jueves, 11 de marzo de 2010

Almagro, un viaje al Siglo de Oro

El galán y la dama, el mozo y la criada, nobles y villanos, estudiantes, mercaderes, labradores, comendadores y artesanos. Los personajes que habitualmente tenían un papel más o menos relevante en las representaciones teatrales del Siglo de Oro, se iban haciendo un hueco dentro de mi imaginación. Aquel escenario me estaba invitando a un fascinante viaje en el tiempo y en pocos minutos me situaba a finales del Siglo XVI.
Me encontraba en el Corral de Comedias de la muy interesante ciudad manchega de Almagro. Fue una visita del todo improvisada que hicimos durante un alto en el camino en un viaje de Cuenca a Córdoba.
A pesar de ser una de las villas más turísticas de Ciudad Real, declarada Conjunto Histórico Artístico en 1972, sólo había oído hablar de Almagro en relación a la larga tradición de encajes de bolillos, pero no conocía que en la magnífica Plaza Mayor se escondía ese pequeño tesoro. Afortunadamente, en la oficina de turismo conseguimos un buen mapa de la ciudad y la suficiente información para sacarle jugo a la visita.





Bajo los soportales de la Plaza Mayor, se esconde la entrada del Corral de Comedias, el único de estas características que se conserva tal y como se encontraba hace más de 400 años. El color blanco de las paredes contrasta con el ocre de las barandillas y vigas de madera. Unas sillas de mimbre en lugar de las butacas y un escenario de reducidas dimensiones.


Hasta bien entrado el siglo XVI, las representaciones teatrales se escenificaban sobre entarimados en la plaza Mayor de los pueblos o bajo los pórticos de las iglesias, pero durante el Siglo de Oro, cuando se consagró de manera importante el género dramático, aparecieron nuevos modelos de representación escénica, naciendo los corrales de comedias que se ubicaban en los patios de vecinos o de las posadas.




El Corral de Comedias de Almagro se trata de un patio de 300 m2 rodeado por 54 columnas de madera, apoyadas sobre bases de piedra para protegerlas de la humedad. En el fondo del patio se encuentra el escenario y en los tres laterales que cierran el corral, los palcos reservados al público importante. En el patio propiamente dicho, se acomodaban los espectadores más modestos y para las mujeres se habilitaba un espacio llamado la “cazuela”, situado enfrente del escenario, en la primera planta del edificio.




Aquí se representaron las obras de los grandes dramaturgos de la época: Miguel de Cervantes, Tirso de Molina, Calderón de la Barca y, especialmente, Lope de Vega a quien se le atribuyen más de 1800 comedias. Las representaciones solían comenzar por la tarde y duraban entre dos y tres horas. Durante el primer entreacto se representaba un entremés – sainete protagonizado por las clases populares- y en el segundo se cantaba una jácara, también de género satírico y con marcado tono crítico. Los temas de la obra principal eran variados, generalmente basados en cualquier aspecto de la vida cotidiana, pero también en la épica medieval, historia, literatura religiosa, historias caballerescas o pastoriles … buscando esencialmente en los personajes, un reconocimiento por parte del público.




Al regreso de este agradable viaje al pasado, le dedicamos a la Plaza Mayor el tiempo que merece. La antigua plaza medieval sufrió una importante transformación a lo largo del Siglo XVI con la llegada de los Fugger, acaudalados banqueros flamencos a quienes el emperador Carlos V les cedió la explotación de las minas de mercurio de Almadén en agradecimiento al apoyo económico prestado durante las guerras de Europa.




Se levantaron nuevos edificios con dos pisos de galerías corridas acristaladas, a imagen y semejanza de las del centro de Europa, las cuales servían de tribunas para los actos públicos, festivos y religiosos. Bajo los soportales que sostienen las 81 columnas de piedra, y donde en otros tiempos se cobijaban los mercaderes, se encuentran varios comercios de artesanía, bares y restaurantes.


Pero Almagro es algo más que la Plaza Mayor y el Corral de Comedias, un conjunto de edificios de gran valor artístico que muestran la herencia de una época brillante.






4 comentarios:

  1. Hola María Teresa:

    Recuerdo un día de otoño en Almagro. La sensación de estar en el Corral de Comedías por la noche, en el lugar donde se acomodaba, como podía, el público fue indescriptible. Hoy en tu post has tocado tres de los temas que más me interesa: historia, literatura y viajes. Y además, como siempre, de forma amena y bien escrita. Coinciod contigo en que Almagro es más que el Corral, la Plaza, los encajes de bolillos y, si me pauras, las berenjenas.

    Enhorabuena y feliz fin de semana.

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  2. Hola Fernando,
    Lo de las berenjenas no lo conocía y me lo apunto para el día que vuelva a Almagro. La región se merece un viaje más pausado para disfrutar de todos y cada uno de sus rincones.
    Un abrazo

    M.Teresa

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  3. Hola Maria Teresa!!

    Qué bueno volver al Siglo de Oro y a las obras de Lope, Calderón, Cervantes y tantos genios que hemos tenido. Estuve en Almagro hace muchos años y me gustó mucho. Esa región tiene para mucho. Para otra vez te recomiendo visites un pueblo llamado Consuegra que no está muy lejos de allí.

    Por ahí está la ruta del Quijote donde hay pueblos como Campo de Criptana, el Toboso, Puerto Lápice, etc.... Da para pasar un buen fin de semana. Recuerdo que la mañana de un sábado mi madre y yo madrugamos mucho y nos hicimos todos esos pueblitos. Y nos encantaron. Además se come muy bien por esas tierras...

    Un placer leerte, como siempre. Esta vez el viaje ha sido cercano pero no menos apasionante.

    Manda un saludo a J.M. y a tu hija.

    Ciaoo

    Sele

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  4. Hola Sele!

    La verdad es que cerca de casa tenemos rincones maravillosos por descubrir. Me apunto todos esos lugares que comentas para una próxima ocasión que seguro que la habrá.
    Una besote para ti y para Rebeca.

    M.Teresa

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