viernes, 10 de agosto de 2012

Té y medicina tradicional. Hangzhou (II)



Recorrer arriba y abajo la típica calle Qinghéfang en el centro histórico de Hangzhou, es una experiencia muy enriquecedora además de divertida.
Esta calle y sus alrededores son uno de los lugares más concurridos de la ciudad, por lo que está muy enfocada a satisfacer al turismo. Es especialmente a última hora de la tarde cuando sus comercios se llenan y los entretenimientos se multiplican en un lugar cargado de historia que consigue transportarte a la China tradicional de finales de la dinastía Qing, época en que era ya un importante centro comercial y cultural. Sus casas de madera y tejas negras están protegidas como edificios históricos y aunque bastante restauradas, han sabido conservar con gusto su viejo aspecto de tal manera que cuando oscurece y se encienden los farolillos que iluminan sus fachadas se recrea una atmósfera encantadora.
En la calle comparten espacio los artesanos, músicos, representaciones de títeres, gente que prepara deliciosas especialidades gastronómicas y como no, tiendas de todo tipo, muchas de ellas centenarias. Entre ellas, destacan algunas casas de téantiguas farmacias muy bien conservadas, un recuerdo de lo que fue esta ciudad en el pasado y que nos permiten conocer algunas facetas de su milenaria cultura.






Calle Qinghéfang

Calle Qinghéfang

Calle Qinghéfang 

Calle Qinghéfang


En cuanto al té…

La variedad que se cultiva en esta zona de la provincia de Zhejiang es el té de Longjing considerado uno de los mejores de toda China por la calidad de sus hojas. Longjing es el nombre de una aldea próxima a Hangzhou y significa pozo del dragón, debido a la forma que dibuja el agua que fluye de un manantial. Empezó a ser reconocido durante la dinastía Qing, cuando el emperador Qianlong acostumbraba a visitar el pueblo para degustar una taza de esta deliciosa infusión. El clima suave y las fértiles tierras son ideales para su cultivo y la mayor parte se sigue recolectando a mano para garantizar un producto de calidad superior ya que los agricultores seleccionan las hojas que están en el punto óptimo de maduración en base al color y tamaño.
A diferencia del té negro, el té verde no fermenta y las hojas frescas después de recolectar se someten a una leve torrefacción, se enrollan, trituran y secan. 
Beber té fue y sigue siendo una parte del estilo de vida de Zhejiang por lo que existen muchos de estos establecimientos, unos setecientos registrados en Hangzhou.

Té de Longjing

Té de Longjing

En la calle Qinghéfang se encuentra una de las teterías más antiguas de la ciudad, la Casa de Té Taiji, donde varias generaciones de la familia Zheng han seguido preparando la infusión. El negocio ha prosperado y actualmente tienen repartidas alrededor de 530 franquicias tanto en China como fuera de sus fronteras. El personal viste la túnica tradicional y sirve la bebida con gran destreza en preciosas teteras de cobre.

Casa de té Taiji

Preciosa tetera de cobre en la Casa de té Taiji

Casa de té Taiji


En muchas de las tiendas se vende el famoso té, cuyo precio depende lógicamente de la calidad de sus hojas. Sin embargo, la falsificación del té de Longjing es frecuente ya que una gran parte del producto que se comercializa bajo esta denominación se ha cultivado en otras provincias de la China, como en Sichuan.
Para conocer más detalles sobre este fascinante mundo se puede visitar el pueblo de Longjing donde se encuentra también el Museo Nacional del Té, el único del país dedicado a la planta. Aunque no lo visitamos, me consta que es un museo muy interesante y de fácil acceso ya que se puede llegar con el bus turístico Y3. Está rodeado de plantaciones y en él se pueden ver distintas exposiciones sobre la historia y la cultura del té.

Campos de té en Longwu


Campos de té en Longwu

Barajando las distintas opciones decidimos alejarnos algo más de la ciudad y nos dirigimos a Longwu, hacia el sudoeste, otra de las aldeas que se dedica al cultivo del té. El viaje en autobús fue una pequeña aventura, principalmente porqué no lográbamos hacernos entender y no teníamos nada claro que íbamos en la dirección correcta. Después de hacer algunos cambios de autobús, al final llegamos a Longwu y tras caminar un buen rato bajo un sol de justicia por fin empezamos a ver las colinas cubiertas de plantaciones de té. Dejamos la carretera principal y seguimos aproximadamente 1km por una estrecha carretera arbolada hasta Longwu cha village. El pueblo en sí no tiene ningún encanto, es feo con ganas, pero el paisaje de sus alrededores es precioso. Disfrutamos de este lugar en soledad ya que las únicas personas que nos encontramos fueron los campesinos que estaban recolectando.  
Después de llevar unos días en China, cuando empezaba a pesar el agobio de las masas, agradecimos enormemente estos momentos de tranquilidad.


