martes, 20 de marzo de 2012

Pau, una lección de Historia en la puerta de los Pirineos

Pau es una pequeña ciudad del sur de Francia, capital del departamento de los Pirineos Atlánticos en la región de Aquitania.
Durante nuestro viaje del pasado noviembre, dedicamos un día a la visita de esta tranquila localidad que se asoma a los Pirineos.
Sus inicios se remontan como mínimo a la Edad Media ya que el nombre de Pau aparece por primera vez en documentos en el siglo XII.
Parece ser que aquí se instaló un control de un paso por el río Gave de Pau el cual servía a los pastores que realizaban la trashumancia entre las montañas y la llanura. El río Gave de Pau nace en los Pirineos, en el Circo de Gavarnie, y sus aguas se unen al río Adur, después de alimentarse de varios afluentes y manantiales, entre ellos la famosa fuente del santuario de Lourdes. 
De la Edad Media son también los cimientos del castillo, militar en un principio, construido en una colina sobre el río. De ahí deriva el nombre de la ciudad ya que pau  en idioma bearnés significa “estaca”, en referencia a la empalizada de estacas que protegía el castillo.
El bearnés es una variedad del gascón y se hablaba en el territorio del Bearne (Béarn, en francés) antigua provincia francesa que a pesar de formar parte de Francia desde el año 843 por el Tratado de Verdún, se mantuvo a caballo entre la independencia y la sumisión a Francia o a los vecinos reinos de Navarra y de Aragón. A consecuencia de uniones dinásticas, el Bearne se unió al reino de Navarra durante el siglo XV. Posteriormente, en 1512, Fernando el Católico, rey de Aragón y regente de Castilla, conquistó la parte de Navarra al sur de los Pirineos y la anexionó a Castilla. El Rey y la corte huyeron de Pamplona y se refugiaron en Pau, que se convirtió en la nueva capital del reino de Navarra.

Castillo de Pau





Pau es una ciudad tranquila y elegante en la cual destacan casi por igual su imponente castillo como sus magníficas vistas de la cordillera pirenaica. No siempre fue así, ya que a principios del siglo XIX, concretamente en el año 1808, cuando Napoleón pasó por la ciudad de regreso de Bayona tras imponer a su hermano José Bonaparte en el trono de España, calificó a la ciudad de mediocre y al castillo de lamentable debido a su descuidado estado. Sin embargo, supo valorar su emplazamiento y las magníficas vistas sobre los Pirineos dando orden de extender la Place Royale (entonces Place Bonaparte) hacia el sur, de cara a las montañas. Fue el inicio de una etapa de embellecimiento de la ciudad a la vez que de un turismo creciente gracias a las propiedades de su clima y de sus aguas.
Como es lógico, las mejores vistas de los Pirineos se obtienen desde la parte alta de la ciudad, desde el llamado Boulevard des Pyrénées, un magnífico paseo de casi dos kilómetros sobre el río.



.Boulevard des Pyrénees 

Vista de los Pirineos desde el Boulevard

Desde la parte baja se puede acceder con un pintoresco funicular que une la estación de tren con el Boulevard a nivel de la Place Royale. El primer servicio fue en 1908 y sus 100 metros de longitud acaban con un desnivel del 30%. De 1970 a 1978 estuvo fuera de funcionamiento por problemas de inseguridad debido al mal mantenimiento. Desde de su reapertura en 1978  es gratuito y funciona con una frecuencia de paso de 3 minutos. Si no es por motivos de averías o mantenimiento, sólo se cierra el día de Navidad, el día de Año Nuevo, el 1 de mayo y durante el Gran Premio de Pau, carrera automovilística cuyo circuito transcurre por las calles de la ciudad y que se disputa durante el fin de semana de Pentecostés.

Funicular de Pau

Funicular de Pau con el escudo real de Enrique IV  

El castillo que vemos hoy en día, poco tiene que ver con la fortaleza medieval, posteriormente renovada en el siglo XIV por Gaston Febus, conde de Foix y vizconde de Béarn, época a la cual pertenece la gran Torre del Homenaje de ladrillo que conserva la inscripción Febos me fe (Febos me hizo, en bearnés).

