jueves, 28 de noviembre de 2013

Carlsberg, algo más que una cerveza. Copenhague


Una de las visitas que os recomiendo en Copenhague es la fábrica Carlsberg, toda una institución en el país, con una larga historia que se muestra en sus magníficas instalaciones.
Siempre que tenemos la ocasión, nos gusta visitar bodegas, cavas o cerveceras. El proceso de transformación de un producto de la tierra hasta que acaba dentro de la botella me parece un milagro de la naturaleza, una de las reacciones químicas más románticas y bucólicas que existen.
La fábrica Carlsberg se fundó en el año 1847, por lo que visitar sus antiguas instalaciones significa también la oportunidad de conocer muchos aspectos de la vida cotidiana danesa del siglo XIX.

Calle que conduce a Ny Carlsberg


Detalle de la fachada

A lo largo de la visita se puede ver la evolución de una pequeña empresa local que se ha convertido en la cuarta cervecera del mundo (detrás de Anheuser Bush , SAB Miller y Heineken).
El fundador J.C.Jacobsen y su hijo Carl colocaron la cerveza danesa en el mapa con el nombre de Carlsberg que significa Colina de Carl, en homenaje a la colina de Valby de Copenhague, donde se estableció la fábrica.




J.C. Jacobsen fue un hombre innovador que aplicó modernas tecnologías en la producción de la cerveza. En 1875 fundó el Laboratorio Carlsberg por donde pasaron ilustres químicos y bioquímicos y con sus trabajos de investigación aislaron una variedad de levadura llamada Saccharomyces carlsbergensis (conocida también como S. pastorianus), que revolucionaron la industria cervecera.
El avance en la química de las proteínas o el mismo concepto de pH, nacieron en aquel laboratorio.

Empezaron a exportar en 1868 (un solo barril con destino a Edimburgo) y desde entonces, la empresa ha ido creciendo hasta cubrir la casi totalidad del globo.

La vieja fábrica cesó su actividad en diciembre de 2008 pero afortunadamente ha permanecido abierta para las visitas. Una visita que se empieza a disfrutar a medida que nos acercamos al viejo edificio, que más que una fábrica parece la entrada a un museo.

Fachada de Ny Carlsberg



A la derecha, Carl Jacobsen, el hijo del fundador y su esposa

La entrada principal es la llamada Puerta de los Elefantes ya que la estructura se apoya sobre cuatro enormes paquidermos tallados en granito de la isla danesa de Bornholm. Parece ser que Carl Jacobsen se inspiró en el obelisco de la Piazza Della Minerva, en Roma. Cada uno de los elefantes lleva la inicial de uno de sus hijos: Theodora, Paula, Helge y Vagn, mientras él mismo y su esposa Ottilia contemplan su obra.

Puerta de los elefantes

Obelisco de la Piazza della Minerva en Roma, en el cual se inspiró Jacobsen 

Carl Jacobsen y Ottilia

Desde entonces, el elefante ha estado presente en Carlsberg y aun se fabrica una cerveza con la receta original cuya etiqueta lleva el dibujo de un elefante.
Otro de los logotipos originales de la compañía es una cruz esvástica que empezó a utilizarse en 1881. Tiene su origen en la India, 3000 años antes de Cristo y representa la felicidad. Sin embargo, se abandonó en 1930 debido a la asociación de este símbolo con el nacionalsocialismo alemán. 
En la fachada interior, entre los dos elefantes se lee la inscripción: Laboremus pro Patria.

Empezamos la visita por los establos donde se pueden ver los antiguos carruajes tirados por caballos que transportaban los toneles de cerveza y los repartían por las calles de Copenhague.




El transporte motorizado fue desplazando a los caballos aunque curiosamente tras la II Guerra Mundial y debido a la escasez de petróleo tuvieron que servirse de nuevo de la ayuda de la tracción animal.
El caballo de Jutlandia fue un animal de tiro muy común en Dinamarca pero actualmente quedan unos escasos 1000 ejemplares. Además de tener una gran fuerza física es un animal con mucha sangre fría y sus ancestros se remontan a la Edad Media cuando se usaban para la guerra.






El color más común es el castaño siendo raros los ejemplares marrones o negros. Un animal adulto pesa entre 700 y 1000 kilos.
En Carlsberg los cuidan y miman y sólo se lucen en actos especiales o para dar algún paseo a grupos de turistas.




En los establos hay una pequeña exposición que muestra cómo se hacían las ruedas de carro y un par de máquinas antiguas, una embotelladora y otra para limpiar las botellas.



Al salir de los establos se encuentra el Jardín de las Esculturas.
El fundador JC Jacobsen era un amante de las artes y un gran coleccionista. Su gran fortuna le permitió adquirir una importante colección que hoy se encuentra en la Gliptoteca Ny Carlsberg en el centro de la ciudad, a pocos pasos de la plaza del Ayuntamiento.
Aquí se pueden ver algunas esculturas, como una copia en pequeño de la famosa Sirenita. La escultura original de la Sirenita fue donada por Carl Jacobsen en 1913 a la ciudad de Copenhague.


