miércoles, 12 de agosto de 2009

Entre hipopótamos en Santa Lucía

Llegamos a Santa Lucía con la idea de quedarnos allí dos noches. Se trata de un pequeño pueblo que ha ido creciendo gracias al turismo que acude en cualquier época del año para visitar el Greater St Lucia Wetland Park, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 1999. En realidad, ahora se le conoce de otra manera ya que el 1 de noviembre de 2007 se hizo oficial el cambio de nombre con el que fue rebautizado: Isimangaliso Wetland Park. Isimangaliso significa “milagro” en lengua zulú.








Nos encontramos en la provincia de Kwazulu-Natal a unos 275 km de Durban. El Parque de Santa Lucía, que presenta el estuario más grande de todo el continente africano, tiene una superficie de 328.000 Ha. Está formado por cinco ecosistemas distintos y debido a la zona en la que se encuentra - transición entre ecosistemas tropicales y subtropicales - presenta una gran diversidad de especies de flora y fauna.






Entre ellas, se han contabilizado 97 especies de mamíferos terrestres, con la mayor población de hipopótamos del África Austral.
Una parte importante del Parque está ocupada por el estuario de Santa Lucía donde abundan los hipopótamos y los cocodrilos.






El pueblo consta de una calle principal en la que se pueden encontrar todo tipo de establecimientos: restaurantes, lodges, tiendas, agencias de turismo y oficinas de cambio. Nos alojamos en un encantador lodge formado por unos pocos bungalows y un amplio y salvaje jardín con vistas al estuario.

En Santa Lucía hay la posibilidad de realizar varias actividades entre las cuales no puede faltar un paseo en barca por el estuario. Diferentes compañías se dedican a organizar estos "cruceros" con una amplia oferta de horarios. Escogimos el de última hora de la tarde - que en invierno es a las 15 horas - para poder disfrutar de la puesta de sol. El trayecto dura unas dos horas y además de hipos y cocodrilos se pueden ver en sus orillas una gran variedad de aves y otros animales como búfalos y antílopes.







Es magnífico poder ver tan de cerca a los hipopótamos en su propio hábitat y observar todos sus movimientos. Viven en pequeñas manadas de no más de diez a quince ejemplares, aunque algunos machos prefieren vivir solos.

Dentro del grupo, el hipopótamo está bien estructurado. Las hembras y los machos jóvenes se ubican más o menos juntos en el agua y los machos mayores se colocan
alrededor de ellos, manteniendo prudente distancia, ya que son muy agresivos.
Las peleas entre ellos son muy violentas, pero raramente terminan con la muerte.
El hipopótamo es un animal estrechamente ligado al agua y pasa casi todo el día descansando en ella. Su piel está especialmente adaptada para eso: es lisa, grasienta y sin pelo. Nada, se sumerge y puede permanecer hasta cinco minutos bajo el agua.






Entre las curiosidades de este animal está el que sus cachorros nacen bajo el agua.
Estando en el agua el hipopótamo es muy ágil , pero en tierra es torpe y pesado.
La boca abierta de un hipopótamo puede llegar a medir un metro y sus colmillos pueden medir hasta 50 centímetros y si se quiebran o parten, les vuelven a salir.
El hipopótamo dormita en el agua, toma el sol en los bancos de arena durante el día y mantiene más actividad de noche, aunque, estrictamente, no puede considerarse un animal de hábitos nocturnos. Su alimentación es estrictamente vegetariana y normalmente se alimentan a lo largo de las orillas de las aguas que habitan. Después de la puesta del sol, el animal sale del río, con las orejas y los ojos dispuestos a captar la menor señal de peligro. En las proximidades de los poblados pueden ocasionar graves daños y destruir en una sola noche toda una plantación.






Había leído que en las calles de Santa Lucía era frecuente ver hipopótamos por las noches, pero me costaba creerlo. Cuando llegamos al Lodge, el propietario nos pidió que no aparcáramos el coche delante del bungalow ya que los hipopótamos subían a comer el césped del jardín y aquello era su zona de paso. La primera noche estuvimos detrás de los cristales pendientes durante un buen rato pero no apareció ninguno. Sin embargo, la siguiente noche tuvimos la gran sorpresa. Dos inmensos bichos atravesaron el jardín hasta la calle principal donde obligaron incluso a parar el tráfico. En principio, son animales tranquilos y pacíficos siempre que no se invade su territorio, no se interfiere en su trayectoria o nadie se interpone entre una hembra y su cría. Nadie se atrevió a acercarse demasiado y los contemplamos boquiabiertos desde una prudente distancia.

2 comentarios:

  1. Que belleza de fotos. De África solo conozco Túnez y Egipto, pero tengo muchas ganas de hacer unsafari y disfrutar de estos animales en libertad. Un saludo

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  2. Me alegra que te hayan gustado las fotos. Para los amantes de los animales, África es un paraíso y las posibilidades de sacar buenas fotos son muchas.
    Saludos y gracias por leer mi blog.

    M.Teresa

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