viernes, 6 de junio de 2014

Cafés notables de Buenos Aires

Si os gustan los lugares con historia e historias, si sois un poco nostálgicos, si cuando viajáis a una nueva ciudad os interesan aquellas cafeterías con sabor a viejo, de madera gastada y muros que esconden confidencias, entonces no lo dudéis, en Buenos Aires encontraréis lo que buscáis.

Una Ley del Gobierno de la Ciudad tiene catalogados más de 70 establecimientos bajo la denominación de “Bares Notables” con el siguiente criterio: “Se considera bar notable a aquellos bares, billares o confiterías relacionados con hechos o actividades culturales de significación; aquellos cuya antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia local, le otorgan un valor propio”.

Si algo me ha sorprendido de Buenos Aires son dos cosas: sus cafés y sus librerías, y hoy dedicaré la entrada a hablar de algunos de estos cafés notables que visitamos. 


Café Tortoni


La mayoría se encuentran en los barrios más antiguos de la ciudad, algunos muy populares entre los turistas, otros más frecuentados por los porteños a quienes les gusta pasar horas de charla en la mesa de un café, pero todos ellos tienen algún detalle que los hace especiales.


Bar Plaza Dorrego


Nacieron en la segunda mitad del siglo XIX o a principios del XX, época de importante expansión económica de La Argentina. En 1889 se empezó también la construcción del gran Teatro Colón, uno de los principales teatros de Ópera del mundo tomando como modelo a los mejores de Europa. Algunos cafés y confiterías se diseñaron también a imagen y semejanza de los establecimientos de la vieja Europa.


El Federal

Buenos Aires se había convertido oficialmente en la capital federal de Argentina (1880) y sus calles y plazas eran un desfile de elegancia, donde a los porteños les gustaba dejarse ver.
Unos cuantos de aquellos establecimientos han ido cerrando puertas pero casi 150 años después, quedan todavía muchos que nos permiten revivir, aunque sea con la imaginación, el ambiente de aquel Buenos Aires.
Muchos han tenido como clientes a personajes famosos del mundo de la literatura o de la cultura en general, otros han sido testimonio de exaltadas tardes de fútbol o de actividades clandestinas pero todos son una institución para la ciudad.

Los cuatro que nosotros visitamos fueron: Café Tortoni, Confitería La Ideal, Bar Plaza Dorrego y Bar El Federal.

CAFÉ TORTONI

Año: 1858
Situación: Avenida de Mayo 825, Centro

Lo fundó un inmigrante francés y le dio el mismo nombre de un café parisino. Ésta es la versión más aceptada ya que también se dice que fue un tal Oreste Tortoni quien abrió un café en otra dirección anterior a la actual.

Se instaló en la planta baja de la vivienda de la familia Unzué y pronto pasó a ser lugar de reunión de la gente de cultura y letras de la sociedad porteña del siglo XIX.






Es bien conocido y así nos lo recuerdan varias placas y fotografías que se exhiben en el establecimiento, que frecuentaban el café José Luís Borges, José Ortega y Gasset, Julio Cortázar, Alfonsina Storni, Carlos Gardel o Federico García Lorca entre otros. En 1926, fundaron una agrupación llamada “La Peña” que con autorización del entonces propietario (otro ciudadano de origen francés) utilizaban la Bodega como lugar de reunión ya que según sus propias palabras “los artistas gastan poco, pero le dan lustre y fama al café”.
La Bodega se sigue utilizando para algunas representaciones de jazz y otros eventos.






El local es muy elegante, de altos techos, columnas y paredes recubiertas de madera adornadas con varias obras de arte y con un aire de los distinguidos cafés europeos de la época.
Tiene también biblioteca, mesas de billar y salones destinados a los juegos de mesa, unas estancias que ya forman parte de la mismísima historia de Buenos Aires.








El establecimiento es grande, aún así, sea porqué sale en todas las guías de viaje, porqué organizan espectáculos de tango o simplemente por la curiosidad de ver su interior, habitualmente se forman largas colas de turistas para poder entrar. Por ese motivo, el primer día nos limitamos a contemplar su fachada y las placas del exterior y aprovechamos para entrar otra tarde que no había nadie esperando fuera.
Hay que reconocer que el café es precioso pero la gran afluencia de turistas le resta un poco de autenticidad.







BAR PLAZA DORREGO

Año: 1870
Situación: Esquina Defensa y Humberto I, Plaza Dorrego. Barrio de San Telmo

Se encuentra en el corazón de San Telmo e igual que el Café Tortoni es muy visitado por turistas, especialmente los domingos cuando se celebra en las inmediaciones el concurrido mercadillo.

