viernes, 27 de marzo de 2009

Donde Calipso sedujo a Ulises


Afirman que Gozo, cuyo actual nombre se lo dieron los españoles, es la isla donde Calipso sedujo a Ulises.

El estudioso griego Calímaco que vivió en el siglo III antes de Cristo, sostuvo que Gozo es Ogigia, la isla de la diosa del mar Calipso que aparece en la Odisea de Homero. Se dice que atrajo a Ulises cuando regresaba de Troya y lo mantuvo cautivo durante 7 años en una cueva hasta que Zeus le mandó liberarlo. 
Los isleños prefieren el nombre de Ghawdex (pronunciado “oudesch”), un topónimo árabe anterior al nombre impuesto posteriormente. Es una isla preciosa con un ambiente tranquilo y una personalidad propia que la diferencia de Malta, su vecina y hermana mayor.



Tiene una extensión de 14.5 km de largo por tan sólo 7.5 km de ancho, 43 km de costa y unos 28.000 habitantes.
La vida en Gozo transcurre de forma más lenta y relajada que en Malta y a pesar del creciente turismo, la isla conserva su propia personalidad. 

También se diferencia de Malta por sus características geográficas y su color: el verdor de Gozo contrasta con el color ocre y la extrema sequedad de Malta.
A lo largo de su costa se encuentran algunas de las mejores playas del archipiélago y un mar limpio de aguas cristalinas.
En Gozo también podremos encontrar construcciones prehistóricas y el complejo de templos llamado “Ggantija” , que significa “gigante”, es el mejor ejemplo. Sus megalitos son tan grandes que los antiguos habitantes de la isla creían que habían sido construidos por gigantes.



Aunque es la hermana pequeña de Malta, no significa que sea más joven que aquella, ya que probablemente los primeros habitantes se establecieron aquí en el año 3600 antes de Cristo.

La ciudad de Victoria es la capital de la isla y su centro comercial, con la plaza mayor o pjazza Independenza como el mayor foco de animación con su mercado matinal.
También se conoce a la plaza con el nombre de It-Tokk, que significa “punto de encuentro”.

Desde la parte más alta de la Ciudadela, o “Gran Costello”, se tiene una magnífica vista de toda la isla.

Un laberinto de callejuelas con construcciones medievales conforman el paisaje de la Ciudadela. Antiguamente se llamó Rabat y fue rebautizada con el nombre de Victoria en 1897, para conmemorar el 50 aniversario de la reina Victoria de Inglaterra.

Gozo sufrió diversos ataques de los turcos y otros saqueadores durante la Edad Media, por lo que decidieron construir una ciudad fortificada donde la población se pudiera resguardar si las cosas pintaban mal. Sin embargo, los poderosos bastiones que se pueden ver actualmente, construidos en 1600 y financiados por el rey Felipe II de España y los propios habitantes de la isla, nunca se llegaron a probar.



En 1637 se derogó la ley que obligaba a los isleños a dormir intramuros y entonces la vieja ciudad empezó a decaer. Por si fuera poco, el seísmo de 1693 arrasó muchos de los edificios. Merece la pena visitar la fortaleza, la cual encierra la catedral y varios museos pero lo más interesante es caminar por sus murallas y admirar los 360º de las vistas que se nos presentan.
En cuanto a maravillas naturales tampoco se queda atrás. La conocida “Ventana Azul” en Dwejra es una magnífica roca agujereada que sale del mar y se puede contemplar desde los acantilados que la rodean.
Bonitos pueblos pesqueros como Xlendi, Marsalforn, Gharb ofrecen un ambiente tranquilo y relajado.



La isla también es conocida por la calidad de sus encajes de bolillos. Esta delicada técnica artesanal fue importada de Génova en 1846 para elevar el nivel de vida de los habitantes más pobres. A día de hoy existe toda una industria a su alrededor que abastece al turismo ya que una pieza de encaje es uno de los mejores recuerdos que uno se puede llevar. Aunque hay centros artesanales, aún perdura la bonita costumbre entre las mujeres de sentarse a la puerta de sus casas durante las frescas tardes de verano mientras manejan hábilmente los bolillos.

