viernes, 4 de septiembre de 2009

De Cape Agulhas a Cape Town

Nuestro siguiente destino era Cabo Agulhas donde pasaríamos la noche para llegar al día siguiente a Ciudad del Cabo.







Así pues, en Mossel Bay nos despedimos de la Garden Route y continuamos por la N2. Los nombres de los pueblos y ciudades que se van encontrando a lo largo del camino nos trasladan a la vieja Europa: Heidelberg, Swellendam, Bredasdorp… nombres que indican claramente el origen de los primeros colonizadores de estas tierras. En Swellendam abandonamos la transitada N2 para tomar la R319 que nos llevaría al punto más septentrional del continente africano. La capital económica de la región es Bredasdorp, ciudad fundada en 1837 por Michiel van Breda, una importante figura local. Desde su granja, Zoetendalsvlei, jugó un activo papel en el desarrollo de la industria de la oveja merina y fue el primer alcalde de Ciudad del Cabo, en 1840. La ciudad de Bredasdorp está rodeada de verdes prados y campos de cereales y es el centro de los granjeros de la zona donde tiene un importante peso económico el ganado vacuno, la avicultura y por supuesto, la cría de ovejas de raza merina.






Por fin llegamos a Struisbaai, pueblo de pescadores separado tan sólo unos pocos kilómetros del Cabo Agulhas. Allí pasaríamos la noche, en una encantadora B&B situada frente al mar, junto al pequeño muelle. Llegamos a tiempo para presenciar una espectacular puesta de sol mientras el cielo viraba de un nítido color azul a un intenso rojo anaranjado.




El día siguiente amaneció claro y soleado y después de un buen desayuno, conducimos tan sólo 6km para llegar a L’Agulhas, pequeño pueblo orgulloso de estar situado en uno de los puntos geográficos más significativos del continente ya que el Cabo Agulhas es el extremo más meridional de África. A pesar de ello, no presenta la grandeza que uno podría esperar. La madre naturaleza no le ha dotado de gran espectacularidad, quizás como castigo a la gran cantidad de vidas que se han perdido en sus costas. Niebla, inciertas corrientes y rocas hacen que la travesía alrededor del cabo sea peligrosa y cuando baja la marea, los restos de naufragios dan fe de ello.







Por ese motivo se construyó el faro ya en el año 1848, siguiendo como modelo el Faro de Alejandría. Es el segundo más antiguo del país y actualmente acoge una pequeña cafetería decorada con antigüedades y piezas de museo de ambiente marinero. Pagando una pequeña entrada de 15 rand se puede subir hasta la parte superior desde donde se disfruta de unas bonitas vistas de 360º.










Por un camino asfaltado que se encuentra a la derecha del faro y a tan sólo un kilómetro, llegamos al punto donde oficialmente se unen las cálidas aguas del Océano Índico con las frías aguas del Océano Atlántico y así está escrito en la placa que allí se expone.
Está claro que las aguas de ambos mares no se unen en una definida línea recta pero después de varios estudios de la temperatura de sus corrientes marinas, el IHO (International Hydrographic Organisation) declaró oficialmente que éste es el punto de encuentro y no el Cabo de Buena Esperanza como se cree popularmente.




Por lo que parece, no debe ser un lugar demasiado turístico puesto que realizamos el recorrido por toda la zona en la más absoluta soledad.
No pasa lo mismo con Hermanus, nuestro siguiente destino que nos esperaba a unos 140km. Este pueblo costero es uno de los que ha sabido sacar mayor provecho a un hecho que en realidad no lo tiene en exclusiva.
Está considerado como uno de los 12 mejores lugares del Planeta para el avistamiento de ballenas. La profundidad de sus aguas tocando a la línea de costa permite ver los cetáceos desde tierra firme sin la necesidad de tener que navegar mar adentro. Un pequeño sendero llamado Clift Path, va resiguiendo la costa desde el Puerto Nuevo (New Harbour) hasta el Puerto Viejo (Old Harbour) donde se concentra la actividad turística, con cantidad de restaurantes y tiendas. A lo largo del paseo hay muchos bancos de madera situados de cara al Océano donde uno puede esperar a la llegada de las ballenas mientras. La gran población de Hyrax o conejos de roca hace que la espera no sea para nada aburrida.




A pesar de que la época para ver ballenas empieza en junio, las mayores probabilidades se concentran entre septiembre y octubre. Nos fuimos de Hermanus un poco decepcionados. Aunque avistamos algunas ballenas no se acercaron lo suficiente a la costa ni disfrutamos del espectáculo que esperábamos. Como ya las habíamos visto en el P.N. de Tsitsikamma, no perdimos allí más tiempo y nos dirigimos a Kleinmond, pueblo que tiene una laguna que comunica con el mar.




A 12km se encuentra Betty’s Bay donde vive una colonia de pingüinos africanos. Ahí si que disfrutamos!. Contemplando los graciosos andares de estos simpáticos animalillos nos hubiéramos pasado horas. Era la época de cría y muchas hembras estaban incubando sus huevos. Emiten un sonido muy parecido al rebuzno de un asno que al principio nos dejó un poco desconcertados. Por todos los rincones se encontraba alguna futura mamá semi escondida incubando: debajo de unas ramas, detrás de unos matorrales y otras en unos nidos artificiales que les habían preparado y que consisten en unos agujeros en el suelo. Algunos polluelos ya habían salido del huevo y las madres no se separaban de ellos ni un minuto. Un espectáculo increíble.













Seguimos la carretera de la costa (R44) hasta Gordons Bay que se encuentra a unos 41km. Esta carretera se conoce como la “Faure Marine Drive” y es un recorrido que realmente merece la pena. La carretera es estrecha y transcurre entre acantilados por un lado y escarpada montaña por el otro.







Se van encontrando algunos puntos donde poder parar y admirar el paisaje, además el sol ya está cayendo y la vista es impresionante. Desde Gordons Bay y siguiendo de nuevo la N2 llegamos a Ciudad del Cabo.

5 comentarios:

  1. No está nada mal el viajecito que os habéis marcado...
    Ya he recorrido parte contigo.
    Feliz finde
    Katy

    ResponderEliminar
  2. Aunque siempre sabe a poco, el viaje estuvo bien. De todas formas, al llegar a Cape Town éramos conscientes de que ya llegaba a su fin.
    Buen fin de semana

    M.Teresa

    ResponderEliminar
  3. Qué buenas fotos. Ahora todos estarán buscando la mejor información posible por el mundial de fútbol.

    ResponderEliminar
  4. Hola Vuelos a Cape Town.
    Celebro que te hayan gustado las fotos; la verdad es que el país da mucho de sí.
    Saludos

    ResponderEliminar
  5. Sí estoy de acuerdo el páis da para mucho tiempo. Un viaje precioso.
    Yo estuve en Cape Town. Aunque el motivo de mi viaje fue aprender ignlés, también se tienen aventuras aunque lleves este objetivo. Mí blog está en
    http://aprendeinglesconedad.blogspot.com/2010/05/album-de-fotografias-de-cape-town.html

    Saludos,

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.