jueves, 18 de julio de 2013

Potsdam, residencia de la corte prusiana


Potsdam es conocida no sólo por sus palacios y jardines sino por algunos decisivos hechos históricos que allí tuvieron lugar. Merece la pena una visita y su cercanía a Berlín lo pone muy fácil incluso en transporte público.
Fue ciudad residencial de los reyes prusianos durante muchos años. Atraídos por la belleza del lugar y su entorno rodeado de lagos y preciosos espacios naturales fue el lugar escogido para que los diferentes mandatarios de la dinastía Hohenzollern dejaran ir su imaginación y construyeran sus palacios.
Para ver todo el patrimonio de Potsdam se necesita más de un día ya que a las edificaciones de interés hay que sumarle las hectáreas de parques y zonas verdes, lagos e islas.
Lógicamente en una excursión de un día no puede abarcarse todo y en nuestro caso nos limitamos a recorrer algunos de los lugares más representativos.
Primero dimos una vuelta por el centro de Potsdam, donde encontramos unas calles prácticamente desiertas y que poco a poco iban despertando en aquel frío domingo de Pascua.

Barrio holandés


Barrio holandés

Se puede acceder al centro a través de alguna de las puertas que conserva la ciudad:

La Puerta de Brandenburgo, de dimensiones mucho más reducidas que la de Berlín pero también muy interesante. Se trata de un arco de triunfo que hizo construir el rey Federico II cuando finalizó la Guerra de los Siete Años en la que Prusia acabó con la hegemonía austriaca, pasando a convertirse en una potencia europea.
Tiene columnas corintias y en la parte superior se puede ver la corona prusiana.

Puerta de Brandenburgo

La Puerta de Nauen da acceso al barrio holandés y se conoce con este nombre ya que abría camino hacia Nauen, localidad al norte de Potsdam. Se mandó construir en 1755 en estilo neogótico inglés. Está muy restaurada y me dio la sensación de estar delante de una construcción de Exin Castillos. En este lugar es donde se cobraban los tributos, siendo el impuesto sobre la cerveza uno de los que daba más dinero a las arcas reales. Por esta zona se encuentran grandes edificios que se hacían construir gente adinerada, como algunos banqueros judíos afincados en Potsdam.

Puerta de Nauen

La tercera puerta es la Jägertor o puerta de caza, situada al norte de la ciudad.

El barrio holandés:

Es un barrio muy pintoresco, lleno de pequeñas tiendas, galerías de arte, cafeterías y restaurantes. A pesar de quedar abandonado durante muchos años, actualmente es uno de los lugares más frecuentado de la ciudad y que más gusta a los visitantes.
Se trata del barrio holandés más grande fuera de Holanda y lo mandó construir el rey Federico Guillermo I – conocido como el rey soldado- en 1732.

Barrio holandés

El monarca buscó arquitectos y artesanos para ampliar la ciudad siendo los holandeses unos expertos en ese tipo de trabajos sobre terrenos pantanosos, por lo que les ofreció el trabajo. Se construyeron unas 140 edificaciones en ladrillo rojo para que se sintieran como en su país aunque en realidad, sólo 20 familias holandesas se desplazaron a Potsdam y el resto de las casas fueron ocupadas por gente de la ciudad.

Barrio holandés

Barrio holandés

Tras la 2ª Guerra Mundial, Potsdam quedó en la parte de la República Democrática Alemana (RDA) y el barrio se fue abandonando. Cabe decir que las condiciones eran bastante precarias, compartiendo baño hasta cinco familias, por lo que sus habitantes prefirieron mudarse a los nuevos apartamentos que construyó el régimen socialista. Tras la caída del muro de Berlín, empezó a recuperarse el barrio, se adaptó a las comodidades actuales y ahora se ha convertido en una zona de moda.

