domingo, 12 de abril de 2015

Vipiteno, Chiusa, Bressanone y Brunico, una ruta por las ciudades de Tirol del Sur.

Hace algún tiempo escribí sobre Bolzano, la capital de la provincia autónoma italiana de Bolzano-Alto Adigio (Südtirol). Ver aquí.
También dediqué una entrada a algunos de sus valles y pequeños pueblos (aquí) pero me quedaba pendiente escribir sobre las encantadoras ciudades que visitamos. Son ciudades de tamaño pequeño-medio, agradables para visitar con un relajado paseo. Con un interesante patrimonio y una larga y agitada historia, encontramos muchos rincones y detalles que hacen de cada calle un museo al aire libre.

Me refiero a Vipiteno, Chiusa, Bressanone y Brunico.

VIPITENO / STERZING 

El origen del nombre proviene de Vipitenum, un antiguo asentamiento romano.
Visitar Vipiteno no entraba dentro de nuestros planes iniciales, pero unas fotos de un folleto turístico que encontramos en el hotel, despertaron nuestro interés. Además, nos sirvió de vía de escape de una caravana de varios kilómetros en la que estábamos atrapados.
Es una ciudad pequeña, de unos 6000 habitantes, y está rodeada por un bello paisaje alpino. Se encuentra a 10 kilómetros de la frontera austriaca por el Paso de Brenner o Brennerpass y a tan sólo 57km de Innsbruck, tratándose de la ciudad más al norte de Italia.


Antica Commenda dell’Ordine Teutónico

Además de su entorno natural, el encanto de Vipiteno es principalmente su arquitectura, testimonio de la importancia que tuvo la ciudad como centro de intercambio comercial gracias a su situación en el cruce de tres pasos alpinos, Brennerpass, Jaufenpass y Penser-Jochpass. Hay que tener en cuenta que el Brenner es el paso alpino de menor altitud (1370m) lo que hace que ya desde época de los romanos, haya sido una posición estratégica.
Alrededor del año 1400 empezó una importante actividad gracias a las minas de plata en el Valle de Isarco que dieron un empuje a la economía de la ciudad que se materializó en magníficas edificaciones burguesas que se iban construyendo sobre la antigua via romana. A finales del siglo XVI, las minas de plata se agotaron y la ciudad fue perdiendo progresivamente su importancia.



Aparcamos el coche a las afueras de la ciudad, en la zona sur y a pocos pasos nos encontramos la Iglesia Parroquial Madonna Della Palude, rodeada de un monumental cementerio.
Construida sobre los restos de una iglesia románica (S. XV) fue remodelada en diferentes ocasiones, en 1753 se modificó según los cánones del barroco, se decoró con frescos de Adam Ritter von Mölckh y se retiró el altar gótico que se conserva en el Museo Multscher de la ciudad. La última remodelación fue en 1860 en un estilo neogótico. Destaca por su luminosidad y por el techo completamente decorado. Los bancos de madera son espléndidos como también el trono. Con los 32 metros de su torre, se trata de la iglesia más grande de la provincia.


Iglesia Madonna della Palude

Iglesia Madonna della Palude

Seguimos caminando hacia el centro y nos encontramos con un gran edificio que corresponde a la Antica Commenda dell’Ordine Teutónico (Deutschhaus), que comprende el Museo Multscher, el Museo Cívico y la Iglesia de Santa Elisabetta.
Se trata del edificio-palacio de la antigua orden monástico-militar. Se construyó en el siglo XIII y perteneció a la orden de los caballeros teutónicos hasta principios del siglo XIX. La pequeña Iglesia fue construida en estilo barroco durante la primera mitad del siglo XVIII.


Antica Commenda dell’Ordine Teutónico
Antica Commenda dell’Ordine Teutónico

Iglesia de Santa Elisabetta

Entramos al centro por la Puerta de Bressanone  (o Brixnertor), lugar donde hubo una antigua puerta de muralla citada por primera vez en 1291 y desmantelada en 1826, quedando tan sólo los restos de dos columnas laterales. En este punto se inicia la larga e interesante Calle Cittá Nuova que acaba en la Torre Cívica la cual se divisa al fondo. Se trata de una calle muy comercial, llena de tiendas, pensiones, hostales y restaurantes, sinónimo de turismo.



