viernes, 30 de diciembre de 2011

Las dos caras de Phnom Penh

Phnom Penh me gustó desde el primer momento. Nunca antes habíamos utilizado el tuk tuk para hacer el trayecto desde un aeropuerto hasta el centro de la ciudad y quizás fue esta sensación de estar metida en medio del caos asiático desde el primer momento, la mejor presentación de la capital. 


En tuk tuk por Phnom Penh


Cuando en 1430 Angkor quedó abandonada, fue su situación estratégica en la confluencia de los ríos Tonlé Sap y Mekong lo que dio a Phnom Penh la capitalidad de Camboya. Gracias al comercio fluvial, creció y se desarrolló rápidamente pero siempre atenta a las invasiones de sus gigantes vecinos Vietnam y Tailandia. En el siglo XIX llegaron los franceses que le dieron el aspecto actual, poniendo un poco de orden y construyendo bellos edificios como el Palacio Real. En 1953, tras la derrota de Francia, el país se independiza y le sigue un período turbulento que acaba en caos y guerra civil lo que lleva a la capital un gran número de refugiados de todo el país incrementando la población hasta unos dos millones de habitantes.
El día 17 de abril de 1975 es una fecha que ningún ciudadano de Phnom Penh podrá olvidar. Aquel día, la ciudad fue tomada por las guerrillas de los jemeres rojos capitaneadas por Pol Pot que ordenó una evacuación de la población engañando sobre un falso bombardeo masivo por parte de los americanos. El éxodo se prolongó durante tres meses y así se iniciaba su programa orientado a la total ruralización del país. Familias enteras fueron separadas dependiendo del lugar donde se encontraban en aquellos momentos y con un negro futuro en manos de uno de los seres más sanguinarios que ha conocido la Historia de la humanidad. De los dos millones de personas, en Phnom Penh sólo quedaron militantes del partido, funcionarios, soldados y algunos obreros que sumaban no más de 50.000 habitantes.
Durante tres años y medio, hasta octubre de 1979 en que las tropas vietnamitas liberaron al país de la tortura de los jemeres rojos, miles y miles de inocentes y buenas gentes – más de tres millones - murieron de las formas más espantosas que uno sea capaz de imaginar.
Y Phnom Penh no ha olvidado, no puede ni quiere olvidar. En Tuol Sleng (TS-21), un antiguo instituto reconvertido en prisión o en los cercanos campos de exterminio de Choeung Ek, queda el horrible testimonio de lo que fueron aquellos tres largos años.


Prisión TS-21

Prisión TS-21

Memorial dedicado a las víctimas que asesinaron en los
campos de exterminio de Choeung Ek

