domingo, 9 de diciembre de 2012

Bitola y alrededores: Heraclea Lyncestis y Parque Nacional Pelister



Dejamos la capital macedonia y con el coche de alquiler nos dirigimos hacia el sur del país, a escasos kilómetros de la frontera griega, con el objetivo de visitar la ciudad de Bitola, las ruinas de Heraclea Lyncestis y el Parque Nacional Pelister.


Bitola



De Skopje a Bitola hay unos 80 kilómetros que transcurren a través de bonitos paisajes y zonas de interés por unas carreteras sin apenas coches. Pasamos por Tikveš, el centro de la producción vinícola de Macedonia desde hace más de 120 años y famosa también por sus deliciosos yogures. Seguimos hacia Prilep donde predomina el cultivo del tabaco y es curioso ver como cada casa tiene su propio secadero. Tras 50 kilómetros llegamos a Bitola, un importante centro industrial y cultural, conocida como la ciudad de los cónsules.

Secadero de tabaco en Prilep

HERACLEA LYNCESTIS

En primer lugar, nos dirigimos a las ruinas de Heraclea Lyncestis que se encuentran a 2 kilómetros de la ciudad. Los trabajos de excavación todavía continúan y se está llevando a cabo un proyecto arqueológico con la colaboración del gobierno italiano. La ciudad de Heraclea fue fundada por Felipe II, padre de Alejandro el Grande y se convirtió en un importante centro comercial. Los romanos la conquistaron en el año 168 aC pero su estratégica posición en la Via Egnatia (wikipedia: La vía se extendía por la antigua Iliria, Macedonia y Tracia, atravesando la moderna Albania, República de Macedonia, Grecia y Turquía. Fue trazada para unir las diferentes colonias romanas desde el mar Adriático hasta Bizancio) le permitió que continuara prosperando convirtiéndose en la principal ciudad y centro administrativo del distrito de Lynkestis, una fértil llanura rodeada por montañas boscosas. En el siglo IV fue sede episcopal y los mejores restos son de aquella época. Durante los siglos V y VI fue saqueada primero por los godos y posteriormente por los eslavos.

Termas en Heraclea




Los primero que encontramos son los restos del Pórtico de la Corte (finales del siglo III) donde las estatuas del primer sacerdote de Heraclea, Titus Flavius Orest, y de Nemesis, la diosa de la fortuna y la justicia, nos dan la bienvenida al sitio arqueológico.
También se pueden ver los restos de las termas romanas, una calle con un curioso sistema de alcantarillado, el teatro, las ruinas del Palacio episcopal y de dos basílicas de la primera etapa del cristianismo. Sin duda, lo más interesante son los magníficos mosaicos de las basílicas en un excelente estado de conservación con diseños de motivos geométricos, florales y animales. Según nos comenta el señor de la taquilla, estamos de suerte porqué los más importantes están descubiertos y tendremos la posibilidad de verlos. Al principio no acabé de entender bien lo que intentaba decirnos pero luego me di cuenta de que los van cubriendo temporalmente con grava para protegerlos como en el caso de los mosaicos del Palacio Episcopal que estaban parcialmente tapados. Los mosaicos se pueden admirar en numerosos edificios pero los más interesantes, tanto por su tamaño como por su calidad, se encuentran en el nártex de la gran basílica. Se trata de un rectángulo de 21 x 4.7 metros que contiene 36 paneles octogonales adornados con peces, pájaros  y figuras mitológicas. Este mosaico data de finales del siglo V, principios del siglo VI.
















Mosaicos parcialmente cubiertos en el Palacio Episcopal

El teatro está situado en la pendiente de la antigua acrópolis y a pesar de estar muy restaurado tiene su encanto. También se puede visitar un pequeño museo que expone el material que se va encontrando en las excavaciones.