Torre del Homenaje. Castillo de Pau

Torre del Homenaje y capilla del castillo

Tal como he comentado anteriormente, en 1512 la corte de Navarra se instaló en Pau, utilizando como residencia la antigua fortaleza. Fue entonces en el siglo XVI cuando se llevaron a cabo las reformas más importantes bajo reinado de los reyes navarros Enrique II y su esposa Margarita de Angulema, tomando el aspecto de un palacio renacentista. Sus iniciales H (Henri de Albret) y M (Margarita de Angulema) se pueden ver en muchos rincones de las diferentes estancias, incluso en el parterre del jardín. En 1555 llegó al poder su única hija, Juana III (Jeanne d’Albret) quien contrajo matrimonio con Antonio de Borbón. La conversión de la reina Juana al calvinismo inició una serie de guerras religiosas que enfrentaron a católicos y calvinistas (o hugonotes) durante años.

Las iniciales H y M de Henri y Margarita a ambos lados del pórtico

Iniciales de los reyes Enrique II y Margarita de Angulema en el jardín del castillo

Sin embargo, el gran renombre que tiene hoy el castillo de Pau es gracias a su hijo, quien reinó bajo el nombre de Enrique III de Navarra y Enrique IV de Francia, el primer rey francés de la dinastía de los Borbones. Nació en el castillo en 1553 y según la leyenda, un gran caparazón de tortuga que todavía se conserva, fue la cuna y mecedora del futuro rey. Fruto de la boda de Enrique III de Navarra con Margarita de Valois, hija de Catalina de Médicis, y tras una serie de circunstancias, se convierte también en rey de Francia por lo que ya abandonaría Pau para instalarse en París.

Caparazón de tortuga, cuna del Rey Enrique III de Navarra y IV de Francia 

Para muchos franceses es considerado el mejor monarca que ha gobernado su país, lo que le ha valido los sobrenombres de Enrique el Grande o el Buen Rey. Esto es debido a su gran interés por mejorar las condiciones de vida de la gente del pueblo llano y la frase que se le atribuye “un pollo en las ollas de todos los campesinos, todos los domingos” resumiría perfectamente su estilo de gobernar.

Estatua de Enrique IV en la Place Royale

Los interiores del castillo no pertenecen a la época renacentista, sino que corresponden a los años 1840 – 1860 tras la última renovación llevada a cabo por el Rey Luis-Felipe I en una determinación de honrar la memoria de Enrique IV y demostrar los estrechos vínculos que le unían a su antepasado Borbón. Posteriormente, Napoleón III finalizaría la gran reforma.


Escalera de honor. Castillo de Pau












Las tapicerías que se muestran en el castillo de Pau, catalogado como Museo Nacional constituyen, tanto por su calidad como cantidad (96 piezas), una de las colecciones más ricas de Francia. La mayor parte, datan de los reinados de Luís XIV y Luís XV y representan escenas mitológicas o aristocráticas. Uno de los lugares más impresionantes es el Salón de Recibo con una mesa de 18 metros de largo por 2 metros de ancho, conocida como la Mesa de las Cien Comidas.


Salón de Recibo
Y muchas camas.....









Es también interesante la colección de porcelana de Sèvres - con varios orinales entre las piezas - que se encuentra en los llamados aposentos de la emperatriz. A pesar de que los decoró el Rey Luís–Felipe para su esposa Marie Amélie, fue la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III quien los utilizó.


Colección de orinales de porcelana 

Porcelana de Sèvres en los aposentos de la emperatriz

También es monumento de interés la Iglesia de San Martín, patrón de la ciudad. La primera iglesia de Pau fue la de San Martín, mencionada en un documento de 1344 aunque no se conoce a qué época se remonta su construcción. Se encontraba en la actual Place de la Déportation, justo enfrente del castillo y hasta el siglo XIX fue la única parroquia de Pau. De aquella primera iglesia de San Martín sólo ha perdurado su campanario.