Los gozitanos tienen un carácter amable que gusta al visitante. Siempre ha existido una rivalidad con los malteses y éstos acostumbran a contar chistes sobre los habitantes de Gozo.
La manera más fácil de llegar a Gozo es en ferry desde Malta en un corto trayecto de 20 minutos y con una frecuencia de cada hora. También existe un helipuerto en Xewkija.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Khajuraho y el arte de amar


Khajuraho es una pequeña población de la India que se encuentra en el Estado de Madhya Pradesh, al sur del valle del sagrado Ganges y al norte de la elevada meseta de Deccan. Cuesta imaginar que esta zona rural tapizada de campos de arroz, trigo y mijo fuera alguna vez tan importante.
El motivo de volar hasta Khajuraho no era otro que el interés que teníamos por visitar los magníficos templos del período Chandella construidos entre los siglos X y XII.
Una bonita leyenda cuenta el origen de la dinastía Chandella que gobernó esta región durante cinco siglos.



Según esta leyenda, hubo una vez una joven princesa hija de un sacerdote brahmán, llamada Hemavati, cuya belleza atrajo la atención del dios luna Chandra. Una noche, mientras ella se bañaba en el río, Chandra, bajo la apariencia de un joven apuesto, sedujo a la princesa. Como resultado de su feliz unión, nació un hijo, Chandravarman, favorecido por los dioses. Era valiente y temerario, y entre sus hazañas se cuenta que mató a un león sin armas. Se cree que esta figura heroica fue el fundador del reino de los Chandella. Su emblema representa a un joven luchando con un león, y en Khajuraho se puede ver un buen número de esculturas representando esta escena.
Aunque la historia sobre el dios luna y la princesa es un poco fantástica, lo cierto es que, era costumbre de los gobernantes, especialmente en el norte de la India, el hecho de remontar su ascendencia al sol (surya) o a la luna (chandra) para consagrar su poder y autoridad.
Durante aquel tiempo (950 – 1050 dC) la India era rica, la tierra muy fértil y la vida llena de placeres, con los templos como principal forma de expresión donde se reflejaban todas las escenas de la vida cotidiana. El templo era la casa de la divinidad, el lugar de encuentro, un club social y también un centro de cotilleo. Las ofrendas llenaban las arcas de los mandatarios que hacían construir nuevos templos. Bajo el poder de los Chandellas se llegaron a levantar 85 templos en 100 años, de los cuales quedan en pie 22.



Se representan escenas de caza, de guerra, las fiestas, la música, la danza y muchas escenas amorosas que han dado a conocer este magnífico conjunto de templos.
Los templos más importantes, pertenecientes al grupo occidental, están junto al estanque Sivsagar y están encerrados dentro de un jardín cuidado por el Instituto Arqueológico de la India. Un agradable paseo de unos 20 minutos lleva a los templos del grupo oriental.
Hay diferentes versiones sobre la existencia de tantas esculturas eróticas.
Unos creen que era una forma de enseñar, un inicio al arte de amar como se especifica en los libros del Kamasutra. Otros dicen que la representación de amantes alejaba a los malos espíritus y se protegía al templo de rayos y desastres. Una versión diferente es que el arte erótico deriva de un culto esotérico tántrico que incorporaba actividades sexuales como parte de sus rituales.
Muchos historiadores creen que la figura femenina es símbolo del alma humana, esperando y anhelando encontrarse con Dios. Las parejas entrelazadas sugieren el principio central de la religión hinduista de la reintegración para conseguir la paz y armonía. Sea cual sea el significado, no se puede negar su incalculable belleza y perfección.