Calle Città Nuova



Calle Città Nuova

La Torre Cívica (Zwölfertum en alemán) se conoce también como Torre delle Dodici (Torre de los Doce) y con sus 46 metros de altura, es el símbolo de la ciudad, separando la ciudad nueva de la ciudad vieja. Se levantó entre 1468 y 1472 sobre una de las puertas de la ciudad. El actual techo escalonado es de 1868 y se construyó tras el incendio que quemó la cúspide gótica original.



Calle Città Nuova y Torre Cívica

Muchas de las casas de la calle son de origen burgués, como la Casa Rafenstein o Albergho “Al Chiaro di Luna” que perteneció a la familia Köchl, unos empresarios de la minería (1472-1562). Alrededor del año 1700 la adquiere la familia noble Rafenstein de Bolzano y desde 1781 se conoce como taberna.
Justo delante se encuentra el Ayuntamiento (Palazzo Comunale – Rathaus), con la puerta de entrada bajo los arcos. Fue construido (1468-1473) sobre una antigua casa burguesa. Su salón gótico está considerado el más bello del Tirol.


Albergho Al Chiaro di Luna

Ayuntamiento

La iglesia más antigua de la ciudad es la Iglesia del Espíritu Santo, construida en 1399 en estilo gótico. Se encuentra en el edificio del antiguo hospital, en la plaza de la ciudad, junto a la Torre Cívica.

Iglesia del Spirito Santo y Torre Cívica
Fuera de la ciudad encontraremos el Castillo Tasso (Castel Tasso/Schloss Reifenstein) sobre una colina.
Se trata de uno de los castillos más antiguos e importantes del Tirol, documentado en 1100 como feudo de los condes bávaros Lechsgmünd. Pasó por distintos propietarios nobles hasta que en 1470 lo compraron los caballeros de la Orden Teutónica que le dieron el aspecto actual, y en 1813 lo vendieron a un conde. No lo visitamos aunque parece que por su interior bien merece la pena, teniendo en cuenta que es un castillo que nunca fue conquistado y conserva salones con mobiliario en muy buen estado.

Castillo Tasso


CHIUSA / KLAUSEN

La imagen de esta pequeña localidad de Valle Isarco vista desde la carretera, invita a entrar a descubrirla.

Chiusa

Su nombre proviene de la palabra en latín clausa, que significa dique de un curso de agua, y que en este caso se refiere al río Isarco. Fue precisamente aprovechando la barrera natural que forma el desfiladero del río, donde el obispo de Bressanone/Brixen instauró una especie de aduana, que posteriormente dio origen a la ciudad.

Castillo de Chiusa

Cruzando el puente del río entramos directamente al centro histórico donde se encuentra la Iglesia parroquial de San Andrés y la imagen del Castillo en primer plano. 

Puente sobre el río Isarco
Los monumentos más representativos de Chiusa se encuentran en la montaña, sobre una imponente roca a 200 metros, se trata del Castillo Branzolo con su gran torre y el Monasterio de Sabiona que fue sede episcopal durante 400 años hasta que ésta se trasladó a Bressanone.
Desde la parte baja sale una escalera que, entre viñas, conduce al castillo y al monasterio por un antiguo camino de Vía Crucis.

Escalera que conduce al castillo y al monasterio

En la parte más elevada se encuentra el monasterio que fue construido entre los siglos IV y X. Fue arrasado en el siglo XVI y a finales del siglo XVII las monjas benedictinas lo reconstruyeron. Sigue siendo un monasterio benedictino en activo y se pueden visitar la Iglesia barroca de Nuestra Señora (1658), la Capilla de Santa María, la iglesia del monasterio y la Iglesia de la Santa Cruz, en la cima de la roca.  

 
Iglesia de Nuestra Señora y Monasterio de Sabiona

La parte baja de la ciudad, quizás no tenga el encanto de las otras que visitamos en la región, pero aun así tiene rincones y bonitos detalles para ir descubriendo.








