viernes, 23 de enero de 2009

En los dominios de Pakal


Durante el viaje que realizamos a México y Guatemala visitamos diferentes sitios arqueológicos de antiguas ciudades mayas. Si tuviera que escoger entre Tikal (Guatemala)  y Palenque (México) lo tendría muy difícil, pero entre las que tuvimos oportunidad de conocer en México - Chichén Itzá, Uxmal, Tulum y Palenque - me quedo con la última, sin ninguna duda. Esto no significa que el resto de ciudades arqueológicas no me dejaran fascinada; cada una de ellas tiene un encanto especial y una interesantísima historia de reyes y dinastías, de religión y de ceremoniales, de aritmética y astronomía, de arquitectura y tecnología, pero el encanto de Palenque en medio del explosivo verdor de la selva chiapaneca, me cautivó.




A lo largo de más de 1500 años, los mayas desarrollaron una avanzada civilización en las selvas tropicales de América Central que se extendió por toda la península mexicana del Yucatán y zonas de lo que hoy es Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice.
A finales del siglo VIII, en un momento en que los centros mayas alcanzan el punto culminante de su desarrollo cultural, se inicia un proceso desconocido mediante el cual aquellos poderosos asentamientos en los que el desarrollo intelectual, las artes, la tecnología y las instituciones políticas y sociales habían adquirido unos niveles de complejidad sin precedentes, van perdiendo importancia y se van deteriorando. Con seguridad todavía no se conocen cuales fueron las causas y las teorías han ido variando con el tiempo. Algunas apuestan por una única causa de tipo natural, como plagas, huracanes, enfermedades endémicas, movimientos sísmicos o erupciones volcánicas; otras teorías suponen la coincidencia de varios factores como revueltas campesinas, desequilibrio ecológico, invasiones de pueblos extranjeros, guerras civiles…
De todas formas todas estas razones explicarían sólo el fenómeno de manera limitada a regiones y ciudades concretas, pero no aclaran el proceso que afectó al sur de las tierras bajas y total abandono hacia el año 900 d.C.




Después del 900, se habla de la época postclásica, cuyo centro principal fue Chichén Itzá. Los asentamientos del norte y el perímetro costero del Yucatán adquirieron un gran desarrollo que empezó a decaer a partir del siglo XIII hasta su desaparición tras la conquista española de Guatemala y del Yucatán en el siglo XVI.
Tras su abandono, las ciudades mayas, invadidas por la densa vegetación cayeron en el olvido pero los posteriores descubrimientos arqueológicos han facilitado el conocimiento de esta civilización.

Palenque, el gran reino del suroeste donde se pone el sol, fue descubierto a finales de siglo XVIII. La ciudad experimentó un gran desarrollo bajo el gobierno de Pakal (siglo VIII a C) y atrajo a los mejores arquitectos y escultores para levantar los conjuntos que hoy podemos admirar. Se ubica en el estado mexicano de Chiapas, cerca el río Usumacinta y es uno de los sitios más impresionantes de esta cultura. Se la considera de tamaño mediano en comparación con otras ciudades mayas como Tikal en Guatemala o Copán en Honduras y en 1981 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Se estima que un 90% de la ciudad y unas mil estructuras se encuentran aún cubiertas por la espesa vegetación de la selva lacandona.




Se cree que los mayas fundaron Lakam Ha alrededor del 100 a.C. como una aldea agrícola beneficiada por la abundancia de agua en la región. La población fue creciendo durante el Período Clásico Temprano (del 200 al 600) hasta convertirse en una ciudad que llegaría a ser la capital de la región.
Pakal reinó en Palenque a partir de los 12 años de edad, desde 615 a 683. Era conocido como el protegido de los dioses, y llevó a Palenque a una época de esplendor, cuando se construyeron la mayoría de los palacios y templos.
La zona excavada se divide en tres grandes áreas: el grupo norte, que alberga los edificios más antiguos; la Gran Plaza en la que destaca El Palacio y el Templo de las Inscripciones, -donde en 1952 se descubrió la tumba de Pakal con un sarcófago bellamente tallado y el ajuar funerario del rey- y el Grupo de las Cruces (Templo de la Cruz y de la Cruz Foliada).
El Templo de las Inscripciones, considerado como la obra maestra de Pakal, tiene 22.8m de altura y es el edificio más alto de Palenque. Esta pirámide está formada por ocho terrazas y una escalera que conduce a la parte superior, donde hay cinco puertas separadas por cuatro pilastras decoradas. Cualquiera de esas puertas acceden a la gran cámara abovedada que posee la segunda inscripción jeroglífica más larga del mundo maya, explicando la estirpe de Pakal a lo largo de diez generaciones.
El secreto de la pirámide quedó al descubierto en 1952 cuando el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier levantó aquella losa de 3.8x2.2 metros que dejaba al descubierto una escalera que conducía al interior de la pirámide donde encontró la tumba con el cuerpo de Pakal recubierto de joyas.



