Si uno quiere
imaginarse como debieron ser los felices años 20 en Oporto no hay nada mejor
que acudir al Café Majestic en la rua Santa Catarina. La
decoración y el ambiente del local invitan a trasladarse al Oporto de la “Belle Époque”. Lugar de reunión de
artistas, escritores, políticos e intelectuales, aquellas mesas de frío mármol
fueron testigos de los debates de ideas y de las tertulias que allí se daban
cita. Fue el día 17 de diciembre de 1921 que un lujoso café con el nombre de Elite,
abría las puertas en la ciudad. Corta vida para aquel primer nombre, puesto que
al siguiente año, con la entrada de un nuevo socio, pasó a llamarse Café
Majestic. Espejos, querubies, mármol, candelabros y nobles maderas justificaban
aquel pretensioso nombre para un local que sería el lugar de reunión de la alta
sociedad de Oporto, pero frecuentado también por una corriente más progre de
bohemios e intelectuales.
El
local cayó en el abandono desde 1964 hasta 1980 hasta que pasó a nuevas manos.
En 1983 fue declarado inmueble de interés público y patrimonio cultural de la
ciudad iniciándose un importante proceso de restauración que le devolvería el
esplendor de sus mejores tiempos convirtiéndose de nuevo en uno de los lugares
con más encanto de la ciudad.
Después
de un agitado día de visitas, bodegas, mini crucero y callejeo decidimos ir a
cenar al Café Majestic. Intentamos captar toda la esencia del lugar sin perder
ningún detalle y acompañados por la música del piano que interpretaba “Melodías de siempre” disfrutamos de
unos agradables momentos. Buena comida, amable personal y precios aceptables
hicieron que nos sintiéramos realmente bien. Tan a gusto como se debía
encontrar allí la escritora J.K. Rowling, que acudía frecuentemente al Majestic
durante los años que vivió en Oporto. Cuenta en su biografía que después de la
temprana muerte de su madre y en un desesperado intento de huir, se marchó a
Oporto donde había conseguido una plaza de profesora de inglés en un centro de
idiomas. Se llevó consigo las primeras páginas manuscritas de su primer libro
de la saga “Harry Potter y la Piedra Filosofal” que seguía escribiendo. Según
cuenta, sentada en una de aquellas pequeñas mesas de mármol escribió varios
capítulos del libro que la dio a conocer en el mundo entero.
Pero
el Majestic no es el único café con solera de Oporto. La ciudad tiene larga
tradición en este tipo de locales que, a lo largo de los años, han servido de
punto de encuentro, de debate y de tertulia. Al igual que en Lisboa, se pueden
encontrar varios establecimientos que después de unos años de decadencia, han
sabido resurgir de sus cenizas.
Como
la experiencia del Majestic nos gustó, al día siguiente acudimos a cenar al Café
Guarany, situado en la avenida dos Aliados. El local no está
tan ricamente decorado como el Majestic, pero también tiene su encanto. Se
fundó en el año 1933 y pronto se le conoció como “el café de los músicos”
debido a la atmósfera artística que allí se respiraba. El nombre Guarany es el
de una tribu de una zona de Brasil de donde
procedía el café que se servía en el establecimiento. Fue también lugar de
encuentro de hombres de negocios y de intelectuales. Actualmente tienen un buen
programa de actuaciones y pudimos disfrutar de la magnífica voz de Joana Costa
que con sus fados nos acompañó durante la cena.
Nos
quedaron muchos otros cafés por conocer, como el Progresso, Lusitano, Âncora
Douro y Brasileira. Espero volver algún día.