El Museo Cívico que se abrió en 1914, expone una importante colección de arte sacro de los siglos XV al XIX, conocida como el Tesoro di Loreto, cedido en 1699 por María Ana, la reina española esposa de Carlos II, el último rey de la Casa Asburgo, como acto de gratitud a su confesor, el padre Gabriel Pontifeser de Chiusa. 
Acabamos la tarde cenando en el Albergo al Cervo aunque esta vez no lo acertamos demasiado.


Albergo al Cervo

BRESSANONE / BRIXEN

Se trata de la ciudad más antigua de Tirol del Sur, con más de 1000 años de historia y a pesar de que sólo tiene unos 20.000 habitantes, es la tercera más grande de la región tras su capital Bolzano y después de Merano.
Adquirió un gran renombre en la época medieval, cuando era lugar de parada de los emperadores durante sus viajes y un importante centro episcopal.
El corazón de la ciudad se encuentra en la renovada Plaza del Duomo donde además de la catedral y otras iglesias está también el Ayuntamiento, concentrando el poder religioso y el poder político.

Plaza Duomo

Plaza Duomo

De la catedral destacan sus imponentes torres gemelas. Es de estilo barroco, construida entre 1745 y 1754 sobre los restos de una antigua iglesia románica como era habitual. El estilo románico todavía lo podemos admirar en el claustro, con frescos que lo decoran por completo realizados entre los siglos XIV y XV.

Claustro de la Catedral

Claustro de la Catedral

Torre Catedral
El río Isarco atraviesa la ciudad y la separa en dos partes. Su centro histórico está muy bien conservado, con puertas y torres que indican la importancia que tuvo Bressanone durante la Edad Media.

Río Isarco a su paso por Bressanone

Puente sobre el Río Isarco y torre de la Iglesia de San Miguel Arcángel


El estilo arquitectónico civil es similar al que encontramos en las calles de Bolzano, Brunico o Vipiteno, casas preciosas, con un gran número de fachadas decoradas con frescos o estucos.









Uno de los lugares más interesantes para visitar en Bressanone es la Abadía de Novacella, situada en las afueras de la ciudad, a la que dediqué una entrada hace ya algún tiempo (ver aquí).

BRUNICO / BRUNECK

Es el alma y corazón del Valle de Pustertal. Al igual que las anteriores, se trata también de una ciudad muy antigua, ya que se han encontrado documentos de 1256. Fue fundada por el príncipe obispo Bruno von Kirchberg, del cual deriva el nombre de Brunico (o Bruneck en alemán).
Fue el mismo obispo quien mandó edificar la muralla finalizada en 1336.
Y no sólo es una ciudad preciosa, con una interesante historia y un amplio patrimonio artístico y cultural, sino que ha estado escogida como la ciudad pequeña italiana más acogedora y con mayor calidad de vida.

Una de las entradas a Brunico 
Cuando nos acercamos a la ciudad, lo primero que se ve desde lejos es su castillo del siglo XIII aunque muy reformado. A pesar de encontrarlo cerrado, sólo por las vistas merece la pena subir hasta allí.

Castillo de Brunico

Rainkirche vista desde el castillo

Desde el Castillo de Bruneck y a través del puente que cruza la carretera, se llega a una zona boscosa donde se encuentra el Cementerio de Guerra, un lugar mágico, y que recomiendo visitar. Durante la 1ª Guerra Mundial, en Brunico había varios hospitales de guerra en los que fallecieron un gran número de soldados, enfermos y prisioneros. No era posible enterrarlos en el cementerio municipal y las autoridades cedieron el “Kühbergl”, estos bosques al sur de la ciudad. El arquitecto austriaco A.Bechtold, diseñó allí un cementerio en perfecta armonía con el entorno natural. Se encuentran enterrados 669 soldados de la armada austro-húngara, 103 rusos, 13 serbios y 7 rumanos.

Cementerio de Guerra

Los 77 soldados italianos que había los trasladaron al mausoleo de Pocol, en las Dolomitas, en 1932 y lo mismo con los 45 soldados alemanes que se enterraron en el Pordoi Pass, también en las Dolomitas. También hay enterrados 19 soldados alemanes de la 2ª Guerra Mundial que murieron en los bombardeos, junto con un oficial italiano y cinco ciudadanos de Brunico. La paz y el intenso color verde definen el cementerio, un lugar extremadamente bien cuidado y lleno de flores, gestionado por un comité de mujeres de la ciudad. 

