domingo, 1 de marzo de 2015

Colmar, la joya de Alsacia

Considerada la joya de Alsacia, por lo menos así lo he visto escrito en varias publicaciones, Colmar no es una ciudad tan monumental como puede ser Estrasburgo y quizás le falte el aire encantador de los pequeños pueblos alsacianos, pero su centro histórico tiene preciosos rincones por descubrir y unos espléndidos edificios góticos y renacentistas, herencia de su rico pasado. Como ciudad fronteriza, ha vivido épocas muy conflictivas (entre 1871 y 1945 pasó de manos francesas a alemanas en varias ocasiones) aun así, se conserva gran parte de su patrimonio que nos hace sentir el ambiente tradicional alsaciano mientras caminamos por sus calles y plazas.
Es una ciudad de tamaño medio que no llega a los 70.000 habitantes y su centro histórico se puede recorrer en pocas horas.



Os propongo una ruta ideal para hacer a pie ya que abarca tan sólo unos dos kilómetros. Dependerá de cada uno, de las paradas que se vayan haciendo y lo más o menos relajados que nos guste pasear, el tiempo que destinaremos a hacer el recorrido.







La Ruta: empezamos en la Plaza de la Catedral para acabar en la Pequeña Venecia.





Plaza de la Catedral y Colegiata de San Martín

En realidad se trata de una colegiata pero durante la Revolución Francesa se le denominó Catedral de Alsacia y se sigue llamando así. Su aspecto monumental no difiere del de una catedral, pero el rango sí que es distinto, ya que una colegiata no es sede obispal.

Colegiata de San Martín

Se empezó a levantar en el siglo XIII sobre una antigua iglesia y su construcción se prolongó durante 130 años sin interrupción. A pesar de haber sufrido un incendio y los destrozos de la Revolución Francesa, se mantiene como un buen ejemplo de gótico alsaciano. La puerta de San Nicolás, en el lado sur, es la más monumental con una rica ornamentación que muestra escenas de la vida del santo y el Juicio Final.

Puerta de San Nicolás

La Plaza es un lugar muy animado, con varios restaurantes y un buen punto de encuentro.

Plaza de la Catedral

Plaza de la Catedral


Seguimos por la Rue des Serruriers (Calle de los Cerrajeros) con bonitos ejemplos de casas alsacianas de fachadas con entramados de madera, ventanas floridas y los típicos carteles de metal.







Llegamos a la Place des Dominicains, donde destaca la Iglesia de los Dominicanos. Se trata de una iglesia gótica que perteneció al antiguo convento de esta orden religiosa y que se empezó a construir en la misma época que la Colegiata de San Martín. El claustro es anterior a la iglesia y a su alrededor se encuentra la Biblioteca Municipal que contiene un fondo de 1200 manuscritos. La obra más valorada de la iglesia es la pintura “La Virgen del rosal” obra maestra de Martin Schongauer -nacido en Colmar- quien en realidad la pintó para la Colegiata de San Martín en 1473. Como anécdota, decir que la obra fue robada en 1972 y se recuperó casualmente en 1973.

Seguimos por la Rue des Boulangers (Calle de los Panaderos). Veremos que la mayoría de calles del barrio antiguo, conservan el nombre de los oficios que allí se desarrollaban.


Giramos hacia la derecha para coger la Rue des Têtes (Calle de las Cabezas), llamada así en honor a la casa más interesante de la calle y quizás de la ciudad, la Maison des Têtes, un apodo muy adecuado que entenderemos enseguida cuando veamos su fachada. Se construyó a principios del siglo XVII en estilo renacentista y su fachada tiene una trabajada ornamentación en la que destacan unas cabezas que sobresalen, 106 cabezas en total.

Casa de las cabezas


Detalle de la casa de las cabezas

A finales del siglo XIX el edificio fue la sede de la Bolsa de Vinos, por ese motivo en la parte superior se ve una figura que representa a un tonelero, un oficio prácticamente extinguido, obra del escultor Auguste Bartholdi (1902). ¿Sabéis quien era Bartholdi? yo me enteré al llegar a Colmar porqué me llamó la atención una gran Estatua de la Libertad que hay en una rotonda. Fue un escultor hijo de la ciudad (1834-1904) y su obra más conocida es precisamente la Estatua de la Libertad de Nueva York.

