miércoles, 11 de mayo de 2011

Pueblos y ciudades de Gorenjska: Radovljica, Kropa, Kranj y Škofja Loka

La región de Gorenjska (Alta Carniola en español) es una de las doce regiones que completan el mapa de Eslovenia. En Gorenjska, no sólo encontramos lagos cristalinos, montañas y los bucólicos paisajes de los Alpes Julianos, sino que a esta región también pertenecen algunas de las ciudades históricas y pueblos más atractivos del país.
No pudimos visitarlos todos, pero sí una representativa selección: Radovljica, Kropa, Kranj y Škofja Loka que esconden una rica arquitectura y encantadores rincones que ayudan a conocer un poco más la historia de este pequeño país.






RADOVLJICA

Radovljica es una ciudad medieval a orillas del río Sava con un interesante centro histórico cuidadosamente restaurado. Tiene un encanto especial, en gran parte debido a las vistas de los Alpes que la abrazan. Se encuentra a tan sólo 7 km de Bled, por lo que resulta muy cómodo hacer una excursión desde la ciudad del lago. 



A principios del siglo XIV acogía un importante mercado y la ciudad fue creciendo gracias al comercio fluvial impulsado por los abundantes talleres de forja que se encontraban en los pueblos cercanos de Kropa y Kamna Gorica. Su núcleo histórico es tan pequeño como precioso. La herencia de aquellos años la podemos apreciar en los edificios – la mayoría del siglo XVI - de la Plaza Linhartov, el corazón de la ciudad antigua. A un lado de la plaza se encuentra el gran palacio Thurn, un edificio barroco construido tras el terremoto de 1511, sobre los cimientos de lo que había sido el castillo Ortenburg en la Edad Media y que actualmente alberga dos museos. Uno de ellos es el Museo Municipal que muestra la obra y trabajo del hijo más ilustre que ha dado la ciudad: Anton Tomaž Linhart, el primer dramaturgo esloveno. El museo comparte edificio con el Museo de la Apicultura, una dulce actividad ligada a la ciudad desde hace siglos.





Enfrente del palacio, una serie de casas alineadas que lucen interesantes frescos en sus fachadas, entre las cuales destacan:
La Casa Koman, que muestra una pintura barroca de San Florián, patrón de los bomberos.








La Casa Mali donde, con bastante dificultad, se intuye a San Jorge matando el dragón o la del número 17, con un fresco que representa a San Martín de Tours compartiendo sus vestimentas con un mendigo.





Sin embargo, la casa más importante de la plaza es la Casa šivec que representa un perfecto ejemplo de la burguesía de la segunda mitad del siglo XVI. Su exterior es renacentista y la fachada está ricamente decorada con la imagen de un buen samaritano haciendo su trabajo.







Al otro lado de plaza, la Casa Vidič, que destaca por su saliente rinconero y por sus dibujos en tonos rojo, amarillo, verde y azul, una buena oportunidad de alojarse en una casa del 1634 si interesa pernoctar en Radovljica.




Al final de la plaza se llega a la rectoría y a la Iglesia gótica de San Pedro, ambos edificios de notable interés.









KROPA

Dejamos Radovljica y seguimos hasta Kropa, un tranquilo pueblecito de 800 habitantes situado en un precioso valle. Sólo el murmullo del agua del pequeño canal que corre por la calle principal rompe la monotonía del silencio que se respira en sus calles. No debía ser así en el pasado, ya que desde el siglo XV hasta el siglo XIX, varios talleres de forja estuvieron instalados aquí, debido a la abundancia de minas de hierro en toda la zona.










En Kropa no encontramos ricos edificios, ni plazas monumentales. El encanto está en su ambiente tranquilo y en jugar a adivinar los pequeños detalles de hierro forjado que se esconden en forma de dragón en una farola o en forma de flor en la reja de una ventana.







Para conocer la historia del pueblo es muy recomendable visitar el Museo de la Forja, que muestra la historia del trabajo artesanal del hierro durante siglos, lo que marcó el desarrollo económico, social, demográfico y cultural de Kropa y pueblos vecinos desde el siglo XV hasta el declive de las herrerías en el siglo XIX. Una de las salas está dedicada exclusivamente a la obra del maestro artesano Joža Bertoncelj.






