sábado, 24 de noviembre de 2012

Ciudad vieja de Skopje, un viaje al pasado


Tal como comenté en la anterior entrada, cruzar el Puente de Piedra o Kamen Most significa algo más que pasar a la orilla opuesta del río Vardar. Es el más antiguo de la ciudad y en sí mismo es todo un símbolo para los habitantes de Skopje. Sus orígenes se remontan al siglo VI, época del emperador Justiniano aunque desde entonces ha sufrido varias reconstrucciones, la más importante de las cuales tuvo lugar en el siglo XV por el sultán Murat II. Tiene una longitud de 214 metros y 6 metros de ancho con doce arcos de medio punto y es la vía más utilizada para entrar en el Caršija o antiguo bazar.

Calle del viejo bazar. Skopje

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Proyecto Skopje 2014: ¿Parque temático o recuperación de la identidad nacional?


Skopje es la capital de Macedonia, uno de los países más pequeños que forman el mosaico europeo, independizado de la República Federal Socialista de Yugoslavia en 1991.
Es una ciudad en la que viven alrededor de 600.000 personas de las poco más de dos millones que habitan el país balcánico.
Sus calles y plazas son un claro reflejo de lo que se va encontrando en el resto del país, un gran crisol cultural y étnico en el que se funden las llamadas a la oración desde los erguidos minaretes de las mezquitas con la cera de las velas que queman sin parar en las iglesias ortodoxas.
El río Vardar separa las dos comunidades étnicas principales: a un lado, los llamados macedonios o cristianos ortodoxos, que representan un 60% de la población y al otro lado los albaneses y turcos musulmanes que suman alrededor de un 35%. Cada comunidad vive de forma independiente y da la sensación de que practican lo del “vive y deja vivir” relacionándose lo justo entre ellos. El recuerdo de un pasado sangriento no muy lejano sigue palpitando y la situación vista desde fuera no es fácil de entender. Los macedonios consideran a los albaneses parte de su pueblo pero muchos albaneses parece que no tendrían demasiado reparo en separarse y unirse a Kosovo. El tiempo lo dirá, porqué la complejísima situación de los Balcanes está aun lejos de solucionarse a gusto de todos.
El caso de Macedonia es aun más complicado por las pésimas relaciones con Grecia que no reconoce ni su nombre, ni su bandera ni su Constitución, considerando que este nombre les pertenece y que corresponde exclusivamente a una provincia de su territorio.

Museo de la Lucha Macedonia