Siguiendo
con nuestra ruta por la región italiana de Emilia Romaña, nos desplazamos hasta
las provincias de la costa. Mientras que las ciudades de Ferrara y Rávena no
tienen mar, Rímini es un importante centro turístico de la costa adriática
desde hace más de 160 años.
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| Rincón de San Giuliano. Rímini |
RÍMINI:
Llegamos pues
a Rímini desconfiando un poco de lo que nos encontraríamos.
El aspecto
de la ciudad en plena temporada alta no tendrá demasiado que ver con la que
pudimos conocer estos días. Los más de mil hoteles de todas las categorías,
estilos y tamaños son un claro indicador del gentío que acude cada verano a
disfrutar de sus quince kilómetros de playa. No fue este el caso y encontramos un
litoral completamente tranquilo con la mayoría de hoteles aún cerrados y los
bloques de apartamentos desalmados. No creo que se me ocurra jamás viajar a
Rímini en pleno verano, simplemente porqué no me atrae este ambiente playero y
las multitudes me agobian, pero he de reconocer que es un centro vacacional en
toda regla.
Los barrios
marítimos se dividen en Bellariva, Marina centro, San Giuliano, Rivabella y
Viserba. Nos alojamos dos noches en un acogedor hotel del Lido de San Giuliano en
el barrio del mismo nombre, situado entre la desembocadura del río Marecchia y
el canal que finaliza en el puente romano. La playa está organizada como un
auténtico complejo vacacional donde se pueden practicar deportes o juegos con
monitor además de hacerse unos buenos masajes. Hay un servicio de guardería,
una zona para mascotas y varias áreas infantiles con columpios multicolores e
incluso un delfinario junto al puerto deportivo.
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| Puerto de Rímini |
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| Puerto de Rímini |
Desde San
Giuliano Mare al centro histórico son cuatro pasos. Allí descubrimos la otra
Rímini, la antigua colonia romana de Ariminum fundada en el 268 a.C. en el
emplazamiendo donde llegaba la vía Flaminia y partía la vía Emilia. El pasado
romano dejó un patrimonio parte del cual ha sobrevivido hasta nuestros días.
Tras los
romanos, conquistaron estas tierras los ostrogodos, lombardos y bizantinos, y a
finales del siglo XIII pasaron a manos de la familia Malatesta, una de las más
poderosas e influyentes de la época, amantes de la cultura y el arte, quienes
tuvieron el control hasta el siglo XVI.
El centro
histórico de Rímini es compacto y no demasiado grande con lo que una tarde es
suficiente para visitar los puntos más emblemáticos.
Caminamos
siguiendo el canal hasta el magnífico y bien conservado Puente romano de
Tiberio, inaugurado en el año 21 d.C. bajo mandato del emperador. Este
estrecho canal que va paralelo al río está integrado como si fuera una calle
más de la ciudad y acaba en el mismo puente. Se trata de un puente de cinco
arcos de 62.6 metros
de largo, construido en mármol blanco y que conserva aun algunas inscripciones
originales. El mármol pulido, erosionado, gastado, nos da una idea de los miles
de personas que lo han cruzado, las miles de pisadas que ha soportado y como,
imponente aguanta el paso de los siglos.
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| Puente romano de Tiberio. Rímini |
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| Detalle del puente de Tiberio |
Del puente sale el Corso de
Augusto, una animada calle peatonal que llega hasta el Arco de Augusto, otro de
los símbolos que recuerdan la antigua Ariminum. Pero este recorrido no lo
hacemos de un tirón sino que nos detenemos aquí y allá y nos vamos
desviando del camino intentando no perdernos los lugares interesantes de esta
ciudad que nos ha sorprendido muy gratamente. Las gente llena las calles y
plazas más céntricas, los vecinos se saludan y se desean una Buona
Pasqua. Llegamos a la Plaza Cavour, preciosa, con unos imponentes edificios
entre los que destaca el Palazzo dell’ Arengo e Podestà y la Pescherie Vecchie
o antiguo mercado de pescado con unos largos mostradores de mármol bajo sus
arcadas.
