Devín es
un pequeño situado a las afueras de Bratislava. Allí se encuentran las ruinas
de un castillo que para el pueblo eslovaco está cargado de un
gran simbolismo.
| Devín desde el Castillo |
En sus
orígenes Devín formaba parte de las propiedades del castillo llegando a
alcanzar posteriormente la categoría de pueblo. Su historia y la de su castillo
han pasado momentos de gloria y de penurias, supongo que como la gran mayoría
de castillos situados en lugares tan estratégicos como éste. Hoy forma parte de Bratislava y se podría considerar un barrio más de
la ciudad pero no es un barrio cualquiera porque su ambiente rural y su gran
tranquilidad hacen que sea una excursión ideal para acercarse a la naturaleza.
Si no se
dispone de coche, viajar en autobús es lo más práctico y económico (2.9 € ida y
vuelta). Los autobuses 28 y 29 llegan hasta Devín, el primero tiene su última
parada en el pueblo que está a cuatro pasos del castillo, mientras que el
segundo para prácticamente en sus puertas. Se tardan unos 20 minutos en
recorrer los 13 kilómetros que separan
Bratislava de Devín.
Una
alternativa es hacer el recorrido en barco por el Danubio pero sólo navegan de
abril a septiembre y la frecuencia no es demasiado buena ni en plena temporada
alta. El precio es de 7€ ida y vuelta y se deja un tiempo libre de dos horas
para la visita. Aunque es suficiente para ver las ruinas, lo considero un
inconveniente ya que los alrededores son muy agradables para caminar y
tomárselo con la calma que a uno le apetezca sin tener que mirar el reloj. Si
se decide ir a Devín en barco y regresar a Bratislava en autobús o viceversa,
el precio del viaje sencillo es de 5€.
Lo que nos
llevó hasta Devín no fueron tan sólo las ganas de ver lo que queda en pie del
castillo que arrasaron las tropas de Napoleón Bonaparte tras su paso por allí
en 1809, sino alejarnos del asfalto y saber como huele la primavera eslovaca.
El lugar es muy bonito ya que es el punto donde se unen los ríos Danubio y Morava dibujando éste último la frontera con
Austria. No es una frontera cualquiera ya que formaba parte del llamado Telón de Acero, la división política
entre Este y Oeste después de la II Guerra Mundial. El Morava en ese punto
separaba pues, no sólo dos países sino dos mundos.
| Punto de unión del Morava con el Danubio |
Sobre un
peñasco de 212 metros sobre el río se levantó el Castillo de
Devín en el año 1237. O al menos, esto es lo que se cree porqué de esa fecha es
el primer documento conocido donde se hace mención de la fortaleza. Por los
restos arqueológicos encontrados se sabe que el lugar ya fue habitado en el
Neolítico y los Celtas y Romanos también se establecieron en ese punto de
control del comercio por el Danubio.
La fortaleza
del siglo XIII fue construida para proteger la frontera del oeste del Reino de
Hungría y se reforzó durante las guerras contra los turcos. En 1945 Devín
formaba parte del Tercer Reich como parte de la Baja Austria pero en 1946 fue
devuelto a Checoslovaquia junto con Bratislava.
Su historia
inspiró a varios poetas del Romanticismo y fue en la primera mitad del siglo
XIX cuando se empezó a convertir en lugar de peregrinación de los jóvenes
patriotas como símbolo del pasado eslovaco.
Cuando
bajamos del autobús seguimos las indicaciones en dirección al río, mejor dicho,
a los ríos. A pesar de que todo estaba extremadamente tranquilo, el pequeño
hotel, un par de restaurantes y algunas atracciones de feria nos hacen pensar que debe
ser un lugar concurrido especialmente en fin de semana.
Junto al río
se levanta un monumento para recordar a las 400 personas que fueron asesinadas
en este lugar durante la etapa comunista. En una placa está escrito:
“Durante el
período Comunista en la ex República Checoslovaca cerca del Telón de Acero 400
hombres y mujeres fueron asesinados. La Confederación de ex prisioneros
políticos han levantado este monumento para que su sacrificio en la búsqueda de
la libertad inspire a las futuras generaciones.”
Y después
añade que el día 23.X.2008 su Majestad la Reina Isabel II visitó el monumento.
De Devín a
Vysoká pri Morave se extiende un sendero junto al río Morava, ideal para
recorrerlo en bicicleta. De aquí parte también una ruta hasta la colina
Devínska Kobýla que atraviesa los Cárpatos en su parte occidental.
Nos
conformamos con pasear por la orilla del río hasta el embarcadero, ahora
prácticamente sin actividad, donde hay también un pequeño faro, el único del
país.
| El único faro del país |
| Pequeño embarcadero. Río Danubio |
Caminamos por
la zona residencial de Devín que desemboca de nuevo en el castillo. No se ven
mansiones lujosas pero si casas individuales con pequeños jardines bien
cuidados. El Castillo forma parte del Museo de Bratislava y abre a las 10 de la
mañana de martes a domingo. Siendo lunes no teníamos ninguna esperanza de
poderlo visitar pero a las 10 en punto se abrieron las puertas. Antes de
comprar la entrada, muy amablemente nos informaron que la exhibición y los
lavabos estarían cerrados y que el precio reducido era de 1.5€ en vez de los 3€
que cuesta habitualmente.
Se entra al
recinto por la Puerta de Moravia, construida en el
siglo XV en la antigua muralla y protegida por dos bastiones semicirculares.
| Puerta de Moravia |
Desde el año
1973 se están realizando trabajos arqueológicos y de conservación. En 1975 se
encontró una cruz de hierro que junto con otros hallazgos corresponden a la que
se cree la construcción cristiana más antigua de Eslovaquia y una de las
primeras al norte del Danubio.
| Restos arqueológicos primera iglesia cristiana del país |
A través de
un manto de flores amarillas que cubren el paisaje vamos caminando hasta las
ruinas de lo que fue el castillo propiamente dicho. Desde el siglo XV
perteneció a diferentes familias de la aristocracia como los Señores de Gara que construyeron el palacio gótico de
dos plantas durante la primera mitad del siglo XV, añadiéndose en el siglo XVI
un palacio renacentista. Un gran pozo del siglo XV de 55 metros de profundidad y 2.4 metros de diámetro abastecía de agua a los
habitantes del castillo. En su interior se descubrieron 722 marcas en la piedra
de 24 tipos diferentes.
| Restos palacio siglo XV |
| Ventana gótica |
Pocas piedras
quedan en pie pero no hay edificación que pueda superar la belleza del paisaje.
Por un lado el color verde cubre las colinas que rodean el pequeño pueblo de
Devín y por el otro, las aguas del Morava uniéndose al Danubio y territorio
austríaco, intuyéndose Viena a lo lejos.
Las almenas
del bastión renacentista sobresalen de la estrecha roca, lugar que inspiró la
leyenda de Mikulas, el joven heredero del castillo y la princesa de un reino
lejano cuyo amor prohibido por oposición de la familia acabó con el salto de la
muchacha al Danubio tras caer muerto su amado.
| Pozo del siglo XV |
| Marcas encontradas en el interior del pozo |
Más cierto es
que Julio Verne quedó maravillado de este entorno y aunque ubicó su novela “El
Castillo en los Cárpatos” en
Transilvania, el castillo que en ella describe es el de Devín.