BITOLA

La ciudad de Bitola es la segunda del país con cerca de 96.000 habitantes. Se encuentra situada a 660 metros sobre el nivel del mar a los pies del Monte Baba, al sur del Valle Pelagonia y a orillas del río Dragor.
Como el resto del país, Bitola formó parte del gran Imperio Otomano que tomó la ciudad entre 1382 – 1383 tras sangrientas batallas y después de una gran resistencia por parte de la población local que, aun hoy en día, es considerada como una de las más patrióticas de Macedonia. Según cuentan algunas leyendas, los monjes de setenta iglesias y monasterios que existían en Bitola en aquella época, presentaron una violenta resistencia ante los soldados turcos. Una gran parte de la población cristiana se refugió en zonas rurales y el aspecto de la ciudad fue cambiando con la construcción de mezquitas, mercados, hammams y palacios.
Debido a su situación en un cruce de caminos, la ciudad adquirió importancia como centro estratégico y militar.

Bitola. Torre del reloj y mezquita Yeni con la estatua ecuestre de Felipe II 


En el período entre los siglos XV y XVI, la diversidad étnica y religiosa se vio aumentada por la presencia de un elevado número de emigrantes judíos procedentes de España y Portugal tras su expulsión, comunidad que potenció el comercio y los negocios, acelerando su rápido desarrollo y convirtiendo a Bitola en el centro más importante de los Balcanes lo que se reflejó también en su arquitectura. A principios del siglo XIX Bitola gozaba ya de una gran prosperidad económica, con un gran número de mercados que se especializaron en diferentes tipos de producto: mercado de la madera, del grano, de la leche, de los animales... Me imagino el ambiente y la actividad que se vivía en aquellos lugares, donde se escuchaban diferentes lenguas, se cerraban tratos, se compraba y se vendía. De la misma manera se desarrollaron más de 130 tipos de pequeñas industrias que cubrían tanto las necesidades de la población como del ejército y abastecían el mercado exterior.
Fue en medio de este clima de prosperidad cuando los más importantes países europeos que estaban interesados en aumentar su influencia política, económica o territorial, en la zona de los Balcanes, abrieron sus sedes diplomáticas en Bitola, conocida a partir de entonces como la “Ciudad de los Cónsules”. Entre los países que tenían en Bitola su representación diplomática se encontraban Inglaterra, Italia, Francia, Grecia, Austria, Rusia, Serbia, Bulgaria, Rumanía, Turquía … y algunos más.
Se fueron construyendo muchos edificios con claras influencias de los estilos europeos de moda lo que dejó a la ciudad un gran patrimonio arquitectónico. Llegaron también nuevos objetos decorativos como lámparas de porcelana que substituyeron a las antiguas de gasolina, pianos de cola para amenizar las fiestas o simplemente como signo de prestigio y también hubo cambios en la forma de vestir.

Bitola

Bitola

Bitola

Sin embargo, esta abundancia era sólo para una pequeña parte de la población de Bitola ya que la gran mayoría de ciudadanos pasaban penurias económicas.
El período de las dos Guerras Mundiales fue catastrófico para Bitola y más de 3000 judíos fueron exterminados en campos de concentración.
Igual que el resto de pueblos y ciudades del país, Bitola vivió un largo período bajo un régimen socialista como parte de la gran República de Yugoslavia hasta 1991, año en que se proclamó la Independencia de Macedonia.

Y de toda esa rica Historia …. ¿qué se puede ver actualmente en Bitola?

Como ya he comentado anteriormente, visitar las ruinas de Heraclia es una buena forma de empezar el recorrido.

En el centro de la ciudad podemos ir repasando su agitada historia a través de sus monumentos y de sus edificios de los siglos XVIII y XIX.   
Durante el período otomano la ciudad tenía 60 mezquitas, de las cuales 12 han permanecido hasta nuestros días. Las más representativas son la Mezquita Isac (1508-1509), la mezquita Yeni (1559) y la mezquita de Yahdar-Kadi, construida en 1562 por Kodja Sinan, el más importante arquitecto otomano de la época. La mezquita Yeni se conoce también con el nombre de Mezquita Mehmed Efendi, ya que la mandó construir ese adinerado juez, dueño de varios negocios en la ciudad, los cuales financiaban la mezquita así como la medersa. Actualmente se trata de una galería de arte moderno.