Barrio holandés

Barrio holandés

Barrio holandés

Cerca de la Plaza del Antiguo Mercado se levanta la Iglesia católica de San Pedro y San Pablo, mandada construir por el mismo rey soldado para los obreros católicos procedentes de Lieja. En general, los reyes prusianos se caracterizaron por una gran tolerancia religiosa siendo Potsdam lugar de inmigración europea, como los hugonotes (calvinistas) franceses, rusos y población de los Países Bajos o Bohemia.
Curiosamente, en el jardín que rodea la iglesia católica, se halla un cementerio donde están enterrados los soldados rusos que murieron en la Gran Guerra.

Iglesia de San Pedro y San Pablo. Cementerio ruso

En una de las casas cercanas a la iglesia, es donde vivió Mozart en 1789 cuando se instaló en Potsdam. Tal como escribió en las cartas a su esposa Constanze, el músico confiaba recibir muchos encargos de la corte pero el triunfo no le llegó, posiblemente porqué nunca le concedieron una audiencia real y no tuvo oportunidad de demostrar  su talento.
La calle que va de la Iglesia de San Pedro y San Pablo hasta la Puerta de Brandenburgo es Brandenburger strasse, una animada calle peatonal con un rico patrimonio.

Brandenburger strasse

Plaza del Antiguo Mercado (Alter Markt):

Se podría decir que es el núcleo histórico de Potsdam. El que fue el lugar de más vida de la ciudad, lo encontramos prácticamente desierto. Rodeada de edificios totalmente reconstruidos, dan a la plaza un aire de parque temático.
En esta plaza se levantaba el Palacio de la Ciudad, residencia de los reyes prusianos durante tres siglos. Construido por Federico el Grande en 1662 en el lugar donde había una antigua fortaleza, quedó muy dañado por los bombardeos de 1945 que arrasaron Potsdam y lo poco que quedó en pie lo demolieron los mandatarios socialistas en 1961.

En un intento de recuperar su pasado se está reconstruyendo el palacio gracias a donaciones particulares. Un personaje que ha aportado una importante suma de dinero es un famoso presentador de la televisión alemana, hijo de Potsdam.
Se ve acabada la Puerta de la Fortuna que da entrada al palacio (cubierto de andamios) con la Diosa de la Fortuna en su parte más elevada.


Parte superior de la Puerta de la Fortuna

Otros edificios representativos de la plaza son la Iglesia de San Nicolás, con su gran cúpula de color verde y el antiguo Ayuntamiento en su parte oriental. Fue construido por el rey Federico II el Grande y actualmente es un museo. Tiene una característica torre circular con un gran Atlas dorado que sostiene el mundo sobre sus espaldas.
En el centro de la plaza se levanta un obelisco de 16 metros con la imagen de grandes arquitectos de la ciudad, en el lugar que antiguamente ocupaban las imágenes de los reyes prusianos más influyentes.

Cúpula de la Iglesia de San Nicolás

Atlas en el Antiguo Ayuntamiento

Museo del Cine:

En el centro de Potsdam se encuentra este interesante edificio barroco que en sus orígenes fue un invernadero para reconvertirse en caballeriza real (s. XVIII), tal como se representa en las esculturas de su fachada.
Actualmente alberga el Museo del cine, dedicado a los famosos Estudios Babelsberg situados a orillas del río Havel.
Potsdam es una ciudad con una larga tradición cinematográfica que se mantuvo después de la 2ª Guerra Mundial, ya que el cine era para el gobierno socialista una manera de hacer propaganda. En los estudios Babelsberg se han filmado éxitos como Los Nibelungos (1924), el Ángel Azul (1930) que dio fama a una joven hasta entonces desconocida Marlene Dietrich o El Pianista (2002) más recientemente.


Antiguas caballerizas y actual Museo del Cine

Neuer garten y Palacio Cecilienhof:
  
Al norte del barrio holandés se encuentra el Jardín Nuevo (Neuer garten) un gran parque de estilo inglés a orillas del Lago Heiliger.
En verano debe ser precioso pero completamente nevado es también impresionante. Durante la RDA quedó medio abandonado ya que era un lugar de vigilancia debido a que muy cerca pasaba el muro.





