viernes, 8 de agosto de 2008

Ukai en el río Nagara. La pesca con cormorán en Japón


Los cormoranes son aves marinas de mediano tamaño, cercanas a los pelícanos. Se alimentan de peces, tanto de agua dulce como salada. La mayor parte de los cormoranes tienen el plumaje negro o blanco y negro. De hecho, la palabra “cormorán” tiene su origen en la denominación latina de la especie: “Corvus Marinus”, es decir, cuervo de mar, nombre con que se designó a esas aves en otro tiempo.
Para capturar a sus presas no se lanzan desde el aire, sino que bucean desde la superficie. Lo hacen con tanta destreza que han sido domesticados para pescar.
Japón y China son los únicos lugares donde tiene lugar esta práctica milenaria. La pesca con cormoranes ha sido representada en Japón desde el siglo VI, tanto en documentos como en la cerámica. Uno de los pocos lugares donde se puede ver es el río Nagara en la ciudad de Gifu y allí acudimos.




La pesca con cormorán se conoce con el nombre de ukai. Las aves se capturan salvajes y se domestican siguiendo un entrenamiento de por vida. Una vez capturado el pescado, suben a la superficie y lo engullen. Para evitar que lo traguen, les colocan una anilla en el cuello, llamada kubiyui. El pescador, lo agarra por el cuello y le aprieta la garganta para que lo suelte. La anilla es lo suficientemente ancha para que pueda tragar las piezas pequeñas y no morir de hambre. La temporada en Gifu dura 158 días, del 11 de mayo hasta el 15 de octubre. Se celebra cada noche, a excepción de las noches de luna llena o si ha llovido fuerte y el río baja demasiado crecido.
Consulté el calendario lunar para asegurarme de que el viaje hasta allí no sería en vano.
Es muy fácil llegar a Gifu desde la ciudad de Nagoya donde estaríamos dos noches. Los 30 km que separan ambas ciudades se pueden recorrer fácilmente en tren en un trayecto que dura unos 20 minutos.
Al llegar a Gifu, subimos al bus nº 11 hasta Nagara-bashi (puente del río Nagara), donde se encuentra el Cormorant Fishing Pier.





La ciudad de Gifu es relativamente pequeña (unos 500.000 habitantes) y no tiene ningún interés turístico ya que en 1891 un gran terremoto la destruyó por completo y posteriormente fue arrasada durante la 2ª Guerra Mundial. De todas formas, desde la última fila del autobús y durante otros 20 minutos, nos hicimos una remota idea del ambiente que se respira en sus calles.
Como es de imaginar, los turistas acuden a Gifu para ver la pesca con cormorán. Por supuesto, esta práctica pertenece al pasado, y en nuestros días no ofrece otro interés que el meramente folklórico.
Los cormoranes viven alrededor de sólo cinco años cuando tienen que pescar durante todo el año, pero en lugares como el Río Nagara viven de 15 a 20 años debido a que tienen largas vacaciones y son muy bien cuidados.
Aunque se aconseja hacer la reserva previa, nosotros no la habíamos hecho y nos arriesgamos. Al llegar al río, nos acercamos a las taquillas y previo pago de 3300 yenes por persona nos vendieron los tickets para la salida de las 7:15 y nos anotaron el número de barco asignado. Calculo que habrá en total unas 10 ó 12 barcas y cada una transporta unas 25 personas. Creo que éramos los únicos extranjeros occidentales; el resto parecían todos japoneses, o quizás chinos o coreanos, el problema es que me cuesta diferenciarlos.






La barca tiene una gran mesa central que va de una punta a la otra, sobre un suelo de tatami, con unos farolillos de papel decorados con dibujos de cormoranes. No hace falta decir que tuvimos que entrar descalzos y sentarnos en el suelo. En el folleto que nos facilitaron leí que hace 1300 años que se pesca con este sistema y que el privilegio de ser cabeza del barco de pesca es hereditario. Todas las barcas que llevan a los turistas se colocan en fila cerca de la orilla del río, mientras se espera a que oscurezca y aparezcan las ubune o barcas de pesca. Al cabo de una ½ hora de larga espera, los fuegos artificiales dieron la señal de que estaba a punto de empezar. Es todo un espectáculo ver como se acercan las barcas de pesca con las antorchas encendidas como única iluminación. En cada barca van tres hombres: el cabeza de pesca – usho- que sujeta a 10 ó 12 cormoranes atados con cuerdas o tanawa, el tomonori que es quien guía la barca y el ayudante o nakanori. Las barcas que llevan a los turistas van siguiendo y acompañando a las ubune de una forma más o menos ordenada de tal manera que todos puedan ver de cerca a los animales. Los peces -ayu-, atraídos por la luz de la antorcha acaban en el buche de los pájaros. El cabeza de pesca, el cual viste unas largas faldas de paja, con mucha rapidez les saca el pescado y rápidamente devuelve las aves al agua.
Las tanawa son trenzadas de forma ingeniosa, de tal manera que si se enredan con algo bajo el agua el usho puede torcerlas en sentido contrario para liberarlas. Los cormoranes podrían ahogarse si no salen a la superficie en 3 minutos. En el Río Nagara, el usho maneja 12 tanawa con la mano izquierda - una por cada ave - y utiliza la derecha de forma mágica para impedir que se enreden.





Para manejar las tiras el usho debe contar con mucha experiencia, intuición y confianza en los cormoranes, de esa forma las maneja hábilmente y por eso la pesca con cormoranes es tan fascinante de ver. El momento culminante es el llamado sogarami, cuando las seis barcas se colocan alineadas una al lado de otra y conducen los peces hacia la superficie. A pesar de ser un espectáculo para el turismo, no deja de ser una excelente y casi única oportunidad para poderlo disfrutar. Merece la pena.

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