Enfrente de esta mezquita se encuentra un agradable parque donde destaca la Torre del Reloj (Saat Kula) de 30 metros de altura cuya época de construcción no es del todo clara ya que algunas fuentes escritas del siglo XVI mencionan ya un campanario aunque parece ser que se construyó en la misma época que la Iglesia de S. Dimitrija, en 1830. Una leyenda que ha pasado de generación en generación cuenta que las autoridades del Imperio Otomano recogieron 60.000 huevos en Bitola y alrededores para mezclarlos con el mortero y hacer así una masa que diera más resistencia a las paredes.

Torre del reloj.  Bitola

De la época otomana no hay que olvidar hacer una visita al Antiguo Bazar así como al Bezisten o mercado cubierto.
La poca animación en ambos escenarios, así como casi su totalidad de comercios cerrados nos indicaban que se trataba de un día festivo. Posteriormente confirmamos que el día 23 de octubre Macedonia celebra una Fiesta nacional que conmemora el Día de la Lucha Revolucionaria y recuerda ese día del año 1893 cuando se formó la IMRO (Internal Macedonian Revolutionary Organization). Fue una pena, porqué estos lugares tienen su encanto cuando bullen de actividad. El Bezisten, uno de los mercados cubiertos más grandes de la región fue construido en el siglo XV por el Gran Visir Rumelian Beglerbey. Sus gruesas paredes y las cuatro puertas metálicas que cerraban por la noche protegían los ricos productos que allí se vendían. Nada queda de aquellas sedas y valiosas joyas porqué a pesar de encontrar sus pasadizos totalmente desalmados, la impresión es que los pocos comercios que hay (llegó a tener 84 tiendas en el siglo XIX) venden baratijas made in China.

Bezisten o mercado cubierto

El antiguo bazar o Stara Čaršija es del mismo estilo que el que visitamos en Skopje, incluso más grande, pero de los 3000 artesanos que trabajaban en los años del Imperio Otomano queda tan sólo una pequeña representación.
Imaginar sus calles repletas de caballos o camellos con cargamentos procedentes de los más ricos productos de Europa o del Lejano Oriente, el tintineo de las herrerías, los artesanos del cuero, los sastres, los músicos ambulantes …. es sólo eso ¡una buena dosis de imaginación! porqué a mí soñar me cuesta realmente poco si el lugar es propicio.

Antiguo Bazar, con sus calles desiertas en día festivo

Antiguo Bazar

Antiguo Bazar

Mezquita en el antiguo bazar

Lo que sí encontramos en plena actividad fue el mercado de verduras y por lo menos pudimos disfrutar de su colorido y ambiente.









En cuanto a la influencia de la poderosa comunidad judía, hay que decir que lamentablemente de las dos grandes sinagogas que se construyeron no queda ni rastro.

Si nos plantamos ya en el siglo XIX, cabe mencionar la Iglesia de San Dimitrja, muy cerca de la Torre del reloj. Fue construida en 1830 en tan sólo cuatro meses con las donaciones  de la comunidad cristiana de Bitola y el trabajo desinteresado de numerosos artesanos de la ciudad. A pesar de su austeridad exterior siguiendo las leyes otomanas en cuanto a la construcción de los templos cristianos, su interior muestra una gran riqueza decorativa. El altar central está dedicado a San Demetrio y tiene un valioso iconostasio que narra la historia del cristianismo.

Iglesia de San Dimitrja

Iglesia de San Dimitrja





La calle más animada y comercial es la avenida Mariscal Tito, conocida por todo el mundo como širok Sokak que en turco significa calle ancha. Está llena de restaurantes y cafeterías que al ser día festivo se encontraban abarrotadas, especialmente de gente joven.
Es a lo largo de esta calle peatonal donde se encuentran los mejores ejemplos de los edificios de los siglos XVIII y XIX que recuerdan aquellos años de esplendor, por lo que tiene un alto valor tanto histórico como arquitectónico.

