domingo, 26 de julio de 2009

Blyde River Canyon

El primer día que pisamos tierras sudafricanas se hizo largo y pesado. Después de darle algunas vueltas al asunto, decidimos alquilar el coche en el mismo aeropuerto de Johannesburgo y sin detenernos en la ciudad, salir hacia el norte para llegar a la provincia de Mpumalanga con la finalidad de visitar el Cañón del río Blyde al día siguiente. A pesar del cansancio acumulado durante las 10 horas de vuelo de Madrid a Johannesburg, nos sentíamos con ganas de comernos el mundo. El hecho de estar dentro de la misma franja horaria que España, jugaba a nuestro favor.





La tensión de conducir con el volante a la derecha y el intenso tráfico en los alrededores del aeropuerto O.R.Tambo fue un poco estresante durante la primera media hora. Nos saltamos el desvío que debíamos coger y sin quererlo nos encontramos en el centro de Pretoria, la capital del país. En principio nadie nos sabía orientar, pero después de dar algunas vueltas tomamos ya la dirección correcta. Nos quedaban unas 4 horas y media de viaje bajo un cielo azul intenso y por unas carreteras estupendas. Las doradas praderas fueron dando paso a colinas arboladas. Al igual que el paisaje, el color del cielo también fue cambiando sus tonalidades y disfrutamos de la primera puesta de sol africana y del brillo de sus estrellas.
A las 17:30 ya oscurece, lo que significa que tendríamos que madrugar cada día para aprovechar al máximo las horas de luz. La idea era llegar a dormir al pequeño pueblo de Graskop desde donde iniciaríamos al día siguiente la ruta por el Cañón.
Graskop se encuentra a una altitud de 1400 metros sobre el nivel del mar y la brusca bajada de la temperatura no se hizo esperar.



Por fin llegamos al pueblo y fuimos a reponer fuerzas al muy recomendable restaurante Canimambo. Al lado de la hoguera, degustamos una excelente cocina mozambiqueña acompañada de la primera Castle, la cerveza más popular en Sudáfrica.

El día siguiente amaneció soleado aunque muy frío y después de desayunar los famosos Harrie’s pancakes de Graskop nos disponíamos a gozar de uno de los paisajes más espectaculares del país. Seguimos la llamada Ruta Panorama siguiendo la carretera R532. Es el tercer cañón más grande del mundo, después del Gran Cañón en Arizona y el Fish River Canyon en Namibia pero su abundante vegetación lo diferencia de los dos anteriores.
A lo largo del trayecto se van encontrando saltos de agua y diferentes formaciones que la erosión del río Blyde ha ido moldeando. En algunos lugares se paga una pequeña entrada pero la mayoría son gratuitos. Lo que si es común son los puestos de artesanía con preciosos objetos de madera y coloridas telas.



Los coches se dejan en las correspondientes zonas de aparcamiento donde siempre hay un vigilante. En ningún momento hay sensación de inseguridad y la carretera R532 es tranquila y está en muy buen estado.

Pinnacle Rock: Una solitaria columna de roca que se levanta 30 metros en medio de la profunda selva de la garganja Driekop.




God’s Window: a una altitud de 1730 metros ofrece unas espléndidas vistas sobre el Lowveld y el Kruger National Park.
Es totalmente recomendable seguir hasta el final del camino que va enfilando por medio de la selva. Las extrañas formaciones rocosas y la abundante vegetación hacen muy agradable el paseo. La panorámica es impresionante.




Lisbon Falls y Berlin Falls: La primera se trata de un espectacular salto de agua de 95 metros, mientras que la segunda tiene sólo 45m, pero igualmente bonita.
En cada una de ellas se paga una tasa de 10 rands por aparcar el coche.




Bourke’s Luck Potholes: En el punto donde confluyen los ríos Treur y Blyde se encuentran esos originales agujeros que a lo largo de miles de años se han ido moldeando por la erosión de ambos ríos y que le dan a la zona un aspecto de queso gruyères.
Se encuentra un centro de visitantes y una pequeña exposición. El precio es de 15 Rands por persona más 5 Rands por el coche.






Lowveld View Site: Desde aquí hay unas magníficas vistas del Blyde River Canyon a 1219 metros de altitud y al fondo el embalse Blydepoort.






Three Rondavels View Site: Una rondavel es el nombre con que se conoce a las típicas cabañas de forma cilíndrica hechas con barro y techo de paja. Ese mismo aspecto tienen estas tres formaciones rocosas que se levantan espectaculares entre la vegetación. Desde ese punto se obtiene la mejor panorámica del embalse Blydepoort el cual tiene una capacidad de 54 millones de metros cúbicos. El intenso color azul de sus aguas que contrasta con la densa vegetación que cubre toda el área, regalan una de las mejores postales que uno pueda imaginar.







Seguimos la ruta y abandonamos la R532 para coger la R36. Pasamos el puerto de montaña Abel Erasmus que se abrió durante la época de la fiebre del oro. Impresionantes rocas cubiertas de líquenes de un anaranjado intenso le dan un pintoresco aspecto. Dicen que es la mejor zona del país para observar líquenes. Entre campos de naranjos llegamos a Hoesdspruit, nuestro siguiente destino.

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