Tonelero de Bartholdi en la casa de las cabezas

Seguimos hasta el final de la calle y a continuación retrocedemos hasta la Calle des Boulangers para tomar la Rue des Marchands (Calle de los Comerciantes), una de las más interesantes de la ciudad.






La Rue des Marchands es una calle estrecha con preciosos ejemplos de arquitectura alsaciana que se hacían construir las familias burguesas de la ciudad, la mayoría de ellas, comerciantes.
En el número 11 está la Casa Pfister (1537), con galerías de madera, una torrecilla mirador octogonal y unos frescos que muestran una mezcla de emperadores germánicos del siglo XVI, escenas bíblicas y escenas alegóricas. La familia Pfister adquirió la casa en 1842 y fue la propietaria hasta 1892. 

Casa Pfister

Casa Pfister
      
En el número 9, encontramos otro interesante ejemplo, la Casa Zum Kragen, con una gran escultura en madera policromada en un ángulo.

Casa Zum Kragen


Un pasaje comunica la Rue des Marchands con el edificio del Antiguo Cuerpo de Guardia y la Plaza de la Catedral. Al lado del Cuerpo de Guardia (que anteriormente había sido la capilla-osario de Saint Jacques, siglo XIII) encontramos la casa más antigua de la ciudad, la Maison Adolph de 1320.




Antiguo Cuerpo de Guardia

Antiguo Cuerpo de Guardia

Siguiendo la Rue des Marchands, llegamos a la Grand Rue y en el punto de confluencia de estas dos importantes calles, seguro que nuestra mirada se dirige al edificio de la antigua aduana (Kauf Haus) conocido como Le Koïfhus 

Confluencia de Rue des Marchands con Grand Rue

La misma imagen ya de noche


Le Koïfhus, antigua aduana

Es el edificio público más antiguo de Colmar y fue el centro administrativo y económico de la ciudad. Se construyó en 1480 pero se fue modificando, añadiéndose dos edificios contiguos y dando como resultado una mezcla de estilos. Entre 1895 y 1898 se llevó a cabo un importante proyecto de restauración ya que se encontraba en muy mal estado y datan de esa época la pequeña torre y las tejas verdes esmaltadas. La última restauración se hizo en 2002.


Además de la función de cobro de las tasas de todas las mercancías que salían y entraban en la ciudad, en uno de los salones es donde tenían lugar las reuniones de los representantes de la Decápolis alsaciana, una alianza de diez ciudades imperiales libres del Sacro Imperio Romano Germánico creada en 1354 para proteger sus derechos y que se disolvió en 1679. Éstas eran Colmar, Mulhouse, Haguenau, Turckheim, Obernai, Kaysersberg, Munster, Sélestat, Wissembourg y Rosheim. 
Bajo los pórticos del edificio nos encontramos con una degustación de vinos alsacianos igual que en otras poblaciones de la región.

Bajo los pórticos del Koïfhus
Le Koïfhus

Tras cruzar los pórticos salimos a la encantadora Place de l’Ancienne Douane, un lugar muy acogedor, rodeada de coquetos restaurantes, con su canal de agua, flores y una fuente en el centro, también obra del escultor Auguste Bartholdi el cual tiene varias piezas repartidas en su ciudad natal. Se llama la fuente Schwendi, dedicada a Lazare Schwendi quien dirigió la Armada Imperial contra la Armada de Suleimán el Magnífico en Hungría de donde – según la leyenda – trajo la vid que dio origen a la viña alsaciana. En esta plaza es donde se celebra uno de los más bonitos mercadillos navideño de Colmar.


Plaza de la Antigua Aduana y Fuente Schwendi

Plaza de la Antigua Aduana

Detalle de la fuente

Caminamos hasta la Rue des Tanneurs (Calle de los Curtidores), en el corazón del barrio dode vivían y trabajaban los curtidores los cuales secaban las pieles en el último piso que estaba abierto para facilitar la ventilación. La mayoría de casas corresponden a los siglos XVII y XVIII y están muy bien restauradas.





