miércoles, 11 de febrero de 2009

Tarde de sábado en Arashiyama

Arashiyama es un barrio que se encuentra situado en las afueras de la ciudad japonesa de Kyoto, en la zona oeste. A pesar de que hay muchas cosas por ver y por hacer en Arashiyama, prácticamente no encontramos turistas extranjeros. La ciudad de Kyoto ofrece tanto, que uno lo tiene muy difícil a la hora de seleccionar sus objetivos cuando la estancia se reduce a una semana. De todas formas, había que escoger. Decidimos que los macacos japoneses merecían una oportunidad y además descansaríamos de tanto templo.





Es un lugar donde los habitantes de la ciudad acostumbran a ir durante el fin de semana y al coincidir nuestra visita en sábado, había realmente mucho ambiente.
Por la mañana estuvimos visitando los famosos templos de la zona norte (Kinkakuji o templo dorado, Ryoanji y Ninnaji) y saliendo del templo de Ninnaji ya nos dirigimos a Arashiyama.
Transcribo lo que anoté aquel 5 de julio de 2008 en mi diario de viaje:

"Hoy tenemos previsto visitar las zonas Norte y Oeste de Kyoto. Después de una reconfortante ducha salimos en dirección a la estación. En el hotel no nos entra el desayuno, por tanto debemos buscarnos la vida. Dentro de la estación hay muchos establecimientos donde se puede desayunar y todos están más que bien. Entramos en uno donde tienen unos pasteles con una pinta excelente.
Cogemos el bus núm. 205 (220 yenes) hasta el conocido Templo Kinkakuji o Templo Dorado que se encuentra bastante lejos del centro, a unos 40 minutos en bus. Me doy cuenta que aquí en Kyoto muchas mujeres y chicas jóvenes visten el kimono, muchas más que en Tokio.
Llegamos a la parada de Kinkakuji-michi y nos dirigimos al Templo Kinkakuji (400 yenes) que es donde se encuentra el pabellón dorado, el cual nos muestra su cara más fotogénica. Es realmente bonito y el reflejo dorado en el lago rodeado de jardines, le dan una fama muy bien merecida.
Al salir, seguimos la ruta a pie “Kyoto walks” aconsejada por la oficina de turismo. Cae un sol de justicia y un calor sofocante que no ayudan demasiado a caminar, pero ya sabemos que los turistas somos unos sufridores natos.





Al cabo de 25 minutos llegamos al Templo de Ryoanji (500 yenes) donde se encuentra el famoso “rock garden”, un misterioso ejemplo de estilo karesansui y que no se ha modificado desde el siglo XV. Consiste en un pequeño rectángulo de grava blanca perfectamente peinada con un rastrillo y 15 rocas de diferentes tamaños repartidas en 3 grupos. Y eso es todo. Cada uno con su imaginación le busca un significado. Dicen que ayuda a la meditación filosófica pero con tanta gente es complicado. Sinceramente, no le acabo de ver la gracia, será que no entiendo del tema y que soy más vulgar, pero prefiero los jardines con plantas y estanques con pececitos de colores. ¡Qué le vamos a hacer!. Cerca del jardín hay una casa de té tradicional preciosa y un gran lago cubierto de nenúfares abiertos que nos sirven para estrenarnos con el nuevo objetivo de la cámara que compramos en Tokio.




Seguimos la ruta a pie y por fin llegamos al Templo Ninnaji, también clasificado como Patrimonio de la UNESCO. Aquí no compramos entrada, pues he leído en la guía que el paseo por los jardines es gratuito. Hace mucho calor y humedad y nos recuperamos bajo un cubierto donde hay varias vending machines.
Bajando las escaleras de entrada del Templo Ninnaji y caminando unos pocos metros, se encuentra la estación Omuroninnaji donde tiene parada el pequeño tranvía Keifuku Railway. Hacemos transbordo en la estación de Katabiranotsuji y cambiamos de la línea azul (B) a la roja (A) y la última estación (A14) es Arashiyama. Pagamos los 200 yenes que cuesta el trayecto al salir de la estación.







