domingo, 26 de octubre de 2008

Fez, la ciudad de los laberintos

En septiembre del año pasado viajamos por primera vez a Marruecos. Entonces nos decidimos por Marrakech, Essouira y el valle de Ourika en el Alto Atlas. Quedamos fascinados por su nítida luz, sus colores y sus olores, los paisajes… Nos hicimos el propósito de regresar en un futuro no muy lejano y la semana pasada nos escapamos 5 días que nos dieron la oportunidad de visitar Fez, Meknés, Moulay Idriss y las ruinas romanas de Volubilis.
La ciudad de Fez fue fundada por Idris II en el siglo IX y en ella se encuentra la Medina más antigua de Marruecos y una de las más grandes de todo el Magreb, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981. La palabra medina significa “ciudad" pero habitualmente se usa para designar el casco viejo de las ciudades árabes.
Fez es una de las cuatro ciudades llamadas imperiales junto a Marrakech, Meknés y Rabat y se considera como el centro religioso y cultural del país. Su prestigiosa Universidad es un centro de referencia para el estudio del árabe y la religión musulmana. Los guías de Fez aseguran que se trata de la Universidad más antigua del mundo pero esta afirmación la he escuchado también referida a otras Universidades del Planeta. Parece que todos quieren el privilegio de haber sido los primeros. La ciudad se divide en tres zonas, Fez el Bali, la zona antigua, dentro de las murallas, Fez-Jdid, la zona nueva, donde se encuentra la Mellah, el barrio judío, y la Ville Nouvelle (Ciudad Nueva), en el noroeste de la ciudad, fundada por los franceses en 1920.
Sin duda alguna, perderse por el entramado laberíntico medieval de Fez el Bali es una experiencia indescriptible. Nos comentan que hay más de 9000 callejuelas y al principio cuesta un poco orientarse. Las dos calles principales son Talaa Kebira y Tala Seghira y el primer día no nos atrevimos a alejarnos demasiado de estos puntos de referencia. Una vez empiezas a coger confianza es interesante perderse, dejarse llevar por el instinto y por el olfato e ir descubriendo los diferentes rincones que te transportan a siglos pasados. Los distintos gremios profesionales se distribuyen en barrios según la especialidad y te vas encontrando los alfareros, forjadores, sastres…
Las calles son muy estrechas y los edificios son altos, con lo que dejan pasar poca luz que le da un aire más misterioso. Tuvimos la oportunidad de subir a las terrazas de algunos edificios desde donde se contemplan bonitas vistas de la medina y los minaretes de las múltiples mezquitas compiten en número con infinidad de antenas parabólicas.
El transporte de las mercancías se realiza con burros y los gritos de ¡barak!, ¡barak! de los dueños de los animales van avisando a su paso.




viernes, 10 de octubre de 2008

Bruselas, la capital del cómic


Nunca he sido una fiel seguidora de las aventuras de Tintín pero Josep Maria se ha tragado infinidad de veces las múltiples historias que juntos protagonizaron Tintín y su inseparable perro Milou, el capitán Haddock, el profesor Tournesol, los Dupont et Dupond o la Castafiore, entre otros.






viernes, 3 de octubre de 2008

Braga y Guimaraes, el orgullo del pasado


Desde la ciudad de Oporto se pueden realizar varias excursiones interesantes. Por su relativa proximidad y la riqueza de su patrimonio, desplazarse hasta Guimaraes y Braga es una buena elección. Visitar las dos ciudades en un solo día resulta bastante apretado pero madrugando un poco se puede hacer sin ningún problema. El día 13 de septiembre a las 8:45 cogíamos el tren (2.15€) desde la estación de Sao Bento en dirección a la ciudad de Braga. Tanto de Oporto a Guimaraes como de Oporto a Braga, la frecuencia de trenes es bastante elevada. En la página web se pueden consultar todos los horarios y precios. El tren para en todas las estaciones, con lo que tardamos unos 75 minutos en llegar.