viernes, 25 de febrero de 2011

El pueblo de las bories

Entre el departamento de Vaucluse y los Alpes de la Alta Provenza se encuentra la región del Luberon, la tercera y última cadena montañosa de Vaucluse. Se trata de la Provenza más rural, de áspera belleza y de bosques teñidos de ocre, de pueblos medievales encaramados sobre escarpadas colinas de piedra calcárea, de castillos, de tenue luz y tranquilos paisajes. Su capital es Apt, donde se celebra un importante mercado semanal y un buen punto de partida para explorar el Parque Natural Regional del Luberon, aunque cada una de las pequeñas localidades tiene un encanto especial: Manosque, Bonnieux, Menerbes, Lourmarin o Lacoste, lugar donde permanecen las ruinas del castillo del marqués de Sade (si las paredes hablaran…) quien vivió en el pueblo desde 1774 hasta su detención en 1778. Fuera de la época de máxima afluencia turística, la vida en estos pueblos sigue tranquila y las tertulias en un café, acompañadas de una copa de pastís, forman parte de la rutina.


El pueblo de más renombre de la zona es Gordes, que visto desde fuera parece a punto de despeñarse de la montaña.
A unos tres kilómetros de Gordes, cogiendo un desvio a la izquierda antes de entrar al pueblo, se encuentra ”le village des bories” o el pueblo de las bories. Las bories son un tipo de construcciones emparentadas con los talaiots de Menorca o las clochan irlandesas.





Se trata de unas cabañas construidas con láminas de piedra caliza seca que acostumbran a ser de uno o dos pisos. Su origen se remonta a la Edad de Bronce y parece ser que su finalidad inicial era únicamente para cobijo de pastores. Se pueden ver algunas bories aisladas en diferentes puntos de la Provenza, pero en el village se agrupan una buena muestra de ellas. Se llega hasta allí a través de un precioso camino de encinas y olivos que comparten protagonismo con la piedra.






Para entrar al recinto hay que pagar 6€ por persona y los altos muros construidos con el mismo método de piedra seca, obligan a pasar por taquilla si se quiere ver alguna cosa. La palabra borie de origen provenzal, proviene del latín “boario” que significa establo de bueyes. El pueblo, declarado Monumento Histórico en 1977,  está integrado por diferentes grupos de cabañas, unas veinte en total, que se remontan al siglo XVIII. Cada una tiene una función específica: almacén de útiles del campo, vivienda, molino, horno de pan, corral de animales…
De planta mayormente cuadrada, algunas veces circular, y con bóvedas de forma cónica. Estos techos se estabilizaban colocando cada placa de piedra caliza con una leve inclinación hacia el interior con respecto a la base. No era necesario utilizar mortero y la hierba o material que se colocaba entre las juntas servía para aislar de las corrientes de aire y los insectos.









En el caso de los poblados provenzales de bories, éstos no formaban comunidades independientes. A pesar de que las casas estaban reunidas en grupos, estos poblados no disponían de iglesia ni de cementerio y acostumbraban a estar situados cerca de núcleos de población mayores.

El paseo lo realizamos en absoluta soledad, acompañados de una cálida luz de atardecer y pudimos disfrutar plenamente de este homenaje a la sencillez y a la complicidad del hombre de campo con los elementos de la naturaleza.


Otro lugar con magia, también en las afueras de Gordes, es la Abadía de Sénanque, una abadía cisterciense del siglo XII. La imagen del monasterio rodeado de campos de lavanda en flor se repite en postales, en portadas de guías y en folletos promocionales de la Provenza. Aunque no estemos en época de floración de la lavanda, merece la pena acercarse hasta Senanque siguiendo las curvas que traza la pintoresca carretera. Los últimos monjes abandonaron el lugar en 1969 y actualmente es un centro cultural que en verano acoge conciertos y exposiciones.





Un rincón de la Provenza indicado para los que quieran respirar auténtica tranquilidad y disfrutar de la naturaleza en su estado más puro.

8 comentarios:

  1. Precioso lugar, Maria Teresa. Muchas gracias por descubrirmelo.

    He estado varias veces en la Provenza, pero siempre en la zona cercana a Antibes. Aparte de Niza y Cannes, cerca de alli tambien hay pueblos increibles, como Mougins o St. Paul de Vence. Por alli tambien residieron pintores muy famosos, tal y como referias a Van Gogh en una de tus ultimas entradas, como Renoir o el mismo Picasso. Tengo muchas ganas de volver, y cuando lo haga añadire Gordes al recorrido, sin duda.

    Un abrazo.

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  2. Un lugar increible y a tener en cuenta es Le village des Boires, y es una gozada poder visitarlo solos, sin nadie.La Provenza es una de las provincias de Francia que más frecuento por su buen clima, su gastronomía, por la cercanía con Barcelona y sobre todo por sus bellos pueblos con gentes amables.Me ha encantado Maria Teresa. Un abrazo.

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  3. Hola Maria Teresa! Has publicado otro de mis sitios favoritos en el sur de Francia ... toda la zona del Luberon me encanta y Gordes es uno de mis pueblos encantados!
    Sabes que existe una organización que se llama 'Les Plus beaux villages de France'? Donde clasifican a los mejores pueblos del país (menos de 2000 habitantes y perfectamente conservados) y Gordes claro está, es uno de ellos ...
    No se lo digas a nadie: pero estoy buscando casa en la Provenza, decididamente ésta primavera/verano me mudo hacia allí! me he 'prendado' de la belleza de ésos paisajes y del carisma de ésos pueblos...

    ¡Gracias por compartir un sitio mágico!

    Decididamente una región con tanto para descubrir.

    SALUDOS!

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  4. Gracias fmanega, Merche y GusPlanet.
    Todavía me quedan algunas cosas que contar del pasado viaje a la Provenza. Espero que también os gusté.
    Un abrazo

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  5. Que bonita esta entrada M.Teresa.

    Tengo unas ganas tremendas de conocer esa parte de la Provenza.Y disfrutar con calma en pueblitos como los que describes.Sólo conozco la zona costera y las de Nimes y Arles.

    El relato me ha transportado un poco a Menorca también. Aún hoy se construye con "pedra seca" todos los muros que atraviesan los campos de Menorca. Tengo amigos que se dedican a eso, y no es tarea fácil. Es increíble que aún se mantenga esa tradición tan antigua.

    Me has hecho trasladar a la Provenza M. Teresa.Muchas gracias!

    Gus, que buen plan el tuyo! Enhorabuena!

    Nota:M. Teresa,me he confudido al entrar con la cuenta de google. Si puedes,borra definitivamente el comentario anterior. Lo siento!

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  6. Hola monflower
    Me alegro de que te haya gustado el post. Las construcciones con "pedra seca" siempre me han fascinado y las Baleares es un buen sitio para ver buenos ejemplos, especialmente en Menorca tal como tú comentas.
    Un abrazo

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  7. Hola M.Teresa

    Soy nuev! :D

    Hace tres años estuve en agosto en el Luberon después de estar en Suiza y nos encantó. Pero quería que mi mujer viese la lavanda, y por eso la llevé para San Juan y fue preciso, aunque la máxima floración en esta zona, es para la primera de julio.
    Preciosas las fotos

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  8. Hola Sergio,

    Iba a recomendarte que leyeras el post que escribí a principios de mes pero veo que ya lo has hecho. Aunque esta zona es bonita en todas las épocas, ver los campos de lavanda en flor es algo que no se olvida.

    Un abrazo

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