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| Corso de Augusto. Rímini |
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| Plaza Cavour. Rímini |
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| Pescaderías viejas en la Plaza Cavour |
A pocos metros, en la Piazza Malatesta se encuentra el Castillo
Sismondo que se considera la obra maestra de la arquitectura militar
malatestiana. Actualmente alberga el Museo de las Culturas Extra europeas que
pasamos por alto.
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| Castillo Sismondo. Rímini |
Seguimos por la Via Garibaldi, una calle comercial de
elegantes tiendas hasta la Piazza Tre Martiri, llamada con este nombre porqué
en ese lugar, tres jóvenes víctimas del fascismo fueron ahorcados el 16 de
agosto de 1644.
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| Piazza Tre Martiri. Rímini |
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| Detalle de reloj en la Piazza Tre Martiri |
Volvemos al Corso de Augusto hasta encontrar el Arco
del Triunfo que se levantó en el año 27 a.C. en honor al emperador Augusto de quien lleva
el nombre. Se trata del arco romano más antiguo conservado y señalaba el final
de la vía Flaminia que comunicaba Rímini con Roma y el inicio de la vía Emilia
que conducía hasta Placentia. Es un arco sencillo de un solo ojo con columnas y
tímpano. En lo alto del arco aparecía la estatua de bronce del emperador conduciendo una cuádriga.
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| Arco de Augusto. Rímini |
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| Detalle del Arco de Augusto. Rímini |
Otro de los monumentos que no
debemos olvidar es el Templo Malatestiano, un edificio inacabado y a primera
vista difícil de encuadrar en una época concreta. Se trata de la catedral de
Rímini o Iglesia de San Francisco, ya que su fundación en el siglo XIII fue
obra de los franciscanos. Hacia mitad del XV el mecenas Segismundo Malatesta
ordenó una total remodelación que quedó inacabada cuando éste falleció. Su idea
inicial era construir un templo con las funciones de panteón para su familia.
Es curioso su aspecto exterior que recuerda más bien un templo clásico que una
iglesia. Segismundo Malatesta era un hombre no creyente y no quería ningún
símbolo sagrado decorando su obra.
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| Templo Malatestiano. Rímini |
Un paseo por las callejuelas
de los barrios pintorescos de pescadores o por la Via Sinistra del Porto hasta
las pequeñas atarazanas y el faro es una buena manera de acabar el recorrido
por Rímini. Me atrevería a decir que ha sido la sorpresa de este viaje, no
porqué supere la belleza de Ferrara o el enorme patrimonio de Rávena, sino
simplemente porque me había informado poco sobre el destino y esperaba una
especie de Benidorm a la italiana.
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| Puerto de Rímini |
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| Rincón de Rímini |
Para las
familias con niños pequeños es una buena alternativa vacacional porqué además
completan la oferta de ocio los once parques temáticos que hay en las proximidades de Rímini y se puede aprovechar para visitar la República de San Marino que se
encuentra a menos de 30
kilómetros, tal como hicimos nosotros.
FERRARA:
Así como
Rímini fue dominio de los Malatesta, los Este fueron los nobles que gobernaron durante
siglos el Ducado de Ferrara (de 1240
a 1597) y también de Módena (de 1288 a 1860).
Independientemente de lo criticable que pueda ser el papel del caciquismo
ejercido por estas familias aristócratas, no hay duda que como amantes del arte
y del buen gusto, una parte de su riqueza la invirtieron en construir
bellísimos edificios y dar un aspecto a estas ciudades que admirarlas hoy es un
placer para cualquiera, gracias a su legado, principalmente renacentista, que en
ellas se conserva.
Su corte fue
una de las más refinadas de la época y se cuenta que su glamour era tal que la
artillería ferraresa utilizaba las balas de mármol.
Los más de
nueve kilómetros de murallas antiguas, en su mayor parte construidas en los
siglos XV y XVI, rodean la ciudad, conocida también como la Ciudad del
Renacimiento.
Empezar por
la Piazza del Duomo es una buena idea porque sólo por esta plaza merece la pena
desplazarse hasta Ferrara.
