sábado, 19 de mayo de 2012

Várhegy o la Colina del Castillo. Budapest



Aprovechamos los cuatro días del pasado puente de mayo para conocer Bratislava donde llegamos en tren desde Budapest. A pesar de que hay vuelo directo de Ryanair a Bratislava desde Girona, nos apetecía dedicar un día a los lugares que más nos habían gustado de la capital húngara visitada en 1998.

Una relíquia automovilística en Úri utca. Colina del Castillo en Buda


No fueron demasiadas horas, pero las suficientes para darnos cuenta que en estos casi catorce años el aspecto de la ciudad ha mejorado considerablemente gracias al lavado de cara de la gran mayoría de monumentos y edificios significativos. La ciudad está preciosa y la pudimos disfrutar bajo un intenso cielo azul y un sol de justicia, atrapados en una ola de calor poco habitual para finales de abril. La parte negativa y triste es que en algunas de sus calles, especialmente en los alrededores de las estaciones de tren, se ve más gente sin techo que malvive como puede, una realidad cada vez más patente en la mayoría de las grandes ciudades europeas. Y es que en Hungría la crisis económica tampoco ha pasado de largo y Budapest nos quiso mostrar su cara más agria.
El Danubio y sus elegantes puentes, siempre en una lucha de poderes contrapuestos, se llevan gran parte del protagonismo del paisaje urbano de Budapest. Lo que las aguas del Danubio se empeñan en separar los puentes lo vuelven a unir. Porqué como ya es bien conocido el río atraviesa Budapest de norte a sur a lo largo de 29 kilómetros, dividiéndola en Buda, la parte alta situada a la orilla izquierda y en Pest, la ciudad baja que se encuentra en el margen derecho del río.

Puente de Margarita. Budapest

Detalle puente Margarita

Puente de las Cadenas. Budapest

La historia de Budapest me parece una de las más apasionantes de Europa. Los romanos conquistaron ese territorio a principios del siglo I d.C. apoderándose de un poblado celta situado en lo que hoy es el barrio norte de Buda. Allí fundaron un campamento fortificado y le pusieron el nombre de Aquincum (se conoce como Obuda desde el siglo XIII), que viene de la palabra agua, por las numerosas fuentes termales que encontraron en la zona. Imagino pues, que la sociedad romana tan amante del ocio y diversión dedicaba parte de su tiempo libre a la misma actividad que divierte hoy a los aquincenses, acudir a los baños. Aunque suene raro, aquincense o aquineo es el gentilicio de los habitantes de Budapest y no budapestiano, budapense, budapestoso o nombres parecidos.
Tras la decadencia de los romanos aparecen en escena los hunos de Atila, los godos, longobardos y demás tribus que arrasaban entonces el centro y sur de Europa. En el año 896 d.C. se establecieron en Aquincum los magiares, un pueblo seminómada procedente de los Urales y es el año 1000 cuando se puede considerar la fecha de nacimiento de Hungría siendo coronado rey un bisnieto del caudillo de los magiares bajo el nombre de Esteban I, un auténtico símbolo nacional tal como comenté hace algunos años.

Estatua de Esteban I el Santo. Colina del Castillo en Buda

Obuda, Buda y Pest fueron tres ciudades que vivieron historias paralelas aunque independientes. Buda se convirtió en capital del país en 1361 llegando a su época de máximo esplendor bajo mandato del gran emperador Matías Corvino.
Y resumiendo… en el siglo XVI tanto Buda como Pest cayeron en manos de los turcos quedando bajo su dominio hasta 1686 cuando fueron derrotados por los Habsburgo. Se inició una nueva etapa floreciente y se embelleció la ciudad con magníficos edificios. El famoso Puente de las Cadenas se inauguró en 1849.

Puente de las Cadenas, inaugurado en 1849


Unos años más tarde, en 1873, se unieron Obuda, Buda y Pest bajo el nombre de Budapest llegando a ser la segunda ciudad más importante del Imperio Austrohúngaro después de Viena. A partir de entonces seguirían el camino unidas  sufriendo los grandes bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, viviendo la larga etapa de influencia soviética y la posterior entrada en la Unión Europea en el año 2004.

Marcas de los bombardeos de la II Guerra Mundial. Colina del Castillo en Buda

Aunque ya llevan más de un siglo bajo el mismo nombre de Budapest, cada una mantiene su personalidad y por muchos puentes que las unan el río siempre marcará distancias. Buda es una zona montañosa mientras que Pest es llana. Buda es básicamente residencial y Pest es la parte administrativa y comercial. Es también en Pest donde se localiza el imponente edificio del Parlamento - quizás el más representativo de la ciudad - la Ópera, los teatros y muchos de los museos, siendo sin duda el centro de la cultura y modernidad del país.