Campanario de la antigua iglesia de San Martín

Place de la Déportation

Place de la Déportation

Place de la Déportation y antiguo campanario de San Martín

La primera piedra de la actual parroquia, no muy lejos de la original, se colocó el 22 de mayo de 1863 y destaca su campanario y su rica decoración interior.


Iglesia de San Martín, patrón de la ciudad




Interior de la iglesia de San Martín
Perderse por las callejuelas empedradas del barrio del castillo, reponer fuerzas en uno de los coquetos restaurantes, con una buena galette o unos escargots (caracoles) y pasear después de comer por el Boulevard des Pyrénées son algunos de los mejores consejos para hacer en la ciudad.

Rincones de Pau:













Ayuntamiento de Pau en la Place Royale
Aunque el hijo ilustre por excelencia de Pau es el gran rey de Francia Enrique IV, no hay que olvidar al mariscal Jean-Baptiste Bernadotte cuya casa natal, un caserón bearnés del siglo XVIII, es actualmente un museo en honor a su figura. Este fiel compañero de armas de Napoleón Bonaparte llegó a ser mariscal del imperio y rey de Suecia conocido como Carlos XIV. Muchos de los monarcas actuales como los reyes de Suecia, Noruega, Luxemburgo, Bélgica y Dinamarca forman parte de su estirpe.
Otro conocido palois (gentilicio de Pau, en francés) es el mosquetero Porthos, nacido en Pau en 1617. Alejandro Dumas inmortalizó a Porthos – cuyo nombre real era Isaac de Portau – en su novela “Los tres mosqueteros” junto a Athos y Aramis. Los tres mosqueteros del rey Luís XIII junto con el joven gascón D’Artagnan se enfrentaron al primer ministro, el cardenal Richelieu.

Vestido de mosquetero en la Oficina de Turismo
A las afueras de la ciudad se encuentra la localidad de Lescar cuyos 9500 habitantes forman parte del aglomerado de Pau. Lescar se halla en el Camino de Santiago y está estratégicamente situada en la ruta jacobea que desde Narbona pasando por Arles entra en España por el puerto de Somport para unirse en Puente de la Reina (Navarra) con la ruta que accede por Roncesvalles. En Lescar se encuentra la catedral románica de Notre Dame que empezó a construirse en el año 1120. Aparte del interés arquitectónico ya que está rodeada de un burgo y de murallas, alberga los panteones de los Reyes de Navarra hasta los abuelos de Enrique IV, los ya nombrados Enrique II y Margarita de Valois.


Los alrededores de Pau tienen varias posibilidades para los amantes de la montaña y la naturaleza.
El Parc National des Pyrénées fue declarado Parque Nacional en 1967 y protege las zonas de alta montaña de la frontera franco-española. El Circo de Gavarnie es el monumento natural más popular del Parque, una enorme pared semicircular que se alza a 1500 metros de altitud y alcanza su cota máxima en el pico Marboré, de 3250 metros.


22 comentarios:

  1. Hermoso lugar y guapas fotos que has sacado.
    No está mal de vez en cuando empaparse un poco de historía.
    Veo que los Borbones han estado metidos en mil y un berenjenales ;-))
    Un post muy currado.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Me uno al comentario de Gildo. Me encantan estos artículos y confirman, una vez más, que hay mil lugares donde perderse

    Un saludete e los chavetas

    ResponderEliminar
  3. @Gildo:
    De acuerdo contigo. Viajando he aprendido más Historia que en el Instituto. Mejor dicho, la única Historia que he aprendido y sigo aprendiendo es viajando.

    Saludos

    @Isaac:
    Hola chaveta, que alegría "verte" por aquí. ¿Sólo mil lugares dónde perderse? Creo que te has quedado corto ;-)

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. precioso
    esta zona hace tiempo que me llama, lo que pasa que no me he decidido todavia, pero en breve cuando baje el frio para alli iremos
    grandisima entrada

    un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Hola Bleid
    Pau y sus alrededores tienen bastante por ver y por hacer. De hecho, toda Francia está llena de lugares encantadores. Hace muchos años que casi anualmente hacemos una escapada al país vecino y no logramos llegar al Norte. Por proximidad, siempre damos vueltas por los mismos departamentos y regiones.
    A ver si te animas, seguro que os gustará.

