viernes, 5 de septiembre de 2014

Ruta del vino y de las flores por los pueblos de Alsacia

De nuevo en Francia, en esta ocasión en la bellísima región de Alsacia donde pasamos unos días dedicados a la placentera tarea de satisfacer los sentidos.
Región situada al Este del país, en la frontera con Alemania y Suiza y que se divide en el Departamento del Bajo Rhin al Norte con capital en Estrasburgo y el Alto Rhin al Sur con capital en Colmar. A lo largo de la Historia, Alsacia ha sido objeto de continuas disputas entre Francia y Alemania cambiando de soberanía en varias ocasiones. Tras la Segunda Guerra Mundial, Alsacia se convirtió en un símbolo de la unión política de Europa, resultado de la reconciliación franco-alemana.

Alrededores de Turckheim




Eguisheim

Kaysersberg

Estrasburgo y Colmar son dos ciudades con rincones encantadores pero fueron sus pueblos los que nos enamoraron. Rodeados de colinas cubiertas de viñedos de los que se obtienen algunos de los vinos blancos más reconocidos a nivel mundial, esos pequeños pueblos tienen varios atractivos que los convierten en puntos de visita obligada cuando se viaja a Alsacia.
Murallas y torres, castillos medievales, calles empedradas, una arquitectura muy característica de casas con entramados de madera y corazones o tréboles en las contraventanas pero sobretodo flores, muchas flores que los vecinos cuidan con mimo y pasión. Además, en esta época del año se celebran varios actos y festivales, por lo que tenemos el ambiente garantizado.

Eguisheim

Eguisheim

La llamada Ruta del Vino de Alsacia transcurre a lo largo de 170 kilómetros por la llanura alsaciana atravesando la mayor parte de la zona vinícola. La ruta comprende 67 municipios que a pesar de tener muchas características en común, cada uno de ellos tiene una identidad propia y algún aspecto diferencial.

Entre viñedos por las carretera de Alsacia 

Turckheim

No visitamos los 67 pero tuvimos la oportunidad de conocer varios de ellos entre los cuales algunos están catalogados entre los más bonitos de Francia. (Otras entradas sobre Les Plus Beaux Villages de France aquí y aquí).

Nuestra ruta fue la siguiente:

Eguisheim-Turckheim-Kaysersberg-Riquewihr Hunawihr-Ribeauvillé-Obernai



 
Ruta del vino

Ruta del vino



EGUISHEIM

Fue un amor a primera vista, el que nos causó mayor sorpresa, posiblemente porqué fue el primero que visitamos y a una hora en que todavía no había demasiada gente en sus estrechas calles. Porqué no os esperéis encontrar tranquilidad y soledad a pesar de los escasos habitantes, todo al contrario, son pueblos muy visitados, que sabedores de sus encantos se publicitan y sacan buen provecho de ello.
Los coches no pueden circular por las calles más céntricas y todo el protagonismo se lo llevan sus casas pintadas que cubren toda la paleta de colores y adornadas con todo tipo de flores.

Eguisheim

Eguisheim

Muchas de las casas tienen grandes portales que se abren a un patio donde se encuentran las bodegas y venden los vinos que elaboran. Estos patios pertenecían a los nobles pero principalmente a las ricas abadías que poseían las mejores tierras. Eran el lugar de compra, venta, intercambio, pago de impuestos y gestión de la producción, no sólo de la viña sino también del cultivo de cereales o la explotación de los bosques.

Eguisheim. Entrada a uno de los patios (cour dimière)

Eguisheim. Variedad de vinos alsacianos

Eguisheim es ciudad fortificada desde 1257 y los patios se encuentran casi siempre en el interior de la muralla, protegidos de los pillajes. Si tenemos en cuenta que en un pueblecito como Eguisheim (actualmente unos 1600 habitantes) había 20 patios en el siglo XVII, nos podemos hacer una idea de la importancia que tuvo la villa durante casi 1000 años, tanto dentro de Alsacia como fuera de la región.
Sobre los arcos de piedra de algunas puertas se pueden ver distintas marcas, típicas de los pueblos alsacianos. En ocasiones se trata de la marca del picapedrero que realizó el trabajo, otras veces de las iniciales del propietario o un símbolo que representaba el oficio, como las dos pinzas y el mazo que corresponden a la casa de un tonelero.   