Calle širok Sokak

Calle širok Sokak

Edificios de los siglos XVIII y XIX en la Calle širok Sokak:














PARQUE NACIONAL DE PELISTER

Ya fuera de la ciudad pero a muy poca distancia se puede visitar el Parque Nacional de Pelister, el más antiguo de Macedonia, inaugurado como tal en 1948.
Recomiendo el hotel Sumski Feneri, un hotel típico de montaña, situado tan sólo a 4km de Bitola y a los pies del Monte Pelister muy cerca de la entrada del Parque Nacional. El hotel es muy acogedor y dispone de un restaurante donde se puede comer de maravilla a muy buen precio. El personal es extremadamente afable y profesional y no hay nada mejor que ver amanecer rodeados de naturaleza.

Hotel Sumski Feneri

Desde la ventana de la habitación


El Parque Nacional de Pelister tiene 12500 hectáreas de bosque y 8 picos que superan los 2000 metros. El más alto de ellos es el Monte Pelister con 2601 metros.
En la caseta de información tienen una interesante exposición permanente sobre la fauna y flora del Parque. Se encuentran catalogadas 88 especies de árboles pero el más famoso del lugar es el conocido como pino de Molika, cuya característica es que tiene cinco hojas en lugar de dos como el pino mediterráneo. Es un pino endémico de los Balcanes pero es en este Parque Nacional donde se encuentran los bosques más extensos de la especie.

Pino de Molika, P.N. Pelister 

pino de Molika

En cuanto a fauna, habitan lobos, corzos, osos (tienen contabilizados 30 ejemplares), águilas…
Un responsable de la oficina nos hace de guía y nos explica todos los detalles de la exposición.

Delante de la oficina de información en el P.N. de Pelister

Desde aquí hay la posibilidad de hacer muchas excursiones y una de las más recomendables es la que lleva a los dos lagos glaciares conocidos como los “ojos del Pelister”. Esto requiere bastante tiempo y nos decantamos por el sendero histórico que se puede hacer en dos horas sin ninguna dificultad. Sale de la oficina de turismo y llega hasta el hotel Molika. Se conoce como sendero histórico porqué durante la 1ª Guerra Mundial, en este lugar sucedieron una serie de hechos muy significativos. A lo largo del camino se van encontrando carteles con una extensa información de los hechos.

Sendero histórico. P.N.Pelister







Visitamos también el diminuto pueblo de Magarevo donde no encontramos ni un alma; tiene una bonita iglesia dedicada a Sant Demetrio. En el pasado fue una próspera localidad, con industria textil y mucha ganadería aunque nadie lo diría.







Otro pueblecito de montaña que merece la pena es Maloviste. Se trata del único pueblo que se encuentra dentro de los límites del Parque Nacional y se accede a él por una estrechísima pero pintoresca carretera. Al llegar, nos encontramos a dos abueletes octogenarios y me sorprende que uno de ellos me pregunte si hablo inglés. Mantenemos una conversación sobre el pasado y el futuro del pueblo y la vida de los jóvenes que se han ido fuera a buscarse la vida. A pesar de encontrarse dentro del PN, sus pocos habitantes no están para nada interesados en el turismo por lo que no hay ningún hotelito ni siquiera una casa de huéspedes. Corre un riachuelo (río Šemnica) el cual lo atraviesan algunos puentes de madera, mejor dicho, cuatro troncos y maderas mal puestas. Las gallinas y los gallos corren arriba y abajo por las empedradas calles del pueblo sin ningún temor y van picoteando las boñigas de vaca mientras que los perros y gatos toman el sol otoñal de media mañana. El único ruido que se puede escuchar son los cencerros de las vacas en las montañas que rodean el pueblo y algunos lugareños que cortan leña con el hacha preparándose para el duro invierno que les espera.
Las casas son bonitas, de piedra, pero la mayoría abandonadas de la mano de Dios. Llegamos hasta la iglesia de Sveta Petka (1856) que se encuentra cerrada pero no me importa, en estos momentos lo que más nos apetece es caminar por estas calles solitarias que me recuerdan a las de algunos pueblecitos del Pirineo cuando aun no había llegado el turismo.