    ResponderEliminar
  6. Fantástico post, como apuntabas en uno de los comentarios viajando se aprende más historia que en el instituto y se puede llegar a poner las cosas en un contexto que permite entenderla mejor.

    Estupendo post y fotos.

    Feliz fin de semana

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias Fernando. La Historia nunca fue mi fuerte pero gracias a los viajes le he cogido mucho gustillo.

    Buen fin de semana

    ResponderEliminar
  8. Una buena lección de historia acompañada de magníficas fotos. Pasamos por la ciudad de Pau para ir al Cirque de Gavarnier. Ignorantes de nosotros no visitamos esta interesante ciudad. Volveremos a dar una vuelta por allí.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Hola cincuentones,
    En nuestro caso fue al revés. Como viajábamos con mis padres que son ya mayores, descartamos las excursiones por el Parque Nacional de los Pirineos y aprovechamos para visitar ciudades de los alrededores como Pau y Tarbes. Siempre hay excusas para volver ;-)

    ResponderEliminar
  10. Precioso lugar.
    Está claro que la zona de los Pirineos cuenta con mucho que ofrecer.
    Un saludo ;)

    ResponderEliminar
  11. Hola Ma.Teresa!
    Me resulta un enorme placer leer tú entrada y enterarme de tantas hsitorias: tú cuentas la vida de los monarcas como si fueran 'la familia', JA! tú nota es muy amena y claro que uno aprende muchísimo viajando.

    Comparto contigo que la historia se aprende in situ y es allí donde uno retiene los mejores sitios y las grandes y pequeñas historias... la verdad que admiro mucho un país que sabe resguardar su patrimonio y sabe cómo enseñárselo al mundo entero... bueno, por algo me he radicado por aquí!

    Un saludo grande y una vez más, muchas gracias por compartir tú trabajo y tú pasión por los viajes!

    ResponderEliminar
  12. @Helena: Es cierto, además de paisajes increíbles, los Pirineos tienen pueblos muy bonitos. De todas formas, y sin desmerecer a la ciudad de Pau, no tiene ese ambiente pirenaico de los pequeños pueblecitos.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Gracias Mª Teresa, me ha encantado toda la explicación de Pau, lo has hecho muy ameno. voy para allá la semana que viene y seguro que lo disfrutaré.
    Muchísimas gracias.
    Marina

    ResponderEliminar
  14. Muchas gracias Marina,

    Me alegro de que esta entrada te haya resultado útil y amena. Disfruta mucho por tierras francesas!

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  15. He pasado mil veces por Pau, camino de las estaciones de esquí, sin parar nunca. La semana que viene voy a Pau y me ha parecido interesantísimo tu trabajo. Muchas gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Pilar! merece la pena que hagas una paradita, es una ciudad muy agradable y el castillo - palacio te va a gustar.
      Gracias por tu comentario.

      Un abrazo

      Eliminar
  16. Gracias, he aprendido mucho con tu interesante historia, ahora que vivo en Pau ya se un poquito más de esta linda ciudad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario Silvia. Me imagino que Pau debe ser una ciudad agradable para vivir y por los alrededores hay lugares muy interesantes.
      Un abrazo

      Eliminar
  17. Hola! La verdad es que Pau es visita obligada para cualquier español que viva en el norte. Es una ciudad preciosa a muy poco tiempo de casa. Cuando fui no esperaba demasiado (de hecho, no tenía ni siquiera planificada la parada) y me dejó encantada. Si os pasáis por allí y no tenéis mucho tiempo os recomiendo este itinerario para ver lo imprescindible: http://www.walkingo.com/route.php?city=171
    Por cierto, preciosas las fotos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí también me pareció una ciudad interesante para dedicarle como mínimo unas horas. Gracias por tu aportación.

      saludos

      Eliminar
  18. En Octubre ire a conocer su linda ciudad . Muy buen relato.

    ResponderEliminar
  19. Espero que lo pases muy bien. Muchas gracias por tu comentario.

    Saludos

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.