El edificio es una antigua casa del siglo XVII, que contiene algunas piezas de mobiliario interesantes. La más bonita, sin duda, es una gigante caja de música en forma de armario procedente de Bohemia. El vigilante del museo, orgulloso de poder mostrarlo, nos lo pone en funcionamiento. Da cuerda con la manivela y empieza la orquesta!. Mientras el gran bombo perforado va girando, los diferentes instrumentos – piano, timbales, triángulo…- van tocando como si unas manos invisibles los manejaran. Y todo esto dentro de un armario.
Hoy en día queda una única empresa que trabaja el hierro, UKO (Umetno Kovaštvo Kropa). Está claro que el trabajo es mayoritariamente industrial pero siguen manteniendo un pequeño taller artesanal de forja para conservar la tradición. Una veintena de especialistas trabajan con la fragua y moldean el hierro incandescente para obtener rejas, candelabros, lámparas y diferentes objetos que decoran restaurantes, hoteles o incluso casas particulares de todo el país. Después de visitar la tienda de UKO donde se expone una muestra de sus creaciones ya nos despedimos de Kropa.

KRANJ

Kranj, es nuestro próximo objetivo. Se trata de la cuarta ciudad más grande de Eslovenia y quizás la más industrializada.
Es también la ciudad que vio nacer a Prešeren, el gran poeta esloveno.
Aquí ya es otra historia y la calma de Radovljica y Kroper quedan atrás. Lo único que nos interesa es el centro histórico, el cual se sitúa en la confluencia de los ríos Sava y Kokra. Con la llegada de los eslavos en los siglos VI y VII, se fue desarrollando un gran asentamiento. El hecho lo demuestra el hallazgo de los restos del mayor cementerio encontrado en el país.






En la Edad Media, Kranj ya era un importante centro comercial y eclesiástico pero a partir de 1870 con la llegada del ferrocarril, se desarrolló rápidamente convirtiéndose en el centro económico, comercial, cultural, administrativo, educativo y religioso de la región de Gorenjska hasta nuestros días.
El centro antiguo está formado básicamente por tres calles donde se concentran los edificios de mayor interés turístico. Su puerta de entrada es la plaza Maistrov que a esta hora del mediodía se encuentra muy animada. Paseamos por la peatonal calle Prešernova hasta la plaza Glavni donde están los edificios más bonitos, entre ellos el Ayuntamiento.










Diferentes campanarios dibujan el perfil de la ciudad y les seguimos el rastro para ver lo que se esconde en cada uno de ellos: las iglesias de San Cantiano, del Santo Rosario y la iglesia de la Plaga. El calor aprieta y además nos encontramos varios accesos cortados por obras. Nos complicamos la vida buscando la orilla del río o mejor dicho, de los ríos, pero no es como nos lo imaginábamos ya que por aquí se expande la zona industrial. Por casualidad encontramos la entrada a uno de los túneles que se construyeron como refugio durante la II Guerra Mundial.




En Kranj se construyeron varios de estos túneles, excavados en conglomerados del Pleistoceno y fueron utilizados como refugios antiaéreos. Los trabajos de construcción empezaron durante la ocupación de 1944, cuando el peligro de los bombardeos desde Italia por las fuerzas aliadas iba en aumento. Acabada la Guerra, se abandonaron hasta 2008, año en que se restauraron y abrieron al público. El túnel tiene una longitud de 1.3 km y unos 2 metros de ancho. Empezamos a caminar y tenemos la esperanza de que podremos salir de nuevo al centro por el otro extremo. Cuando llegamos al final, la puerta se encuentra cerrada y nos vemos obligados a retroceder. A lo largo del recorrido hay diferentes paneles informativos pero no nos entretenemos demasiado en leerlos porqué caminar solos por allá dentro nos provoca cierto reparo y temor a quedarnos encerrados.
Como en cualquier ciudad de las dimensiones de Kranj, hay muchas más cosas por visitar pero no nos apetece dedicarle más tiempo y ya tenemos ganas de seguir la ruta hacia Škofja Loka.

