domingo, 15 de mayo de 2011

Ljubljana, con personalidad propia

La mejor manera de conocer Ljubljana es desde el castillo, la parte más elevada de la ciudad y siguiendo la huella del arquitecto Joze Plecnik (1872-1957), que con su peculiar estilo le dio un aire de la Viena imperial. Ljubljana le debe mucho a Plecnik ya que además de construir edificios y puentes, la convirtió en una ciudad moderna y la puso al nivel de las grandes capitales europeas.

Vistas desde el Castillo



Atravesando el Puente Triple y colina del Castillo

Mercado central
Mercado central
Entre las obras del arquitecto, destaca el mercado central o Trznica, que con su magnífica columnata neoclásica tiene un aspecto de palacio más que de lugar donde se compra y se vende.
En algún lugar leí que Ljubljana tiene rasgos de Praga, de Viena, de Salzburgo y de Amsterdam. Quizás sí, no lo niego, pero conozco las cuatro ciudades y creo que Ljubljana tiene personalidad propia y bien propia.
Después de sufrir un gran terremoto en 1895 que arrasó casi por completo la ciudad, su posterior reconstrucción le dio la imagen actual y las obras Modernistas, movimiento artístico que arrasaba en toda Europa conocido también como Art Nouveau o Jugendstil, complementaron su arquitectura barroca.
El esplendor de las antiguas casas de familias burguesas da un aire elegante a los barrios del centro. Cuando estuvo bajo autoridad de los Habsburgo,  la ciudad fue moldeando un carácter del cual aun hoy es digna heredera. Los Habsburgo reinaron desde el siglo XIV hasta el fin de la I Guerra Mundial sin contar los pocos años (de 1809 a 1813) que estuvo bajo mando de Napoleón y que se convirtió en la capital de toda la provincia de Iliria, cuyo territorio llegaba incluso hasta Dubrovnik.

Río Ljubljanica

Siguiendo con el breve repaso histórico, la 1ª Guerra Mundial desintegró el Imperio Austro-Húngaro y Eslovenia quedó unida a un nuevo estado: el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos.
Durante la 2ª Guerra Mundial, los italianos cercaron la ciudad con 29.663 metros de alambradas de púas y en 1943 fue ocupada por los alemanes que aumentaron la violencia. El día 9 de mayo de 1945, después de 1170 días de encierro, Ljubljana fue liberada y se convirtió en la capital de Eslovenia, una de las seis repúblicas de la República Socialista Federal de Yugoslavia.
Para rememorar este hecho, cada año se celebra una caminata recorriendo casi 33 kilómetros por el llamado “Camino de Recuerdos y Camaradería”.
Un largo camino hasta conseguir su independencia, el 25 de junio de 1991.
El principal punto de encuentro entre jóvenes y viajeros es la plaza de Prešeren, que debe su nombre al más grande poeta esloveno (1800-1849) cuya estatua se levanta en una de las esquinas. 

Estatua de Preseren en la plaza del mismo nombre

Iglesia de la Anunciación y puente Triple

La Iglesia Franciscana de la Anunciación, de ornamentada fachada pintada de color salmón y los más bellos edificios modernistas completan el escenario de la plaza. Las mejores muestras del estilo Jugendstil en Ljubljana son  la casa Hauptman y el Palacio Urbanc, reconvertido en un centro comercial.


Palacio Urbanc

Casa Hautpman

La casa Hauptman hace esquina con la calle Wolfova y en la casa contigua, nos fijamos en la figura de terracota que parece mirar por una ventana en dirección a la plaza Prešeren. Ella es Julija Primič, la hija de un rico comerciante que protagonizó la más bella historia de amor con el poeta France Prešeren. La historia no tuvo un final feliz, ella se casó con otro y él tuvo otros amores. Su pérdida le trastornó aunque le inspiró los más bellos poemas de amor. Sus miradas pétreas se cruzan, inmortalizadas para siempre mientras parecen ajenos al ajetreado va y ven de la gente que atraviesa el Tromostovje, conocido como los Tres Puentes, que fue construido a partir de un viejo puente de piedra de 1842 al que el arquitecto Jože Plečnik le añadió en 1931 los dos laterales que constituyen la más elegante entrada al casco antiguo.



Julija Primic

Casa de Julija Primic

Puente Triple y Plaza Preseren
A parte del Puente Triple, son muchos los puentes que atraviesan el Ljubljanica pero dos de ellos los que seguro todo visitante cruzará, al menos una vez.
Uno de ellos es el conocido Puente de los Dragones, todo un símbolo de la ciudad. El dragón tiene una gran carga simbólica y es el animal protagonista en la leyenda que cuenta el nacimiento de Ljubljana. El príncipe griego Jasón con sus compañeros los Argonautas, huyendo del rey Aites, a quien habían robado el Toisón de Oro, navegaron del Mar Negro por el río Danubio, de aquí al río Sava hasta llegar al Ljubljanica donde Jasón se encontró a un dragón monstruoso y terrible a quien combatió y – como no podía ser de otra manera- venció y mató. Otra leyenda, nos cuenta que cuando una virgen doncella atraviesa el puente, los cuatro dragones del puente mueven su cola.

Puente de los dragones y cúpula de la Catedral

Puente de los dragones

Puente de los dragones
El otro puente es el de los zapateros o Čevljarski most en esloveno. Durante la Edad Media, este puente era un lugar de comercio y donde se pagaban las tasas si se entraba a la ciudad por río. Los artesanos trabajaban y vivían en los puentes y, concretamente en éste vivían 16 zapateros que aprovechaban el movimiento de gente que circulaba por allí y, además, evitaban pagar impuestos porqué era una especie de lo que llamaríamos hoy en día duty free. Ya no hay zapateros remendones pero sí varios puestos de libros viejos, artesanía y antiguallas.

