viernes, 2 de agosto de 2013

Sant Martí del Canigó, un símbolo de la identidad catalana

Pocas cosas me hacen sentir tan bien como ir cumpliendo pequeños sueños viajeros. Hace pocas semanas uno de ellos se hizo realidad y fue algo tan sencillo y cercano como caminar por las montañas del Canigó, respirar su aire puro pirenaico y visitar la Abadía de Sant Martí. Por un motivo u otro habíamos ido aplazando este viaje al Sur de Francia y por fin decidimos escaparnos tres días del pasado mes de julio.

Abadía de Sant Martí del Canigó


El Canigó es un macizo de los Pirineos situado en territorio francés, entre las comarcas históricas del Rosselló, Conflent y Vallespir (cuyas capitales respectivas son Perpinyà, Prada y Ceret).
Haciendo una muy breve reseña histórica, recordemos que tras la derrota catalana en la Guerra dels Segadors y por el Tratado de los Pirineos (1659), el rey Felipe IV cedió esta parte de Catalunya al rey Luís XIV de Francia, lo que representó no sólo la fractura geográfica del Principado de Catalunya, sino una gran pérdida económica y la división de un pueblo con una misma historia, lengua y cultura.



El pico más alto del macizo es el Canigó con 2784 metros, seguido por Tretzevents, Rojà y Barbet, todos ellos superando los 2500 metros.
Gracias a su diversidad natural está incluido dentro del Parque Natural Regional de los Pirineos Catalanes y catalogado como Gran Site por el Estado francés.

Montañas del Canigó

Es una montaña de un gran valor simbólico para los catalanes y ha servido de inspiración para escribir muchas leyendas, canciones o bellos poemas.
A lo largo de los años ha estado vinculada a la identidad del pueblo catalán y año tras año, desde 1955 cuando empezó la tradición, cada 23 de junio durante la noche de San Juan, la llama renovada en la cumbre del Canigó es la que enciende las hogueras de la mayoría de pueblos y ciudades de Catalunya. Gracias a centenares de voluntarios, el fuego baja desde la cima de la montaña hasta las Tierras del Ebro y se hace presente en las celebraciones del solsticio de verano.
A pesar de que actualmente se debe cruzar una frontera, el catalanismo sitúa en el condado del Rosselló el origen de Catalunya como nación, por ese motivo el Canigó simboliza el nacimiento de la nación y lengua catalanas.

En medio de ese paisaje de montaña se encuentra la Abadía de Sant Martí, un lugar cuya visita no quería perderme.




ABADÍA DE SANT MARTÍ DEL CANIGÓ


Cómo llegar

Desde Vilafranca de Conflent se coge el desvío hasta Casteil que se encuentra a unos 8km, pasando por Vernet-les-Bains, popular por sus aguas medicinales.
Casteil está a los pies del macizo del Canigó y es donde deberemos aparcar el coche y seguir el camino a pie, ya que el acceso a la abadía está cerrado a los vehículos.
Para encontrar el punto de inicio del camino no hay problema porqué las señalizaciones son buenas.

Casteil

Inicio del camino que lleva a la Abadía


Antes de emprender la cuesta, un cartel indica los horarios de visita, lo que es importante para tomarse el camino con más o menos calma si se quiere llegar a la hora para realizar la visita, únicamente posible con guía.
También se indica que se tarda entre 25 y 50 minutos, dependiendo del ritmo de cada uno.
El camino es una pista asfaltada y aunque es muy empinado (la abadía está a 1050 metros de altitud) se hace fácil porqué es un placer caminar por tan magníficos paisajes.
Los que tengan dificultades en hacer el camino a pie, que no se preocupen, porqué hay la posibilidad de subir en un 4x4 que ofrece el servicio de traslado.
En la pequeña oficina de información de Casteil se puede contratar este servicio.
A medio camino se encuentra la ermita de Sant Martí el Vell, cuya construcción es algo anterior a la abadía. Fue iglesia parroquial de Casteil hasta la Revolución, cuando se abandonó y cayó en ruinas. El edificio actual se reconstruyó entre 1975 - 1980 sobre las ruinas del siglo XI.