Eguisheim. Las pinzas y el mazo significan que se trata de la casa de un tonelero

Cada rincón es una foto, una postal. El pueblo ha ganado bastantes ediciones del concurso de pueblos floridos, y no es para menos.

Eguisheim

Eguisheim

Eguisheim

Eguisheim

Las calles son más o menos concéntricas y van apareciendo pequeñas plazas, fuentes y pozos de piedra, carros cargados con toneles de madera que han pasado a formar parte de la fisonomía del pueblo así como las decenas de rótulos decorados con toda la gracia del mundo.
La Plaza de Saint Léon es la más grande de Eguisheim y está dedicada al Papa León IX que nació en la villa en el año 1002. En el centro, una gran fuente con su estatua, y en una parte más elevada, el castillo y la capilla de Saint Léon donde se conservan las reliquias del Papa.
Mientras, una orquesta interpreta música regional y acaba de poner la guinda a la visita.

Eguisheim. Plaza de Sain Léon

Eguisheim. Plaza de Saint Léon

Eguisheim. Castillo, capilla e imagen del Papa Léon IX

Eguisheim. Música alsaciana en la Plaza de Saint Léon

La Iglesia de San Pedro y San Pablo conserva el campanario y tímpano románicos. Las cigüeñas se han instalado en lo alto como en tantos otros lugares de la región, y se han convertido en un símbolo de Alsacia que se vende en forma de peluche y de cualquier otro recuerdo.


Eguisheim. Iglesia de San Pedro y San Pablo
Eguisheim


TURCKHEIM

A partir del siglo IX, Turckheim se fue desarrollando sobre la orilla izquierda del río La Fecht en los dominios de la Abadía de Munster.
En 1312 y tras las demandas de la burguesía local apoyada por la misma Abadía, el Emperador del Sacro Imperio, Enrique VII, eleva la villa al rango de villa imperial, permitiéndole a partir de entonces disponer de un magistrado, tener un mercado, cobrar una tasa de tránsito y construir fortificaciones. En aquella época se edificaron tres puertas, las torres y las murallas con su correspondiente camino de ronda.

Turckheim. Puerta de Francia

Turckheim. Entrada a la ciudad antigua por la Puerta de Francia

A partir del siglo XV vive una etapa de gran prosperidad gracias a la exportación de sus vinos a Suiza y a todo el valle del Rhin. De aquella época se conservan interesentes edificios renacentistas. Actualmente se cultivan unas 350 hectáreas de viñedos siendo una de las ciudades vinícolas más importantes de la región.
Se conservan tres magníficas puertas, la Puerta de Francia, destinada a intercambios económicos, principalmente con Suiza, la cual se cerraba por la noche y durante la misa. Tras cruzar la puerta se accede al centro de la ciudad antigua, y ante nuestros ojos aparecen la Fuente Stockbrunnen, el edificio del Cuerpo de Guardia (casa con una larga historia), la Iglesia con un interesante campanario de cinco cuerpos y el edificio del Hôtel de Ville.


Turckheim

Turckheim

Turckheim

Seguimos el camino de ronda hasta encontrar la Puerta de Munster, relacionada con la brujería ya que era por esa puerta por donde salían las brujas cuando las llevaban a ejecutar. En las ventanas se pueden ver unas conchas haciendo referencia al Apóstol Santiago, lo que indica también otras funciones menos oscuras.

Turckheim. Puerta de Munster

Turckheim

Finalmente, la tercera puerta, la Puerta de Brand, era la que tenía finalidades más defensivas tal como demuestra su puente levadizo y el foso.


Turckheim. Puerta de Brand

Turckheim. Parte de la muralla y foso junto a la Puerta de Brand

Desde aquí seguimos la carretera hacia Kaysersberg, y entre las viñas obtenemos las mejores vistas de Turckheim.

Turckheim

Turckheim


KAYSERSBERG

Su situación estratégica le permitía controlar el tránsito entre la Alta Alsacia y la Lorena. Bajo control de la familia de los Hohenstaufen, se convirtió también en villa imperial en 1293.
Su Historia es muy similar a la de otros pueblos de la región: construcción de la fortaleza a principios del siglo XIII, época de prosperidad en los siglos XIV – XV, etapa de decadencia importante debido a la guerra de los Treinta Años (siglo XVII) que dejó la región arruinada, otro período de pujanza, Segunda Guerra Mundial… y hasta ahora.    


