domingo, 14 de febrero de 2010

Los Jardines Butchart

Como si de una cita obligada se tratara, me gusta visitar los parques y jardines de cualquier rincón del Planeta. No hay nada tan gratificante como descansar bajo la sombra de un árbol, impregnarse del perfume de las flores o del olor a tierra mojada, mimar a nuestra retina con la belleza de una flor o, simplemente pasear y dejarse sorprender.
Ya se trate de grandes parques o pequeños jardines, públicos o privados, de sofisticados diseños o más bien salvajes… siempre encontraremos un modelo acorde a nuestra manera de ser y a nuestros gustos.
De todos los que he tenido oportunidad de conocer, sin duda los jardines que más me han cautivado han sido los japoneses, donde cada detalle, cada planta o cada piedra tienen una razón de ser. Pero no voy a hablar de los jardines japoneses sino de los magníficos Jardines Butchart, visita imprescindible en cualquier viaje a Isla Vancouver en la provincia canadiense de British Columbia. Dichos jardines se localizan en Brentwood Bay, pequeño pueblo cerca de la interesante ciudad de Victoria.










Podría decirse que la historia de estos jardines es la historia de amor de una mujer por las flores y el buen gusto. Todo empezó en el año 1904 cuando Jennie Butchart, la esposa de un industrial del cemento plantó un pequeño jardín que con los años, ya más de un centenar, se han convertido en 55 hectáreas con más de un millón de plantas en flor.








La familia Butchart procedía de Escocia. A mediados de 1800, George McLauchlan Butchart se trasladó con su familia a Ontario donde en 1856 nació Robert, uno de sus 11 hijos. Químico de profesión, se casó con Jennie y disfrutaron de su luna de miel en Inglaterra donde aprendió el proceso de fabricación del cemento Portland. En 1902 llegó a la Isla de Vancouver y se estableció al norte de Victoria donde se encontraba la piedra caliza adecuada para la elaboración del cemento.
Mientras los negocios mantenían ocupado al Señor Butchart, Jennie se entretenía con sus flores y su jardín se iba ampliando poco a poco. En 1906 creó el jardín japonés con la ayuda del diseñador Isaburo Kishida y en 1909, cuando la cantera ya se había agotado, el gran agujero que había quedado se fue transformando en el llamado “jardín hundido” que completó en 1921.










Empezaron a recibir visitas de amigos y curiosos que querían visitar aquella obra de arte. Todo el mundo era bien recibido en “Benvenuto”, nombre que dieron a la casa y las visitas iban en aumento tanto como las ganas de la incansable Jennie Butchart para ampliar más y más su jardín. En 1926 creó el jardín italiano donde anteriormente se encontraban las pistas de tenis. Pocos años después, se contaban a miles las personas que se acercaban hasta allí atraídos por aquellos magníficos jardines. Como reconocimiento de su generosidad, en 1930 fue nombrada mejor ciudadana de Victoria.
Durante los años de la 2ª Guerra Mundial y debido a la falta de mano de obra, los jardines empezaron a decaer quedando prácticamente abandonados hasta 1946 cuando Ian Ross Butchart, nieto de la fundadora, y su esposa se hicieron cargo.








Actualmente están considerados uno de los mejores del mundo y creo que tienen la fama bien merecida. A lo largo de todo el año se pueden ver plantas en flor y se pueden admirar los maravillosos jardines creados en diferentes etapas. Quizás el más espectacular es el jardín hundido (sunken garden) que ocupa el lugar de la antigua cantera pero también son dignos de admiración el jardín japonés, el jardín de rosas, el jardín italiano, el jardín mediterráneo o el jardín privado de la señora Butchart.
Pasear entre las flores es realmente encantador. Todo está perfectamente cuidado y uno se siente desconcertado ante tanta belleza.









Se han convertido en una de las atracciones más visitadas de Victoria. Durante los meses de verano se celebran fuegos artificiales las noches de los sábados y también conciertos y sesiones de jazz. Como el negocio es el negocio, se encuentra una agradable cafetería y una tienda donde todo lo que allí se vende está relacionado con el mundo floral, desde paraguas a juegos de té, postales, camisetas y como no semillas de todo tipo de plantas y flores. A nuestra hija le gustó tanto que la tuvimos entretenida todo el verano con sus semillas y sus macetas. ¡Lástima que la afición pronto se le acabó!.