Fotos de Maloviste:





















15 comentarios:

  1. Desde luego que Macedonia está siendo un garan descubrimiento. Leyendo el relato, yo también me imagino sin dificultad esos mercados, esas mezclas de culturas, esos tiempos de esplendor... O la época romana. Lo bueno de viajar es que no solo ves, también imaginas.

    Precioso post. Un abrazo y buena semana

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  2. Me ha encantado el mosaico, qué maravilla de fotos, como siempre!!!
    Saludos viajeros

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  3. Pues sinceramente ... qué gran desconocida es macedonia ... me encanta el misticismo cultural que plasmas en las fotografías.

    Lo malo es ... que volar hasta allí es un gran esfuerzo ... debido a la mala comunicación que tiene.

    Un saludo!

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  4. Con que bellas imágenes rurales de Macedonia nos obsequias !. Saludos desde Mallorca y feliz navidad !!

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  5. Hola!
    Tu blog está genial, me encantaria afiliarlo en mis sitios webs de Turismo y por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiarnos ambos con mas visitas.
    me respondes a munekitacate@gmail.com
    besoss!
    Emilia

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  6. preciosas imagenes
    la verdad que es un lugar totalmente desconocido por mi hasta ahora , asi que te agradezco que nos lo muestres
    como siempre un placer leerte
    abrazos

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  7. Hola Fernando,
    Para serte sincera, para mí también fue un descubrimiento porqué antes de ir encontré muy poca información.

    Un abrazo

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  8. Hola Paco,

    Los mosaicos de Heraclia son una maravilla. El sitio arqueológico es muy pequeño y comparado con otros lugares parecidos hay mucho menos por ver pero, sólo por los mosaicos, merece mucho la pena.

    Buen fin de semana

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  9. Hola Alfonso,

    Nosostros lo combinamos con Bulgaria y desde Sofía hicimos el trayecto en bus hasta Skopje. De momento, el tema vuelos es complicado.

    Gracias por tu comentario. Un abrazo

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  10. Hola fan,

    Celebro que te gusten las fotos.

    Te deseo también una Feliz Navidad!

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  11. Hola Bleid,

    Seguiré contando cosas de Macedonia porqué creo que un poco más de información puede ser útil.

    Gracias por tu comentario

    Buen fin de semana

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  12. Hola Ma.Teresa!
    Por puedo sentarme a leer tranquilo tus reportajes y como siempre me encuentro con otra agradable sorpresa. La verdad que desconozco bastante de la historia de Macedonia y sus pueblos, pero me has despertado una gran curiosidad...como siempre en la 'Vieja Europa', el pasado de guerras, conquistas, pueblos desplazados o exterminados se encuentra palpable para los viajeros sensibles que sepan indagar más allá de lo simple visto... y tú claro que nos acompañas con tús relatos y excelentes fotografías...

    Una vez más muchas gracias por compartir tú trabajo!

    Saludos otoñales desde el Luberon!

    Gus Planet

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  13. La verdad es que tuvisteis suerte de poder ver los mosaicos de la basílica, son una auténtica maravilla. A mí personalmente me ha encantado el mercado de Bitola (aunque esté un poco destartalado) y el pueblo de Malaviste, una preciosidad!!! Un abrazo!!! ;-)

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  14. Hola Gus,

    Como bien dices la Vieja Europa es un cúmulo de circunstancias y esa zona de los Balcanes también muchas heridas aún por cerrar. Un lugar muy interesante.

    Disfruta de la Navidad, los belenes, santones y especialmente los mercados provenzales.

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  15. Hola Adela!

    Tienes razón, el mercado de Bitola está bastante destartalado, pero tiene su encanto.

    Un abrazo

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