Memorial en Choeung Ek.
No voy a hablar de ello porque se ha escrito mucho sobre estos lugares. Magníficos artículos llenos de sensibilidad se pueden leer en los blogs El Rincón de Sele, Una vida en mil viajes de Blai o Soul Bussiness de Fernando López, por citar sólo algunos. No tengo nada más que añadir a sus palabras, sólo que estas visitas fueron una experiencia muy dura y desagradable pero imprescindibles para conocer el sufrimiento del pueblo camboyano. Los libros de Historia llenan páginas con episodios de guerras, genocidios, exterminios en campos de concentración… pero el drama de Camboya sucedió hace cuatro días y esa cercanía en el tiempo me torturaba constantemente porque sus consecuencias y sus heridas son aun bien palpables.
Los años 80 y 90 fueron años de gran decadencia, violencia y pobreza y la reconstrucción de la ciudad no empezaría hasta la última década. Parece que los esfuerzos comienzan a dar resultado y Phnom Penh poco a poco se va recuperando.
No se trata de una ciudad espectacular, pero me pareció agradable y fácil de visitar. Pequeña, comparada con otras capitales asiáticas y con los lugares de interés turístico relativamente cerca unos de otros.
Pero como en la mayoría de las grandes ciudades, aquí se reúne lo mejor y lo peor del país y Phnom Penh está llena de contrastes, cargando además con un lado oscuro sobre el que se están dedicando muchos recursos a nivel de varias organizaciones tanto nacionales como internacionales. Me refiero a los elevados niveles de prostitución en general y a la prostitución infantil en particular. Parece ser que la situación ha mejorado notablemente respecto de años anteriores pero aun así los pederastas están bien organizados y les sigue siendo demasiado fácil conseguir sus objetivos.
Quizás estas reflexiones pueden desanimar a más de uno a visitar la ciudad pero no es esa, ni de lejos, mi intención. Los que me seguís habitualmente sabéis que acostumbro a resaltar siempre la parte más rosa de los lugares donde viajamos, pero en el caso de Camboya no podía hacer oídos sordos a algunos tristes episodios, tanto de su pasado como de su presente.
Dicho esto, creo que Phnom Penh sí que merece unos días. Visita obligada es el Palacio Real, con bonitos edificios de puertas labradas en madera y motivos dorados. De estos edificios, el más destacado es la Pagoda de Plata, llamada así porqué el suelo está recubierto de más de 5000 baldosas de plata de un kilo cada una. En su interior, se encuentra el Buda Esmeralda en lo alto de un pedestal y un Buda de oro de 90kg en tamaño real decorado con 9500 diamantes. El complejo tiene unos jardines preciosos y bien cuidados, sepulcros de diferentes reyes camboyanos y varios atractivos para pasar un rato agradable.


Pagoda de Plata en el Palacio Real. Phnom Penh

Salón del Trono en el Palacio Real. Phnom Penh

Palacio Real. Phnom Penh


El Museo Nacional, los Templos Wat Phnom y Wat Ounalom y alguno de sus mercados es algo que tampoco se puede pasar por alto.


Wat Ounalom, importante centro budista. Phnom Penh

Wat Ounalom
En el Wat Phnom se encuentra una simpática imagen dedicada a
la señora Penh, quien según la leyenda, dio origen a la ciudad cuando
rescató del río unas estatuas de Buda que depositó en esta colina (Phnom)


Puestos de verdura en el mercado ruso

Mercado ruso. Venta de kramas, el tradicional pañuelo camboyano,
todo un símbolo de identidad 
De todas formas, si tuviera que escoger un solo lugar de Phnom Penh, éste sería Sisowath Quay o el paseo fluvial. Recientemente remodelado, es el corazón de la ciudad.
Son casi tres kilómetros de paseo que bordean el río Tonlé Sap. Por la mañana está tranquilo, y a primera hora es el lugar preferido para hacer footing o caminar antes de que el calor apriete.


Paseo fluvial de Phnom Penh, casi desierto en las horas centrales del día
Aquí se concentran gran parte de los restaurantes, hoteles, cibercafés, bares y comercios, algunos de ellos en los bajos de lo que en su día debieron ser elegantes edificios de estilo colonial.
A partir de media tarde y cuando empieza a caer el sol, el paseo vuelve a cobrar vida.


A orillas del Tonlé Sap

Pequeño templo en el Paseo fluvial

Venta de flores para ofrendas
Es el lugar preferido tanto por los locales como por los extranjeros y es frente al Palacio Real donde se reúne más gente. Sentarse y simplemente observar es lo mejor que uno puede hacer: Vendedores de flores, libros, comida y refrescos que caminan arriba y abajo sin parar.


Tonlé Sap a su paso por Phnom Penh








Puestos donde se venden larvas, arañas y otras especialidades muy populares entre los camboyanos como golosina o tentempié. Algunos pescando en el río, parejas de enamorados, niños en bicicleta, jóvenes jugando a fútbol, una sesión de aeróbic colectivo al ritmo de una ensordecedora música…












Cuando empieza a oscurecer, el río cambia su color café con leche por una tonalidad de plata.
Puede ser el momento de entrar en alguno de los acogedores locales a tomar un sabroso batido de frutas o a degustar un coctel. Como en muchos otros destinos turísticos se ha impuesto la moda de lo que se conoce como happy hour, franja horaria en la que consumir alcohol resulta más económico. 