Pakal murió el 31 de agosto de 683 d.C. a los 80 años de edad, después de 68 años de gobierno. La escalera que conduce al interior fue rellenada con ofrendas de jade, cerámica y conchas.
La máscara mortuoria de Pakal es un ornamento compuesto por 49 teselas o piezas de jade. El Proyecto Máscaras Funerarias, que comenzó en 2001 con la restauración de la máscara mortuoria de Pakal, ha permitido la recuperación de 13 mascarillas procedentes de distintas zonas arqueológicas del área maya.
La pieza, será exhibida durante este año 2009 junto a la reproducción de la cripta del gobernante de Palenque, en la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología, en la Ciudad de México.
La escena representada sobre la lápida que cubre el sarcófago representa el momento de su muerte y la caída al Inframundo, con una gran riqueza de símbolos.
Si algún día regresamos a Palenque ya no tendremos la oportunidad de visitar la tumba del Gran Señor, puesto que el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) la cerró al público en 2003 por tiempo indefinido debido a la amenazada estabilidad de los relieves de estuco. En abril del pasado año 2008, se abrió una reproducción a escala real de la tumba y se puede visitar en el museo del sitio de la zona arqueológica. Se trata de una réplica en plexiglás de la cámara mortuoria de tamaño algo mayor que la auténtica para facilitar el recorrido, mientras que el sarcófago y la lápida están hechos a escala real. La máscara de jade – material asociado a la clase dirigente - sus anillos y numerosas joyas también han sido reproducidas. A su muerte le sucedió su hijo mayor Chan-Balum, representado en los jeroglíficos con el jaguar y la serpiente.
La historia de Palenque se puede ir descubriendo en la gran cantidad de jeroglíficos y relieves que se encuentran en sus edificios, llegando incluso a conocer los rostros que tuvieron sus principales mandatarios.


El Parque Nacional Palenque ocupa una extensión de más de 1700 hectáreas y es altamente recomendable recorrer los alrededores de la zona arqueológica para poder disfrutar de los placeres de la selva y apreciar la fauna y flora que allí se encuentra. Se pueden ver gran variedad de árboles de los cuales se extraen principios activos medicinales. También el árbol de cacao, de los cuales los mayas extraían la mucosidad que recubre las semillas para elaborar una especie de batidos que daba mucha energía a los guerreros. Entre gritos de los monos aulladores se llega a la cascada Motiepa, donde hay la posibilidad de refrescarse si a uno le apetece.
A 20km de Palenque se encuentra el impresionante salto de agua de Misol-Ha de 35 metros de altura que cae sobre un pozo donde se puede nadar, y a tan sólo 50km al sur, las magníficas cascadas de Agua Azul.
Palenque es un lugar donde la naturaleza y la Historia se han puesto de acuerdo para recrear un escenario que queda para siempre en el recuerdo.

miércoles, 7 de enero de 2009

El "efecto IKEA" en los confines del mundo

En la parte más nórdica del Golfo de Botnia, el río Tornionjoki hace de frontera entre las ciudades de Tornio y de Haparanda. En realidad separa dos países, ya que Tornio pertenece a Finlandia y Haparanda a Suecia. El tránsito continuo de fineses y suecos cruzando el puente de uno al otro lado del río, es un hecho habitual entre la población de ambos países. Aunque sus centros urbanos son muy parecidos, Tornio es dos siglos más antigua.


