lunes, 10 de agosto de 2009

El drama de Swazilandia

Nuestro siguiente destino en Sudáfrica es la tierra de los zulús.
Abandonamos la provincia de Mpumalanga para dirigirnos a la provincia de Kwazulu Natal, concretamente a la ciudad de Santa Lucía.
La noche anterior habíamos dormido en Komatipoort, pueblo situado a muy pocos kilómetros de la puerta Crocodile Bridge del P.N.Kruger y a tan sólo 5 minutos de la frontera con Mozambique. A pesar de tenerlo a un tiro de piedra, descartamos cruzar la frontera de Mozambique para continuar nuestro periplo por tierras sudafricanas y la vía más rápida para llegar a Santa Lucía es atravesar el pequeño país de Swazilandia.




Entramos a Swazilandia por la frontera de Mananga que se encuentra a unos 65 km de Komatipoort y salimos por Lavumisa, dedicando prácticamente toda la jornada al trayecto.
Swazilandia - cuyo nombre proviene de la tribu suazi, una etnia bantú - es el país más pequeño del Hemisferio Sur y la única monarquía del continente africano. Es más pequeño incluso que el P.N.Kruger (17.000km2 frente a los 21.000 que tiene el parque).
El Rey (Mswati III desde 1986) es el Jefe de Gobierno y quien nombra a los ministros y ejerce el poder ejecutivo y legislativo. Aunque hay elecciones cada 5 años, el Parlamento se limita a “discutir” las decisiones del Gobierno y aconsejar al Rey. Tiene el apoyo de la Reina Madre que es considerada una líder espiritual aunque al Rey se le atribuye también un papel espiritual.
La principal religión es el cristianismo pero mezclado con diferentes creencias indígenas.
Un 84% de la población es de etnia bantú y un 10% son zulús. El resto del pastel lo completan alrededor de un 3% de europeos y refugiados mozambiqueños. Las dos lenguas oficiales son el swazi (una lengua bantú) y el inglés.
Los bantúes han practicado tradicionalmente una economía de subsistencia, cultivando sus tierras y criando animales para su propio consumo. Es un país mayoritariamente agrícola y exporta azúcar, madera, cítricos, algodón y carne. Una buena parte de la tierra pertenece a los europeos o a compañías extranjeras pero aproximadamente un 55% la posee en depósito el Rey para que sea utilizada únicamente por los suazis. Las industrias que tiene el país están directamente relacionadas con sus actividades agrícolas y son básicamente plantas azucareras y fábricas madereras aunque también existen yacimientos de diamantes. Económicamente depende de su gran vecino, ya que el 85% de las exportaciones van a Sudáfrica que a la vez es origen del 35% de las importaciones.



Transcribo un fragmento de mi diario:

“… Son poco más de las 8 de la mañana y abandonamos Komatipoort. La carretera atraviesa kilómetros y kilómetros de campos de caña de azúcar que ahora están recolectando. Las humaredas blancas que ya se divisan desde lejos proceden de las chimeneas de las fábricas donde se procesa la caña.



También vemos cultivos de plátanos y árboles de papaya (paw-paw como la llaman aquí).
Pasamos por pequeños pueblos que han ido creciendo a lo largo de la carretera. Son pueblos sin un núcleo central, sino casas más o menos dispersas en una misma zona. Se ven diferentes estilos de construcción, desde pequeñas casas de cemento, chozas con el techo cónico de paja o incluso alguna gran mansión. La población se concentra cerca de los mercados que siempre están al lado de la carretera.
Llegamos a la frontera de Mananga y después de los correspondientes trámites de aduana y de pagar 50 rand, entramos a Swazilandia. A lo largo de los primeros kilómetros, el paisaje no muestra cambio alguno y continúan los campos de caña de azúcar y algodón.


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La carretera es un vaivén de niños y jóvenes uniformados que regresan de la escuela. Nos cruzamos con pequeños rebaños de vacas y cabras, algún facoquero, asnos, babuinos, cerdos e incluso una despistada avestruz, pero una constante de todo el trayecto es que siempre hay gente caminando por las carreteras.

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Enfilamos un puerto de montaña y llegamos a Siteki, pueblo de unos 4000 habitantes que se encuentra a 2034 metros de altitud. Está situado en medio de la cordillera Lebombo y es conocido por su escuela dedicada a la formación de curanderos o sangoma, donde se enseña botánica y espiritualismo.





Nos damos cuenta que nos hemos equivocado y damos la vuelta hasta encontrar de nuevo el cruce.
Paramos a comer en el restaurante del Lismore Lodge a las afueras de Big Bend, especializado en marisco mozambiqueño y platos portugueses. El lugar es acogedor, muy limpio y buen servicio, aunque un poco lento.
Continuamos en dirección a la frontera y disfrutamos de bonitos paisajes, atravesando muchos poblados de chozas donde las ropas de alegres colores secándose al sol es lo único que rompe con la monotonía de las tonalidades ocres.







Llegamos al puesto fronterizo de Lavumisa y hacemos los trámites para volver a entrar en Sudáfrica …”
Swazilandia es un país que está intentando hacerse un hueco dentro del negocio del turismo. Tiene Parques Nacionales interesantes, una rica artesanía y unas infraestructuras dignas, pero tiene que afrontar una cruda realidad. El gran drama de Swazilandia es la elevadísima tasa de SIDA. Los datos son estremecedores:

· Es el país que tiene el porcentaje más alto de población VIH positiva en todo el mundo, con casi el 36% entre los 15 y 49 años.
· El SIDA ha reducido la esperanza de vida a 32 años, la más baja del mundo.
· En un país de 1.000.000 de habitantes, se estima que 220.000 personas viven con el VIH.
· Más de 70.000 niños han quedado huérfanos por el SIDA y se prevé que en 2010 la cifra llegue a 120.000.
· Las generaciones de ancianos deben hacerse cargo de los hijos de sus hijos, o los niños deben convertirse en cabeza de familia y hacerse cargo de sus hermanos pequeños cuando los padres mueren.
Jamás anteriormente ninguna hambruna, sequía o guerra había dejado a una nación con una población mayoritaria de niños sin padres.
Un futuro muy difícil para este pequeño país.

2 comentarios:

  1. Hola Teresa, queriéndome apuntar a un blog me equivoqué y me hice seguidora tuya, sin sabelo. Después de leer tu entrada mirando tu perfil me di cuenta del error. Pero a veces no se sabe muy bien las jugadas del destino, y soy una gran viajera cuando puedo, y cuando no pués los hago dentro de España.
    Me gusta tu blog y bellas fotografias. Un saludo

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  2. Hola Katy,
    Bienvenida al blog. Gracias por tus palabras y me alegra que te haya gustado. Me lo paso bien escribiendo las experiencias viajeras; es una forma de revivir de nuevo los viajes y a la vez una pequeña ayuda para futuros viajeros a esos destinos.
    Saludos

    M.Teresa

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