domingo, 24 de julio de 2011

Skopelos

Organizar un viaje a Grecia no resulta nada fácil si se dispone de pocos días como era el caso. Demasiado para escoger entre destinos que resultan enormemente atractivos. En este primer viaje queríamos incluir Atenas y alguna isla. Entre las 2000 islas que tiene el país, alrededor de un 10% están habitadas, por lo que el trabajo de selección se reducía a tan “sólo” unas 200 que están repartidas entre varios archipiélagos: Cícladas, Dodecaneso, Jónicas, Espóradas, Islas del Norte del Egeo y las del Golfo Sarónico.
La combinación de historia y mitología con una gran variedad de paisajes hace que siempre se encuentre alguna al gusto de cada viajero.
Nuestra ruta resultó un poco atípica, ya que destinamos la mitad del viaje a las Espóradas, principalmente Skopelos y el resto de días a Santorini, un clásico entre las islas griegas y una de las más turísticas. La distancia que separa las Espóradas de las Cícladas es considerable pero nos apetecía conocer estos dos pedazos del gran mosaico griego y así lo hicimos.
Y ¿por qué precisamente Skopelos? Desde el mismo día que fuimos a ver la película Mama Mia, me propuse viajar a aquella preciosa isla llamada Kalokairi en la ficción.
El archipiélago de las Espóradas se compone de once islas mayores de las cuales sólo cuatro están habitadas: Skiathos, Skopelos, Alonissos y Skyros.
Skopelos es una isla muy fértil, se dice que es la más verde de todas las islas griegas y la casi totalidad de su superficie está cubierta de pinos, eucaliptos y olivares que llegan hasta el mar.
Es también bastante montañosa y sus altitudes máximas las encontramos en el Monte Delfi (681 m) en el centro de la isla y Palouki (546 m) al sudeste. Algunos de sus pueblos parecen colgados en la montaña adaptándose perfectamente al terreno.
En tiempos pasados, fue un importante lugar avanzado de la cultura minoica que según la mitología fue gobernada por Estásfilo (que significa uva) el hijo de Ariadna y Dionisios quien introdujo el cultivo de la vid en estas tierras.
La extrema belleza que sedujo a éstos y a otros dioses del Olimpo como Apolo o Hermes, cautivó también a los responsables de Universal Studios encargados de escoger entre las 21 islas griegas que recorrieron antes de rodar la mayor parte de los exteriores que aparecen en la película.
Skopelos no tiene aeropuerto ni forma parte de la ruta de ningún crucero, lo que considero una gran ventaja ya que el turismo que llega hasta allí es minoritario. La única manera de llegar es en ferry o en hidroplano, algo más rápido que el primero.
Desde Atenas viajamos unas dos horas y media en autobús hasta la localidad de Agios Konstantinos, en cuyo pequeño puerto embarcamos en hidroplano de la compañía Hellenic Seaways que en otras dos horas y media y tras una breve parada en la vecina isla de Skiathos, nos dejó en Loutraki.

Vista desde la habitación


lunes, 18 de julio de 2011

Acrópolis de Atenas: como visitarla para evitar una decepción

Con el reciente viaje a Grecia se ha cumplido otro de mis eternos sueños: visitar la Acrópolis. Pero no nos engañemos, la Acrópolis como una gran mayoría de monumentos arqueológicos, se visita por lo que fue y no por lo que es y según lo que uno espere le puede causar una gran decepción.
Mi interés por la montaña sagrada, nació mucho antes que mi afición por los viajes. Tendría unos quince años cuando un profesor de Arte nos dio una clase magistral sobre el Partenón y el conjunto de templos de la Acrópolis. No recuerdo detalles, pero sí sus palabras emocionadas cuando nos confesó que al tener por primera vez el Partenón ante sus ojos, se dejó caer de rodillas y estalló en lágrimas. Dicho así, puede parecer exagerado, incluso ridículo, pero los sentimientos nos juegan malas pasadas y según las circunstancias es más fácil que así sea. El entusiasmo de aquel maestro a quien entonces no llegué a entender demasiado, me dejó huella y una gran curiosidad por visitar el lugar.

Detalle del friso del Partenón