Parlamento de Budapest junto al Danubio

Buda con la herencia de su gran pasado histórico se ha conservado como un lugar mucho más tranquilo, arbolado, con casas bajas, donde parece que el tiempo se haya detenido.  
Mi lugar preferido de Budapest es la Colina del Castillo o Várhegy, el centro del antiguo casco de Buda. 
Se puede llegar andando, en autobús o en el funicular que sale justo del final del Puente de las Cadenas.

Funicular que sube a la Colina del Castillo. Buda

La Colina del Castillo concentra gran parte de la Historia de la ciudad así como los monumentos más importantes. Debido a la composición calcárea del terreno, el subsuelo es una red de 28 kilómetros de cuevas que antiguamente servían para el abastecimiento de agua pero también como refugio durante las guerras.   
Tras la ocupación turca la fortaleza y su castillo quedaron muy deteriorados. La posterior restauración durante los siglos XVII y XVIII se hizo en estilo barroco y aunque se siga utilizando el nombre de castillo, su aspecto nada tiene que ver con la idea que todos tenemos de un castillo medieval.
Todo el recinto de la Colina del Castillo está considerado como un gran museo y está declaradoa Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Se pueden ver dos partes bien diferenciadas: la zona del Palacio Real y la ciudad vieja, lugar de residencia de los plebeyos en la Edad Media.
El castillo-palacio real con la configuración barroca actual se debe a la emperatriz María Teresa de Austria, siempre preocupada por la estética y por los grandes proyectos. Tras el convenio firmado entre Austria y Hungría, los monarcas austriacos se comprometieron a residir temporalmente en Buda y en este palacio se encontraban los aposentos reales. Aunque durante la II Guerra Mundial fue totalmente demolido, se volvió a reconstruir respetando la forma y estilo de antes de la guerra. En la actualidad alberga diferentes museos y la Biblioteca Nacional.

Castillo de Buda

Castillo de Buda desde el Puente de las Cadenas

La calle que va del Castillo hasta la Plaza de la Santísima Trinidad donde se encuentra la Iglesia de Matías, es la Tárnok utca, con casas de fachadas muy interesantes.

Tárnok utca. Colina del Castillo en Buda

En la plaza de la Santísima Trinidad se encuentra la columna votiva del mismo nombre que se levantó como en otras ciudades centroeuropeas en acción de gracias de los supervivientes de la gran epidemia de peste que azotó la ciudad. Delante de la columna se levanta el edificio religioso más importante de la ciudad, la Iglesia de Matías. Ha sido testigo de coronaciones y bodas reales y el rico colorido de sus muros interiores llama la atención en una iglesia de estilo gótico.
A pocos pasos se encuentra el llamado Bastión de los Pescadores, un conjunto de torres y columnas en el lugar donde unos pescadores levantaron un bastión defensivo en la Edad Media. Este conjunto se construyó entre 1895 y 1902 en estilo neorromántico. Entre el Bastión y la Iglesia de Matías, un monumento ecuestre recuerda a Esteban I el Santo, el primer rey de Hungría tras la unificación de las ocho tribus magiares.

Columna de la Santísima Trinidad e Iglesia de Matías


Detalle Iglesia de Matías

Detalle Iglesia de Matías

Desde este lugar se obtienen las mejores vistas de Pest con el gran edificio del Parlamento a orillas del Danubio. En una de las torres del mismo Bastión de Pescadores hay una terraza espléndida donde tomar una cerveza o un vino de la región mientras se contemplan las inmejorables vistas. Alerta! el lugar es único pero el precio es prohibitivo: nos cobraron 5600 florines (unos 20€) por dos cervezas.

Bastión de los Pescadores
Bastión de los Pescadores

En todos estos lugares que he ido citando la afluencia de visitantes es elevada y no creo que nadie se vaya de Budapest sin pasar por aquí. Sin embargo, la gran mayoría de tours abandonan la Colina del Castillo sin vivir la verdadera esencia de la antigua Buda. Caminar por las calles tan señoriales, tan silenciosas, repletas de palacios y edificios de diferentes estilos es para mí, lo mejor de Budapest. Lo más sorprendente es que más allá de la Iglesia de Matías, el gentío desaparece, como si se los hubiera tragado la tierra. Caminamos prácticamente solos por estas calles que son un tesoro histórico y arquitectónico.
Recomiendo seguir con detenimiento las cuatro calles más o menos paralelas entre sí, que parten de la Plaza de la Santísima Trinidad. Son Úri utca, Országház utca, Fortuna utca y Táncsics Mihaly utca.
O sea que hacemos una especie de zigzag subiendo, bajando, volviendo a subir y volviendo a bajar para acabar en el mismo sitio.
Entre Fortuna utca y Táncsics Mihaly utca se encuentra la plazoleta Hess András tér con un interesante edificio medieval en el que sorprende un erizo sobre la puerta. Esta casa fue el primer albergue de la ciudad ya en la Edad Media, y se conocía con el nombre de Erizo Rojo. En el centro de la plazoleta, una estatua del Papa Inocencio XI pero lo que más llama la atención es el edificio del Hotel Hilton integrado en las ruinas de la iglesia de San Nicolás.