Jardín de las Esculturas

La elevada chimenea nos señala el edificio donde se encontraba la fábrica pero antes, y aprovechando el excelente día, hacemos uso del primer ticket de consumición, degustando una Carlsberg en el agradable patio. Bajo un cubierto se exponen tres automóviles de época de la colección privada Carlsberg.







Un buen sitio para descansar y degustar una Carlsberg

Seguimos la visita hacia la antigua fábrica en cuya planta baja había los almacenes de cereal, hoy una sala de exposición alrededor de un busto del fundador.



En el primer piso se encuentra la colección de botellas de cerveza sin abrir procedentes de todo el mundo. La empezó un ingeniero danés en 1968 de tal manera que a principio de los 90 tenía ya 10.000 botellas, imposible de almacenar en casa. En 1993 la donó a Carlsberg y ha pasado a formar parte del Libro Guiness de los Records.







En una pequeña pizarra se va actualizando la cantidad. Nosotros estuvimos en septiembre y el último registro era del 27 de agosto de 2013, con un total de 22150 botellas de las cuales estaban expuestas 16808.
Están organizadas por zonas geográficas, alineadas en largas estanterías encerradas dentro de un espacio acristalado, de tal manera que están del todo protegidas. Al inicio de cada fila hay una pantalla donde se indican los países de procedencia.

A continuación se encuentra una gran sala con una interesantísima exposición sobre la evolución de la marca desde sus inicios hasta la actualidad. En una línea del tiempo se indica el número de botellas que se han fabricado anualmente desde 1847. Cuando llegamos a 2013, un contador automático indica las botellas producidas hasta la fecha. Va tan acelerado que en un segundo cambia una barbaridad. Nuestra cámara de fotos congeló el número 32191340518, unos cuantos millones.



Herramientas de botero

Seguimos hacia el almacén donde tenía lugar el proceso de fermentación de la malta y en una pequeña sala se muestra cómo se construían las botas y las herramientas utilizadas.
Es curioso ver cómo eran los vestuarios de la época, con las taquillas de madera donde los trabajadores guardaban su ración de cerveza que les daba la empresa, unos 4 litros al día.


Taquillas de los trabajadores donde guardaban  su ración diaria de cerveza

Entramos al laboratorio, un pequeño museo por sí solo. En un ambiente parecido a éste, Emil Christian Hansen aisló el cultivo puro de la levadura.  


Laboratorio

Laboratorio



Finalmente acabamos en el Jacobsen Brewhouse & Bar. En una sección de la sala se pueden experimentar los diferentes aromas de los ingredientes y también se exponen unas enormes tinas de cobre, antiguos depósitos de cerveza. Desde aquí se puede ver la planta embotelladora del piso inferior. Antes de despedirnos degustamos la segunda cerveza, difícil de escoger entre tantas variedades.


Identificando aromas

Variedades de cebada malteada

Preciosas tinas de cobre




Tampoco puede faltar la surtida tienda con todo tipo de objetos con los logos de la firma.
Una visita muy amena e instructiva a la vez.




7 comentarios:

  1. Nunca he visitado una fábrica de cerveza y, con lo que me gusta beberlas, tiene que ser muy interesante.
    Te iba a preguntar lo de la esvástica, pues en la foto del elefante de entrada se identifica claramente, pero luego he seguido leyendo y, claro, tiene su explicación.
    Un saludo ;)

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    1. De cerveceras grandes sólo he visitado la Guiness en Dublín y ésta en Copenhague aunque he visto otras más pequeñitas. De bodegas y cavas sí que he recorrido bastantes, tanto en la zona del Penedés, Rioja y Priorat.
      Me encantan ese tipo de visitas, son muy didácticas y siempre se aprenden cosas nuevas.
      A ver si nos decidimos a viajar a Escocia y lo rematamos con algunas destilerías de whisky ;)

      Un abrazo

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  2. Carlsberg versus Guinness ?? jajajaja
    Saludos viajeros El LoBo BoBo

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    1. Ambas visitas merecen la pena. Respecto a la cerveza, yo soy más de Carlsberg, con perdón de los irlandeses ;-)

      Un saludo

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  3. No me gusta mucho esta cerveza. Sin embargo, me parece que las instalaciones son soberbias. A mi me pasa como a ti me encanta visitar bodegas, cavas, almazaras etc... porque explican mucho de lo que somos. Un abrazo

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    1. Yo también prefiero otras, pero las que tomamos allí, fresquitas, estaban riquísimas.
      Un abrazo

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  4. Estamos en actualmente en la fábrica, tomando una carlsberg, y debo decir que me ha decepcionado. Otras marcas del mismo tamaño como Guiness o Heineken son mas interesantes, interactivas y amenas. Enhorabuena por el reportaje.

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