El centro del pueblo se desarrolla a lo largo de la calle General De Gaulle donde se concentran los atractivos más importantes, como el Hôtel de Ville, edificio en estilo renacentista renano con un gran arco que conduce a un patio interior.


Kaysersberg. Calle General De Gaulle

Kaysersberg. Patio en el Hôtel de Ville

Siguiendo la misma calle se llega a la plaza de la Iglesia, uno de los rincones más pintorescos de Kaysersberg. En el centro la fuente, con una estatua del Emperador Constantino y rodeada de casas preciosas. La Iglesia de Sainte Croix conserva la puerta románica y en su interior llama la atención la monumental e imponente imagen de un Cristo crucificado de más de 4 metros que cuelga en el centro de la nave, acompañado de la Virgen María y María Magdalena.


Kaysersberg. Plaza de la Iglesia

Kaysersberg. Iglesia de Sainte Croix

Kaysersberg. Emperador Constantino

La calle continúa hasta llegar al Puente fortificado, desde donde se obtiene una interesante imagen del castillo. A ambos extremos del puente se pueden ver algunos de los edificios de más interés de la villa. Al llegar al final encontramos el museo dedicado al médico, filósofo, teólogo y músico Albert Schweitzer en la misma casa donde nació (Premio Nobel de la Paz). 
  


Kaysersberg. Castillo y puente fortificado

Kaysersberg. Puente fortificado

Kaysersberg. Casa natal de Albert Schweitzer y museo 


RIQUEWIHR

Había leído que era uno de los pueblos más visitados de Alsacia y puedo dar fe de ello que es así. La calle principal está abarrotada, muchos grupos organizados y mucho turista asiático. Afortunadamente, cuando se abandona el eje central la cosa cambia y se puede caminar de una forma mucho más relajada.


Riquewihr. Muralla

Riquewihr. Puerta de entrada a la ciudad

Riquewihr


Riquewihr

Durante las dos Guerras Mundiales el pueblo no fue dañado por lo que la mayoría de edificios se conservan en muy buen estado así como su espléndida muralla. Su situación en medio de las laderas de viñedos lo convierte en un lugar de cuento.


Riquewihr

Riquewihr

Riquewihr

Riquewihr



HUNAWIHR

Si en Riquewihr casi no podíamos dar un paso, en Hunawihr no encontramos prácticamente un alma, supongo que será porqué no debe entrar (todavía) en los itinerarios más turísticos de los tour operadores, ya que atractivos no le faltan y si no juzgad vosotros mismos por las imágenes.


Hunawihr

Hunawihr. Iglesia fortificada
Hunawihr. Reloj del campanario

El conjunto de iglesia y cementerio fortificados no lo vimos en ningún otro pueblo, por lo que merece mucho la pena acercarse hasta allí. A diferencia de sus vecinos, nunca estuvo amurallado y en situaciones de peligro, la población se refugiaba en la iglesia, situada en un lugar estratégico que domina completamente los alrededores. Cuando Alsacia pasó a formar parte de Francia, los católicos y protestantes se repartieron la iglesia la cual conserva unos interesantes frescos dedicados a la leyenda de San Nicolás.

Hunawihr. Iglesia fortificada

Hunawihr. Cementerio con vistas

Hunawihr. Frescos sobre San Nicolás

Hunawihr

RIBEAUVILLÉ

Coincidimos con la celebración de una feria medieval por lo que encontramos un aliciente más para visitar este pueblo de poco más de 5000 habitantes. Se realiza en un gran Parque Municipal y como suele ser habitual en este tipo de eventos se llevan a cabo varias actividades, demostración de oficios antiguos y los que participan van vestidos con trajes acordes a la época. 



