miércoles, 7 de enero de 2009

El "efecto IKEA" en los confines del mundo

En la parte más nórdica del Golfo de Botnia, el río Tornionjoki hace de frontera entre las ciudades de Tornio y de Haparanda. En realidad separa dos países, ya que Tornio pertenece a Finlandia y Haparanda a Suecia. El tránsito continuo de fineses y suecos cruzando el puente de uno al otro lado del río, es un hecho habitual entre la población de ambos países. Aunque sus centros urbanos son muy parecidos, Tornio es dos siglos más antigua.




Esta ciudad se fundó en 1621, mientras que Haparanda nació en 1821 a raíz de que Finlandia se convirtiera en Ducado Autónomo de Rusia. La guerra de 1808 entre Suecia y Rusia supuso la conquista y anexión de Finlandia a Rusia, dividiendo Laponia en dos partes. Tornio quedó en el lado ruso por insistencia del zar y fue cuando los suecos crearon una nueva población para compensar la pérdida. Durante el período de anexión a Rusia, Tornio fue una simple guarnición militar y el comercio no se revitalizó hasta la Primera Guerra Mundial ya que por Tornio y Haparanda pasaba la única línea de tren que unía Rusia con sus aliados occidentales.




Turísticamente hablando son ciudades sin demasiados atractivos. Merece la pena visitar la bonita iglesia de madera de Tornio, construida en 1686 y dedicada a la reina Eleonora de Suecia, la cual tiene un interior ricamente decorado.


También es interesante la pequeña iglesia ortodoxa consagrada en 1884 por el propio zar de Rusia Alejandro I y dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo.


En Haparanda llamó nuestra atención la tienda-almacén de los hermanos Hermanson que se mantiene idéntica como cuando se fundó en 1832. Está regentada por los hermanos Nils y Lars Hermanson y juraría que entre los dos suman más de 160 años de edad. Es uno de los edificios mejor conservados en el norte de Suecia y la tienda principal junto con 12 almacenes forman un patio interior. Antiguamente fue un comercio de pieles de lujo procedentes de Rusia.


Nuestro interés en llegar hasta la zona fue para ver la pesca del salmón en los rápidos de Kukkolankoski - o de Kukkolaforsen como se les conoce en Suecia - que se encuentran a escasos 15 km al norte de la ciudad.
El río Tornio, muy rico en salmones, tiene una longitud de 520 km y sus rápidos 3.5 km, con un desnivel de 13.8 metros. En un relato anterior ya hice algún comentario sobre el lugar.


Pero en junio de 2005, un hecho cambió el ánimo y ritmo de vida de ambas ciudades.
Hasta ese momento, los jóvenes se marchaban en busca de posibilidades a otros lugares de sus respectivos países.


En Tornio – Haparanda a tan sólo 100 Km del Círculo Polar Ártico no era nada fácil ganarse la vida. Aunque después de la II Guerra Mundial se crearon nuevos puestos de trabajo gracias al éxito de la cervecera local Lapin Kulta y de la fábrica de acero inoxidable Outokumpu, no había suficientes motivos para atraer a la juventud y la visión de futuro no era demasiado optimista.
El anuncio, en junio de 2005, de que Ikea proyectaba abrir una tienda en Haparanda, fue acogido con una euforia inimaginable.
Después de que Ikea apostara por esa pequeña ciudad de 10.300 habitantes (unos 33.000 si sumamos los habitantes de Tornio) las inversiones se han disparado de tal manera que se ha reducido el desempleo de forma importante, aunque también se ha duplicado el precio de las viviendas.
Se ve que fue difícil convencer al consejo de administración de la empresa para llevar a cabo ese proyecto, sin embargo, a día de hoy se ha demostrado que los que apostaban por ello no iban desencaminados y clientes de Finlandia, Suecia, Noruega y Rusia llenan el establecimiento.
Cuando nosotros estuvimos en 2002, Haparanda y Tornio sólo compartían un campo de golf, pero desde entonces se han ido uniendo para formar una sola ciudad. Los niños pueden ir al colegio de cualquier lado de la frontera, comparten varios servicios municipales y las oficinas de turismo se han fusionado. No hace falta decir que el centro de Ikea en Haparanda está rotulado en finés y en sueco y los precios se señalan en euros y en coronas.
No me atrevo demasiado a opinar sobre este fenómeno, pero lo que si es una realidad es que la población tiene posibilidades de ganarse la vida y el ambiente de la ciudad ha cambiado.

1 comentario:

  1. Perquè vegis que de tan en tan també em passo per aqest blog! ahahha.

    Patrícia.

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