Recolectando las hojas de té 













En cuanto a las farmacias y a la medicina tradicional…

Además de las casas de té, en la calle Qinghéfang y alrededores se pueden visitar algunas de las farmacias antiguas que todavía se conservan. Aunque la medicina tradicional china existe desde hace miles de años, la venta de remedios por profesionales especializados aparece reconocida en 1076, tratándose entonces de facultativos que dependían del Estado, los llamados mai-ya so, establecidos durante el período Sung. De todas formas, se cree que los vendedores de medicamentos ya existen en China desde el siglo II a.C.
La medicina tradicional china considera el cuerpo humano como un sistema de flujos energéticos que deben mantenerse en equilibrio. Estas energías complementarias se conocen como el yin y el yang y su desequilibrio produce alteraciones en el organismo. 
La enfermedad se diagnostica examinando los cinco sentidos y la exploración del pulso para ver la relación yin – yang es una práctica muy utilizada.
Restablecer el equilibrio se puede conseguir con técnicas como el tai chi o la acupuntura y con el uso de distintas hierbas medicinales.
Se han clasificado más de 5000 hierbas de acuerdo a sus propiedades, las cuales forman parte de fórmulas milenarias junto a las también propiedades farmacológicas de animales y minerales. A diferencia de la medicina occidental, la fórmula es individualizada, por ello la efectividad de la medicina tradicional china estuvo en el pasado enormemente determinada por el doctor que prescribía y administraba la fórmula. El concepto de sanar está inspirado en el pensamiento confuciano que exige a los médicos salvar vidas con amor y actuar con la nobleza del caballero.
Pero los médicos antiguos no sólo debían ser unos grandes conocedores de la medicina y poseer un elevado nivel moral, sino que debían mostrar un gran sentido de responsabilidad social. Se clasificaban en tres niveles: al nivel superior, pertenecían los médicos que curaban al País, los que atendían a los pacientes formaban parte del nivel medio y los que trataban las enfermedades eran los del nivel inferior. Visto así, ya se puede entender que su responsabilidad social era muy alta ya que en sus manos recaía la prosperidad nacional y la buena salud de la población. De ahí viene el dicho “si no se logra ser un buen ministro, por lo menos conseguir ser un buen médico”. Al fin y al cabo, la diferencia no era tan grande teniendo en cuenta que ambos velaban por el bienestar del pueblo.
En la antigua China, todas las farmacias disponían de médicos en su establecimiento. Cuando la gente enfermaba, solían acudir a las farmacias para consultar al médico y, una vez obtenida la receta, el enfermo compraba las medicinas en la misma farmacia. Sin embargo, las familias ricas podían invitar a los médicos a su casa para atender al enfermo y mandar después a un criado a comprar las medicinas en cualquier farmacia de su confianza. Pinturas antiguas muestran a menudo al médico llevando un calabacín en la cintura, donde guardaba las medicinas.
¿Cómo han subsistido durante tanto tiempo? Parece que la clave del éxito es mantener una gestión honesta, indispensable para ganarse la confianza generación tras generación. El lema del sector farmacéutico es suministrar productos auténticos y de calidad a un precio razonable. Es curioso el letrero que se exhibe sobre la puerta en la antigua Farmacia Hu Qing Yu Tang el cual advierte a sus empleados de que está prohibido engañar a los clientes. Según se cuenta fue escrito por el propietario el mismo día de la inauguración. Posteriormente, ordenó que se grabara en una tabla y se colgara en su farmacia con el fin de fortalecer la disciplina y la administración, práctica que se viene cumpliendo desde hace casi 140 años. La farmacia Hu Qing Yu Tang fue y es aún una de las más importantes, tanto por su riqueza decorativa como por la aportación a la medicina tradicional china.
Se halla en Dajing Lane, un callejón de Qinghefang. Fue fundada en 1874 por Hu Xueyan, un rico comerciante que era además funcionario de alto cargo en la corte imperial.