Cementerio de Guerra

Ya en la parte baja de la ciudad, lo primero que visitamos es la Iglesia de las Ursulinas, construida en el siglo XV en estilo gótico. Justo al lado se encuentra una de las puertas de entrada a la ciudad antigua, la Ursulinentor, que curiosamente se abrió en 1758 para poder entrar una gran fuente.

Iglesia de las Ursulinas

Aquí comienza la Via Centrale / Stadtgasse, una larga calle llena de comercios, restaurantes, pequeños hoteles, heladerías y unos edificios con abundantes detalles decorativos, acordes con el estilo tirolés.

Ursulinentor, de donde parte la Via Centrale, calle principal de Brunico




Llegamos a la puerta Ragentor que se abre al distrito Oberstadt en una agradable plaza donde destaca la Iglesia parroquial de la Asunción con sus dos torres idénticas y la Residencia Sternbach, uno de los edificios más importantes de Brunico. En el centro de la plaza, una fuente con la columna de la Virgen María.

Iglesia de la Asunción. Vista desde el Castillo 

Columna de la Virgen María y Residencia Sternbach

Al lado de la iglesia se encuentra el cementerio municipal que tiene interés si os gusta admirar el arte funerario.

Cementerio Brunico

Columna Virgen María y Castillo

Nos encontramos en uno de los barrios más pintorescos del casco antiguo y desde aquí obtenemos una bonita imagen del castillo y de la iglesia Rainkirche o Iglesia de Santa Catalina, remodelada en 1675 en estilo barroco y con una cúpula en forma de bulbo de cebolla.
Paralela a la Via Centrale se encuentra el Hintergasse / Vicolo Posteriore, un callejón con arcos, uno de los más antiguos de la ciudad que ha sabido mantener su carácter original.

Hintergasse / Vicolo Posteriore

Otras puertas de la ciudad son la Rienztor y la Florianitor. Saliendo por la Rienztor, conocida como la puerta del hospital, damos al río Rienz / Rienza y podemos dar un agradable paseo por su orilla, Passeggiata Tielt / Tielt Promenade. En la orilla opuesta hay otra iglesia, la Iglesia del Espíritu Santo, construida a mitad del siglo XIV y renovada en estilo barroco.

Si salimos por la Puerta Florián, llegamos al Graben Bastioni, una gran avenida arbolada. Esta puerta, conocida como “Lucke” (o agujero) tiene un fresco de un pintor tirolés, Rudolf Stolz (1874-1960) que representa a San Florián, el escudo de armas de Brunico y el fundador de la ciudad, el obispo Bruno del cual lleva el nombre. 
El Graben Bastioni es un buen lugar para comer, lleno de restaurantes y con algún puesto de frankfurts y comida rápida. 


¿Cuál os parece más bonita de las cuatro?. 

6 comentarios:

  1. Me lo pido todo. Como creo que ya te dije en tu otra entrada, no conozco esta zona y la verdad es que ganas no me faltan. Espero poder hacer una escapada y seguir tus pasos por estos lugares maravillosos.

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    1. Seguro que no te decepcionan, cada una de esas ciudades tiene un encanto especial.
      Ya me dirás cuando vayas.

      Un abrazo

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  2. Aquesta zona és preciosa, no només els pobles, sinó també el paisatge, l'incomparable marc de les Dolomites. Hi he de tornar, perquè només vam estar-hi un dia. Salutacions

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    1. Nosaltres hi vam estar una setmaneta però també m'han quedat ganes de tornar-hi perquè ens va encantar!.

      Bon cap de setmana

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  3. Hola,en un mes me voy al tirol del sur buscando bonitos paisajes y alguna ruta de senderismo.Que zona me recomiendas?.gracias

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    1. Hola Encarni,
      nosotros conocimos la zona en junio cuando todos los valles están verdes y preciosos con infinidad de rutas por hacer. Ahora en invierno me imagino que estará todo nevado y muchas rutas inaccesibles por lo que te sugiero que te dirijas a la Oficina de Turismo de Bolzano para que te digan las posibilidades. Siempre juegas con ventaja porqué te gustará cualquier lugar que escojas.

      Un saludo

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