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| Calle que conduce a la Plaza de la catedral. Ferrara |
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| Impresionante fachada de la Catedral de Ferrara |
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| Palacio Municipal. Ferrara |
Mi primera sensación fue la de no saber por donde
empezar a mirar porqué no hay rincón que pueda pasar por alto. Es una obra de
arte en todo su conjunto, aunque los ojos se fijan primero en la magnífica
fachada de la Catedral y en el Palacio Municipal que fue el Palacio Ducal de
los Este hasta el siglo XVI cuando se “mudaron” al castillo. Actualmente
alberga el Ayuntamiento de la ciudad.
El Duomo
tiene una fachada impresionante y a diferencia de las de Módena y Parma, aquí
sí la podemos admirar en su totalidad, sin andamios ni redes que nos lo
impidan.
Se empezó en
el año 1135 y, por tanto, el estilo inicial fue el románico aunque tal como la
vemos actualmente es gótica. Está dedicada a San Jorge y está construida en
mármol blanco y rosa y adornada con unas elegantes galerías que siguen hasta
encontrar el campanile. En el centro de la puerta principal se encuentra la
imagen de la Virgen María y un bien representado juicio final, con simbología
del cielo y del infierno.
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| Catedral de Ferrara |
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| Representación del infierno en el Juicio Final. Ferrara |
Debido al
fuerte terremoto de 1570, una parte del interior del edificio quedó muy dañada
y se restauró en 1712 en estilo barroco.
Se estaba celebrando la Misa Pascual por lo que la pudimos admirar en todo su
esplendor y bien iluminada haciéndose bien patente el recargado estilo barroco.
En el
lateral derecho, a lo largo de la Piazza Trento e Trieste encontramos la Logia
de los Merceros que se proyecta hasta encontrar el campanario renacentista.
Esta Logia es un interesante conjunto porticado que alberga diferentes
tiendecitas que ya en la Edad Media ocupaban este lugar como mercado de la
ciudad.
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| Logia de los Merceros y campanile. Ferrara |
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| Logia de los Merceros |
El Palacio Municipal
y el Duomo se miran frente a frente como símbolos del poder civil y del poder
religioso. Como ya he mencionado, fue el Palacio de los Este hasta el siglo XVI
cuando se trasladaron al castillo. Tras diferentes ampliaciones se presenta
como una mezcla de estilos arquitectónicos lo que se aprecia muy bien desde el Patio
Ducal al que se accede tras cruzar el Arco del Caballo de la fachada principal.
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| Patio Ducal en el Palacio Municipal. Ferrara |
El edificio
más emblemático de Ferrara es el gran Castillo Estense (1385) ya que no es
habitual poder ver un edificio de tales dimensiones, con sus cuatro torres de
defensa y rodeado de su gran fosa llena de agua, en pleno centro de una ciudad.
Se accede al Patio de Armas a través de un puente elevadizo. Junto al castillo
vemos la estatua de Girolamo Savonarola nacido en Ferrara en 1452, personaje
polémico y carismático que acabó en la hoguera en la misma Piazza della
Signoria de Florencia y quien se las tuvo con la poderosa familia de los Médici.
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| Castillo Estense. Ferrara |
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| Foso del Castillo. Ferrara |
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| Patio de Armas del Castillo. Ferrara |
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| Girolamo Savonarola, nacido en Ferrara |
Además de
estos edificios tan emblemáticos, lo mejor de Ferrara es todo su conjunto
urbanístico que transmite orden y buen gusto. Ferrara no es una ciudad
porticada como Bolonia o Módena con lo que nada impide admirar los palacios
renacentistas. Algunos, con fachadas
ricamente trabajadas mientras que otros tienen un porte más austero a pesar de
que su interior esconde ricos tesoros.
Uno de los
más originales es el Palazzo dei Diamanti, llamado así por las 12.000 losas en
forma de punta de diamante que cubren la fachada. Alberga la Pinacoteca Nacional
y en estos momentos se expone una buena muestra de la obra de Sorolla.
Otro palacio
a destacar es el Palazzo Schifanoia, ahora Museo de Arte Antiguo. Construido en
1385 por Alberto V d’Este es de una gran simplicidad exterior.