Ribeauvillé. Feria Medieval

Ribeauvillé
  
El centro histórico se encuentra al otro lado de carretera, muy cerca del Parque.
Se encuentra entre montañas, rodeada por tres castillos. El primero de ellos se construyó en el siglo XI por una importante familia de la región, los Ribeaupierre de los cuales deriva el nombre de la villa. En el siglo XIII adquiere el rango de villa y se construyen otros dos castillos. La misma familia dominó el lugar hasta finales del siglo XVII que se vendió a la familia Birkenfeld, los nuevos propietarios hasta la Revolución Francesa.
De la antigua muralla no queda prácticamente nada ya que fue completamente destruida junto con las torres.



Ribeauvillé



Ribeauvillé. Grand Rue con el castillo al fondo

Tiene una larguísima calle principal -la Grand Rue- con bellos ejemplos de casas alsacianas, como el bello ejemplo del número 14, la Casa de los Violinistas donde  tenían la sede los músicos de Alsacia los cuales debían pertenecer a la corporación.


Ribeauvillé. Casa de los Violinistas

Ribeauvillé. Rincón de lectura

En la Plaza de la République podemos ver una fuente con un león que sostiene las armas de los Ribeaupierre y desde este punto se puede emprender el camino hacia los castillos.


Ribeauvillé. Plaza de la République




Ribeauvillé

Ribeauvillé


OBERNAI Y MONT SAINTE ODILE

En Obernai nos encontramos con más fiesta. En la plaza principal – Place du Marché- hay una degustación de vinos alsacianos, por lo que es una excelente opción para probarlos. Escogemos dos de ellos, Riesling y Sylvaner y ambos están deliciosos. Obernai es la ciudad natal de Santa Odile, patrona de Alsacia, y en el centro de la plaza hay una fuente con su imagen (1904) que se construyó tras las obras de conducción de agua corriente (1893).



Obernai. Degustación de vinos en la Place du Marché

Obernai. Place du Marché con fuente de Sainte Odile y Kappellturn

Tras la fuente destaca un campanario –Kappellturn- que corresponde a una capilla que se construyó a finales de siglo XIII en época de disturbios, con la finalidad de que los habitantes de la ciudad pudieran asistir a misa sin salir fuera muralla. La capilla se destruyó en el siglo XIX a excepción de dicha torre y del coro que es donde se encuentra actualmente la oficina de turismo.
Esta plaza era el centro de la villa en la época medieval y, como tal, concentra los principales edificios públicos y las sedes de las distintas corporaciones.
Aquí se encuentra el Ayuntamiento, un interesante edificio mezcla de estilo gótico y renacentista, construido entre 1462 y 1523.
Tampoco podemos pasar por alto la casa llamada La Halle au blé (1554), antigua carnicería. A lo largo de su historia, también fue almacén de sal, en el granero para cereales y aduana (Kaufhaus).


Obernai. Fuente de Sainte Odile

Obernai. La Halle au blé

Seguimos la Rue du Géneral Gouraud hasta la Place de l’Étoile, con un tiovivo y varias terracitas. Volvemos por la calle que delimita la antigua muralla (Rempart Moinsegneur Caspar) hasta la Iglesia de Saint Pierre et Saint Paul que tiene aires y dimensiones de catedral.


Obernai

Obernai

Bajamos por la Bruelle du Rochet hasta regresar a la Place du Marché. Desde aquí, caminamos por la misma Rue du Géneral Gouraud pero en sentido opuesto, hasta la muralla que en esta parte está muy bien conservada (Rempart Maréchal Foch).



Obernai

Obernai. Hôtel de Ville


Obernai. Muralla Mariscal Foch

Muy cerca de Obernai se encuentra el Mont Sainte Odile, situado a una altitud de 763 metros. Su padre -Duque de Alsacia- construyó en el lugar un convento de religiosas (siglo VIII) y su hija Odile fue la abadesa. Murió en el año 720 y conocida por su gran bondad siempre se ha venerado como una santa, siendo un lugar de peregrinación muy conocido entre los alsacianos. En realidad no pensaba encontrar tanta gente, con boda incluida. Antes de entrar al complejo de edificios se indica el camino hacia la fuente milagrosa. Justo al atravesar la puerta del recinto, vemos a la izquierda la recepción y hospedería y a la derecha la iglesia donde se está celebrando la boda. Seguimos y entramos en un agradable patio cerrado, lleno de flores, con la estatua de la santa en el centro. Desde aquí se accede a la capilla donde se encuentra el sarcófago del siglo VIII que contiene las reliquias de Santa Odile. A continuación, la Sala de los Peregrinos  y al final de la galería el Restaurante St Léon.