Sant Martí el Vell 

Sant Martí el Vell 

Sant Martí el Vell 

Un poco de historia

Hacia el año 1000, Guifré II (Wifredo II) Conde de Cerdanya y del Conflent, impulsa la construcción de la abadía de Sant Martí del Canigó, con la finalidad de acoger una comunidad de monjes benedictinos. El proyecto es apoyado por su hermano Oliba, un monje con mucho poder, abad del cercano monasterio de Sant Miquel de Cuixà y fundador del Monasterio de Montserrat.
La abadía se construye en dos etapas, consagrándose la primera en 1009 y la segunda en 1014 ó 1026, se desconoce la fecha exacta.
Hasta el siglo XVIII se mantuvo la vida monástica que acabó en 1783 cuando quedaban sólo cinco monjes ya ancianos y pidieron la secularización para poder dejar el monasterio, finalizando la presencia benedictina en Sant Martí tras ocho siglos.


Empezó un período de abandono y como era habitual en estos casos, la gente de los alrededores se fue apropiando de los mejores elementos, como capiteles y columnas, hecho que llevó el edificio a un estado ruinoso. Lo único que se conservó fue la cripta que quedó protegida por un muro que habían construido los monjes antes de abandonar el lugar.
A principios del siglo XX, monseñor de Carsalade du Pont, obispo de Perpinyà conoció la existencia de la abadía a través del poema “El Canigó” escrito por su amigo, el gran poeta Jacint Verdaguer.
Tras la Revolución Francesa (1789) estaba en manos privadas y gracias a los donativos de catalanes de ambos lados de los Pirineos, el obispado de Perpinyà adquirió la propiedad y empezó la primera restauración que se llevó a cabo entre 1902 y 1932. Una segunda restauración tuvo lugar entre 1952 y 1982 liderada por el monje benedictino Bernard de Chabannes que falleció en 1993.
Previendo que éste debería dejar la abadía por razones de edad, en 1988 el obispo de Perpinyà pidió a la Comunidad de las Bienaventuranzas (Communauté des Béatitudes) que se instalara en Sant Martí.

A lo lejos, Vernet-les -Bains desde la ermita

Vernet-les -Bains desde la ermita

Siguiendo el camino entre castaños


La visita

Precio: 5€ por persona

Cuando se llega a la abadía, lo que más destaca es el campanario. El lugar transmite mucha paz, está lleno de hierbas aromáticas, especialmente lavanda, sobre las que revolotean decenas de mariposas.
Nos hizo de guía una joven monja rusa que hablaba un francés perfecto.


Abadía de Sant Martí de Canigó

San Miguel Arcángel





El claustro:

Empezamos el recorrido por el claustro que consiste en cuatro galerías cubiertas y un jardín interior lleno de rosales. Es diferente al claustro original que era completamente cerrado al exterior. Donde actualmente se encuentra la terraza, un pequeño jardín con hierbas aromáticas que mira a las montañas, originalmente había la biblioteca.

Jardín interior del claustro


Claustro inferior
Pequeño jardín de hierbas aromáticas junto al claustro


Tal como he comentado anteriormente, muchos de los capiteles desaparecieron y sólo algunos se pudieron recuperar durante el período de la primera restauración. Se trata de valiosos capiteles románicos de mármol rosado de los siglos XII y XIII que correspondían al claustro superior no reconstruido, por ese motivo hoy están expuestos en el claustro inferior.
Los relieves representan animales fantásticos, elementos naturales o temas alegóricos. El capitel número 4 es el único que tiene temática religiosa de todos los que se han podido recuperar, representando una procesión de monjes.







El capitel número 6 podría representar la danza de Salomé que provocó la muerte a Juan el Bautista, o quizás los vicios como la lujuria (por la mujer desnuda), la ira (por el personaje con un garrote) o la gula (por la imagen con una copa y la boca abierta).
El capitel número 8 representa un simio vestido de monje que hace un pacto de amistad con un perro y la serpiente que simboliza la envidia, aparece entre ellos para poner en peligro su pacto.
El número 11 muestra el infierno, donde un abad con su mitra parece ser condenado por el escultor. También se puede ver un perro que intenta alcanzar con la lengua un plato de comida, simbolizando la gula.


La iglesia:

Es un buen ejemplo de románico primitivo. El campanario es de estilo lombardo y se acabó de construir en el año 1026. Inicialmente tenía cuatro pisos pero un terremoto destruyó el cuarto en el siglo XV, el cual no se reconstruyó por falta de recursos.
Las tumbas:
Justo delante de la puerta de la iglesia, a los pies del campanario, se encuentran las tumbas que corresponden al fundador, Guifré II conde de Cerdanya y Conflent y a su segunda esposa Elisabeth. En el año 1035 decidieron retirarse en la abadía, donde el conde murió catorce años después.