Esta ciudad se fundó en 1621, mientras que Haparanda nació en 1821 a raíz de que Finlandia se convirtiera en Ducado Autónomo de Rusia. La guerra de 1808 entre Suecia y Rusia supuso la conquista y anexión de Finlandia a Rusia, dividiendo Laponia en dos partes. Tornio quedó en el lado ruso por insistencia del zar y fue cuando los suecos crearon una nueva población para compensar la pérdida. Durante el período de anexión a Rusia, Tornio fue una simple guarnición militar y el comercio no se revitalizó hasta la Primera Guerra Mundial ya que por Tornio y Haparanda pasaba la única línea de tren que unía Rusia con sus aliados occidentales.

Turísticamente hablando son ciudades sin demasiados atractivos. Merece la pena visitar la bonita iglesia de madera de Tornio, construida en 1686 y dedicada a la reina Eleonora de Suecia, la cual tiene un interior ricamente decorado.

También es interesante la pequeña iglesia ortodoxa consagrada en 1884 por el propio zar de Rusia Alejandro I y dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo.


En Haparanda llamó nuestra atención la tienda-almacén de los hermanos Hermanson que se mantiene idéntica como cuando se fundó en 1832. Está regentada por los hermanos Nils y Lars Hermanson y juraría que entre los dos suman más de 160 años de edad. Es uno de los edificios mejor conservados en el norte de Suecia y la tienda principal junto con 12 almacenes forman un patio interior. Antiguamente fue un comercio de pieles de lujo procedentes de Rusia.

Nuestro interés en llegar hasta la zona fue para ver la pesca del salmón en los rápidos de Kukkolankoski - o de Kukkolaforsen como se les conoce en Suecia - que se encuentran a escasos 15 km al norte de la ciudad.
El río Tornio, muy rico en salmones, tiene una longitud de 520 km y sus rápidos 3.5 km, con un desnivel de 13.8 metros. En un relato anterior ya hice algún comentario sobre el lugar.


Pero en junio de 2005, un hecho cambió el ánimo y ritmo de vida de ambas ciudades.
Hasta ese momento, los jóvenes se marchaban en busca de posibilidades a otros lugares de sus respectivos países.


En Tornio – Haparanda a tan sólo 100 Km del Círculo Polar Ártico no era nada fácil ganarse la vida. Aunque después de la II Guerra Mundial se crearon nuevos puestos de trabajo gracias al éxito de la cervecera local Lapin Kulta y de la fábrica de acero inoxidable Outokumpu, no había suficientes motivos para atraer a la juventud y la visión de futuro no era demasiado optimista.
El anuncio, en junio de 2005, de que Ikea proyectaba abrir una tienda en Haparanda, fue acogido con una euforia inimaginable.
Después de que Ikea apostara por esa pequeña ciudad de 10.300 habitantes (unos 33.000 si sumamos los habitantes de Tornio) las inversiones se han disparado de tal manera que se ha reducido el desempleo de forma importante, aunque también se ha duplicado el precio de las viviendas.
Se ve que fue difícil convencer al consejo de administración de la empresa para llevar a cabo ese proyecto, sin embargo, a día de hoy se ha demostrado que los que apostaban por ello no iban desencaminados y clientes de Finlandia, Suecia, Noruega y Rusia llenan el establecimiento.
Cuando nosotros estuvimos en 2002, Haparanda y Tornio sólo compartían un campo de golf, pero desde entonces se han ido uniendo para formar una sola ciudad. Los niños pueden ir al colegio de cualquier lado de la frontera, comparten varios servicios municipales y las oficinas de turismo se han fusionado. No hace falta decir que el centro de Ikea en Haparanda está rotulado en finés y en sueco y los precios se señalan en euros y en coronas.
No me atrevo demasiado a opinar sobre este fenómeno, pero lo que si es una realidad es que la población tiene posibilidades de ganarse la vida y el ambiente de la ciudad ha cambiado.