De los 22 templos, destacaría el Templo Kandariya Mahadeo, considerado el mejor de Khajuraho. La plataforma sobre la que se alza el templo (característica común de todos ellos) tiene 3 metros de altura y el elevado shikara (torre con pináculo) de 30.5 metros de altura es casi tan alto como largo. Está dedicado al dios Siva y el nombre de Kandariya significa “Siva el que vive en una cueva de la montaña”, así pues, los techos piramidales de la sala y del shikara evocan la montaña Kailash en el Himalaya.
La arcada de la entrada está decorada con estatuas de músicos, amantes, cocodrilos y dioses. Se han llegado a contar 872 esculturas, 226 en el interior y 646 en el exterior.
Después de visitar tanto templo recomiendo una relajada excursión a las Cascadas Raneh. En época de lluvias salta gran cantidad de agua pero en octubre apenas bajaba un hilo de agua entre unas espectaculares formaciones rocosas.
De todas formas, las diferentes tonalidades de color le dan al lugar un gran encanto. De esta cantera fue de donde se sacó la piedra para la construcción de los templos.




Después de cenar y para completar el día acudimos a presenciar un espectáculo de marionetas de madera. Aunque son más características del Rajasthan en casi todo el país se ofrecen representaciones.






viernes, 6 de marzo de 2009

Gibraltar - Un paseo por la Roca


Una ya tiene sus añitos y mientras que algunos recuerdos de infancia se van diluyendo hasta casi desaparecer, otros los tengo tan presentes que me parece que sucedió ayer. El 6 de abril de 1968 era un día grande, un gran día que se repetía año tras año y que paralizaba a todo el país.
Eran aquellos tiempos gloriosos de la TVE, cuando sólo existía un canal (en blanco y negro, claro!) y todo el mundo se sentaba delante de aquella mágica caja que transmitía ilusión y que hacía soñar. Cada vez que echo la vista atrás me doy cuenta de que los años van pasando demasiado rápido, pero me siento también una privilegiada por haber vivido una época fascinante. A lo que iba… ese primaveral día celebraba el XIII Festival de Eurovisión, todo un acontecimiento de la época. Me faltaban 20 días para cumplir los 7 años y con el grupo de amigas hacíamos apuestas sobre qué canción se llevaría el primer puesto. En un principio, España iba a enviar a Joan Manuel Serrat para que cantara “La, la, la”, pero se le prohibió cantarla en catalán, por lo que fue substituido por Massiel. Aquella edición se celebró en el Royal Albert Hall de Londres y después de una disputada carrera de votos entre Massiel y Cliff Richard, el representante británico, la española se llevó el triunfo con 29 de los puntos. Reino Unido hizo repetir la votación al perder por un solo punto de diferencia, pero una vez repetida, volvió a ganar España.

Aunque aquel pegadizo Congratulations de Cliff Richard quedó en un segundo puesto, fue la canción del verano de 1968.

“Congratulations and celebrations
When I tell everyone
that you're in love with me
Congratulations
and jubilations
I want the world to know
I'm happy as can be”


Como aquello de cantar en inglés era demasiado complicado, algún iluminado pronto le sacó la traducción “made in Spain”, que aquel verano me cansé de canturrear sin tener ni la remota idea de qué era aquello del Peñón de Gibraltar.

“Congratulations me gusta el queso
también me gusta
la canción de La, la, la
y a los ingleses
de Inglaterra
que nos devuelvan
el Peñón de Gibraltar”

Todos estos nostálgicos recuerdos iban bailando por mi cabeza durante el trayecto en coche desde Jerez de La Frontera, donde estábamos pasando aquellos días de fin de año, hasta Gibraltar.
Tan cerca de España y a la vez tan lejos, Gibraltar es un territorio Británico situado en el peñón que domina la zona norte del estrecho de Gibraltar, donde se funden las aguas del Mar Mediterráneo y del Océano Atlántico. El Peñón de Gibraltar (en inglés The Rock) es una gran montaña rocosa convertida en fortaleza que pertenece a los británicos desde el año 1704.
Llegamos sin tener muy claro qué nos íbamos a encontrar y la primera impresión es un tanto confusa: una desordenada mezcla de antiguas construcciones portuarias, fortificaciones centenarias y edificios grises de nueva construcción.