ŠKOFJA LOKA

Parece imposible poder ver tantas cosas en un solo día pero los diferentes lugares visitados tienen un centro histórico muy pequeño que se puede recorrer en poco tiempo y además las distancias son cortas. Se dice que Škofja Loka es uno de los pueblos más bonitos de Eslovenia. Esto no lo puedo garantizar porqué no los visitamos todos, pero sí puedo decir que detenerse en Škofja Loka merece la pena. De lo que no hay duda, es que se trata de uno de los más antiguos y desde 1987 está protegido como Monumento Histórico y Cultural.
Cruzando uno de los puentes del río Selščica ya se accede a la parte antigua de la ciudad. Todo gira alrededor de las plazas Cankarjev, Mestni y Spodnji, dominadas por el Castillo.










L
a ciudad creció a los pies de una colina, donde los ríos Poljanščica y Selščica se funden para formar el río Sora. La base de su desarrollo fue la extensa finca que el emperador alemán Otto II concedió al obispo. A pesar de las murallas que la protegían, la ciudad fue ocupada y quemada por el Duque de Vitivec de Celje en 1457 y atacada por los turcos en 1476. Por si esto fuera poco, el terremoto de 1511 la dañó de forma importante, seguido de dos grandes incendios en 1660 y 1698. Tras todos estos años de desgracia y ya bajo los Habsburgo, fue tomando el aspecto como la conocemos hoy en día. En la plaza Cankarjev destaca la Iglesia de San Jaime, con un bonito techo estrellado mientras que en la plaza Mestni al igual que en Radovljica, son las casas pintadas del siglo XVI las que toman el protagonismo, dando a la ciudad el nombre de “Loka pintada”.













La de más valor artístico es la Casa Homan con unas pinturas de 1511 que representan a San Cristóbal junto a un soldado. El viejo Ayuntamiento tiene también pinturas en su fachada y un interesante patio interior porticado de tres pisos. Completa la plaza un Pilar de la Peste que, como en tantas otras ciudades centroeuropeas se erigió tras vencer la mortífera epidemia.






Sentados en la terraza de una cafetería de la plaza Mestni, dejamos correr el tiempo mientras nos empapamos una y otra vez de todos los rincones de la Loka pintada.

7 comentarios:

  1. Preciosas las fotos, tanto de esta entrada como de la anterior. Me está sorprendiendo este país, gracias por descubrírmelo.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Gracias a ti Alberto. Encantada de poder ayudar a descubrir Eslovenia.
    Todavía me quedan muchas cosas por contar.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. No conocía tu blog me ha encantado.
    Si quieres intercambiamos enlaces en el blogroll.
    Saludos viajeros,
    Paco

    ResponderEliminar
  4. Pero Paco!!! si tenemos los blogs enlazados desde hace tiempo!

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Ma.Teresa: seré 'reiterativo', pero qué buen trabajo realizas y claro, te agradezco por compartir y porque sé muy bien el tiempo que demanda semejante edición.
    Una vez más disfruto de tus relatos y fotografias, pues compartes tanta información que desconocía totalmente.
    Que bellos pueblos, conforman el tipo de paisaje que me fascina: pueblos medievales y monatañas, un sueño!

    Qué bellos los colores pasteles, las fachadas renacentistas, el Museo de la Forja, todo me ha interesado muchísimo: sigo tomando nota para mi futuro viaje por la región!

    ¡Un saludo grande y buen fin de semana!

    ResponderEliminar
  6. Hola Gus
    Siempre se agradecen los comentarios. De verdad que Eslovenia te va a encantar. Todavía me falta contar algo sobre Ljubljana, la región del Karst, los pueblos del Adriático...
    ¡Toma nota!
    Un abrazo y disfruta del fin de semana primaveral que en París debe ser una maravilla.

    ResponderEliminar
  7. Una de las cosas que más me llaman la atención de muchos lugares de Europa es lo bien que parecen conservados muchos pueblos, es decir, que parece que no ha entrado nunca una demoledora ni excavadora para construir nuevas edificaciones, cosa, que por desgracia ha pasado mucho en España.

    Buen reportaje. Nos estás descubriendo un país precioso

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.