirador del Valle. Aunque el empinado sendero es precioso, los 45 minutos de Plan a Gistaín se nos hicieron un poco pesados por el calor que todavía apretaba. Llegamos a Gistaín que se encuentra a 1422 metros de altitud. Paseamos por el pueblo y nos paramos a charlar un rato con un abuelo que estaba tomando el fresco. Aquí se ven muchas casas de turismo rural y de alquiler de habitaciones.






Ya saliendo del pueblo, caminamos un tramo de carretera por donde pasa el GR19, en dirección a San Juan de Plan. Nos encontramos a otro simpático abuelo que mientras nos acompañaba nos explicó como discurrían sus días en el Valle. Nos indicó donde empieza el PR37, el camino que nos llevaría a San Juan. El empedrado sendero es muy estrecho y empinado, por lo que hay que andar con cuidado para no resbalar. En 30 minutos llegamos a San Juan. Visitamos el pueblo y por el camino que transcurre paralelo al río Cinqueta llegamos nuevamente a Plan.
El domingo y después de un buen desayuno seguimos una pista que conecta el Valle de Chistau con el Valle de Benasque. Desde Plan a Chía hay 25 km y de Chía a la carretera A-139 debe haber 2 ó 3 km hasta Castejón de Sos y desde aquí 14 km hasta Benasque.
El recorrido por la pista es de una gran belleza. El primer tramo discurre entre bosques de abetos y se encuentra un mirador desde donde se disfruta de una bonita panorámica del Valle de Chistau con los 3 pueblos que visitamos el día anterior. Los bosques se van substituyendo por prados de alta montaña y empezamos a ver vacas y caballos que están en los puertos. Las vistas cortan la respiración. Acabamos de pasar el día en el Valle de Benasque.

Aquellos bellos parajes, la amabilidad y sencillez de sus gentes y la paz que allí se respira consiguieron que disfrutáramos de un agradable fin de semana.

5 comentarios:

  1. El Pirineo es una de mis muchas asignaturas pendientes pues mi experiencia con el se limita a Andorra. Tengo unas enormes ganas de visitar el valle de Aran, el Boi, Benasque...y con tu relato me han entrado tambien muchas ganas de conocer el valle de Chistau. Seguro que es precioso.

    Creo que esta semana salis para Japon. Nosotros nos vamos a finales de la semana proxima. Que os vaya muy bien y nos leemos a la vuelta. Seguro que vienes con muchas historias que contarnos.

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  2. El Pirineo es un destino ideal para escaparnos de vez en cuando. Aunque por proximidad conocemos bastante más el Pirineo de Lérida, el Pirineo aragonés lo vamos descubriendo poco a poco. Por suerte, siempre hay rincones interesantes por visitar.

    Tal como dices el sábado partimos hacia Japón. Estos tres días se me van a hacer eternos. Referente a vuestro fabuloso viaje, espero que cumpla tus expectativas y tu gran sueño se vea realizado. ¡Ya nos contarás!. BUEN VIAJE

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  3. Por mi trabajo cuento con pasajes a San Juan, así que gracias por esta info, espero poder pasar entonces por Valle de Chistau

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  4. Hola
    Una puntualización, el aragonés o fabla aragonesa es una lengua con origen en el latín al igual que el francés, catalán, occitano, castellano etc. El chistavin si se puede considerar un dialecto del aragonés.

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