Nuestro principal objetivo era subir a la Roca, pero el teleférico estaba fuera de funcionamiento, según nos dijeron por el viento. No lo acabamos de entender porqué, por lo menos abajo no se movía ni una hoja. Al no poder subir en coches particulares, no tuvimos otro remedio que contratar un guía oficial con vanette incluida que nos acompañaría durante todo el recorrido. Primero nos dirigimos hasta la llamada Punta Europa, al extremo sur de la Roca, desde donde se divisa el perfil recortado de la costa de África, desde Ceuta hasta Tánger. Punta Europa es también un lugar mítico donde acuden los marineros a rendir culto a la Virgen de Europa. También es un paraíso para los ornitólogos que no quieren perderse el paso de cientos de aves migratorias que cruzan el Estrecho a finales de verano.



Seguimos hasta la gruta de San Miguel. Según comentan, la Roca es como un gigantesco queso Gruyères, lleno de agujeros y atravesado por más de 50km de cuevas, túneles y galerías. Dentro del Peñón se han llegado a descubrir más de 140, la mayor parte en terreno militar. La gruta de San Miguel es la única abierta al público y su fascinante interior, con gigantescas estalactitas y estalagmitas es el escenario para un deslumbrante espectáculo de luz y sonido.
En el año 1782, el sargento mayor Ince tuvo la idea de abrir unos ojos en la Roca que sirvieran como punto de mira de sus cañones. Así se abrieron las famosas galerías perforando la roca caliza para convertir Gibraltar en un bastión inexpugnable. Con muñecos de cera se puede ver una recreación del sistema utilizado para defender la Roca durante el Gran Sitio de 1782, cuando los españoles intentaron reconquistarla.



El siguiente objetivo era poder ver la colonia de monos sin rabo que habitan estos parajes desde hace cientos de años. Hay varias teorías sobre cómo llegaron los simios hasta Gibraltar. Algunos dicen que llegaron desde el norte de África a través de un túnel subterráneo bajo el estrecho, otros que llegaron con los primeros invasores árabes o incluso que son los herederos de aquellos monos que poblaron los bosques de Europa. Viven en dos colonias, una doméstica y otra asilvestrada y son frecuentes las disputas entre ellos. En total son unos 200 ejemplares, todos ellos identificados y bien cuidados.



De nuevo en la parte baja, paseamos por Main Street, la más concurrida calle gibraltareña. Autobuses rojos de dos pisos, las cabinas de teléfono típicas inglesas, los pubs y todas las indicaciones escritas en inglés, nos muestran que los gibraltareños laten a ritmo de big ben. Main Street es la calle comercial por excelencia, donde los turistas compran tabaco, perfumes, licores y buscan las ofertas y los precios de saldo.
No soy demasiado asidua al shopping, pero no encontré nada que mereciera la pena, muchas baratijas a precios que ni fu ni fa.
En la misma calle de Main Street y alrededores se pueden visitar la catedral católica de St Mary The Crowned, el barrio de Irish Town, la Casa del Parlamento, la King’s Chapel, la sinagoga o la casa del Gobernador. La calle finaliza con la puerta de Southport, con los escudos de armas británico y español, dejando paso al cementerio de Trafalgar, los jardines de la Alameda y la zona militar de la ciudad, de escaso interés turístico.
A pesar de tratarse de un 31 de diciembre, comimos al aire libre, en una terraza de la Grand Casemates Square, donde se estaban ultimando los preparativos para la celebración del fin de año 2003 y recibimiento de 2004.