miércoles, 18 de marzo de 2009

Khajuraho y el arte de amar


Khajuraho es una pequeña población de la India que se encuentra en el Estado de Madhya Pradesh, al sur del valle del sagrado Ganges y al norte de la elevada meseta de Deccan. Cuesta imaginar que esta zona rural tapizada de campos de arroz, trigo y mijo fuera alguna vez tan importante.
El motivo de volar hasta Khajuraho no era otro que el interés que teníamos por visitar los magníficos templos del período Chandella construidos entre los siglos X y XII.
Una bonita leyenda cuenta el origen de la dinastía Chandella que gobernó esta región durante cinco siglos.






Según esta leyenda, hubo una vez una joven princesa hija de un sacerdote brahmán, llamada Hemavati, cuya belleza atrajo la atención del dios luna Chandra. Una noche, mientras ella se bañaba en el río, Chandra, bajo la apariencia de un joven apuesto, sedujo a la princesa. Como resultado de su feliz unión, nació un hijo, Chandravarman, favorecido por los dioses. Era valiente y temerario, y entre sus hazañas se cuenta que mató a un león sin armas. Se cree que esta figura heroica fue el fundador del reino de los Chandella. Su emblema representa a un joven luchando con un león, y en Khajuraho se puede ver un buen número de esculturas representando esta escena.
Aunque la historia sobre el dios luna y la princesa es un poco fantástica, lo cierto es que, era costumbre de los gobernantes, especialmente en el norte de la India, el hecho de remontar su ascendencia al sol (surya) o a la luna (chandra) para consagrar su poder y autoridad.
Durante aquel tiempo (950 – 1050 dC) la India era rica, la tierra muy fértil y la vida llena de placeres, con los templos como principal forma de expresión donde se reflejaban todas las escenas de la vida cotidiana. El templo era la casa de la divinidad, el lugar de encuentro, un club social y también un centro de cotilleo. Las ofrendas llenaban las arcas de los mandatarios que hacían construir nuevos templos. Bajo el poder de los Chandellas se llegaron a levantar 85 templos en 100 años, de los cuales quedan en pie 22.






Se representan escenas de caza, de guerra, las fiestas, la música, la danza y muchas escenas amorosas que han dado a conocer este magnífico conjunto de templos.
Los templos más importantes, pertenecientes al grupo occidental, están junto al estanque Sivsagar y están encerrados dentro de un jardín cuidado por el Instituto Arqueológico de la India. Un agradable paseo de unos 20 minutos lleva a los templos del grupo oriental.
Hay diferentes versiones sobre la existencia de tantas esculturas eróticas.
Unos creen que era una forma de enseñar, un inicio al arte de amar como se especifica en los libros del Kamasutra. Otros dicen que la representación de amantes alejaba a los malos espíritus y se protegía al templo de rayos y desastres. Una versión diferente es que el arte erótico deriva de un culto esotérico tántrico que incorporaba actividades sexuales como parte de sus rituales.
Muchos historiadores creen que la figura femenina es símbolo del alma humana, esperando y anhelando encontrarse con Dios. Las parejas entrelazadas sugieren el principio central de la religión hinduista de la reintegración para conseguir la paz y armonía. Sea cual sea el significado, no se puede negar su incalculable belleza y perfección.






De los 22 templos, destacaría el Templo Kandariya Mahadeo, considerado el mejor de Khajuraho. La plataforma sobre la que se alza el templo (característica común de todos ellos) tiene 3 metros de altura y el elevado shikara (torre con pináculo) de 30.5 metros de altura es casi tan alto como largo. Está dedicado al dios Siva y el nombre de Kandariya significa “Siva el que vive en una cueva de la montaña”, así pues, los techos piramidales de la sala y del shikara evocan la montaña Kailash en el Himalaya.
La arcada de la entrada está decorada con estatuas de músicos, amantes, cocodrilos y dioses. Se han llegado a contar 872 esculturas, 226 en el interior y 646 en el exterior.
Después de visitar tanto templo recomiendo una relajada excursión a las Cascadas Raneh. En época de lluvias salta gran cantidad de agua pero en octubre apenas bajaba un hilo de agua entre unas espectaculares formaciones rocosas.
De todas formas, las diferentes tonalidades de color le dan al lugar un gran encanto. De esta cantera fue de donde se sacó la piedra para la construcción de los templos.




Después de cenar y para completar el día acudimos a presenciar un espectáculo de marionetas de madera. Aunque son más características del Rajasthan en casi todo el país se ofrecen representaciones.






2 comentarios:

  1. Gracias por leyenda qué cuenta el origen de la dinastía Chandella.

    Muy bueno el viaje a la India


    Un saludo

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  2. Muchas gracias por tu comentario.
    Saludos

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