domingo, 15 de junio de 2014

San Juan de Luz

San Juan de Luz es un agradable pueblo costero que fue creciendo alrededor de una bahía.
Está situado en la costa vasca, a tan sólo 33 km de Donostia, aunque pertenece a la región francesa de Aquitania. 
Empezó a prosperar en el siglo XIV gracias a la caza de ballenas y a las expediciones a Terranova para la pesca del bacalao. Debido a las constantes guerras europeas que no facilitaban los negocios marítimos, la actividad pesquera fue muy a menos y, como diríamos ahora, los pescadores y marineros se vieron obligados a reinventarse, de tal manera que su actividad pasó de ser estrictamente comercial a militar (también muy lucrativa) y utilizaron sus barcos para defender al Estado, con derecho a atacar cualquier barco con bandera enemiga. Así pues, su puerto ahora tranquilo fue en los siglos XVII y XVIII escenario de historias de corsarios, hasta tal punto que era conocida como “la ciudad de los corsarios”.

Puerto de San Juan de Luz


Ciboure
Algunos de ellos se enriquecieron enormemente y se hicieron construir grandes mansiones que pocos años después servirían para acoger a destacados huéspedes. En aquella misma época, los preparativos de una boda se estaban llevando a cabo en la pequeña ciudad de San Juan de Luz (Saint-Jean-de-Luz en francés o Donibane Lohizune en euskera). Una boda que cambió no sólo la historia de la ciudad sino la de Europa si tenemos en cuenta que fue un casamiento apañado como uno de los 124 puntos del Tratado de los Pirineos de 7 de noviembre de 1659 el cual ponía fin a la larga guerra entre España y Francia. Una boda real que unía el Rey de Francia Luís XIV (el Rey Sol, el mismo que unos años más tarde trasladaría la corte de París al Palacio de Versalles) con la Infanta María Teresa de Austria, la hija mayor de Felipe IV, Rey de España. 


La casa hoy conocida como “Casa de Luís XIV” es la casa Lohobiague-enea que hizo construir Johanis de Lohobiague, un armador que había amasado una gran fortuna y que fue también alcalde de la ciudad. La fachada principal da a la Plaza Luís XIV y fue el único edificio de aquel emplazamiento hasta que en 1656 se construyó el Ayuntamiento justo al lado.

Casa de Luís XIV

Así pues, el rey de Francia, Luís XIV, acompañado de toda su Corte, vivió en esta casa durante los preparativos de la boda, algo más de un mes, del 8 de mayo al 15 de junio de 1660.
Algunos años más tarde, en 1701, en esta casa se hospedó también su nieto el Duque de Anjou,  futuro rey Felipe V, camino de Madrid para acceder al trono de España. Actualmente la casa Lohobiague-enea es un museo abierto al público.

Casa Luís XIV

Casa Luís XIV

Y mientras, Ana de Austria, la reina madre, se acomodaba en otra señorial mansión, Joanoenia, o “Casa de la Infanta”, también construida por otro rico armador a finales del siglo XVI. Es una bonita mansión en ladrillo rosa que acogió durante 2 días, del 7 al 9 de junio de 1660 a la futura novia María Teresa de Austria, sobrina y futura nuera ya que los novios eran primos hermanos por partida doble. A ver si me explico:

Los padres del novio (Luís XIV, Rey Sol) eran Luís XIII de Francia y Ana de Austria.
Los padres de la novia (María Teresa de Austria) eran Felipe IV, rey de España y hermano de Ana de Austria e Isabel de Francia, hermana de Luís XIII.

Ayuntamiento

Plaza Luís XIV
Plaza Luís XIV
Fue necesaria una dispensa papal debido al cercano parentesco de los novios.
La Infanta María Teresa recibió como regalo de Luís XIV un famoso broche de esmeraldas en forma de pera con brillantes y dos vestidos a la moda francesa que le ofreció la reina madre, uno bordado con diamantes y otro con perlas.

La boda tuvo lugar el 9 de junio en la Iglesia de San Juan Bautista, que resultó demasiado pequeña para acoger a los invitados. El rey regaló parte del mobiliario y piezas de orfebrería que aun se conservan, mientras que la futura reina regaló el barco que cuelga del techo.

Casa de la Infanta

Interior de la Iglesia de San Juan

Barco que regaló la Infanta María Teresa

Desde la Plaza Luís XIV podemos dirigirnos hacia el puerto donde se encuentra la mansión Joanoenia inspirada en un palacio veneciano (sólo se pueden visitar dos habitaciones que albergan exposiciones temporales). Tras las barcas de pescadores, en la orilla opuesta del río Nivelle se encuentra Ciboure, y desde el puerto obtenemos una bonita vista general.

Vista de Ciboure

Vista de Ciboure

De la Plaza Luís XIV sale también la Rue Gambetta, calle donde vivían los pescadores y actualmente la más comercial y animada de San Juan de Luz. Es en esta calle donde se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista, considerada una de las más grandes y representativas del País vasco.

Calle Gambetta

Campanario de la Iglesia de San Juan desde la Plaza Luís XIV

Iglesia de San Juan Bautista

Iglesia de San Juan Bautista

Rue Gambetta
Si seguimos bordeando el puerto se llega a la playa, la Grande Plage, el atractivo principal para la mayoría de los que visitan la ciudad, tanto en siglos pasados como en la actualidad. La belleza y tranquilidad de su bahía la convierten en un lugar ideal para el baño.

El paseo marítimo es poco común ya que se encuentra elevado. Afortunadamente se han conservado las antiguas casas de arquitectura típica vasca, conectadas al paseo por un pequeño puente de madera.

Grande Plage

Paseo marítimo

Su clima suave y la moda de los baños de mar empiezan a atraer a los primeros extranjeros, a principios de siglo XVIII, principalmente ingleses ricos. Poco a poco, San Juan de Luz se puso de moda como lugar de veraneo entre la aristocracia inglesa y francesa, por lo cual se construyeron lujosos hoteles con todas las comodidades, como agua corriente, poco habitual en la época. Destaca el arquitecto André Pavlovsky que con su estilo innovador fue cambiando el aspecto de la ciudad.

Paseo marítimo

Casa del Paseo marítimo

Es interesante también darse una vuelta por el mercado, siempre animado aunque especialmente los martes y viernes cuando acuden más granjeros de la zona a vender sus productos artesanales. 

Mercado de San Juan de Luz

4 comentarios:

  1. Sempre ens mostres llocs encantadors. Un més que no coneixia i que tindré en compte si vaig per Donostia, zona que tinc pendent de fer-hi una visita. Les fotos, com sempre, precioses. Una abraçada!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. És una zona molt maca, hi ha pobles preciosos tant a la costa com a l'interior. Val molt la pena!

      Una abraçada

      Eliminar
  2. Que guapo! Estuve hace unos años y ya casi no me acordaba.
    Un saludo
    Carmen

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, muy chulo, nos encantó. Hacía mucho tiempo que teníamos ganas de conocer esa parte de la costa vasca y no nos decepcionó.

      Un abrazo

      Eliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.