Sólo llegar, y ya te das cuenta en seguida que Arashiyama es un lugar muy turístico, pero se ven contados extranjeros, todo son japoneses. La gente de Kyoto va a pasar el fin de semana a la montaña y abundan los restaurantes y diferentes tipos de comercios.
Llegamos hasta el puente Togetsukyo (Puente del paseo de la luna) que con el Monte Arashiyama al fondo recubierto de bosque, es el símbolo más fotografiado. El paisaje es realmente bonito.
Comemos en un restaurante situado en la misma orilla del río. Patrícia y yo acertamos, pero Josep Maria ha pedido uno de los platos mostrados en el escaparate llamado Yamakake Hanasoba ... algo vomitivo. Después de comer, cruzamos el puente y a pocos pasos a la derecha se encuentra la entrada a Iwatayama, el parque de los monos. Pagamos 520 yenes (Patrícia 420) y empezamos a caminar montaña arriba por el bosque, un agradable paseo de 25 minutos que nos ayuda a hacer la digestión.








El macaco japonés de cara roja (macaca fuscata) es la única especie que habita Japón.
Según información de wikipedia, el macaco japonés es el primate que vive más al norte del Planeta con la excepción de los humanos Se encuentra en los bosques y montañas de las islas japonesas (con la notable excepción de Hokkaido).Este macaco es el único mono nativo de Japón, por lo que se encuentra bien adaptado al clima frío que impera en gran parte del archipiélago durante el invierno (registrándose temperaturas de hasta -15ºC). Está recubierto de un espeso y lanoso manto de pelo pardo-grisáceo en todo el cuerpo, con la excepción de la cara, nalgas, palma de las manos y pies. En estos lugares se agolpan numerosos vasos sanguíneos con el fin de mantener el calor, lo que les da un característico color rojo, sobre todo en la cara. La cola es muy corta (8-12 cm) y difícil de ver a simple vista cuando el pelo crece y se espesa de cara al invierno. El resto del cuerpo mide de 50 a 95 cm, siendo los machos más grandes que las hembras. Los primeros alcanzan los 14Kg. de peso máximo, mientras que las hembras rondan los 5 kilos y medio. Son animales de hábitos diurnos y fuertemente sociales. Los macacos japoneses están considerados entre los monos más inteligentes. Con el fin de sobrevivir a los crudos inviernos del centro de Japón, localizan fuentes termales de agua caliente y se sumergen en ellas el tiempo que sea. En la actualidad carecen de depredadores, ya que el pequeño lobo endémico de Japón fue exterminado a principios del siglo XX. Esto contribuye a la multiplicación de su número, aunque ésta sería mayor de no ser por la continua pérdida de su hábitat natural causada por los humanos. Salvando la deforestación de los bosques que sigue al imparable proceso de urbanización japonés, los humanos no representan un peligro para los macacos. Al contrario, esta especie es enormemente popular en el país, donde se la considera tan graciosa como respetable. El macaco japonés tiene también su papel en varios mitos sintoístas y budistas.











El primer macaco nos sorprende desprevenidos pero al cabo de unos minutos empiezan a aparecer por todos lados y de todos los tamaños. Llegamos hasta la zona más elevada, a 155 metros sobre el nivel del mar, donde se encuentra un mirador con bonitas vistas sobre Kyoto. Pasamos un rato de lo más divertido, embobados con los juegos de los monos, con la destreza que tienen desparasitándose los unos a los otros y sobretodo contemplando las piruetas de los más pequeñitos.
En esta zona vive un grupo de unos 140 individuos y están todos censados.
Entramos en la caseta-bar y un amable señor nos ofrece una toalla bien helada para refrescarnos, ¡qué alivio!. Pedimos unos granizados (250 yenes) que nos saben a gloria. En las ventanas no hay cristales pero están cerradas con tela metálica por donde los macacos cuelan sus manos para pedir comida. Me da la sensación como si fuéramos nosotros los que estamos dentro de la jaula. 