9 comentarios:

  1. Por lo que veo parece una ciudad increible....A pesar de lo de la prostitución. Prostitución hay en todos lados, eso no me procupa. Más alarmante es lo de la prostitucción infantil.... esperemos que poco a poco logren erradicarla.
    Un saludo!

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  2. Hola Maria Teresa:

    Buen post de inicio del viaje. Phnom Penh es una ciudad que me fascina a pesar de ese lado oscuro que tiene. Como muestran tus fotos y el relato tiene rincones magníficos y pasear por sus calles es descubrir sobre todo vida. Es una ciudad en la que no me importaría vivir.
    Muchas gracias por la mención al blog.
    Un abrazo y feliz año.

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  3. Hola! y Feliz año ..

    Dices que Phnom Penh tiene dos caras pero ... por tu artículo has sabido transmitir no sólo la impresionante cultura y riqueza sino la humanidad de la gente en su día a día ...

    Gracias por compartir.
    Alfonso
    www.thewotme.com

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  4. Por lo que veo podria a tus imágenes sólo le faltarian la música de " take a walk on the wild side " de Lou Reed. Muy una entrada con esa dualidad de una ciudad fascinante. Un saludo y feliz 2012!

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  5. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.
    Realmente Phnom Penh es una ciudad fascinante aunque, como en todas las grandes ciudades del mundo, es donde se dejan ver más las miserias humanas.
    El siguiente destino nos llevará a Mondulkiri, una de las provincias más remotas del país. ¿Me acompañáis?

    Feliz año a todos. Un abrazo

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  6. ohhh quins bons records!!! bona crònica i precioses fotos Maria Teresa!!

    una abraçada i bon any viatger!!

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  7. Núria!!!! Us desitjo també els millors desitjos.

    Una abraçada

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  8. Impresionante!
    me atrae muchisimo conocer estas culturas a pesar de esa parte tan desagradable, pero claro, no se puede pedir todo...
    Tus fotos son fantasticas!
    Un saludo!

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  9. HOLA MA.TERESA!
    Estuve muy atte. (como siempre) leyendo tus relatos y observando las imágenes y claro que comparto muchos de tus puntos de vistas sobre lo que nos cuentas...

    Precisamente he leído, como tú, a otros blogueros amigos hablar muy bien del sentido tan amable de las poblaciones locales y tanto ésos relatos, como los tuyos, me dejan algunas ideas a reflexionar.


    Por otro lado, me he tomado 'el atrevimiento' de leer comentarios de otros amigos, y a veces tengo la sensación que muchos vivimos en otras 'dimensiones' y que nos sorprenden que nos cuenten cosas que deberíamos saber que no sólo ocurren en Camboya, en el Sudeste asiático, si no que también suceden 'a la vuelta' de la esquina y que ése 'costado oscuro' de la ciudad, en realidad es una tremenda problemática causada por la extrema pobreza y por el desinterés de muchos de los que toman las desiciones... y de los 'turistas' que se aprovechan de ello!


    Y creo que está muy bien que además de señalar el 'costado rosa' de lo que vemos, deberíamos todos tener una visión más crítica y social de los sitios que visitamos y/o de nuestras propias comunidades...

    Leí tus dos relatos y claro que estaré atento a los próximos: me interesa saber 'cómo ha sobrevivido un matrimonio blanco, europeo y cristiano en tierras tan lejanas'! JAJAJAJA (una broma!).

    Te dejo un saludo grande y un MUCHAS GRACIAS INMENSO por los buenos deseos que comparto contigo y tú gente!

    Gustavo

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