domingo, 17 de abril de 2011

Las comarcas de interior. Una vuelta por Alicante (Parte III)

Es cierto que la mayoría de gente que viaja a Alicante lo hace para disfrutar de sus largas playas y de su clima cálido y soleado, pero no hay que olvidar que existen unas comarcas de interior que bien merecen una visita.
Salimos de Calpe en dirección a Altea para seguir hacia el pequeño municipio de El Castell de Guadalest.
Pocos kilómetros antes de llegar a Callosa d’en Sarrià se empiezan a ver muchas plantaciones de nísperos, además de mandarinas y limones. Los nísperos de Callosa d’en Sarrià tienen denominación de origen protegida y se cultivan en invernaderos que cubren toda la vertiente de la montaña. Su zona de producción comprende además, otras localidades que pertenecen a la Comarca de la Marina Baixa, abarcando todo el Valle del río Guadalest, hasta la costa.
La carretera CV-755 es estrecha y con curvas pero son pocos los kilómetros que tenemos que recorrer hasta El Castell de Guadalest. De lejos, ya se divisa el pueblo de postal en lo alto de un peñasco, donde algunos de los edificios parecen confundirse con la misma roca.





martes, 12 de abril de 2011

Elche. Una vuelta por Alicante (Parte II)

Uno de los lugares que más nos apetecía visitar en Alicante era la ciudad de Elche y su palmeral, declarado Patrimonio de la UNESCO en el año 2000 reconociendo su valor como ejemplo de transferencia de un paisaje característico de la cultura de un continente a otro, en este caso del Norte de África a Europa.
Esta no es, sin embargo, la única distinción que la UNESCO ha concedido a la ciudad alicantina, y un año más tarde, el drama sacro lírico El misteri d’Elx fue también reconocido Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad como ejemplo de teatro religioso medieval, el cual se representa cada mes de agosto sin interrupción desde el siglo XV.






lunes, 4 de abril de 2011

Pueblos de la Costa Blanca. Una vuelta por Alicante (Parte I)

Cansados de tanta fiesta navideña, nos apetecía salir los cuatro días del puente de reyes. Ya sé que cuatro días no dan para mucho pero sí para escaparse a algún lugar a despejar la mente y dar un descanso al cuerpo de tanto exceso. Después de valorar distintas posibilidades, decidimos asegurarnos el buen tiempo y Alicante es una buena opción en este sentido. Hablando con franqueza, no es un destino que a priori me resultara demasiado atractivo. La vorágine urbanística que ha destrozado gran parte de la costa mediterránea tiene en el litoral alicantino uno de los más tristes ejemplos, pero aun así, viajamos hasta allí con la intención de pasarlo lo mejor posible.

Peñón de Ifach. Calpe