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| Palazzo dei Diamanti. Ferrara |
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| Palazzo Schifanoia. Ferrara |
Aparte de admirar
los palacios renacentistas es muy recomendable dejarse llevar sin rumbo por las
calles más alejadas del núcleo turístico para poder descubrir otra Ferrara no tan
suntuosa pero también rica en historia y con un encanto muy especial, disfrutando de la tranquilidad más absoluta. En algunas de ellas, como la Vía
delle Volte, nos encontraremos pasadizos alzados que van de lado a lado uniendo
las casas. En la Edad Media era una calle muy comercial y esas bóvedas elevadas
unían las casas de los mercaderes con sus almacenes.
En cuanto a
la gastronomía de Ferrara, sólo decir que va muy ligada a la historia de los
Este quienes la consideraban también un arte.
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| Via delle Volte. Ferrara |
RÁVENA:
De Ferrara
seguimos hacia Rávena, la capital de los mosaicos.
El centro
histórico lo encontramos en la animada Piazza del Popolo con el Palacio del
Gobierno que ocupa dos tercios de la plaza y con el Palacio del Ayuntamiento
detrás de dos columnas venecianas de granito. En Rávena se encuentra enterrado
el gran poeta Dante Alighieri ciudad donde murió en 1321. El teatro de la ciudad lleva
su nombre.
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| Piazza del Popolo. Rávena |
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| Mausoleo neoclásico de Dante Alighieri. Rávena |
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| Teatro dante Alighieri. Rávena |
Pero la
importancia de Rávena ya viene de mucho antes, primero como capital del Imperio Romano de Occidente con Teodorico Rey de los Godos, luego como centro del Imperio Bizantino, época en que cambió radicalmente la arquitectura de la ciudad y se embelleció con monumentos y mosaicos.
Así como el resto de las ciudades visitadas presentan un centro histórico fácil de recorrer a pie, en Rávena se necesita algún medio de transporte ya que los lugares de interés están bastante alejados unos de otros. Los italianos comentan que Rávena se debe visitar al menos una vez en la vida y les doy toda la razón.
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| Catedral de Rávena |
Quienes hayan quedado maravillados con los mosaicos de Santa Sofía o de San Salvador in Chora, ambas basílicas en la antigua Constantinopla o con los de la Basílica de San Marcos en Venecia, por citar algunos de los mejores ejemplos, les aseguro que Rávena no les decepcionará porqué es aquí donde se encuentra la máxima representación del arte bizantino, como foco importante que fue en la primera Edad de Oro de Bizancio. Los monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO son ocho, por lo que la visita de una tarde nos resultó insuficiente y regresamos un segundo día. Se trata de la Basílica de San Vital, el Mausoleo de Gala Placidia, las Basílicas de San Apolinar Nuevo y San Apolinar in Classe, el Baptisterio Neoniano, la Capilla de San Andrés en el interior del Museo Arzobispal, el Mausoleo de Teodorico y el Baptisterio Arriano. He de decir que estos dos últimos monumentos los dejamos para una próxima ocasión.
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| Basílica de San Apolinar Nuevo |
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| Interior de San Apolinar Nuevo. Rávena |
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| San Apolinar Nuevo. Rávena |
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| San Apolinar Nuevo. Rávena |
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| San Apolinar Nuevo. Rávena |
A pesar del interés arquitectónico de las tres basílicas, nada supera lo que encontramos en su interior. Es imprescindible llevar una buena guía, libro o información de internet, porqué de no hacerlo así se nos escaparán muchos detalles y nos perderemos gran parte del simbolismo representado en los mosaicos que, pieza a pieza, centímetro a centímetro, construyen esos inmensos rompecabezas que ilustran de la mejor manera posible la época bizantina.