Sainte Odile

Desde las terrazas se obtiene una vista espléndida de la llanura alsaciana y a lo lejos, el Rhin, la Selva Negra al Este y los Vosgos al Oeste, un estupendo mirador desde donde se pueden contar una infinidad de pueblecitos repartidos entre el verdor de las viñas.


Desde el Mont Sainte Odile

Además de las diminutas pero muy interesantes Capillas de las Lágrimas y de los Ángeles, ambas recubiertas de mosaicos, debemos prestar atención al reloj solar que se recuperó entre las ruinas del Monasterio cisterciense de Neubourg y en 1935 se colocó en este lugar. Además de dar la hora del lugar, indica las horas babilónica e italiana antiguas, además de las horas solares de diferentes partes del mundo, que lo hacen una pieza única.

Una inscripción dice:

“Tu vois comment l’ombre en fuyant indique nos heures. Une ombre régit les ombres, nous ne sommes que pussière et ombre”.



Mont Sainte Odile. Reloj solar

Y aquí se acaba nuestra ruta por algunos de los pueblos de esta magnífica región de Alsacia. Queda pendiente una visita en invierno, cuando la nieve cubre los tejados y las luces de los mercados navideños sustituyen el colorido de los ventanales floridos y los verdes campos de viñas.


22 comentarios:

  1. Menuda Ruta y menudas fotos! Es esta un zona de Francia que desconozco. Y aunque no soy muy amante del vino, estas ciudades de cuento son una auténtica preciosidad. Quizá un puente largo? Crees que en 3 días, mas uno para ver Estrasburgo es suficiente?

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    1. Hola!
      En 3 días completos puedes ver muchas cosas, piensa que son pueblos pequeños y están cerca unos de otros. Tal como comento son más de 60 pero éstos son una buena representación.
      Estrasburgo y Colmar son también muy interesantes, ya les dedicaré una entrada.
      Si tienes un puente largo, es ideal!

      Un abrazo

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    2. Repassant novament les teves entrades d'Alsacia. Al final ja tinc els vols, per Setmana Santa. Seran 8 dies entre Alsàcia i Selva Negra. M'imprimiré els teus itineraris!

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    3. Amb 8 dies pots organitzar-te una ruta molt guapa i a la primavera ha de ser preciós. Abans de Setmana Santa suposo que hauré escrit alguna cosa sobre Colmar i potser sobre Friburg o el Llac Titisee. Colmar és molt bonic, i val la pena quedar-s'hi al menys una nit per veure el poble il·luminat. Per cert, jo també tinc els bitllets per Setmana Santa: Nàpols, Pompeia, Costa Amalfitana...En total 7 dies que penso exprimir al màxim. Les teves entrades les tinc molt presents, aquest intercanvi d'informació és collonut!!!
      Una abraçada

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    4. Acabem d'arribar d'estar quatre dies des de Münster fins a Estrasburg (que no vam arribar a causa de la neu) i us puc dir que és una zona IMPRESIONANT. Cada poble amb el seu encant i amb les lllums de Nadal...una meravella per desconectar del món de l'estrés i de la rutina del dia a dia.
      Ens queda pendent visitar-ho en primavera que ha de ser també encantador. Si necessiteu informació, us ajudaré.
      Nosaltres ens vam allotjar en un petit hotel de Münster on vam estar molt tranquils i impecable de net tal i com posaven els comentaris del Trip Advisor.
      Es pot recorrer en pocs dies i si disposeu de més dies, millor per poder passejar i respirar la calma.

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    5. Münster ho desconec però no ho descarto per properes escapades. En època de Nadal deu ser preciós i a pesar de que el fred i jo no ens portem massa bé m'hauré de decidir.

      Bon any 2015!

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  2. Impresionante ruta.
    Me encantan los pueblos bonitos, el vino, la gastronomía, ... y lo auténtico. Al parecer esta zona lo tiene.
    Las fotos preciosas que le dan más ganas al que lo ve de coger una maleta.
    Un saludo.







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    1. Pues sí María, seguro que paseando por esos preciosos pueblos te sentirías como pez en el agua porqué tienen todos los ingredientes que comentas. Gracias por pasar por aquí.