El erizo rojo el primer albergue de la ciudad que data de la Edad Media

Fortuna utca estaba habitada por franceses durante la Edad Media, principalmente artistas. Su nombre se debe a la fonda del siglo XVIII localizada en el número 4.

Imágenes de Fortuna utca:









Estas dos calles desembocan en la Becsi Kápu tér o Plaza de la Puerta de Viena, donde por el nombre ya se puede adivinar que aquí veremos una de las puertas de la muralla orientada en dirección a Viena pero también el monumental edificio de los Archivos Históricos Municipales. Durante la Edad Media era la plaza del mercado y merece la pena prestar atención a la hilera de casas del lado suroeste correspondientes a los siglos XVIII y XIX.

Imágenes de Becsi Kápu tér:

Plaza de la Puerta de Viena o Becsi Kápu tér



Archivos históricos Municipales en la Plaza de la Puerta de Viena



Y aquí está la Puerta de Viena

Desde la Plaza de la Puerta de Viena bajamos por Táncsics Mihaly utca que también conserva edificios medievales y renacentistas aunque el estilo que predomina en sus fachadas es el barroco. En el nº 7 se encuentra el palacio de Erdoly y Hatvany donde vivió Beethoven y actualmente acoge el Instituto Científico de Música. En el nº 9 hubo una prisión donde estuvieron encerrados ilustres personajes locales como el héroe del movimiento obrero Mihály Táncsics que da nombre a la calle. En el nº 26 estaba la sinagoga medieval y se pueden ver restos arqueológicos y objetos sagrados para la religión judía. Muchos de los palacios de esta calle son museos o sedes de diferentes instituciones, mientras que otros esconden tras sus fachadas los mejores restaurantes de la ciudad.

Imágenes de Táncsics Mihaly utca:















Antigua prisión







Palacio donde vivió Beethoven

Országház utca tiene en el nº 28 un edificio barroco donde estaba el Parlamento en el siglo XVIII. Entre los números 17 y 20 hay algunas casas góticas pero sin excepción toda la calle es una maravilla. Desemboca en la plaza Kapisztrán tér donde están los restos del Templo de María Magdalena, un antiguo templo gótico del siglo XII donde se coronó Francisco I de Habsburgo a finales del siglo XVIII. Durante la II Guerra Mundial quedó totalmente destruido y posteriormente sólo se reconstruyó la torre. Empieza a sonar el carillón y nos recuerda que ya son las siete de la tarde.

Imágenes de Országház utca:













Torre del Templo de María Magdalena en Kapisztrán ter



En sentido contrario bajamos por Úri utca, la calle más antigua y más larga de todo el distrito del Castillo. Aquí la mayor parte de los edificios son medievales y muchos de ellos están considerados Patrimonio Nacional. Si desviamos un poco en dirección a la Iglesia de Matías se encuentra la famosa pastelería Ruszwurm que conserva la misma decoración desde 1827 cuando se fundó y donde la emperatriz Sissí compraba sus pasteles preferidos. Es un buen momento para descansar y esperar que empiece a oscurecer para ver desde la Colina del Castillo las iluminaciones de Pest.

Imágenes de Úri utca:









Pastelería Ruszwurm







Atardecer en Budapest



22 comentarios:

  1. En primer lugar que afortunado, yo quería ir este verano a Bratislava, para ver Viena y Budapest pero... han cancelado esa ruta desde Alicante... así que he pensado Wroclaw o Krakov(que fui el año pasado) para visitar praga, veremos a ver.

    Respecto a esta entrada, Budapest es un must dentro de los viajeros europeos, desgraciadamente no conozco esta ciudad todavía pero se que voy a ir a corto plazo :).

    Las imagenes son preciosas, me encanta la del coche antiguo, que foto más bonita

    Jesús Martínez
    vero4travel

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  2. Coincido con vero4travel (que casualidad), la primera foto es espectacular, y la arquitectura del parlamento tiene tela.
    Con tus post terminaré siendo experto en.....arte.
    Gran post y fotos.
    Saludos

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  3. Fantásticas fotos. Siempre es bueno volver a determinados lugares pasado el tiempo `para ver como han crecido, envejecido o renacido, con el tiempo.

    Un abrazo

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  4. Hola Jesús
    Aunque no puedas ir este verano a Bratislava, Viena y Budapest, te aseguro que Wroclaw no te decepcionará porqué es una preciosidad. Por si te interesa escribí un post sobre esta ciudad polaca. En Cracovia no he estado.