Farmacia Hu Qing Yu Tang, con la foto del fundador

Farmacia Hu Qing Yu Tang

Farmacia Hu Qing Yu Tang

La leyenda nos cuenta el origen de este establecimiento y la insistencia del propietario en evitar el engaño: La esposa de Hu Xueyan cayó enferma y éste invitó al mejor médico de la ciudad de Hangzhou a su casa para examinarla. Después, envió inmediatamente a un criado a comprar las medicinas a la Farmacia de Zhong De Tang, la más famosa en aquel momento (y que también sigue en pie). Pero las medicinas compradas ya estaban caducadas y cuando el criado de Hu volvió a la farmacia para cambiarlas, el vendedor se negó, diciendo con ironía:
“Sólo vendemos este tipo de medicinas. Si a tu dueño no le satisfacen las medicinas que vendemos, puede abrir su propia farmacia. Todo el mundo sabe que el señor Hu tiene una montaña de oro”.
La falta de responsabilidad del personal de la Farmacia de Zhong De Tang enfadó mucho al rico Hu que decidió construir una farmacia sin escatimar recursos.


Farmacia Hu Qing Yu Tang

Entrada a la Farmacia Hu Qing Yu Tang

Contrató a los médicos más famosos de la provincia y les pidió investigar las recetas antiguas para elaborar medicinas de calidad, extendiéndose rápidamente su fama por todo el territorio. Por este motivo se habla de Hu Xueyan como el rey de las medicinas del sur de China. En Hu Qing Yu Tang se conservan estas recetas antiguas y secretas aunque la influencia de la tecnología moderna, el cambio climático o la contaminación medioambiental amenazan la continuidad de algunas de ellas.
El gobierno local de la provincia de Zhengjiang y el ayuntamiento de la ciudad de Hangzhou la reconvirtieron en un Museo de la medicina tradicional de China, abarcando una superficie de más de 3.000 metros cuadrados. Este museo se divide en cinco partes: una sala de exhibición general, un taller de elaboración de medicinas chinas, la clínica, una sala de recepción, y un restaurante de comida con propiedades medicinales. Se trata del único museo de medicina tradicional a escala nacional.

Farmacia Hu Qing Yu Tang

Farmacia Hu Qing Yu Tang

Farmacia Hu Qing Yu Tang

Otra de las farmacias que visitamos fue Zhong De Tang, más antigua que la anterior. Como ya he comentado fue la farmacia a la que acudió el criado de Hu Xueyan a comprar las medicinas para su esposa enferma. Se encuentra en la calle Zhongshan, a cuatro pasos de Qinghéfang. Es una calle peatonal preciosa, en realidad se trata de una antigua calle imperial, reservada en su tiempo para el emperador de la dinastía Song del Sur. Según está escrito en la placa de piedra en la fachada del edificio, la Farmacia Zhong De Tang fue fundada en el año 1808, el treceavo del reinado de Jiaqing de la dinastía Qing y fue una de las seis grandes tiendas de medicina de Hangzhou junto con Hu Qing Yu Tang comentada anteriormente, Fang Hui Chun Tang, Zhang Tong Tai, Tai Shan Tang y Wan Cheng Tang.
Tanto ésta como la Hu Qing Yu Tang se caracterizan por su solemne puerta de entrada de piedra y un patio interior con plantas y rica decoración en madera.
Bajo el pórtico del patio se puede ver las foto a modo de póster de todos los profesionales que trabajan en el establecimiento o que han trabajado.
La tienda es una preciosidad, aunque  la ornamentación no es tan rica como en la Hu Qing Yu Tang . Se trata de una gran sala donde predomina la madera, desde los grandes mostradores hasta la infinidad de cajones donde se guardan los diferentes ingredientes medicinales. El color oscuro de la madera contrasta con el blanco radiante de las batas del personal que se encuentra tras el mostrador entre frascos de porcelana y pequeñas balanzas de precisión donde despachan raíces de gingsen, gusanos secos, nidos de pájaro y una gran variedad de raíces y hierbas desconocidas para nosotros.

Farmacia Zhong De Tang

Patio de entrada. Farmacia Zhong De Tang


Aún más antigua es la Farmacia Fang Hui Chun Tang, fundada en 1649. Se encuentra en la misma calle Qinghéfang y por su situación es una de las más visitadas. Tras su gran puerta vigilada por dos leones de piedra se encuentra la tienda, donde la gente espera pacientemente la preparación de sus recetas. Desde su creación, se ha especializado en seleccionar productos medicinales de todas las provincias del país y sigue fabricando sus preparados con las antiguas recetas a base de hierbas, diferentes tipos de píldoras, polvos, gelatinas de cuerno de ciervo, de tortuga, de piel de burro… siendo muy conocida por su receta centenaria de la píldora de rejuvenecimiento.