Puente de los zapateros

Puente de los zapateros
Otro puente del Ljubljanica junto al mercado

La Catedral está dedicada a San Nicolás y probablemente se construyó sobre la antigua iglesia que los barqueros y pescadores dedicaron a su patrón. Aunque la catedral empezó a edificarse en el 1701, la cúpula se añadió140 años más tarde. Coincidimos con la celebración del Viernes Santo y el sonido de las carracas me trae recuerdos de infancia.

Torres de la Catedral desde el Castillo

En los alrededores de la Catedral se concentran los edificios religiosos más importantes de la ciudad, como el Palacio del Obispo o el Palacio del Seminario. Caminamos por la amplia calle Cankarjevo hasta la plaza del Ayuntamiento o Rotovž, con una bonita torre del reloj que presenta una notable inclinación. 

Torre del Ayuntamiento y fuente de los tres ríos

Torre del Ayuntamiento

Frente al edificio se encuentra la fuente que representa a los tres ríos de la región de Carniola: el río Sava, el Krka yel Ljubljanica. La plaza municipal (Mestni trg) junto con la Plaza Vieja (Stari trg) y la Plaza Superior (Gornji trg) representan el corazón del casco antiguo y rodean la falda de la colina del Castillo.


Fuente de los tres ríos

A pesar de que las calles conservan el trazado medieval, la mayoría de sus casas son barrocas. Desde la plaza Gornji sale un camino – trazado por el arquitecto Plečnik- que lleva hasta el castillo.
Subir al castillo es una visita muy recomendable porqué desde la torre se obtienen las mejores vistas de la ciudad y alrededores. Puede hacerse andando, en funicular desde la plaza Krekov (muy cerca del mercado) o incluso en un trenecito que sale cada hora. Como lugar estratégico que es, la colina del castillo ya fue fortificada en tiempos de los celtas e ilirios y posteriormente, los romanos tuvieron un puesto militar. Aunque el castillo medieval es del siglo IX, su actual imagen la adquirió después del terremoto de 1511 y posteriores restauraciones.

Torre del Castillo, el mejor mirador de Ljubljana

Vistas desde la torre del Castillo



Es uno de los lugares más populares entre las parejas de la ciudad para casarse y, por por ello, tanto la capilla como las dos salas de boda están muy solicitadas. Desde la recién restaurada torre, se obtienen las más bonitas vistas de la ciudad. Diferentes salas y exposiciones completan el recinto del castillo. Muy interesante es la proyección en 3D que hace un extenso pero ameno repaso por la Historia de Ljubljana que va desde la ocupación por sus primeros pobladores, los romanos, las dos Guerras Mundiales … hasta la época actual.







A pesar de ser una ciudad pequeña, Ljubljana tiene mucho por descubrir: desde grandes plazas y avenidas con monumentales edificios hasta las estrechas callejuelas medievales. La Plaza del Congreso con la Universidad y la Filarmónica, la Plaza de la Revolución Francesa, la Plaza de la República donde se halla el Parlamento. Pero también Museos, Parques, el Zoológico, el Jardín Botánico … He de decir que a parte del pequeño museo que se encuentra en el Castillo, no hemos visitado ningún otro. 





Edificio del Banco Cooperativo
El ambiente que se vive en la calle, hace que se haga difícil encerrarse en cualquier parte. Apetece caminar, sin prisas, subir por una orilla del río y bajar por la otra. Cruzar un puente, meterse en una callejuela y volver a salir al río. Olvido el plano y lo guardo en el bolso, al fin y al cabo, estos nombres son imposibles de memorizar. Creo que va a ser la primera ciudad de las que he visitado donde no aprobaría el examen de los nombres de calles y plazas, pero no me importa porqué las imágenes sí que me las llevo para siempre.  

3 comentarios:

  1. Ma.Teresa, aquí estoy, visitándote de nuevo!
    Me siento un privilegiado, ésto es un tour privado por 'Ljubljana' y tú eres una guía de excepción: escribiré una carta de recomendación a tus superiores y te dejaré una muy buena 'propina' JAJAJAJAJA (aunque en España la palabra 'propina' la hayan borrado del diccionario, JE!).

    Mira, no me detendré hasta atravesar ése 'Puente de los Dragones', aunque los dragones no muevan sus rabos por mi JAJAJAJA
    No, en serio, me ha encantado la ciudad y todo lo que cuentas, desconocía su historia y tú me la has presentado muy bien.

    Gracias, una vez más, por compartir tú trabajo, créeme que lo tendré muy en cuenta a la hora de realizar mi viaje por ésas tierras de leyenda!

    ResponderEliminar
  2. Hola Gus
    Gracias por tus comentarios. A ver si estás más de suerte que yo en el puente de los dragones. Mira que me fijé bien, pero ninguno de los cuatro movió la cola.
    En cuanto a las propinas, creo que tienes razón. De hecho, los españoles nunca hemos tenido fama de dejar muy buenas propinas por ahí. Antes, las dejaba por sistema pero ahora valoro el servicio y en función de ello las dejo.
    Otro tema es en según qué países te encuentras, donde sabes que hay gente que si no reciben propina seguramente aquel día no van a comer, pues viven únicamente de ello. En fin, un tema que daría para mucho.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Pues muy, pero que muy bella ciudad. Me la apuntaré para un futuro European tour
    Un abrazo

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.