      Un abrazo

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  3. Que ganas de conocer esa parte de Francia con lo que a mi me gusta ese pais. Se parece más Alemania que a Francia verdad?
    Un saludo
    Carmen

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    1. Sí Carmen, tiene más parecido a alguna región alemana que por ejemplo al Sur de Francia que es la parte que más conozco. Merece mucho la pena.

      Un abrazo

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  4. María Teresa, hacía tiempo que no me pasaba por aquí a saludarte. El verano me ha dejado KO en lecturas blogueriles- viajeras.

    Me quedo alucinado, tus entradas cada vez son mejores, y las fotos llenas de vida... como siempre, me atrapan. Entiendo que lo que más os gustase fuesen los pueblos que visitásteis. Hunawihr tiene una pinta excelente tal vez por la inexistecia de agobios por presión turística. Y digo que entiendo que os gustasen los pueblos porque lo mismo me ha ocurrido a mí. He estado muy cerca, en Ródano-Alpes, sustituyendo lso viñedos por algo de lavanda y mucho bosque atlántico. Nos ha encantado, de hecho, creo que regresaremos el próximo verano. Esos pueblecillos franceses llenos de color (no de mucha vida en sus calles) parecen salir de cuentos de hadas. No estamos por aquí abajo muy acostumbrados y nos han enamorado.

    Un abrazo enorme multiplicado por mil por el tiempo que hace que no asomaba por aquí.

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    1. Hola Antonio!
      Pues ya ves, una corta escapadita pero que dio mucho de sí. Será porqué soy de pueblo, de un pueblo pequeño, que mi hábitat es ese y aunque me gusta visitar ciudades donde me siento realmente a gusto es donde hay mucho verde y poco cemento. Si además son pueblos tan bonitos como los alsacianos, felicidad total. Ya tengo ganas de que empieces a contar tu experiencia y, sobretodo, ver tus fotos porqué no conozco naada de Ródano-Alpes. Fíjate que hemos estado más de 20 veces en Francia (21 para ser exactos, jajaja) y poco hemos visto de la mitad para arriba...todo llegará y seguro que tus post me animan como ya han hecho en más de una ocasión.

      Espero que acabéis de pasar un buen verano.

      Un abrazo (y también x 1000)

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  5. Ciudades de cuento !!
    Qué bonito Teresa

    Saludos viajeros
    El LoBo BoBo

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  6. Impresionantes. Qué bonitos. De estos solo he visto Riquewihr y los demás, especialmente Eguisheim, me han dejado impactado. Tengo que volver.

    Un abrazo.

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    1. Quizás Riquewihr es el más conocido de todos ellos, por lo menos donde nos encontramos más grupos organizados, pero todos ellos son preciosos. A nosotros nos quedaron también muchas ganas de volver.

      Un abrazo

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  7. Preciosos pueblos. Cada detalle es una maravilla. Últimamente me estoy introduciendo a la cultura del vino y creo que este destino va a pasar a mi lista de lugares pendientes.Estupendo

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    1. En Europa hay decenas de destinos donde los amantes de la cultura del vino pueden disfrutar a lo grande, y Alsacia es uno de estos lugares. Si además le sumamos el encanto de sus pueblos, tienes un destino perfecto.
      Un abrazo

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  8. Hola.Voy en Septiembre a Alsacia.Mi pregunta es si en 6 días tendre bastante para conocer Colmar,Strasburgo y los maravillosos pueblos que mostrais en vuestra ruta.Un saludo Carmen.

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  9. Hola Carmen,
    En 6 días te da tiempo, piensa que son pueblos preciosos pero muy pequeños. Igual en septiembre te encuentras con la vendimia, puede ser muy interesante.

    Espero que te gusten tanto como a mí. Un abrazo

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  10. Se puede hacer el recorrido de estos 7 pueblos en un día?
    Te dejo mi correo por si me podéis enviar información de Alsacia y zona selva negra. Me gustaría ir este verano una semana. Gracias


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    1. En un sólo día dudo que los puedas visitar todos, como mínimo dos.
      Para una información más detallada, igual en la oficina de turismo de Colmar te pueden orientar

      https://www.tourisme-colmar.com/en/

      Saludos y buen viaje

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