miércoles, 24 de diciembre de 2008

Marsaxlokk, bajo la mirada de Osiris

Malta es un país pequeño en extensión pero grande en posibilidades. Viajamos a Malta en verano de 1999 cuando todavía era un destino poco habitual para los españoles debido a la inexistencia de vuelos directos. A pesar del intenso calor que padecimos en aquel mes de julio, disfrutamos de unos espléndidos días en el archipiélago maltés.
Tal vez la característica que más llama la atención en Malta es el color. Excepto algún edificio nuevo, absolutamente todo, desde el palacio más lujoso hasta las casas más humildes, está construido con bloques de piedra caliza que extraen de sus canteras. Incluso en el interior de las casas se ve el bloque sin pintar. De hecho el nombre de Malta, se dice que deriva del hecho de que los romanos la llamaran "isla de miel" (melha), por el color que adquiría la roca cuando el sol estaba bajo. Aunque es más probable el origen fenicio quienes la llamaron "Malalt" (Refugio Seguro).


lunes, 1 de diciembre de 2008

Las geishas, esas misteriosas mujeres

Antes de leer la novela de Arthur Golden “Memorias de una geisha” tenía un concepto bastante confuso acerca de esas misteriosas mujeres. A medida que avanzaba en la lectura me iba familiarizando con una serie de palabras extrañas hasta entonces: okiya, maiko, katsura, danna, shironuri, minarai, obi, okobo y tantas otras. Para un occidental es difícil llegar a entender cual es la función de una geisha. La novela muestra el ambiente en el que se mueven estas damas dedicadas en cuerpo y alma al placer de sus acompañantes. Desde hace siglos, las futuras geishas reciben desde muy niñas una estricta formación en canto, música, danza y conversación para poder entretener a sus clientes. Cuando finalizan sus estudios, continúa la formación de las jóvenes como aprendices o maikos de sus hermanas mayores a las que acompañan a las casas de té. En las fiestas tocan el shamisen, un instrumento de cuerda, cantan y danzan con sus abanicos, sirven el té o practican el arte de conversar.
Aunque su objetivo final sea conseguir un danna o señor que las proteja y mantenga, no hay que confundirlas con cortesanas. Las geishas están muy bien consideradas por la sociedad japonesa.