Tumba de Guifré II

La cripta:

Situada bajo la iglesia se distinguen dos partes bien diferenciadas que corresponderían a dos períodos de construcción. Durante el primer período, hacia el año 1000, se construyó en estilo pre-románico con unas columnas de granito. A medida que la iglesia superior se iba ampliando y las columnas de la cripta tenían que aguantar más peso, se fueron consolidando con pilares de obra.





El mirador:

Acabada la visita guiada subimos aún un poco más llegando hasta el mirador desde el cual se puede ver una preciosa vista del conjunto de la abadía.

Me sentí muy emocionada al poder visitar por fin este lugar, cuna de la cultura e identidad catalana en el corazón de la montaña mítica del Canigó.






Esta zona es muy rica no sólo en patrimonio natural sino también cultural y arquitectónico. En próximas ocasiones hablaré sobre el monasterio de Sant Miquel de Cuixà y el priorato de Santa María de Serrabona, otros dos ejemplos magníficos del arte románico.


Tres imágenes de la casa rural donde nos alojamos, a los pies del Canigó.





13 comentarios:

  1. Me encanta el románico catalán,... preciosas las fotos.
    Saludos viajeros
    El LoBo BoBo

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    1. A mí también me encanta el románico. Si alguna vez viajas a Andorra no te pierdas el audiovisual en el Centro de Interpretación del Románico en el pequeño pueblo de Pals, es una pasada.

      Un saludo

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  2. Una zona que no he visitado pero como buena catalana seguro que lo haré algún día ;-) Y la verdad es que viendo tus fotos entran muchas ganas de ir.

    Un abrazo!

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  3. Una zona que no he visitado pero como buena catalana seguro que lo haré algún día ;-) Y la verdad es que viendo tus fotos entran muchas ganas de ir.

    Un abrazo!

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    1. Claro que sí, te lo aconsejo. Una zona rica en patrimonio natural y cultural.
      Gracias por tu comentario.

      Un abrazo

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  4. Precioso lugar y como siempre, espectaculares fotos.

    La verdad que es un lugar perfecto para desconectar y mas en esa casita, que lujazo.

    Un fuerte abrazo.

    http://siemprejuntosporelmundo.blogspot.com.es

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    1. Fueron pocos días pero en ese entorno es muy fácil desconectar. En Francia hay unos establecimientos preciosos, sus gîtes, y accesibles a cualquier bolsillo.

      Un abrazo

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  5. Desde luego no me extraña que fuera un sueño llegar hasta allí, encima cerquita de casa, entre la naturaleza que hay y la abadía, pinta una zona genial. Ha que reconocer que el romántico catalán es una maravilla.

    Un saludote!

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    1. Pues sí. A veces lo que tenemos cerca lo vamos aplazando pero por fin pude subir. Ya habíamos estado antes por la zona pero según la época hace muy mal tiempo y no pudimos visitar la Abadía.

      Un saludo

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  6. Quan et pregunto com ha anat el viatge, sempre em contestes: "Bé, ja t'ho explicaré". Quina millor explicació que poder seguir el teu blog! M'he emocionat llegint la introducció i els apunts que fas d'història, fins al punt de sentir orgull, una vegada més, de ser catalana, sobretot en aquests temps que corren que rebem por tots costats. I si després d'una ruta tan significativa pels catalans pots hospedar-te en una caseta com la que ho vàreu fer, surt un viatge excel·lent. No et cansis de explicar-nos coses.
    Un petó

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    1. M'alegro de que t'hagi agradat ... mira que ho teníem ben a prop quan vam anar a Vilafranca de Conflent !!! Hi heu d'anar, segur que us ho passarieu bé.

      Petons

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  7. Pero qué lugar tan hermoso. No conocía nada de este lugar y de su historia... Qué de sitios nos quedan por descubrir. A veces no hacen falta miles de kilómetros para emocionarse de rincones maravillosos que nos están esperando.

    Hacía tiempo que no me dejaba caer en tu bitácora y sigue con tan buena forma como siempre. Un besazo fuerte para toda la familia. A ver si volvemos a coincidir, que se os echa mucho de menos!!

    Sele

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    1. Sele! tienes razón, en pocos kilómetros a la redonda siempre quedarán lugares por descubrir que merecen la pena. La capacidad de emocionarse no depende del lugar sino de la actitud de cada uno.

      Yo también tengo ganas de veros!!!

      Un beso muy fuerte para ti y para Rebeca

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