No es la ciudad con
más encanto de todas las que conozco, su gente tampoco es la más amable. No es
la más limpia ni tiene un clima envidiable. Además es una ciudad cara y el tema
gastronómico dista de ser su punto fuerte...... pero me encanta Londres.
Sus inmensos y
cuidados parques, sus magníficos museos, el ambiente de sus calles y mercados,
la amplia oferta cultural, todo ello hace de Londres una de mis ciudades
favoritas.
Cualquier excusa es
buena para viajar hasta la Capital Británica y - todo sea dicho - los vuelos de
bajo coste que salen desde Reus - a escasos 5
km de
casa - nos lo han
puesto bastante más fácil.
Esta vez, la excusa
fue bien simple. Había comprado un perfume en eBay como regalo de cumpleaños
para mi marido y no me llegó a tiempo. Lo cambié por un fin de semana en
Londres, aunque el perfume lo tuvo igual al cabo de unos días, claro.
El pasado fin de
semana, del 22 al 24 de febrero hicimos la escapada. Era la 6ª vez que visitaba
la ciudad, una ciudad donde siempre hay rincones por descubrir y que siempre me
sorprende.
Un fin de semana no da
para mucho, pero bien aprovechado se puede saborear.
El viernes lo
dedicamos a la zona de Oxford y Regent's street, Picadilly, Soho y Covent
Garden. Cenamos en el restaurante "La Spiga" una pizzeria del Soho
con un ambiente impresionante. Al ser viernes estaba todo a rebosar, los
locales llenos y al no hacer frío las calles también estaban muy animadas.
El sábado lo
aprovechamos a tope. Nos levantamos con ganas de comernos la ciudad. A primera
hora fuimos al British Museum y nos centramos básicamente en las salas de
Egipto y Grecia. Me gusta pasar a "saludar" a las momias cada vez que
voy a Londres. Al salir, nos dirigimos hacia la zona norte de la ciudad con la
intención de visitar Camden Town y su famoso y concurrido mercado que aún no
conocíamos. Paseamos por Regent's Park y aunque en esta época del año las
flores no están en su mejor momento, estaba igualmente bonito, especialmente la
zona de Queen Mary's Garden.
Salimos del parque por
la parte donde se encuentra la mezquita central de la ciudad y nos fuimos a
buscar el Regent's Canal que conecta desde 1820 el Grand Union Canal con los
London Docks, el antiguo puerto de Londres y que en su día fueron unos motores
de importante tráfico. Caminamos siguiendo dicho canal hasta la esclusa de
Camden Lock.
Es un paseo muy
agradable y tranquilo que te desconecta del ajetreo de la ciudad. Se van
encontrando rincones muy pintorescos, algunos barcos vivienda e incluso un
restaurante. Las casas que dan al canal son un auténtico lujo, pueden tener el
coche aparcado en un lado y la barca en el otro.
Camden Market no me
decepcionó. Había oído hablar tanto de este mercado que temía haberme creado
demasiadas expectativas. Se respira un ambiente festivo, algo retro y se pueden
encontrar mil y un artículos de lo más variopinto. Me imaginaba que después del
espectacular incendio del pasado 9 de febrero habría más zonas cerradas, pero
la verdad es que apenas me acordé del suceso. Aunque hay numerosos puestos de
comida con una pinta increíble, ya empezábamos a estar un poco cansados y decidimos buscar un restaurante para
podernos sentar y recuperarnos un poco. Comimos en el Max Orient, un buffet de
comida china, vietnamita y malaya, un lugar aconsejable para quines les guste
este tipo de comida. Flores naturales en la mesa y, lo que es más importante,
una gran variedad de platos, un atento servicio y un buen precio.
Paseamos un rato más
por las calles del mercado y luego nos dirigimos hacia la zona del Temple con
la idea de visitar la Temple Church, iglesia que aparece en la película
"El Código da Vinci". Dimos unas cuantas vueltas pero no hubo manera
de encontrarla. Preguntamos por allí y nadie nos supo orientar. Había leído que
está un poco escondida pero no pensaba que fuera tan complicado. Para la próxima
ocasión intentaré llevar unas indicaciones mejor detalladas.
Cruzamos uno de los
puentes del Támesis y fuimos caminando por South Bank hasta las Casas del
Parlamento. Había un ambiente realmente increíble, muchísima gente paseando,
grupos de turistas haciendo cola para subir a la inmensa noria London Eye,
muchas estatuas vivientes a cual más perfecta y diferentes números de animación
callejera.
La imagen del
impresionante Parlamento y el BigBen vistos desde el puente de Westminster la
encuentro simplemente magnífica.
Subimos por Whitehall
hasta Trafalgar Square y entramos a la National Gallery a contemplar algunos de
los highlights que allí se exponen.
Acabamos de pasar el
día por la zona de Leicester square, Picadilly, Trocadero y nos regalamos una
buena merienda en una cafetería de Regent's street.
El domingo amaneció
soleado y dedicamos la mañana a caminar por Hyde Park. Nos gusta entretenernos
con las pícaras ardillas y contemplar como se disputan la comida la gran
cantidad de cisnes, patos, ocas y aves varias.
Poco tiempo, pero el
suficiente para desconectar de la rutina y marcharnos con el propósito de
volver lo antes posible.














