viernes, 5 de diciembre de 2014

Veliko Tarnovo, la ciudad de los zares búlgaros

Cuando regresamos de nuestro viaje a Bulgaria y Macedonia hace poco más de dos años, escribí algunas entradas sobre los lugares que más nos habían gustado. Quedaron temas pendientes y uno de ellos fue precisamente Veliko Tarnovo, una de las ciudades búlgaras más visitadas y por tanto, con una infraestructura bien preparada para recibir turismo.
No sé cual fue el motivo, quizás porqué mis expectativas sobre Veliko Tarnovo eran demasiado altas o porqué ya llevábamos bastantes días por el país visitando lugares preciosos, no sé, pero por lo que había leído y me había imaginado, me esperaba más de esa ciudad.


Veliko Tarnovo. Vista del barrio de Asenova


Con ello no quiero decir que no me gustara, no, no es eso, y el hecho es que el magnífico recuerdo que ha quedado en mis archivos de sensaciones, hace que ahora me apetezca revivir aquellos días.
Llegamos a Veliko Tarnovo en autobús desde Burgas, en el Mar Negro, tras un trayecto de 3h45m por la ruta Burgas-Aitos-Karnobat-Sliven-Veliko, haciendo una breve parada en Sliven.


Veliko Tarnovo


Muralla de Tsarevets, la fortaleza de Veliko Tarnovo


Varosha, ciudad antigua de Veliko Tarnovo

Varosha, ciudad antigua de Veliko Tarnovo

Aquella primera tarde la dedicamos a pasear sin rumbo fijo por el barrio de Varosha (ciudad antigua) y a situarnos un poco. Recorrimos las calles Nezavisimost, Stambolov y la zona de Samovodska Charshiya, donde se encuentran la mayoría de galerías de arte, artesanos y tiendas de recuerdos.















TSAREVETS, la fortaleza de Veliko Tarnovo

Al día siguiente a primera hora nos dirigimos hacia la fortaleza, visitando de camino la Catedral o Sveta Bogoroditsa, la iglesia más grande de la ciudad que, con sus verdes cúpulas de estilo neobizantino, es una referencia desde cualquier ángulo de la ciudad.


Sveta Bogoroditsa desde la entrada a la fortaleza

Desde la catedral, unas escaleras descienden directamente hasta la calle N.Pikolo que lleva a Tsarevets, la fortaleza que se encuentra en la colina del mismo nombre. Completamente amurallada, ha estado habitada desde tiempos inmemoriales y allí se asentaron muchas de las antiguas civilizaciones, desde los tracios hasta los turcos que la destruyeron.
Fueron los bizantinos quienes edificaron la primera fortaleza, entre los siglos V y VII, que posteriormente fue reconstruida y refortificada por los eslavos y búlgaros entre los siglos VIII y X.
Su posición estratégica y el río Yntra que hacía de barrera natural, junto con sus potentes murallas, hicieron de Tsarevets un lugar inexpugnable durante muchos siglos.


Tsarevets 

Cuando Târnovgrad (antiguo nombre de Veliko Tarnovo) se convirtió en la capital del Segundo Imperio Búlgaro (1185-1396) la fortaleza era el lugar donde se concentraba el poder político y eclesiástico del Imperio y donde vivieron y reinaron sucesivamente 22 zares a lo largo del período más próspero que ha vivido el país. En 1393 los turcos saquearon y destruyeron la fortaleza que quedó prácticamente en ruinas.

Se accede a través de dos puertas y un camino empedrado conduce al interior del recinto fortificado.


Entrada a la fortaleza

A pesar de que Tsarevets es un área muy extensa, pocas cosas se pueden visitar ya que los turcos y el olvido se encargaron de que apenas queda piedra sobre piedra. Primero caminamos hasta la parte más alta, el Complejo de los Patriarcas, con la iglesia cuya torre se puede ver desde cualquier punto de Veliko Tarnovo y alrededores, extremadamente restaurada y opino que con bastante mal gusto. Lo que sí merece la pena son las magníficas vistas desde ese punto.


Tsarevets, con el Complejo de los Patriarcas en la parte más elevada.

Justo enfrente, ondea una bandera búlgara sobre las ruinas de lo que fue el Palacio Real.


Ruinas del Palacio Real. Fortaleza

Muy cerca se encuentra la llamada roca de la ejecución, uno de los puntos extremos desde donde se tiraba al vacío los considerados traidores.


Roca de la ejecución

Frente a la roca estén los restos de un antiguo monasterio del siglo XIII, ya que aunque cueste imaginarlo, se calcula que en el interior de la fortaleza había monasterios, 18 iglesias, 400 casas y varios comercios. Continúan las excavaciones y parece ser que quedan por descubrir todavía algunas puertas y torres de la muralla. 