domingo, 4 de enero de 2009

Haciendo balance de 2008


Ha finalizado otro año y comenzamos 2009 con renovadas energías. También se cumple el primer aniversario de este blog que empezó sin pretensión alguna, sólo con ganas de pasarlo bien y compartir experiencias y sensaciones. Espero continuar aportando mi granito de arena a la vez que hago un buen ejercicio de memoria sacando del baúl de los recuerdos algunas fotos y viejos apuntes de viajes. El año que acabamos de despedir no se ha portado mal y me conformaría que 2009 me permitiera sacar el mismo balance positivo en temas viajeros.
Y resumiendo…
Empezamos 2008 haciendo una escapada de 3 días a Londres, una de mis ciudades favoritas. Era la 6ª vez que visitaba la ciudad y espero hacerlo en muchas más ocasiones. Ahora que la libra esterlina se ha puesto a tono es momento de sacarle provecho.



Por Semana Santa, Francia fue el destino escogido. Durante esos días los vuelos están por las nubes y acercarse al país vecino en coche es una opción fabulosa. Nos movimos principalmente por el Departamento del Lot en la región de los Pirineos Centrales y por el Departamento de Dordoña en Aquitania, centrándonos en la zona del Périgord Negro. Regresamos con la maleta llena de gratificantes experiencias, recuerdos de personas encantadoras, muchas fotos y algunos kilos de más. Francia es un país que nos fascina y cuanto más vamos, más ganas tenemos de volver una y otra vez. Como si de un gran puzzle se tratara, poco a poco vamos encajando sus diferentes piezas. A pesar de ello, en las 14 ocasiones que hemos viajado a Francia sólo hemos podido conocer una pequeña parte y nos queda aún muchísimo por ver.



En primavera viajamos a Bélgica. Era la primera vez que volábamos hasta ese pequeño país y escogimos la región de Flandes, visitando las ciudades de Brujas, Gante y Amberes así como la capital del país, Bruselas. Su excelente red ferroviaria nos permitió desplazarnos por toda la zona en tren, una cómoda y fácil manera de moverse.


Japón ha sido el destino estrella de 2008. Casi tres semanas que nos dieron la oportunidad de conocer un país único, lleno de contrastes y magníficos lugares. Gentes encantadoras que hacen que todo el que viaja a este país tenga ganas de volver. Cientos de fotos para recordar los mejores momentos y muchas páginas escritas en mi diario. Un viaje que preparamos con mucha ilusión y a la vez con un poco de miedo por la barrera del idioma pero que una vez allí, la amabilidad de los japoneses y la absoluta eficacia de los medios de transporte hacen que no sea un viaje para nada difícil de realizar por cuenta propia.




A finales de agosto hicimos una escapada de fin de semana a Andorra que aprovechamos para hacer senderismo y, por qué no, alguna compra.



En septiembre, el norte de Portugal. Tomando como base la encantadora ciudad de Oporto, nos acercamos en tren a las ciudades de Braga y Guimaraes, lugares dignos merecedores de una visita.

El aire decadente de Oporto, con sus cafés, sus iglesias de azulejos, sus bodegas y especialmente el barrio de Ribeira donde el Douro o Duero va a encontrarse con el mar, convierten a esta ciudad en una de las más visitadas de Portugal.



Marruecos, en octubre. En 2007 viajamos por primera vez a Marruecos y escogimos Marrakech, Esouira, el Valle de Ourika y los paisajes del Alto Atlas. Nos sorprendió tanto el país que decidimos regresar en 2008. Esta vez han sido la ciudad de Fez, Meknés y las ruinas de Volúbilis los lugares que hemos podido conocer y admirar.




Y ya para acabar el año, estuvimos en tierras riojanas durante el fin de semana largo del 6 al 8 de diciembre. Cada año nos apetece desplazarnos hasta algún rincón de nuestra geografía y disfrutar del magnífico patrimonio cultural y gastronómico. Un exquisito cordero asado acompañado con los vinos de la región y la compañía de los amigos han puesto punto y final a un 2008 lleno de enriquecedoras experiencias.



Deseo que el nuevo año nos dé muchas oportunidades para seguir conociendo pedacitos de nuestro Planeta. Tal vez lugares lejanos y exóticos o ciudades, pueblos y paisajes de nuestra geografía, pero siempre con la mentalidad abierta y un espíritu aventurero que nos permita ser felices y disfrutar haciendo lo que más nos gusta, viajar.