Ya de vuelta, damos un largo paseo por la orilla del río Katsura-gawa siguiendo su curso. Hay mucha gente, sobretodo parejitas jóvenes que alquilan barcas de remos. Algunos están con las cañas de pescar metidos en el agua hasta las rodillas, en una zona poco profunda donde también se puede ver alguna garza y otras aves. Familias con niños o grupos de amigos en bicicleta o paseando tranquilamente…. Es un lugar muy agradable. Vemos que están preparando una barca para la pesca con cormorán. Dudamos si merece la pena esperarnos hasta que anochezca o ver este ancestral método en Gifu, tal como habíamos planeado desde un principio.
Lo iremos pensando. Volvemos a cruzar el puente y continuamos por la calle principal Arashiyama Shôten-gai. Los comercios están muy bien montados, tanto los de recuerdos y artesanía, como los que venden helados o pasteles. Con el calor que hace, todo el mundo bebe y come helados o esta especie de granizado. Entramos a visitar el Templo Tenryu-ji (500 yenes) que destaca por su hermoso jardín de hortensias y bambúes. El Templo Tenryu-ji fue construido en 1339, también es Patrimonio Mundial de la Unesco y está considerado como el primero de los cinco templos del budismo zen más prestigiosos. Hay una exposición de fotos que muestran estas montañas en las diferentes estaciones del año. En primavera con los cerezos en flor se ve precioso, pero en otoño toda esta gran superficie boscosa se tiñe de rojo y amarillo. Aquí decidimos que si volvemos algún día a Japón, intentaremos que sea en otoño.









Al salir del templo, seguimos calle arriba y cruzamos la vía del tren hasta el bosque de bambúes. Es un lugar realmente bello, donde se respira una gran tranquilidad que invita al paseo. Empezamos a sentir el cansancio y además unos minúsculos mosquitos me atacan sin compasión por lo que decidimos acelerar el paso.
Regresamos en dirección al río y nos cruzamos con dos guapísimas maikos. La barca que estaban preparando para la pesca con cormorán ya está lista y la taquilla abierta, pero no se ve a nadie. Decidimos esperar 10 días e intentar verlo en Gifu, donde se puede llegar fácilmente en tren desde Nagoya.











Medio muertos, cansados y con los pies echando chispas llegamos a la estación de tren. Nos subimos en el primero que pasa en dirección a la estación central de Kyoto (entra con la JR Pass). Después de haber descansado un buen rato, aprovechamos para visitar el magnífico edificio de la estación que merece realmente la pena. Subimos en ascensor hasta el piso núm. 11 el cual está abierto al atrio central. Un poco más arriba hay un mirador sobre la ciudad, pero los cristales están sucios y desmerece bastante las vistas. Nos quedamos a cenar por aquí, pero ¡no cualquier cosa! Nos encaprichamos de unas inmensas copas de helado, bizcochos y frutas a las cuales no nos podemos resistir.
Y aquí acabamos por hoy, otro día vivido al máximo en este sorprendente país."






9 comentarios:

  1. Hola M.Teresa!!
    Gracias por enlazarme, lo voy a hacer yo también.
    Mira que todos los días se aprenden cosas: no sabía que hubiera monos en Japón! Lo veo tan civilizado que me cuesta imaginármelo (sería divertido que hubiera monos por Zaragoza)
    UN saludo!

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  2. yo tampoco no sabía que había monos en japón.

    Muchas gracias por tu blog

    un saludo

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  3. Hola Victor. Muchas gracias a ti por leerlo y por dejar tu comentario. Esto siempre anima a seguir contando experiencias.

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  4. Una buena opción para ver en Kyoto, la tendré en cuenta!... pero tengo miedo de no poder ver todo lo que quiero... iremos a Japón por corto tiempo en octubre (era eso o nada :'( ) y en Kyoto estaré solo 3 días... a ver si se puede (me encanta ver a los animales así como los retrataste, libres y felices)

    Saludos!
    Gaolga

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    1. Hay tanto por ver que se hace difícil escoger. No te agobies y disfruta lo que puedas, seguro que hagas lo que hagas te encantará. En Kyoto hay tantos templos que a nosotros nos apetecía hacer algo un poco diferente para variar y Arashiyama fue una buena opción.

      Espero que tengas un buen viaje!

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  5. Pues este lugar lo tengo en mente para dedicarle uno de los días que estemos en la ciudad, seguramente como vosotros, cuando ya esté un poco saturado de ver templos... Aunque cinco días en kioto como tenemos pensado no dan para mucho...

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    1. Va bien para desconectar, es un sitio relativamente tranquilo y con los monos os lo pasaréis bien, a la niña le gustará verlos, aunque no os confiéis demasiado que son muy pillines.

      Buen viaje!

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  6. Este verano vamos a Japón y ando recopilando información. Arashiyama es uno de los sitios que no me quiero perder. Seguiré leyéndote :)

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    1. Hola guapa! Un viaje muy chulo, estoy segura que os encantará. Nosotros lo pasamos muy bien en Arashiyama a pesar del intenso calor que hacía. No me importaría nada repetir Japón.

      Un beso

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