domingo, 21 de junio de 2009

Mirepoix (Midi-Pyrénées)

Además del nombre de una conocida salsa, Mirepoix es un encantador pueblo francés de unos 3000 habitantes que se encuentra a medio camino entre Carcassonne y Foix.





El escudo de armas de la ciudad contiene una banda azul posterior con tres estrellas y el resto rojo y una trucha dorada en el centro. De hecho, el origen etimológico de Mirepoix podría ser la palabra en occitano “Miro Peix”, es decir “quien mira los peces” haciendo referencia al río Herz próximo al pueblo, que sus aguas poco profundas y limpias dejan ver los peces dentro del agua.




Al atravesar la puerta de la muralla que da entrada a la ciudad medieval (siglo XIII) ya presientes que algo te espera y cuando se llega a la gran plaza porticada no creo que nadie se arrepienta de haber viajado hasta Mirepoix. Aunque el nombre oficial es Place Géneral Leclerc, todo el mundo la conoce como la Plaza de los porches (Place des Couverts), ya que se encuentra rodeada por porches y soportales de madera - algunos de ellos tallados con esculturas – y entramados de los siglos XIII al XV.




Todos los bajos de las casas de la plaza se han convertido en pequeños restaurantes, cafeterías o comercios destinados principalmente al turismo. Entre todas ellas, llama la atención la conocida como Casa de los Cónsules (siglo XV). La ciudad tenía el derecho a elegir cónsules entre los habitantes de la ciudad y en el año 1500 se les otorga la posibilidad de construir su propio edificio que hacía las funciones de prisión, sala de consejo y tribunal. En ella resalta la viga de madera de 12 metros de longitud que aguanta el porche y las 104 esculturas de cabezas humanas y de monstruos.




Otra de las bien cuidadas casas corresponde al ayuntamiento de la ciudad que queda bien claro por el simpático cartel de una pareja de novios.


Los que prefieran casarse por la iglesia sólo necesitan caminar unos pasos y acercarse a la Catedral de Saint Maurice, consagrada en el siglo XIII. La pequeña iglesia construida en 1298 por Jean de Lévis y su mujer Constante de Foix acabó transformándose en una impresionante catedral. Tiene una única nave de 48 metros de largo por 22 de ancho y 24 de altura, de estilo gótico. Es la segunda de Europa en amplitud después de la catedral de Gerona.




Mirepoix fue centro de herejes. Todos los caballeros, incluyendo al señor de la región Peire Roger, eran cátaros. En 1209 fue asediada por los cruzados y Simon de Montfort toma el castillo. En 1223 y con la ayuda de Raimon Roger de Foix fue reconquistada de nuevo por los señores occitanos de la región y ya en 1229 pasó a ser Feudo real francés. Posteriormente, en 1289, se rompieron las presas del río y se inundó la ciudad quedando prácticamente destruida, reconstruyéndose más tarde en el margen izquierdo, tal como la podemos admirar hoy en día.




Acabamos el día en un recomendable restaurante cenando unas galettes (crêpes saladas) y saboreando unas delicosas crêpes de postre.



Y hablando de gastronomía no estaría mal atreverse con la salsa mirepoix:

INGREDIENTES:

1 rama de apio
1 cebolla
1 zanahoria
champiñones
perejil
50 gr. de mantequilla
Se pica finamente el apio, zanahoria, pies de los champiñones, cebolla y el perejil. Con la mantequilla se sofríen las verduras picadas.

Esta mezcla se usa para dar más sabor a un "fondo". Es una práctica común de la cocina francesa internacional.

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