Antiguo monasterio en Tsarevets

Entre una cosa y otra dedicamos a Tsarevets prácticamente toda la mañana. En un día soleado es agradable caminar por allí e ir descubriendo algunos detalles que nos recuerden cómo era aquello en su época esplendorosa… restos de una iglesia, pozos, columnas, inscripciones… eso sí, ya os digo que falta una buena dosis de imaginación. Otro gran fallo es que toda la información está escrita tan sólo en búlgaro, ruso y alemán. No estaría mal que cómo mínimo se añadieran las explicaciones en inglés, quizás a día de hoy ya lo han hecho.


Tsarevets

Asenova desde la fortaleza

En el extremo opuesto de la roca de la ejecución, se levanta la Torre de Balduino, llamada así porqué fue el lugar donde se ejecutó a Balduino I de Flandes en 1204.
Para hacernos una idea de las dimensiones de la fortaleza, caminamos todo el perímetro de la muralla para lo que es necesario llevar un buen calzado.




ARBANASI

Dedicamos la tarde a visitar Arbanasi, un pequeño pueblo de unos 1500 habitantes que se encuentra a tan sólo 4 km de Veliko Tarnovo pero que conserva un gran patrimonio.
Hacer esta excursión en transporte público es posible, aunque la frecuencia de autobuses es baja fuera de temporada, por lo que pactamos precio con un taxista que nos acompañó toda la tarde.


Venta de iconos. Arbanasi

El pueblo ya existía durante el Segundo Reino Búlgaro (1185 – 1393) y era un lugar de residencias de verano para la nobleza. En 1538, el Sultán turco Solimán el Magnífico, regaló a su yerno el pequeño pueblo, el cual se mantuvo exento de pagar impuestos y donde hubo mucha tolerancia religiosa, fuera de las estrictas normas otomanas. Allí se afincaron varios comerciantes que se enriquecieron haciendo negocios con todo el Imperio Otomano los cuales mandaron construir grandes y suntuosas mansiones como la casa Konstantzalieva, hoy convertida en museo. Financiaron la construcción de un buen número de iglesias, todas ellas con una apariencia exterior muy discreta precisamente para no llamar la atención, pero el interior de algunas de ellas son verdaderas maravillas.

La primera parada fue Sveti Nikolai, un pequeño monasterio construido en el siglo XVII. De aquí ya nos fuimos a Sveta Bogoroditsa, monasterio de monjas donde se guarda un icono muy venerado de la Virgen Troerouchitsa o Virgen de las tres manos, donde los fieles acuden a pedir todo tipo de favores. Como es habitual en estos lugares, el abundante humo de los cientos de velas que queman continuamente, han ennegrecido todo el interior de la iglesia. Nuestro chófer insistió en que no nos podíamos marchar de allí sin encender como mínimo dos velas, una para los vivos y otra para los muertos.


Sveti Nikolai

Sveta Bogoroditsa

Sveta Bogoroditsa

Virgen de las tres manos. Sveta Bogoroditsa

Un imprescindible en Arbanasi es la Iglesia de la Natividad, cuyo sencillo aspecto esconde una auténtica joya. Su interior está completamente decorado con frescos del mismo maestro que pintó el Monasterio de Rila. Se trata de la iglesia más antigua de Arbanasi y se construyó entre 1632 y 1649. Se conoce como la Capilla Sixtina de los Balcanes y sus frescos nos muestran escenas bíblicas, el cielo y el infierno, santos, vírgenes… más de 3.500 figuras y más de 200 escenas que llenan hasta el último centímetro de techo y paredes que la componen. Consta de un pabellón para hombres, un pabellón para mujeres y una galería que los rodea

Iglesia de la Natividad

Venta de recuerdos en la Iglesia de la Natividad
En el interior no está permitido sacar fotografías y a pesar de que estamos completamente solos sin vigilancia alguna, respetamos la norma. 


A continuación visitamos la iglesia de San Dimitri que no está abierta a los visitantes ya que se realizan trabajos de restauración en su interior, el cual podemos ver parcialmente a través de una ventana.


Iglesia de San Dimitri



Seguimos hasta la Iglesia de San Miguel y San Gabriel que consta de un altar, los dos pabellones (para hombres y mujeres), una capilla y la galería. Los murales más interesantes son el Descenso a los infiernos y el Nacimiento de Cristo.


Iglesia de San Miguel y San Gabriel

Iglesia de San Miguel y San Gabriel

A unos kilómetros de Arnabasi está el Monasterio de San Pedro y San Pablo, fundado a principios del siglo X sobre las ruinas de una fortaleza romana del S.II dC. Se utilizó como hospital y lugar de acogida para muchos heridos de la guerra contra los otomanos. Se trata de un lugar histórico y de mucha importancia para el pueblo búlgaro. Bajo la torre del campanario hay una pequeña capilla donde los fieles dejan sus deseos escritos en papeles que doblan cuidadosamente y introducen en las paredes.