    Un abrazo y gracias por pasar

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  5. Hola Gildo

    Me encantó ese coche antiguo. Vimos algunos más que serían más o menos de la misma época.
    No intento dar lecciones de arte porqué estoy muy verde pero es lo que tiene viajar, que se aprende un poco de todo.

    Un abrazo

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  6. Gracias Fernando

    Me gusta volver a los lugares, principalmente porqué me olvido de mapas y guias y voy más a mi aire sin la "presión" de querer ver eso o aquello.

    Un abrazo

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  7. Hola María Teresa,

    Como siempre el relato excepcional, junto a las fotos de gran calidad.

    María Teresa, hace unos años estuve en Budapest, aunque parezca sorprendente esperaba más de la ciudad, no sé creo que tendré que volver.

    Un abrazo.

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  8. Veo que le disteis un buen repaso a la ciudad. Y como bien dices, la gente se queda en la Iglesia de Matias y el Bastión de los Pescadores y no conoce nada más, a mí me encantó pasear por sus callejuelas y descubrir edificios impresionantes. Me quedaron pendientes algunas cosillas pero tengo que volver ya que me enamoró la ciudad. Un abrazo. ;-)

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  9. Hola Victor,

    Es bueno dar siempre que se pueda una segunda oportunidad a los lugares que no te han gustado tanto. Hay muchos factores que influyen cuando se viaja que hacen ver las cosas de uno u otro color. La primera vez que visitamos Budapest llovía y hacía frío, el cielo estaba gris y los edificios negruzcos. Esta vez lo he visto todo más luminoso y bonito.

    Un abrazo

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  10. Hola Babyboom,

    Hay cosas que por mucho que las pienso no acabo de entenderlas o es que a lo mejor soy un poco rara. Estas calles de la Colina del Castillo son preciosas, lo que más me gusta de Budapest. ¿Por qué será que la gente no va? Hombre, alguien sí que hay pero ni mucho menos los numerosos grupos de turistas que visitan la Iglesia de Matías, Castillo o Bastión de los Pescadores. Ellos se lo pierden!

    Un abrazo

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  11. Ara veig que per mí, que no sóc tan viatgera com tú, Budapest era la gran desconeguda. M'ha semblat una ciutat preciosa! Espero que quan hi vagi els tous encara no arribin als carrers de la Colina del Castillo, sembla una zona fantasmagòrica, i això té molt d'encant.
    Felicitats i un petò

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  12. Redescubriendo Budapest. Nos has dado un paseo precioso por la callejuelas de la ciudad y muy buenos consejos.
    Por cierto, ¿Budapestosos? Suena fatal, jejeje
    Un saludo ;)

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  13. Que bonito todo!! ... parece que a parte de disfrutarlo 1000, os hizo un tiempo envidiable :) ...

    Por otro lado ... tengo una afición ... ¿quizás compartida? ... hacer fotos a coches antiguos o curiosos ... :)

    Un saludo y gracias por compartir.

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  14. A mí Budapest me pareció una ciudad bastante romántica pese a no ser una de las grandes capitales europeas, perderte durante horas por Buda es una auténtica maravilla. Viendo las magníficas fotos que has hecho ya estoy deseando volver.

    Un saludo !!!

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  15. Gore!!!
    Sí que hi arriben els tours, sí...però els monuments més coneguts estan atapeïts en canvi pels carrerons una mica més allunyats ja no hi ha gairebé ningú, al menys les dues vegades que hi hem anat. Potser en plena temporada alta, tot està ple!
    Un petó

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  16. Gracias Helena, siempre es bonito ver fotos de los lugares donde has estado y reconocer algunos rincones.

    Un abrazo

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  17. Hola Alfonso,

    En realidad los coches, ni fu ni fa, pero cuando veo un coche antiguo sí que me detengo a mirarlo, los encuentro muy bonitos. Bueno, no sé si es la palabra adecuada pero me gustan.

    Un abrazo

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  18. Muchas gracias Carfot.
    Lo de volver a ciudades que ya conozco a mí me encanta. Me olvido de mapas y me dejo llevar.
    A ver si te animas pues y vuelves a Budapest, cualquier excusa es buena.

    Un abrazo

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  19. La primera foto del coche ya te delata, jajajaja
    Excelente reportaje fotográfico
    Saludos viajeros

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  20. Bonita entrada también. La última foto es espectacular. Es el lugar y el momento para estar allí. Saludos.

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  21. A mí, Budapest me decepcionó bastante cuando fui a visitarla pero una vez que volví y veo fotos de nuevo tengo la sensación de que algo pasó para no disfrutarla porque tengo ganas de volver!

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    Respuestas
    1. Hola Ruben,
      Algunos lugares siempre se merecen otra oportunidad.

      Un abrazo

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