10 comentarios:

  1. Hola Maria Teresa:

    Los jardines y parques dicen mucho de una ciudad y us habitantes, pero creo que estos que nos enseñas están muy por encima de todo.

    Magnifico post y fotos.
    Un abrazo

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  2. Hola Fernando,
    Ciertamente los Jardines Butchart son una maravilla. La entrada no es barata pero merece la pena hacer un pequeño esfuerzo.

    ¿Cómo han ido esos días de viaje? Supongo que en Marrakech además de trabajar te habrás podido permitir alguna escapadita a la Plaza, no?
    Seguro que alguna cosa tendrás para contarnos!

    Un abrazo y buena semana

    M.Teresa

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  3. Hola! He quedado impresionada con este Jardin! un lugar precioso para pasar un buen moemnto. Un saludo!

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  4. Hola Bellotita. Gracias por tu comentario.
    Siempre es gratificante pasear por cualquier jardín pero los jardines Butchart son realmente bellos.

    Saludos

    M.Teresa

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  5. Què bonic!
    La veritat és que a mi també m'agraden molt els jardins, però és algo que gairebé mai em dóna temps a veure!

    Una abraçada,
    Elisabet

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  6. Hola maca!
    És veritat que moltes vegades costa sacrificar unes coses per unes altres i més quan el temps és limitat, però tot és qüestió de preferències.

    Una abraçada

    M.Teresa

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  7. Fa anys que tenc "en el punt de mira" als jardins Butchart, a Victòria. Ens encanten els jardins d'arreu el món i sempre són una de les principals atraccions allà on anem. Llàstima que els països mediterranis, en general, no tenguin ni gust (ni ganes de tenir-lo) en quant als jardins i parcs públics; Itàlia inclosa -a excepció d'alguns jardins privats-. A la falta d'implicació i sensibilitat per part dels pobles mediterranis, hi responen els països anglosaxons i germànics. La llista de parcs i jardins a Anglaterra dels que hem gaudit se'ns fa curta: els jardinets Mirabell a Salzburg, Regent's Park a Londres, el Domaine de Schoppenwihr a Alsàcia, l'illa Mainau, a Alemanya, Stourhead House al sud d'Anglaterra, etc.

    Enhorabona pel gust que demostres amb un dels plaers més senzills de la vida: envoltar-te de flors, plantes i arbres; un plaer que hauria de ser comú a totes les latituds.

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    Respuestas
    1. Les flors és una de les coses que m'alegren més la vida i quan anem de viatge intentem visitar parcs i jardins. Aquest any volia anar a Keukenhof per segona vegada però s'ha complicat el tema. Ho coneixeu?
      Els Mirabell de Salzburg són una delícia.

      Gràcies pels teus comentaris.

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    2. A l'igual que tu, pel pont de maig volíem anar a Keukenhof (en el nostre cas per primera vegada, no ja tan sols Keukenhof sinó els P. Baixos), però se'ns disparava el preu dels avions, i hem decidir anar a Granada a veure l'Alhambra.

      Un altre jardí preciosista -sobretot el petit jardí japonès que hi tenen- és el de la Powerscourt Manor House, a Irlanda. Ens sorprengueren molt els jardins i espais verds irlandesos, sobretot, per la increíble bellesa dels seus arbres, vells a més no poder. També a Irlanda, concretament a l'Ulster, es pot visitar "The Dark Hedges" (que no és que es visiti, és que és una carretera pública), senzillament màgic.

      Gràcies pel teu blog! Em té fascinat!

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    3. Ohhh, l'Alhambra és un lloc meravellós, tant pels seus jardins com pel propi palau i l'ambient que s'hi respira.
      Nosaltres també hem vist jardins macos aquests dies de Setmana Santa, tot i que no estaven en la seva millor època de floració. Hem estat per la província de la Campania italiana i tant a l'illa de Capri com al poblet de Ravello (Costa Amalfitana) hem vist uns jardins que també valen la pena, especialment per les seves magnífiques vistes.
      M'apunto això d'Irlanda, no en tenia ni idea de l'existència d'aquesta carretera "The Dark Hedges".
      Moltes gràcies pel teu comentari i per la informació.

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