jueves, 26 de julio de 2012

El Lago Oeste. Hangzhou (I)


Hangzhou, la ciudad que maravilló a Marco Polo en el siglo XIII, es hoy una gran urbe de más de seis millones de habitantes. La descripción que éste hace de Hangzhou en su libro de viajes es la más larga y quizás la más famosa, comparándola a una ciudad celestial, la más bella del mundo conocido. Estos elogios han sido recordados durante siglos y todavía hoy se siguen utilizando como reclamo publicitario aunque ya mucho antes del turismo de masas, la ciudad de Hangzhou era una de las más visitadas del país.
Si el veneciano levantara la cabeza me pregunto si la reconocería, probablemente sí. A pesar de los altos rascacielos, de los coches de lujo que circulan por sus calles o de la frenética actividad consecuencia de su próspera industria, cuando se acercara a orillas del Lago Oeste sabría inequívocamente que se encuentra en Hangzhou, o mejor en Kinsai tal como él la llamó, cuyo significado en chino significa capital.




lunes, 16 de julio de 2012

Con aromas de lavanda en la Provenza


Por fin hemos podido disfrutar del gran espectáculo que año tras año ofrecen los campos provenzales teñidos de añil. Era una espinita que tenía clavada desde hacía mucho tiempo, desde que viajamos por primera vez a la Provenza a finales del 92. El período de floración empieza a finales de junio y se limita a unas pocas semanas, por lo que si se quieren ver los campos de lavanda en su máximo esplendor, hay que organizar el viaje para esta época. Si la región es ya bonita de por sí en otras estaciones, lo de ahora ha sido un sueño hecho realidad, porque además de ser un auténtico lujo para la vista, el aroma que impregna todo el ambiente hace que te sientas en la gloria. El revoloteo de las mariposas y las abejas de flor en flor o el persistente canto de las cigarras convierten los campos provenzales en un lugar idílico.




domingo, 1 de julio de 2012

Sensaciones al regreso de China



Durante el reciente viaje a China hemos podido comprobar muchos de los tópicos sobre el país y sus gentes pero también conocer otros aspectos que nos han sorprendido.
Sólo conocíamos Hong Kong y Macao y durante este viaje hemos recorrido otra pequeña parte del país, una ruta clásica que iniciamos en Pekín y acabamos en Shanghai, pasando por ciudades como Hangzhou o Suzhou. No nos apetecía malgastar la mayoría de días en aeropuertos o estaciones de tren ni ir de un lado para otro sin poder saborear cada destino por lo que hemos dejado muchísimos lugares para próximas ocasiones que seguro las habrá. Es un país enorme donde los atractivos son muchos y variados y la elección se hace difícil.

Monasterio budistaYongfu - Hangzhou