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| Baptisterio ortodoxo junto a la Catedral. Rávena |
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| Mosaicos del Baptisterio ortodoxo o Neoniano |
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| Baptismo de Jesús en el interior de la cúpula del Baptisterio Neoniano |
Explicar cada uno de estos monumentos, ni es mi intención ni estoy capacitada para ello. Puedo aportar algunas fotografías, pero de ninguna manera hacen justicia a la realidad ya que el brillo de los dorados, los azules intensos, los cielos estrellados, las flores o pájaros y cada uno de los detalles, sólo se pueden apreciar en el interior de cada uno de ellos, únicos en el mundo,
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| San Apolinar in Classe. Rávena |
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| Mosaicos de San Apolinar in Classe |
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| Interior de la Basílica de San Apolinar in Classe |
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Basílica de San Vital. Rávena
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| Mosaicos de San Vital |
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| Mosaicos de San Vital |
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| Mosaicos de San Vital |
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| Mosaicos de San Vital |
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| Mosaicos de San Vital |
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| Mosaicos del Mausoleo de Gala Placidia. Rávena |
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| Mausoleo de Gala Placidia |
BOLONIA:
No podíamos
despedirnos de Emilia Romaña sin hacer una visita, aunque muy breve a su
capital. Ya conocíamos Bolonia de viajes anteriores por lo que nos dedicamos a
pasear por el centro que, aquí sí, estaba lleno de turistas.
Bolonia es
sinónimo de arte y cultura. Es una ciudad universitaria lo que le aporta
grandes dosis de alegría y vitalidad.
No sé dónde,
leí que se conocía a la ciudad con tres adjetivos, “la Dotta, la Rossa e la
Grassa”, lo que es lo mismo que la Docta, la Roja y la Grasa. El primero hace
referencia a su prestigiosa Universidad, la más antigua de Europa, el segundo
al color rojo que predomina en los techos de los edificios de la ciudad y el tercero a su
gastronomía que incluiría también la de toda la región.
La Piazza
Maggiore o Piazza Grande, como la llaman los boloñeses, es su corazón, punto de
encuentro tanto para locales como para visitantes que se quedan maravillados
admirando sus palacios.
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| Piazza Maggiore. Bolonia |
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| Piazza Maggiore. Bolonia |
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| Fuente de Neptuno en la Piazza Maggiore. Bolonia |
El Palacio
Comunal, el Palacio del Rey Enzo y el Palacio del Podestá (donde se encuentra
la oficina de turismo) representan el poder político mientras que la Basílica
de San Petronio representa el poder religioso.
Los cafés
atestados de gente invaden la plaza así como la zona donde se encuentra la
Fuente de Neptuno con el imponente rey del mar aguantando su tridente.
La Basílica
de San Petronio es inmensa, una de las más grandes del mundo. Su exterior está
inacabado, una lástima, pero uno se puede hacer la idea de como sería la obra
finalizada. El interior es más suntuoso y contiene obras de grandes artistas como Parmigiano, Giulio Romano y Masaccio.
Una línea
meridiana la cruza de extremo a extremo. Está representada en mármol y con
símbolos numéricos y zodiacales.
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| Basílica de San Petronio. Bolonia |
Un símbolo
de la ciudad son las altas torres conocidas como Asinelli y Garisenda. La
primera es más elevada, 97.6
metros frente los 48.16 metros de la
Garisenda que a su vez está mucho más inclinada. Parece ser que en el pasado,
la ciudad tenía varias torres de defensa o construidas simplemente como
prestigio social por lo que se intuye que la edificación tanto de la Asinelli
(siglo XII) como de la Garisenda (siglo XI) se financió por las familias que
les dieron el nombre.
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| Torres Asinelli y Garisenda. Bolonia |
Otra
característica de Bolonia son los pórticos. Sus diferentes estilos marcan la
época y la categoría de los mismos. Algunos son sencillos pero otros tienen el
techo totalmente decorado con frescos o con estucos. La función de los nada
menos que 38
kilómetros de pórticos era ofrecer protección del sol y
la lluvia y a la vez posibilitar la ampliación de las casas por encima de ellos
sin afectar la anchura de la calle. Se trata de la ciudad más porticada del
mundo donde los boloñeses pueden olvidarse del paraguas incluso en los días de
lluvia.
Bajo estos
pórticos se pueden descubrir algunas tiendas que han sobrevivido el paso de los
años, pero por desgracia, de estas ya quedan muy pocas porqué en Bolonia
también han ganado las franquicias sin ningún tipo de encanto ni interés que
hacen que en lo que a tiendas se refiere (especialmente de ropa) no sabes si
estás en una ciudad italiana, en Canadá, en Japón o en Sudáfrica.
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| Plaza Galvani y parte posterior de San Petronio. Bolonia |
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| Plaza Galvani. Bolonia |
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| Calle de Bolonia |
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| Calle de Bolonia |