Monasterio de San Pedro y San Pablo

Monasterio de San Pedro y San Pablo

Monasterio de San Pedro y San Pablo

Monasterio de San Pedro y San Pablo

Nos despedimos de Arbanasi y acabamos la tarde en el Monasterio de Preobrazhenski sobre el cual ya escribí una anterior entrada. Recordar aquí.

ASENOVA

El último día en Veliko Tarnovo lo dedicamos a visitar el barrio de Asenova y algunos lugares que nos habían quedado pendientes.
Asenova es el barrio que queda a los pies de la fortaleza de Tsarevets y donde vivían la mayoría de artesanos y trabajadores que entraban cada día al interior de la fortaleza por una de las puertas que aún se conserva, en medio de unas impresionantes rocas.


Vista general de veliko Tarnovo con el barrio de Asenova a orillas del río

Una de las entradas a la Fortaleza

Puente de Piedra. Asenova

El barrio está bastante lejos del centro de la ciudad y aunque hay autobuses urbanos, preferimos ir caminando. Tras una larga cuesta llegamos a Asenova, un tranquilo barrio a orillas del río Yantra, de casitas bajas, calles empedradas y rodeado de vegetación que en esa época del año coge unas preciosas tonalidades.


Asenova

Asenova

Asenova


Asenova

A excepción de la catedral, las iglesias más importantes de Veliko Tarnovo están en Asenova. La primera que se encuentra es la Iglesia de los 40 mártires, cuya bandera búlgara nos indica su relación con la historia del país. Se construyó en 1230 para celebrar la victoria del Tsar Assen II sobre los bizantinos, se utilizó también como panteón real y posteriormente los turcos la utilizaron como mezquita.


Iglesia de los 40 mártires. Asenova

Cruzamos el puente de piedra desde donde se obtiene una bonita vista sobre el río y la Iglesia de San Dimitri. Es la más antigua de Veliko Tarnovo y también de una gran relevancia histórica ya que fue donde los zares Assen y Pedro proclamaron en 1185 la creación del Segundo Imperio Búlgaro, el mismo día de la consagración de la iglesia, anunciando la rebelión contra la opresión bizantina.


San Dimitri desde el Puente de Piedra. Asenova

Asenova

Seguimos por la calle paralela al río hasta el puente de madera, restaurado gracias a los fondos de la Unión Europea tal como indica el cartel.
Volvemos a cruzar el puente y en dirección oeste se encuentra la Iglesia de San Pedro y San Pablo, rodeada de un pequeño y bien cuidado jardín.
Un paseo por Asenova es muy recomendable para aquellos a quienes gusta la tranquilidad y están interesados en los lugares históricos.


Puente de madera. Asenova

Puente de madera. Asenova

Iglesia de San Pedro y San Pablo

Regresamos al centro de V.T. para visitar la casa museo Sarafkina que perteneció a un rico banquero de la ciudad. De hecho, saraf significa banquero. Era un prestamista turco que en 1861 se hizo construir la casa, un típico ejemplo de casa acomodada de la época. Debido al importante desnivel, la fachada delantera tiene dos pisos, mientras que la parte posterior tiene cuatro pisos con vistas al río. Es una casa hecha completamente de madera, paredes, techo y suelo que cruje al caminar. La entrada es lo que me pareció más interesante de la casa, una estancia enorme de forma ovalada con ventanas y una balconada en el segundo piso. En las distintas habitaciones se exponen fotos de la época, vestidos tradicionales, joyas, herramientas del campo y diferentes panes rituales que se preparaban para cada fiesta o celebración con un dibujo característico para la ocasión. Un ejemplo es el que se preparaba para pedir buena cosecha, que tiene decoradas unas espigas de trigo. 


Esperando que abran la Casa-museo Sarafkina. Veliko Tarnovo

Mientras esperamos nos entretenemos con los gatos. Veliko Tarnovo

Casa-museo Sarafkina. Veliko Tarnovo
Hacia el mediodía, nos despedimos de Veliko Tarnovo y un autobús nos llevaría de nuevo a Sofia.  

4 comentarios:

  1. Lugares, bonitos, interesantes, llenos de historia. Me alegra ver que no soy el único en respetar lo de no hacer fotos cuando está prohibido. Por desgracia no todo el mundo piensa así. Sólo conozco Budapest, pero algún día me haré una escapada por esa parte de Europa.

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    1. Pues sí, intento respetar las normas aunque he de reconocer que me fastidia.

      Un saludo

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  2. Molt bons records d'una ciutat encantadora. I Arbanasi ens va semblar preciós (les seves esglésies) i dignes de que siguin valorades per estar dins de la llista del Patrimoni de la Humanitat. Per cert, en Marc, que tenia 3 anys, va fer una vomitada excelsa només arribar al poble, després de tants revolts. Això sí que ho recordo!!!!

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    1. La carretera no és massa bona, tens raó, sort que són pocs kilòmetres. El que més sorprèn de les esglésies és el contrast entre la senzillesa del seu exterior i la gran riquesa decorativa de l'interior.

      Una abraçada

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