Tras el templete, dos leones de piedra vigilan la entrada a la Farmacia Fang Hui Tang
Farmacia Fang Hui Tang

Esperando turno en la Farmacia Fang Hui Tang

Modesta y de dimensiones mucho más reducidas que las tres anteriores, encontramos la Farmacia Baohetang. Este establecimiento goza de una gran reputación gracias a sus preparados de hierbas gratuitos para la gente con pocos recursos.
Frente a la puerta, llama la atención la estatua de un muchacho. Se trata de  Xuxian, alrededor del cual gira la leyenda de la Dama Blanca, muy conocida por la población local ya que ha originado varias representaciones folklóricas.
Según la leyenda, Xuxian se encontraba trabajando como aprendiz en Baohetang cuando conoció a Lady White, una serpiente que había tomado la forma de mujer. Aquí empezó una apasionada historia de amor aunque no acabó demasiado bien.


Xuxian frente a Baohetang

Preparados de hierbas en la Farmacia Baohetang

La existencia de estos establecimientos fue una de las mejores sorpresas de Hangzhou. Su visita permite adentrarse un poco en el conocimiento de la medicina tradicional china pero también representan una excelente manera de poder apreciar las características de los edificios antiguos.




17 comentarios:

  1. Pues me ha gustado mucho esta entrada. Desconocía todo este mundo de la medicina tradicional china y me ha resultado muy curioso. Tuvo que ser muy bonito ver estas farmacias en vivo.
    Un saludo ;)

    ResponderEliminar
  2. Gracias Helena
    La verdad es que estas farmacias antiguas tienen mucho, mucho encanto y me imagino que poco habrá cambiado el negocio desde hace décadas.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Qué chulada de establecimientos y qué gracia con lo de Hu, no hay como tener dinero para prepararte tu propia farmacia, jejejeje. Una zona muy chula y con mucha historia!! Un abrazo. ;-)

    ResponderEliminar
  4. Los campos de té nos quedamos sin verlos y estas hermosas farmacias también. Fantástico post.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. La medicina tradicional china es exepcional y se remonta milenios atrás, es una pena que aquí en occidente tengamos que depender de las grandes industrias farmaceúticas que sólo buscan el negocio. Magnífica entrada y magníficas fotos, soy un apasionado del té y se me hace la boca agua viendo esas plantaciones.

    Un abrazo !!!

    ResponderEliminar
  6. Que interessant i quin encant, tant les botigues de té com les farmàcies! llegin-t'ho m'he traslladat al passat d'un país mil.lenari totalment desconegut per mi; i... quines fotos! Novament, gràcies per compartir les teves experiències; no te'n cansis de fer-ho. Un petó.

    ResponderEliminar
  7. Hola Babyboom
    Así es, el dinero lo puede casi todo. Por lo menos, este señor lo invirtió en hacer algo bello y útil.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  8. Hola cincuentones
    Si alguna vez volvéis a Hangzhou no os lo perdáis porqué merece la pena. Campos de té se pueden ver en muchos lugares del mundo pero estas farmacias son muy ... chinas! ;)

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  9. Muchas gracias Paco, celebro que lo hayas encontrado interesante.

    Un saludo viajero

    ResponderEliminar
  10. Gracias Carfot. La verdad es que antes de viajar a China poco conocía de su medicina tradicional. Ahora sigo sabiendo poco pero por lo menos algo he aprendido y poder ver in situ estas preciosas farmacias y como preparan sus remedios fue muy interesante.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  11. Gràcies Gore!!
    Veig que aprofites els últims dies de vacances navegant una mica per aquí.
    Un petó

    ResponderEliminar
  12. En primer lugar enhorabuena por las imágenes, creo que deberíamos los blogeros utilizar este tipo de imágenes con esa calidad dan muchas ganas de leer. En segundo lugar yo he estado en China y no tuve la oportunidad de ver la china rural, es algo que tengo pendiente. Y menuda farmacias!.

    Pd: Ponte en contacto conmigo vía e-mail, no he podido encontrar tu email en la web!.

    Jesús Martínez
    Vero4travel

    ResponderEliminar
  13. fascinante China, me encantan esas imágenes tradicionales ajenas al paso del tiempo .

    ResponderEliminar
  14. Hola fan,

    A mí también me encantan estos lugares porqué es muy fácil dejarse transportar a siglos pasados e imaginarse cómo se vivía en aquellos tiempos.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  15. que lugares tan preciosos, esos templos son únicos, ojala algún día pueda conocerlos en vivo. La otra vez vi una película en el tortugas open mall que mostraban todo este tipo de arquitectura y me encantó

    ResponderEliminar
  16. Hola Clari,

    Muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te hayan parecido interesantes los lugares que comento. No hay duda que lo son.

    Un abrazo

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.