El parque acoge dos importantes edificios, el Palacio de Mármol y el Palacio Cecilienhof. Éste fue el último palacio (1914-1917) que hizo construir la familia Hohenzollern, y por las fechas ya nos podemos dar cuenta que mientras en otras partes del país se sufría la cruel I Guerra Mundial, en Potsdam los monarcas seguían construyendo palacios.


Palacio Cecilienhof

Palacio Cecilienhof

Cecilienhoff lo mandó edificar Guillermo II para su hijo Guillermo de Prusia y su esposa Cecilia de Mecklemburgo-Schwerin. Se proyectó imitando el estilo de una casa de campo inglesa de estilo Tudor, tal como gustaba a los futuros inquilinos. Tiene 6 patios reales y nada menos que 55 vistosas chimeneas de ladrillo, aunque la mayoría son simplemente decorativas. Actualmente es un hotel.


Palacio Cecilienhof

Palacio Cecilienhof

La importancia de este palacio radica en que en ese mismo lugar se celebró la Conferencia de Potsdam (del 17 de junio al 2 de agosto de 1945) en la que participaron Winston Churchill por el Reino Unido, Truman por los EEUU en sustitución de Roosvelt y Stalin por la URSS. Tras la 2ª Guerra Mundial y durante aquel mes y medio, los tres mandatarios se repartieron Europa, se marcó la frontera entre Alemania y Polonia y se decidió el futuro de muchos países. Stalin fue el organizador de la Conferencia y empezó con altas pretensiones que fueron menguando una vez Truman anunció (EEUU aun estaba en guerra en el Pacífico) que EEUU quería usar la bomba atómica contra Japón. A final de la Conferencia, Churchill fue substituido por Clement Attlee ya que perdió las elecciones del 5 de julio de aquel año y que dieron la victoria al Partido Laborista.
Independientemente de la importancia histórica es un palacio muy bonito y además situado en un lugar idílico.

Palacio Cecilienhof

Alrededores del  Palacio

Palacio Sanssouci:

Este palacio con nombre francés fue en sus inicios el palacio de verano del rey Federico II el Grande pero acabó siendo su residencia definitiva.
Federico II, hijo de Federico Guillermo I, el rey soldado, recibió desde pequeño una estricta educación que sin embargo no llegó a traducirse en las mismas ganas de poder y lucha que tuvo su padre. Amante de las artes y la música, no tenía ningún interés en la labor para la cual estaba destinado. Escapó a Polonia con un acompañante y cuando fueron detenidos ejecutaron a su compañero de viaje sin antes torturarle delante del joven príncipe, hecho que le marcó de por vida. Acabó siendo rey y por lo que parece, un buen rey si consideramos que ha pasado a la Historia como “el Grande”.


Palacio Sanssouci

Palacio Sanssouci

Encargó la construcción de Sanssouci (que significa, sin preocupación) en estilo francés, con un aire al Palacio de Versalles. El propio rey realizó los esbozos, tanto para la construcción como para la decoración, en la cual no hay ninguna alusión a temas militares. En esta época del año, la mayoría de esculturas están guardadas dentro de unas cajas de madera para protegerlas del frío.


Detalle de la fachada principal del Palacio de Sanssouci

Cajas de madera que protegen las esculturas del frío invernal

En varios rincones podemos ver el símbolo del sol. Fue introducido por Voltaire que vivió durante 3 años en el palacio donde introdujo elementos de masonería.


Símbolo solar, como elemento de masonería

En 1786 el rey Federico II muere en el palacio y a pesar de sus deseos de ser sepultado en ese lugar, es enterrado junto a su padre en una iglesia de Potsdam actualmente desaparecida. En 1990 trasladaron sus restos a Sanssouci tal como deseaba y ahora descansa en una sencilla tumba que no parece digna de un gran rey. Sobre la tumba hay siempre algunas patatas, parece ser en memoria de quien la introdujo en el país en tiempos de gran hambruna. El rey Felipe II la introdujo en España desde América y éste las ofrece al Papa de Roma que piensa que son trufas y las hace llegar al rey de Prusia. Lo curioso del caso, es que Federico II jamás probó el tubérculo ya que pensaba que era alimento para pobres y animales.


