viernes, 24 de agosto de 2012

Templo de Lingyin o del Alma Escondida. Hangzhou (III)

China es oficialmente un país laico, aun así existen según las estadísticas más de cien millones de creyentes. El culto a los antepasados y a las fuerzas de la naturaleza a las que creían dotadas de espíritus propios, impregnan las dos filosofías o religiones más importantes del país, el confucionismo y el taoísmo, aunque ésta en menor grado. A pesar de ello, la religión que cuenta con más seguidores es el budismo y aunque tiene su origen en la India, pocos años después de la muerte de Buda ya empezó a conocerse en China donde se fue expandiendo lentamente debido a las escasas comunicaciones a través del Himalaya o por el tampoco fácil camino de la Ruta de la Seda.

Durante el pasado viaje a China pudimos visitar algunos templos de las tres religiones que a pesar de tener varios elementos en común, sus diferencias son remarcables.
El Templo de Lingyin de Hangzhou nos pareció uno de los más interesantes, sin duda alguna por el lugar en el que se encuentra ubicado, en plena naturaleza y alejado del caos de la ciudad.
Lo que en principio pensábamos que sería una visita de un par de horas acabó ocupándonos más de medio día, ya que el complejo es mucho más grande de lo que esperábamos.

Camino al monasterio

viernes, 10 de agosto de 2012

Té y medicina tradicional. Hangzhou (II)



Recorrer arriba y abajo la típica calle Qinghéfang en el centro histórico de Hangzhou, es una experiencia muy enriquecedora además de divertida.
Esta calle y sus alrededores son uno de los lugares más concurridos de la ciudad, por lo que está muy enfocada a satisfacer al turismo. Es especialmente a última hora de la tarde cuando sus comercios se llenan y los entretenimientos se multiplican en un lugar cargado de historia que consigue transportarte a la China tradicional de finales de la dinastía Qing, época en que era ya un importante centro comercial y cultural. Sus casas de madera y tejas negras están protegidas como edificios históricos y aunque bastante restauradas, han sabido conservar con gusto su viejo aspecto de tal manera que cuando oscurece y se encienden los farolillos que iluminan sus fachadas se recrea una atmósfera encantadora.
En la calle comparten espacio los artesanos, músicos, representaciones de títeres, gente que prepara deliciosas especialidades gastronómicas y como no, tiendas de todo tipo, muchas de ellas centenarias. Entre ellas, destacan algunas casas de téantiguas farmacias muy bien conservadas, un recuerdo de lo que fue esta ciudad en el pasado y que nos permiten conocer algunas facetas de su milenaria cultura.