De camino hacia la Pequeña Venecia, cruzamos el puente del Río Lauch y entramos al muelle de la pescadería, Quai Poissonnerie, junto al mercado. Bonitas casas pintadas de colores pastel, propiedad de los pescadores y pescaderos quienes desde la Edad Media vendían el pescado fresco a lo largo de la orilla del río. En 1706 un gran incendio quemó varias de las casas por lo que el barrio necesitó también un gran trabajo de restauración.

Quai Poissonerie

Quai Poissonerie y Mercado a la derecha







Ya llegamos a la Petite Venise o Pequeña Venecia, que pertenece al Barrio de la Krutenau y debe su nombre a la disposición de las casas a ambos lados de La Lauche. El barrio de los pescaderos junto con la pequeña Venecia es la zona más visitada y fotografiada de Colmar, y es que es inevitable enamorarse de cada uno de sus rincones. Desde el Puente de Saint-Pierre la imagen es muy romántica, con las barcas navegando pausadamente, algunos cisnes y el reflejo de las casas en las aguas de La Lauche.  Estas barcas de fondo plano servían para que los agricultores que ocupaban este barrio pudieran exponer las verduras.

La Pequeña Venecia

La Pequeña Venecia

La Pequeña Venecia

La Pequeña Venecia

Si tras el recorrido os ha entrado hambre, podéis probar algún plato típico de la gastronomía alsaciana, como el choucroute (col fermentada, salchichas y tocino).

Chocroute en Brasserie Les Tanneurs

O la deliciosa coca de cebolla y bacon, la flammekeuche.


Flammekeuche en Restaurant La Taverne


8 comentarios:

  1. Que preciosidad de fotos y de relato! Además siempre te ponen el sol y hasta el arco iris en tus viajes! Me he imprimido el artículo y "me lo llevo puesto" para la Semana Santa.

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    1. He puesto un recorrido bastante simplificado pero creo que es lo básico que se puede visitar en el centro de Colmar. Nosotros le dedicamos dos tardes pero nos limitamos a volver a pasear tranquilamente por los mismos lugares. Es un placer tomárselo con calma.

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  2. Nunca me cansaré de la choucroute ni de la tarte flambée, como tampoco de esta pequeña ciudad. La visité cuando mis amigos vivían en Estrasburgo, luego en un viaje por Alsacia y otras dos veces desde Suiza, que como sabes es donde vivo ahora. En la última ocasión fui justo antes de Navidad y todo el itinerario que tan bien nos propones estaba lleno de puestos preciosos. Coincido contigo en que otros pueblos de Alsacia pueden tener más encanto, pero son también más pequeños. Magnífico reportaje.

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    1. La tarte flambée me gustó mucho, la choucroute (¿es femenino?) ya la había probado en otra ocasión pero no me desespera. Pues no sabía que vivías en Suiza! Desde allí lo tendrás fácil para recorrer esos lugares tan encantadores.

      Un abrazo

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  3. Ohhh! Quina meravella que són tots aquest poblets de Centreeuropa! Les casetes amb "colombages" tenen un encant especial, i les floretes no cal dir que també! Colmar és un dels primers llocs de la meva llista de pendents.
    Fins demà!

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    1. Colmar és preciós, però quan aneu per la zona, sobretot, sobretot, no us perdeu els poblets que vaig comentar en una altra entrada. Per la gent a qui ens agraden tant les flors, són llocs de somni.
      Fins demà!

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  4. Mira que le tengo ganas a este precioso pueblo. Pero no, este año tampoco va a ser, nos quedaremos por el sur de Francia. A ver para el próximo. Me lo guardo en favoritos para echarle un vistazo d enuevo antes de visitarlo.
    Preciosas fotos! Un saludo

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    1. Ya llegará el momento, Carmen...el sur de Francia tiene también lugares bellísimos. Nosotros hemos hecho 23 ó 24 viajecitos a Francia y salvo París y Poitiers siempre hemos hecho recorridos por el sur. No fue hasta el año pasado que nos decidimos a "subir" un poco más y visitar Alsacia.

      Un abrazo

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