Tumba de Federico El Grande ... y las patatas

El jardín está diseñado en forma de terraza, de tal manera que el propio rey decidió cuántas terrazas debía tener, tiene plantaciones de viñas y también higueras que están resguardadas del frío dentro de una especie de armarios de cristal. A pesar de que no podemos disfrutarlos en todo su esplendor, tiene también su gracia ver las estrategias utilizadas contra el mal tiempo. La vista de la escalinata que conduce hasta el palacio, desde la parte inferior es una imagen espectacular.






Junto al palacio se puede ver el Molino Histórico, un molino sobre el cual existe una leyenda: resulta que cuando se construyó el palacio, el molinero se quejó porqué había cambiado el flujo del viento y no podía trabajar como era debido. Nombró un mediador y el rey, muy tolerante, le construyó un molino en otro lugar. El molino inicial se destruyó y se levantó uno nuevo de estilo holandés. Actualmente se usa como mirador y oficina de Sanssouci.




En el parque llama la atención una coqueta casa de té china

Nos hubiera gustado dedicar más tiempo a Potsdam ya que, como he comentado al principio, tiene mucho por ver. Otros edificios interesantes son el Palacio Babelsberg, el Palacio Nuevo o el Palacio Charlottenhof pero ni pudimos, ni era nuestra intención verlo todo en pocas horas. Otra vez será y quizás en primavera o verano para poder ver los jardines de Sanssouci en todo su esplendor.

Iglesia de estilo italiano, construida por Felipe Guillermo IV



Cómo llegar desde Berlín

Es conveniente comprar el billete de transporte válido para un día (zona ABC) Precio: 7€
Los 30km de Berlín a Potsdam se pueden recorrer en S-Bahn (línea S7) y el mismo billete sirve para moverse en autobús por la ciudad de Potsdam. Los lugares de interés están bastante alejados unos de otros, por lo que es recomendable utilizar el autobús.



10 comentarios:

  1. No conocía la relación del rey con las papas, como decimos por aquí .
    El palacio precioso!! seguro que en primavera tendrá otro color pero también tiene su encanto. Nosotros estamos acostumbrados a conocer los palacios europeos en invierno con las primeras vacaciones del año.

    Parece muy sencillo llegar desde Berlin, ciudad que tampoco conocemos.

    No lo apuntamos para una futura escapada.

    Un abrazo desde Las Palmas.
    http://siemprejuntosporelmundo.blogspot.com.es

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    1. Me gustó verlo nevado pero está todo tan bonito en primavera!...habrá que volver.

      Un abrazo

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  2. Es una ciudad preciosa. Nosotros cuando estuvimos prácticamente solo vimos el parque y los palacios, así que ya hemos completado la visita gracias a vuestras fotos :-)

    Un saludo

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    1. No te creas, que a nosotros también nos quedó bastante por ver. Gracias por vuestro comentario.

      Un saludo

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  3. Me has dejado maravillada con las fotografías de tu post. No conozco Alemania, pero tengo un viaje pendiente para visitar a unos amigos que se han trasladado a Dresden, creo que a Berlín hay unas 2 horas de coche que tampoco es mucho, así que ya se que ir a visitar además de Berlín. Un saludo

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  4. Pues si tienes esa oportunidad, es la excusa perfecta para viajar a Alemania! No te lo pienses dos veces, seguro que te gustará.

    Un abrazo

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  5. Una ciudad que no conocía pero que merece mucho la pena hacerse una escapada desde Berlín. Preciosas fotos y preciosos palacios, me lo apunto.

    Un abrazo !!!

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    1. Potsdam por sí sola merece una visita pero está tan cerca de Berlín que casi siempre se visitan juntas.
      Un abrazo

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  6. La verdad que es una maravilla de ciudad y ese molino histórico encantador, aunque sin duda me quedo con lo refrescantes que son las imágenes, en estos tiempo de altas temperaturas jaja

    Un saludote!

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    1. ¿Verdad que sí? Por eso me animé a hacer este post ahora, me apetecía ver nieve, jajajaj

      Un abrazo

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