Inicialmente, la planta baja del edificio lo ocupaba un almacén de ramos generales (es decir, una tienda donde se vendía de todo) y un despacho de bebidas.
Posteriormente, el establecimiento cambió de propietario y transformó el negocio en cafetería.






Los muebles son los originales y tanto las mesas como el mostrador están completamente escritos con mensajes que, en este caso, en lugar de afear el local, le aportan un cierto toque decorativo. Los estantes son también de madera y almacenan viejas botellas dignas de museo. Los ventiladores en el techo o la antigua caja registradora forman también parte de la decoración original.




Una foto nos recuerda el encuentro de José Luís Borges y Ernesto Sábato en ese lugar.
Disponen de mesas en la misma plaza Dorrego y se intenta mantener el espíritu de bar tanguero con varias actuaciones, de todas formas, lo interesante es sentarse en el interior.


CONFITERÍA LA IDEAL

Año: 1912
Situación: Suipacha 384 Barrio San Nicolás

El Barrio de San Nicolás lleva el nombre de la iglesia que ocupaba el lugar del actual Obelisco en la Avenida 9 de Julio.
Nació como un salón de té y posteriormente se fue reconvirtiendo el negocio.
De Europa llegaron los vitrales, lámparas, mármol y mobiliario que le dieron un total aspecto parisino, como el detalle de la Flor de Lis que decora paredes, vitrinas o vajillas.









Era lugar frecuentado por la burguesía y llegó incluso a editar una revista propia con los acontecimientos sociales que tenían lugar en sus salones.
Por la confitería también ha desfilado una larga lista de clientes famosos, tanto porteños como extranjeros, entre ellos Yoko Ono, Vittorio Gassman o Maurice Chevalier. 

En la planta baja se encuentra el restaurante y se realizan espectáculos de tango y, según dicen, de la verdadera milonga porteña.
La sala de baile revive la época de oro de las milongas y diariamente se realizan clases de tango para todos los niveles, ofreciendo la posibilidad de aprender -aunque sea un poco- los pasos de este pasional baile.

También ha sido escenario de alguna película.


BAR EL FEDERAL

Año: 1864
Situación: Esquina Perú con Carlos Calvo, Barrio de San Telmo

Debido a una epidemia de fiebre amarilla en 1871, muchas de las familias que habitaban en el barrio de San Telmo, vendieron sus casas y se trasladaron a otras áreas de la ciudad, de tal manera que esta zona fue poblándose con inmigrantes que trabajaban en el puerto y que fueron los que empezaron a frecuentar El Federal, entre ambiente de apuestas, peleas de gallos, casa de citas y todo tipo de historias turbias con crimen incluido.






Años más tarde se convirtió en el café tal como lo vemos actualmente. Estuvo tiempo cerrado y en 2001 se reabrió al público.

El local es una auténtica pieza de museo y en él se han filmado también varias películas.
Organiza encuentros culturales, exposiciones de fotografía o pintura, charlas, conciertos…









Dispone de diferentes espacios, lo que le hace muy acogedor. Elaboran una cerveza artesanal aunque he de decir que no la probamos.
¿Conocéis alguno? ¿Cuál os ha gustado más?.


10 comentarios:

  1. Ay qué bonitos bares, son como de película!! Me encantaría ir a Argentina, Buenos Aires tiene que tener un encanto especial.. Aahhh...!

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    1. Sí, a mí me lo ha parecido, Buenos Aires es una gran ciudad, con zonas modernas pero también con muchos lugares que te transportan a su grandeza de principios de siglo XX.

      Un abrazo

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  2. Excelente apunte! El Tortoni y el Café de la Plaza Dorrego los recuerdo a la perfección. De cafés, hay para escibir un libro. El New York o el Gerbaud de Budapest, el Hawelka o el Sacher de Viena, el Gijon de Madrid, el Iruña de Bilbao, el de Sidi Bou Said...Que recuerdos en todos ellos!

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    1. És veritat, són llocs emblemàtics que dóna gust visitar. I dels d'Oporto què me'n dius?
      Una abraçada

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  3. Aiiiix, me encantaría ir a Buenos Aires! :D

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    1. Tot arribarà Elisabet! Segur que sí

      Una abraçada

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  4. Muy interesantes estos cafés, en ellos es fácil sumergirse al pasado.
    Saludos

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    1. Así es, un interesante viaje a principios de siglo pasado!

      saludos

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  5. Respuestas
    1. Y yo de volver !!! Me quedaron aun muchísimos cafés por conocer (a parte de muchas más cosas, claro!).

      Un abrazo

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