viernes, 10 de junio de 2011

Portogruaro - Véneto

Tras abandonar Eslovenia, nuestra intención era dormir ya en Italia, camino de Venecia, para  madrugar al día siguiente y poder aprovechar al máximo nuestra estancia en la ciudad de los canales. Así fue como decidimos quedarnos en Portogruaro, una ciudad pequeña de poco más de 25000 habitantes, situada en la región del Véneto y de la cual apenas me sonaba el nombre.

Plaza de la República




Lo que tenía que ser tan sólo una ciudad de paso, nos sorprendió muy gratamente y lo cierto es que Portogruaro nos cautivó. Nos alojamos en pleno casco antiguo, en el histórico Hotel Spessotto, con lo que teníamos a un golpe de piedra la mayoría de lugares de interés.
La fundación de la ciudad se remonta al 1140, cuando el obispo Gervino de Concordia cedió a algunos locales los terrenos situados a orillas del río Lemene para construir un pequeño puerto, algunas casas y almacenes. El comercio fluvial entre Venecia y Austria, representó para ese pequeño puerto un crecimiento rápido y la ciudad se enriqueció, ganando  autonomía a nivel municipal. En 1420, como consecuencia de una política expansionista, quedó anexionada a la República de Venecia y permaneció bajo su gobierno durante 3 siglos. Su posición estratégica la benefició con un enorme prestigio y una gran prosperidad que se manifestó en los siglos XV y XVI con la construcción de magníficos edificios civiles.

Duomo di Sant' Andrea y baptisterio

Río Lemene
En 1797, Napoleón cedió todo el territorio de la República de Venecia, incluyendo Portogruaro, al Imperio Austríaco al cual perteneció hasta 1866 cuando pasó a formar parte del Reino de Italia.
La ciudad tiene rincones encantadores y ha sabido conservar su gran legado histórico. Los principales puntos de interés se encuentran alrededor de la Plaza de la República donde destaca el Ayuntamiento de original fachada y el inclinado campanario de la Catedral. A lo largo de las dos calles principales que se dibujan paralelas a ambos lados del río Lemene, es donde se pueden ver los mejores ejemplos de palazzos de estilo gótico veneciano y alguno renacentista.

Puerta de San Gottardo


Originalmente la ciudad estaba rodeada de una muralla que tenía cinco puertas de acceso, de las cuales tres de ellas aun existen. Son las puertas de San Gottardo, San Agnese y San Giovanni. Entrando por la puerta de San Giovanni accedemos al centro por el Corso Martini hasta llegar a la plaza de la Republica que nos recibe con una columna que aguanta al león de San Marcos en su parte más elevada. El edificio del ayuntamiento es de estilo gótico y su original fachada le hace único dentro de su estilo.

Ayuntamiento de Portogruaro

Día y noche en la Plaza de la República


A la izquierda del ayuntamiento, el pequeño pozo de las grullas, está aquí desde 1494 y se ha convertido en otro de los símbolos de la ciudad.
La Catedral de Sant’Andrea se caracteriza, sin duda, por su inclinado campanario y si seguimos por el estrecho callejón llegamos a uno de los rincones más encantadores de la ciudad, los viejos molinos sobre el río Lemene, cuyas grandes ruedas de madera siguen dando vueltas gracias a la fuerza del agua. Los antiguos edificios del molino, albergan la Galería de Arte Contemporáneo y los sauces llorones, los patos y la niebla de primera hora de la mañana recrean una atmósfera difícil de olvidar.



Loggia de la Pescheria y campanile inclinado

Viejo molino
Sobre una de las orillas, está el antiguo mercado de pescado, la Loggia de la Pescheria, del 1600 y un pequeño oratorio de madera trabajada dedicado a la Virgen María.

Oratorio en la Loggia de la Pescheria
El Corso Martiri es la calle más elegante de la ciudad que acaba en la puerta de muralla de San Gottardo. Se trata de una calle porticada, pórticos sobre los cuales se pueden admirar los más bellos edificios junto a los de la Via Cavour.
Las fotos que siguen muestran algunos ejemplos





















Pasear por Portogruaro a las ocho de la mañana, con las calles aun desiertas y bajo una niebla que apenas deja ver el campanario de la iglesia, es una sensación misteriosa y gratificante a la vez. La plaza de la República se encuentra vacía, nada que ver con el ambiente de ayer por la tarde. En Italia también se celebra la fiesta del Lunes de Pascua por lo que no es de extrañar que esté todo tan tranquilo a estas horas de la mañana. Este año, el Lunes de Pascua ha coincidido con el día de Festa della Liberazione, que cada 25 de abril conmemora la salida definitiva de los fascistas en 1945. La fiesta se celebra de distintas maneras según las ciudades y aunque ha ido disminuyendo en importancia con los años, en algunas casas todavía se pone la bandera italiana en las ventanas, tal como pudimos comprobar horas más tarde en Venecia: el verde que recuerda las llanuras de Italia, el blanco como el color de la nieve en sus alturas y el rojo como la sangre de los caídos.
Se depositan una corona y algunas flores, delante de la fachada del ayuntamiento.


Se trata de uno de los actos de la Fiesta de la Liberación al que están convocados todos los habitantes de Portogruaro pero sólo han acudido una pareja de unos 70 años que conversan con el guardia. Seguramente para
ellos ese día tendrá un significado muy especial y lo viven más intensamente que las jóvenes generaciones. Un cartel anuncia los actos del día e invita a los ciudadanos a colgar la bandera tricolor en ventanas y balcones pero de momento se ven muy pocas.
Nos despedimos de Portogruaro con la sensación de haber descubierto una pequeña joya. Venecia nos espera!




2 comentarios:

  1. Hola María Teresa,

    Qué sorpresa la ciudad de Portogruaro, no tenía ni idea de su existencia. Tiene muy buena pinta, el Ayuntamiento, la Catedral...

    Un saludo y a la espera del relato de Venecia.

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  2. Hola Victor!

    Para nosotros fue también una sorpresa y muy agradable. Merece la pena parar en Portogruaro si se hace un recorrido por el Véneto.

    Un abrazo

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